Vulnerabilidad Diferencial: Análisis de Riesgos y Protección

¿Qué es un Diferencial Eléctrico y su Rol en la Protección?

Un diferencial, también conocido como interruptor diferencial o interruptor de corriente residual (IDR), es un dispositivo de protección eléctrica crucial. Su función principal es detectar corrientes de fuga y desconectar la alimentación en caso de que se supere un umbral preestablecido, garantizando así la seguridad de las personas y previniendo riesgos de electrocución.

Este dispositivo monitorea constantemente la corriente que ingresa y sale de un circuito eléctrico. Si la corriente que regresa (corriente de retorno) es diferente de la corriente que ingresa (corriente de alimentación), significa que hay una corriente de fuga que puede estar fluyendo a través de una persona o de alguna otra vía no deseada. En ese caso, el diferencial se activa y desconecta rápidamente la alimentación, evitando así posibles daños o accidentes.

Diagrama de funcionamiento interno de un interruptor diferencial mostrando la detección de corriente de fuga

Selección de una Protección Diferencial

Para seleccionar una protección diferencial adecuada, es importante considerar algunos factores clave que determinarán su eficacia en un sistema eléctrico específico:

  • Clase de protección diferencial: Existen diferentes clases de protecciones diferenciales, como las de baja sensibilidad, alta sensibilidad o selectivas. La clase más común es la AC, pero la elección dependerá del tipo de carga y la precisión requerida en la detección de fugas.
  • Corriente nominal: Este factor determina la corriente nominal que va a circular por la instalación protegida, asegurando que el dispositivo soporte el flujo eléctrico habitual sin dispararse innecesariamente.
  • Sensibilidad: Hace referencia a la corriente mínima de fuga que el dispositivo es capaz de detectar para provocar su disparo. Una mayor sensibilidad implica una detección más fina y una protección más rápida.
  • Tipo de sistema eléctrico (nº de polos): Se debe considerar si el sistema es monofásico, trifásico o si se trata de una aplicación específica, como sistemas de puesta a tierra o sistemas de corriente continua.

Es importante señalar que los interruptores diferenciales Vigirex no disponen de medida de corriente de fuga integrada, sino que necesitan unos toroidales aparte para poder leer esa corriente. El Vigirex, sin embargo, incluye un contacto libre de potencial que permite enviar una señal de apertura/disparo al dispositivo de apertura/cierre del sistema eléctrico a proteger.

Clases Comunes de Protección Diferencial

Aquí se mencionan algunas de las clases de protección diferencial más comunes y sus aplicaciones:

  • Clase AC: Esta es la clase más común y se utiliza en la mayoría de las aplicaciones residenciales y comerciales. Proporciona protección diferencial para corriente alterna (AC) y es adecuada para sistemas donde la carga principal es resistiva o ligeramente inductiva.
  • Clase A: Esta clase ofrece una mayor sensibilidad y se utiliza en aplicaciones donde se requiere una detección precisa de corrientes de fuga. Proporciona protección para corriente alterna y continua pulsante (AC/DC) y es más adecuada para sistemas que contienen equipos electrónicos sensibles.
  • Clase B: Esta clase se utiliza en aplicaciones específicas donde se requiere protección tanto para corriente alterna como para corriente continua. Proporciona una respuesta más rápida y una mayor sensibilidad que la clase AC, siendo apta para convertidores de frecuencia o equipos con componentes de corriente continua.
  • Clase S (Selectiva): Esta clase se utiliza en sistemas donde es necesario coordinar la protección diferencial en cascada, permitiendo que el diferencial más cercano a la falla actúe primero, evitando disparos innecesarios en tramos superiores de la instalación. También puede hacer referencia a aplicaciones con cargas con corrientes de fuga pulsantes, como en la industria de soldadura.
Tabla comparativa detallada de las diferentes clases de interruptores diferenciales y sus cargas destinadas

Vulnerabilidad Diferencial al VIH en Personas Transgénero

En el transcurso de la XXVII Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2020), se dieron a conocer los resultados de varios estudios que han evaluado la prevalencia del VIH, el acceso a atención y cuidados, y la adherencia a la medicación en personas trans en diferentes países. El término transgénero se refiere a personas cuyo sexo biológico de nacimiento no se corresponde con su actual identidad de género.

Aun habiendo pocos estudios disponibles, se describen altas tasas de infección por el VIH entre personas trans, principalmente entre quienes se dedican al trabajo sexual. A nivel mundial, la prevalencia estimada para las mujeres trans es del 19%, mientras que en hombres trans algunas estimaciones apuntan que sería de hasta el 8%. Factores como la discriminación social, médica y laboral que frecuentemente sufren, prácticas sexuales de alto riesgo o el uso compartido de jeringuillas para hormonarse o inyectarse silicona, hacen al colectivo de mujeres trans más vulnerables frente a la infección por el VIH.

Trans - Tres generaciones y su lucha por el reconocimiento | DW Documental

Estudios sobre la Prevalencia y Atención al VIH en EE. UU.

En uno de los estudios presentados en la CROI 2020, llevado a cabo en EE. UU., se analizaron datos de 557 hombres trans atendidos en el Centro de Salud Comunitaria Callen-Lorde en Nueva York. El promedio de edad fue de 32 años y la mayoría (55%) eran blancos, un 13,9% negros y un 11,7% hispanos, entre otros orígenes. Casi la cuarta parte de ellos (21,1%) no había recibido testosterona y más de la mitad (51,6%) no había realizado ninguna cirugía de asignación de género. Respecto al VIH, solo 242 se habían sometido a pruebas de detección, resultando una prevalencia de alrededor del 3%. Esta fue mucho más alta en negros (6,8%) y en aquellos que tenían relaciones sexuales con hombres cis (11,1%). Por otro lado, el hecho de tener una licenciatura o título superior redujo las probabilidades de infección por VIH (cociente de probabilidades ajustado [CPa]: 0,08).

En cuanto a las mujeres trans en EE. UU., se presentaron datos de dos estudios. En el primero se incluyó a 561 mujeres trans de Nueva York, Miami, Baltimore, Washington DC, Boston y Atlanta. Más del 50% de ellas tenía una infección de transmisión sexual (VIH, hepatitis C, herpes, sífilis, clamidia o gonorrea). De entre las 162 mujeres con el VIH de la muestra, un 31% estaban coinfectadas por sífilis; un 9% por infección por el VHC y más de un tercio tenía dos o más ITS. La tasa de prevalencia del VIH fue de un 29%. Determinados factores como la ciudad de residencia, el origen étnico y la edad se asociaron muy estrechamente con las ITS.

En el segundo estudio, también de EE. UU., se presentaron los datos de las 420 mujeres trans incluidas entre las 144.054 participantes de la Cohorte Norteamericana de Colaboración sobre Investigación y Diseño en Sida (NA-ACCORD, en sus siglas en inglés) entre 2000 y 2016. Los investigadores llevaron a cabo un análisis de un período de 10 años de aquellas mujeres trans que acudían de forma regular a las visitas clínicas del VIH (dos o más visitas al año). La mediana de edad fue de 35 años. Casi la mitad eran negras y tres cuartas partes habían contraído el VIH por vía sexual. Como resultado, se comprobó que las mujeres trans que conseguían mantenerse en la atención clínica del VIH obtenían resultados relacionados con la atención médica similares (o incluso mejores) que los observados en hombres o mujeres cis. En este sentido, los resultados muestran que las mujeres trans pasaron aproximadamente 17 meses y 14 meses más en seguimiento médico del VIH que las mujeres y los hombres cis.

Datos de África: Kenia y Zimbabue

Dos estudios proporcionaron datos sobre mujeres trans en Kenia y Zimbabue. En el primero, investigadores kenianos presentaron datos de una cohorte de PrEP de 53 personas en la ciudad de Malindi, de las cuales 11 eran mujeres trans. El 72% de las mujeres trans inscritas comunicaron practicar sexo sin condón, un porcentaje algo inferior al 80% registrado entre los 42 hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (GBHSH) de la cohorte. Tras 6 meses de seguimiento, el 76% de la cohorte seguía tomando PrEP; sin embargo, ninguno de los GBHSH tenía niveles de fármacos que ofrecieran protección frente al VIH, mientras que más del 40% de las mujeres trans sí los presentaban. En las entrevistas realizadas, las mujeres trans demostraron tener una mejor percepción del riesgo de VIH y comentaron que la PrEP afirmaba su identidad de género de alguna manera. Las entrevistas revelaron que la mayor adherencia observada entre las mujeres trans se relacionó con una mayor predisposición a tomar PrEP, una mayor percepción de riesgo de VIH y la sensación de que la PrEP reafirmaba de alguna manera la identidad de género.

En el estudio de Zimbabue, en una muestra de 603 personas trans que ejercían el trabajo sexual, se registró una prevalencia del VIH muy elevada: 38% en mujeres y hombres trans y un 28% en hombres cis. Las mujeres trans tuvieron una prevalencia del VIH similar a la registrada en mujeres cis que ejercen el trabajo sexual (37%). Las elevadas tasas de sexo anal sin condón en mujeres trans y mujeres cis trabajadoras del sexo contribuyeron a una mayor prevalencia del VIH. El estudio pone de manifiesto la gran diversidad de personas que ejercen el trabajo sexual que con frecuencia se pasan por alto (como, por ejemplo, los hombres trans que mantienen relaciones sexuales con mujeres cis).

Conclusiones y Necesidad de Atención Afirmativa de Género

Tomados los datos de todos estos estudios en su conjunto, se observa la gran heterogeneidad de las personas trans. Además, en la atención médica y en la investigación, se deberían incluir las prácticas de afirmación de género que promuevan, entre las personas trans con el VIH, el compromiso y la continuidad en la atención clínica. Las prácticas afirmativas de género son esenciales para que las personas trans se sientan bienvenidas y respetadas en los entornos de salud.

Referencias Bibliográficas

  • Keruly, M et al. Factors associated with HIV, HCV and HSV2 serostatus among US transgender women. Wwww.lConference on Retroviruses and Opportunistic Infections, poster 880, March 2020.
  • Kimani, M et al. Preexposure prophylaxis adherence and persistence in Kenyan transgender women and MSM. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, poster 878, March 2020.
  • Kloek, M et al. HIV prevalence and risk in male, transmale, and transfemale sex workers in Zimbabwe. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, poster 879, March 2020.
  • Lesko, C.R et al. Progression through the HIV care continuum for transgender women in the NA-ACCORD. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, poster 882, March 2020.
  • Radix, A et al. HIV prevalence among transgender men at an NYC community health center. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, poster 881, March 2020.

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