Una Perspectiva Histórica y la Evolución del Entendimiento
La asociación entre los trastornos psicológicos y la comisión de delitos es tan antigua como la historia de la humanidad. Históricamente, se consideraba al loco como el principal sospechoso y, por ello, culpable de un delito (Rey y Plumed, 2004).
Sin embargo, con el paso del tiempo, la literatura científica ha confirmado que la relación entre la Psicopatología y la delincuencia existe, pero no es una relación causal ni condicional (Vinkers et al., 2011). Más bien, casi todos los autores apuntan a un simple factor de riesgo en la comisión de delitos (Ortiz-Tallo, 2019). En ocasiones, se ha producido lo que Abramson (1972) denominó la criminalidad de la enfermedad mental.
En la mayor parte de los estudios, el diagnóstico mental en sí mismo no es lo más importante en cuanto a la relación con la conducta delictiva. Son más relevantes algunas circunstancias o situaciones alrededor del diagnóstico, como, por ejemplo, que la persona tenga períodos de crisis, descompensaciones, aumento o empeoramiento de síntomas, falta de adherencia a tratamientos, consumo de tóxicos o malas compañías. Por tanto, es fundamental tener en cuenta que la presencia de un trastorno psicológico no es la única razón para explicar un comportamiento delictivo, y que no todos los delincuentes tienen un trastorno psicológico. Sin embargo, el conocimiento de un trastorno psicológico presente puede ser útil al comprender el problema y la gravedad de la situación.
En resumen, es más preciso ver la Psicopatología como un factor de riesgo más, que, junto con otros factores personales o ambientales, puede aumentar la probabilidad de conductas delictivas o violentas (Ortiz-Tallo, 2019).

Desmitificando el Estigma: Trastornos Mentales y Violencia
Cuando se habla de personas que sufren trastornos mentales, el cerebro relaciona inconscientemente a esas personas con la violencia. Sin embargo, como afirma Echeburúa, "los protagonistas que emplean la violencia no suelen ser personas con trastornos mentales habitualmente". De hecho, estos sujetos son más propensos a ser objeto de violencia que protagonistas de ella. La situación de estar bajo un trastorno mental convierte a estas personas en seres más proclives a ser víctimas que protagonistas.
Ante esta situación, el experto ve necesario hacer frente al estigma de la enfermedad mental, "porque la percepción social que se tiene del trastorno mental está íntegramente relacionada con la ejecución de conductas violentas, provocando así una mayor dificultad de integración y marginación de las personas que lo sufren".

No obstante, hay personas con trastornos mentales que pueden cometer acciones peligrosas, así como personas que no sufren este tipo de enfermedades también pueden provocarlas. En el caso de estas últimas, lo que les lleva a la violencia suelen ser la baja autoestima, la impulsividad alta, la hostilidad y el afán de notoriedad; estos rasgos hacen que una persona sea más vulnerable. "Pueden llegar a experimentar un sentimiento profundo de humillación, sin ser capaces de hacer frente a las distintas frustraciones que se les presentan", aclara Echeburúa. La frase "Yo me siento mal, me siento profundamente humillado y los demás tienen la culpa" puede acarrear verdaderas amenazas, generando una activación de la ira y facilitando la acción de conductas violentas. Esta persona no tiene trastornos mentales, pero puede perfectamente caer en la violencia.
Funciones de la Violencia en Personas con Trastornos Mentales
La violencia puede adquirir tres funciones diferentes en personas que sufren trastornos mentales:
- Violencia como causa: Se refiere a cuando una persona tiene ideas psicóticas y agrede a alguien pensando que ese alguien le va a hacer daño. Esa acción es realizada "a causa de un motivo", el de defenderse.
- Violencia como consecuencia: Ocurre cuando una persona se siente marginada y aislada y, debido a ello, decide realizar una acción violenta.
- Violencia como correlato: Sucede cuando una persona abusa del alcohol en ocasiones aisladas, y esto le produce adquirir conductas violentas.
¿Los trastornos mentales tienen una explicación evolutiva?
Trastornos Mentales Específicos y su Vínculo con Conductas Peligrosas
Esquizofrenia
La esquizofrenia es una de las enfermedades mentales por excelencia. Esta enfermedad puede aparecer a través de brotes psicóticos, pero en ocasiones también hay algunas señales que permiten darse cuenta de si una persona se está "descompensando". Esto ocurre cuando la persona no es capaz de mostrar emociones, cuando empieza a aislarse e incomunicarse, cuando empieza a actuar de manera extraña, cuando manifiesta conflictos con la gente de alrededor y cuando abandona sus deberes rutinarios.
Dentro de este campo, Echeburúa ha querido hacer especial hincapié en la Esquizofrenia paranoide. Quienes sufren este tipo de esquizofrenia presentan ideas delirantes que generalmente son de tipo persecutorio. "Tienen la certeza de que están siendo perseguidos, y pueden llegar incluso a agredir a la persona de la que se sienten perseguidos. Lo peculiar de este tipo de violencia es que normalmente afecta a personas del entorno: padres, madres, cuidadores... y quien la sufre no intenta huir como un 'criminal', además las acciones suelen llevarse a cabo en solitario".

Trastorno Delirante en la Psicosis
Este trastorno es menos frecuente y surge a edades más tardías, a partir de los 30 años. En este caso, las personas presentan un desarrollo normal, sin lenguajes extraños ni deterioros cognitivos, aunque lo que sí se mantiene presente es el delirio.
Trastornos Parafílicos
Las personas que padecen Trastornos parafílicos presentan fantasías y conductas sexuales atípicas, llegando incluso a la acción de conductas violentas.
Trastorno Bipolar con Episodio Maníaco/Depresivo
Un ejemplo del episodio maníaco en el trastorno bipolar es cuando "una persona quiere realizar una gran misión, y en el momento en el que alguien le contradice puede volverse agresivo".
Investigaciones y Contextos Carcelarios
Investigadores israelíes han señalado que el enfoque que vincula las enfermedades mentales con la criminalidad a menudo se basa en información incorrecta. Aunque "sabemos que hay niveles más altos de enfermedad mental entre los presos", esto "puede ser el resultado del encarcelamiento y las condiciones de prisión". Un equipo de investigadores examinó la relación entre los diagnósticos psiquiátricos y el futuro encarcelamiento, fusionando datos de participantes de un estudio de cohorte con 30 años de datos de seguimiento del Servicio de Prisiones de Israel. Se encontró que los períodos más largos de encarcelamiento se asociaron con el abuso de sustancias y, en cierta medida, con la personalidad antisocial (Walsh, S. D., Dohrenwend, B. P., Levav, I., Weiser, M., & Gal, G., 2019).
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