A medida que pasan los años, el cuerpo experimenta cambios naturales que influyen en la energía, el metabolismo y la forma en que se procesan los nutrientes. Por eso, a partir de los 65 años, la alimentación deja de ser solo una rutina y se convierte en una herramienta esencial para mantener la vitalidad, la autonomía y la calidad de vida. Comer bien no es cuestión de seguir reglas estrictas, sino de adaptar la dieta a las nuevas necesidades del organismo.
Cambios Metabólicos y Nutricionales en el Envejecimiento
Con el envejecimiento, el metabolismo suele hacerse más lento y las necesidades energéticas pueden reducirse. No obstante, el cuerpo sigue requiriendo una buena cantidad de vitaminas, minerales y proteínas para funcionar correctamente. Además, el apetito puede variar, el sentido del gusto puede perder intensidad y, en algunos casos, la digestión se vuelve más delicada. Estos factores hacen que sea especialmente importante elegir alimentos que aporten mucho valor nutricional en porciones razonables.

Recomendaciones Nutricionales Específicas para Mayores
La neuróloga Mercè Boada, en una entrevista para el portal 65ymás, subraya la importancia de una nutrición adecuada en la tercera edad. La doctora advierte que los mayores no pueden limitarse a una cena ligera como “una frutita y a lo mejor un yogur”. En su lugar, recomienda complementar estas comidas con fuentes de proteína de mayor valor. "¿Por qué no una tortilla o un poco de jamón? ¿O dos sardinas?", sugiere la doctora Boada.
La doctora se decanta por comidas que, si bien son sencillas para las personas mayores, también son muy nutritivas. Estas deben incluir proteínas, verduras, aceite de oliva y legumbres para asegurar un aporte completo de nutrientes esenciales.

Alimentación como Experiencia Social y Emocional
Más allá de los nutrientes, la alimentación también es una experiencia social y emocional. Comer acompañado, mantener horarios regulares y disfrutar de los alimentos que gustan aporta bienestar y favorece una relación más sana con la comida. La constancia en los hábitos alimenticios suele ser más efectiva que perseguir cambios bruscos.
Estilo de Vida y Salud Cerebral en la Jubilación
La doctora Boada también apuesta por aprovechar la nueva etapa de la jubilación, liberados de la presión del trabajo, para “enamorarnos de la vida”. Recomienda volcarse en actividades que nos hacen felices, como las aficiones o las relaciones sociales con amigos y seres queridos. Acumular experiencias y, por qué no, seguir aprendiendo, son claves para mantener un “cerebro saludable” a los 80 o 90 años.