¿Realmente es correcto el mensaje "respeta a los mayores"? El verdadero valor a transmitir es el respeto por todas las personas; empecemos siendo un modelo de conducta. Es muy común observar cómo adultos les dicen a los niños que deben respetar a los mayores. Esta afirmación, que parece transmitir unos valores sólidos e importantes, queda a veces en entredicho por el comportamiento de los propios adultos. Los pequeños han de respetar, pero ¿no merecen también ser respetados de igual forma?
El Respeto Hacia Niños y Adolescentes
Una Sociedad Adultocentrista: ¿Respetamos a los Más Jóvenes?
Tendemos, erróneamente, a tratar a los niños como ciudadanos de segunda. Debido a su menor edad y experiencia vital, en ocasiones pasamos por alto sus opiniones, deseos y sentimientos. La sociedad adultocentrista en la que vivimos no da el suficiente espacio ni valor al maravilloso mundo interno de nuestros infantes. Pocas veces nos paramos a mirar el mundo desde sus ojos, a comprender sus percepciones, a escuchar sus necesidades. Sentimos que nos pertenecen y tenemos dominio sobre ellos cuando, en realidad, nuestra misión es guiarles en su propio desarrollo personal, acompañarlos y brindarles amor propio y seguridad.
¿Predicamos con el Ejemplo? La Paradoja del Respeto
Exigimos a los niños que se adecuen a lo que queremos de ellos: que sean obedientes, que nos escuchen, nos atiendan y cumplan nuestros mandatos. Les regañamos cuando gritan, responden o llevan la contraria. Pero ¿nos hemos detenido a reflexionar sobre nuestros propios actos?
¿Cuántas veces hemos ignorado a un niño mientras nos contaba algo? ¿Cuántas veces le hemos dicho que espere, que ahora no tenemos tiempo, que no nos moleste? ¿En cuántas situaciones hemos perdido los nervios y le hemos levantado la voz diciéndole, incluso, palabras hirientes? ¿Cuántas veces hemos respondido "no" ante sus peticiones, sin más explicación que un "porque yo lo digo"?
¿Por qué, entonces, demandamos un respeto que no ofrecemos? Los niños también merecen ser escuchados y tenidos en cuenta. También merecen ser tratados con dignidad, con respeto, con amor y compasión. A todos nos resulta inconcebible gritar a uno de nuestros invitados si derrama la bebida en una cena. Sin embargo, no dudamos en hacerlo cuando se trata de un niño. No se nos pasa por la mente decirle a un amigo: "cállate un rato, qué pesado eres", mientras nos cuenta algo que le importa. En cambio, lo hacemos con nuestros hijos. Igualmente, ¿qué pasaría si un niño nos grita a nosotros o nos manda callar? Lo consideraríamos una falta de respeto intolerable. ¿Por qué las normas funcionan solo en una dirección?

El Impacto de un Respeto Recíproco
Como vemos, el mensaje que se esconde tras un "respeta a los mayores" es injusto y parcial. Los niños se resignan a ser tratados sin tacto por los adultos, pero más tarde repiten el modelo. Así, es frecuente ver a niños mayores ninguneando o tratando con desprecio a otros más pequeños. Es sencillo comprender de dónde proviene esta conducta.
El mensaje que realmente deberíamos transmitir es el de tratar con respeto a todas las personas. Por tanto, comencemos también nosotros a respetar a los niños. Al hacerlo, estaremos siendo un gran modelo de conducta para ellos, que aprenderán a ser comprensivos y amables con los demás. Pero, además, estaremos forjando su autoestima y enseñándoles que son valiosos y merecedores de respeto. De este modo, comprenderán que eso es lo natural, lo saludable, y no tolerarán que otras personas les vejen, insulten o humillen. Es tremendamente poderosa la información que llega a edades tan tempranas. Asegúrate de que reciban alto y claro el mensaje de que han de ser tratados con dignidad.
Por tanto, tratemos de reflexionar y de modificar nuestros actos, si es necesario. Todos somos humanos, nadie es perfecto, pero es de sabios rectificar cuando comprendemos que podemos hacer algo de una manera mejor. Comencemos a escuchar a los más pequeños cuando hablan, a atender y mostrar interés por sus opiniones. Escuchemos sus motivos y razonemos con ellos cuando les demos una negativa. Demostrémosles que confiamos en su capacidad de entender y empatizar. Igualmente, hablémosles sin levantar la voz y sin palabras dañinas; el mensaje llegará igual si es lanzado con respeto. Cuidemos también de que el resto de adultos del entorno traten a nuestros niños de una forma respetuosa.
La Dignidad de los Ancianos: Un Deber Social
El Desprecio por los Mayores en la Sociedad Actual
Una de las características más evidentes de la decadencia cultural prevaleciente en nuestro país se refiere al desprecio por las personas adultas, llamadas de la tercera edad, por parte de los inconscientes que hoy disfrutan de algo que nosotros disfrutamos en nuestro momento: la juventud. Hoy en día, cuando los tentáculos del consumismo más aberrante ha puesto en el altar de la idolatría la juventud y la belleza, que es lo primero que pasa en la vida, al parecer todos los demás valores, aquellos que permanecen, como son la experiencia y el conocimiento, han sido dejados de lado. Relacionarse con la gente mayor puede a veces ser difícil para muchas personas.

Fundamentos Históricos y Culturales del Respeto a la Vejez
Desde los tiempos de Cristo el tema del respeto al adulto mayor era percibido como algo de suma importancia para la sociedad. En las tablas de Moisés estaba escrito en el IV Mandamiento de la Ley de Dios "Honrarás a tu padre y a tu madre" como un deber posteriormente adquirido de todos los cristianos. En sociedades milenarias del Asia y África el anciano es históricamente sinónimo de sabiduría, por lo que es apreciado y respetado por ley natural. En las sociedades modernas destacan países como Japón, China, India, Suecia, Noruega, Suiza por el respeto que profesan a sus adultos mayores.
Desafíos y Avances en la Protección de los Derechos de los Mayores
Los derechos de la tercera edad en nuestro País se han materializado en algunas instituciones, por ejemplo, los ancianos de más de cierta edad no pueden purgar cárcel corporal; en algunos bancos y algunas clínicas privadas hay taquillas de atención preferencial para los adultos mayores. En donde no se observa, por ningún lado, un ápice de consideración a la tercera edad es en los supermercados, allí no hay taquilla preferencial. Los adultos mayores son sometidos a largas colas para comprar sus alimentos, no hay trato cortés, preferencial, ni amabilidad, los atropellan y no hay un abastecimiento preferencial para ellos.
Un ejercicio reflexivo de los llamados derechos de la Tercera Edad nos revela de inmediato cuán superficial y tangencial ha sido su abordaje en la perspectiva del derecho público internacional y nacional. En contraste, en otros grupos considerados vulnerables, como sería el caso de las mujeres y los niños, se han generado diversos instrumentos de claro carácter vinculante. En el caso del envejecimiento, en 1982 la Asamblea Mundial sobre envejecimiento adoptó el Plan de Acción Internacional de Viena sobre Envejecimiento. Más adelante, como resultado de la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento realizada en España en el 2002, se propuso el denominado Plan de Acción Internacional de Madrid sobre Envejecimiento, en el cual se prestó especial atención a la situación de los países en desarrollo (Naciones Unidas, 2002).
Los avances de la ciencia y los progresos de la medicina han contribuido notablemente a prolongar en los últimos años la duración media de la vida humana. La "tercera edad" abarca una parte considerable de la población mundial y es vista como aquellas personas que con un límite determinado de edad salen de los circuitos productivos, aun disponiendo muchas veces de muchos recursos y sobre todo de la capacidad de participar en el bien común. Esta llamada "revolución silenciosa" que supera los datos demográficos, plantea problemas de orden social, económico, cultural, psicológico y espiritual cuyo alcance debe ser objeto de una mayor atención.
Es fundamental tener en cuenta la calidad de vida de las personas ancianas, el respeto de sus derechos, particularmente a permanecer miembros activos de una sociedad que ellos mismos han contribuido a edificar, la voluntad de promover acciones sociales en favor de la tercera y cuarta edad, la necesidad de continuar reflexionando y mejorando sobre esta etapa de la vida. Algo debemos hacer como ciudadanos conscientes de los derechos humanos de las personas.
Tercera edad dicen que somos. Cortometraje Documental
Principios para un Trato Respetuoso Hacia los Mayores
Vivimos en una sociedad en la que cada vez predomina más el individualismo, dando un mayor valor a uno mismo por encima de las personas que nos rodean. Esto no es solo un error, sino que además lleva a crear un entorno negativo para con nosotros mismos. También hay que tener en cuenta que estas personas han hecho un montón de cosas buenas por nosotros a lo largo de toda nuestra vida. Recuerda que ellos han vivido épocas muy difíciles, y han salido adelante luchando y no dejando atrás a ninguna de las personas que hay en su entorno.
Para fomentar un ambiente de respeto y apoyo hacia las personas mayores, se pueden seguir los siguientes principios:
- Preguntar cómo prefieren ser tratados: Siempre que sea posible, es importante preguntarles cómo desean ser llamados.
- Ser paciente y promover la tolerancia: La paciencia es una habilidad que demuestra madurez y respeto. Se debe ser paciente y comprensivo ante sus ritmos y necesidades.
- Mantener un tono de voz normal: Hay personas que al hablar con personas mayores cambian la forma de comportarse y exageran. Lo recomendable es hablar con normalidad, como si se estuviera dirigiendo a un adulto más joven, sin infantilizar.
- Promover actividades motivadoras: Deben sentirse motivados y apoyados. Así que anímeles a probar y descubrir nuevas habilidades y pasatiempos, como la pintura, los beneficios de la jardinería o la escritura de poesía.
- Respetar su derecho a ser independiente: El hecho de ser alguien de avanzada edad no significa que no pueda ser independiente. Cuando los padres o familiares se hacen muy mayores, los hijos o los parientes a cargo de sus cuidados pueden volverse controladores y autoritarios, lo cual debe evitarse.
- Darles herramientas para su autoprotección: Es importante tomarse el tiempo para explicarles a los mayores qué situaciones pueden ponerlos en riesgo y qué deben hacer. Que no deben suministrar datos de sus cuentas personales, ni introducir códigos que les llegan por mensajería de texto. Explíqueles de manera sencilla sobre el phishing o suplantación de identidad. Adviértales que deben poner en duda el recibir mensajes de contactos que les piden dinero o hacer favores que usualmente no les pedirían. También es un trabajo que se debe estimular en las escuelas, hogares y medios de comunicación para prevenir el maltrato físico y psicológico.
- Adaptar el lenguaje y mostrar atención: Aunque en la actualidad las cosas hayan ido cambiando, muchas personas mayores están acostumbradas a hablar de usted a los desconocidos y sobre todo a otras personas mayores. Es muy importante expresarse y utilizar un lenguaje acorde a su edad, es decir, tú te tienes que adaptar a ellos, no ellos a ti.
- Ofrecer ayuda en el día a día: Debes hacer todo lo posible por ayudarles en su día a día, ya sea cediéndole tu asiento, llevando sus bolsas de la compra, abriéndole la puerta, ayudándole a coger cosas que estén fuera de su alcance, facilitándole la comodidad a la hora de sentarse poniéndole un cojín, acercando la silla, o de cualquier otra manera que se sienta atendido y querido por ti.
- Combatir la soledad no deseada: Es muy importante que nunca los dejemos solos, ya que la soledad no deseada es uno de los peores enemigos de las personas mayores.
- Respetar sus costumbres y no ignorarlos: No olvides que es muy importante que respetes sus costumbres. También es crucial no ignorarlos en ningún momento, y aquí es esencial enseñar a los más pequeños a que presten atención a los mayores.
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