La obesidad en personas mayores es una condición cada vez más común que afecta directamente a la salud, autonomía y calidad de vida. Este problema de salud pública, que se considera una epidemia global, incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes e hipertensión arterial, y es motivo de preocupación nacional y mundial.
Fisiopatología del Envejecimiento y Acumulación de Grasa
Cambios Fisiológicos y Metabólicos
El envejecimiento conlleva cambios fisiológicos, metabólicos y funcionales que, sumados a estilos de vida más sedentarios, pueden favorecer la acumulación de grasa corporal. Con los años, el metabolismo se ralentiza y disminuye el gasto energético en reposo. Durante el proceso de envejecimiento, se producen diversos cambios corporales evolutivos, como la disminución del agua corporal total, la expansión del compartimento graso (que puede aumentar del 14% al 30%) y la disminución de la masa muscular y ósea.
El cuerpo humano está conformado por masa magra (músculos, huesos, vísceras), es decir, la masa corporal libre de grasa, que representa aproximadamente el 45% del peso corporal en los hombres y el 35% en las mujeres. Después de los 25 años, esta masa libre de grasa va disminuyendo progresivamente a costa del músculo esquelético apendicular, aproximadamente entre 0,5% y 1% cada año, con una disminución del 15% entre los 60 y 70 años y alrededor del 30% después de esa edad.
Asimismo, la masa o tejido graso, distribuido ampliamente debajo de la piel (grasa subcutánea, conformando el 80% del total) y alrededor de las vísceras abdominales, aumenta con el pasar de los años, afectando tanto la parte externa como interna de los músculos, lo cual se acompaña de la disminución del tamaño y la fuerza muscular.
La Sarcopenia y su Relación con la Obesidad
Este proceso de pérdida de masa muscular se conoce como sarcopenia. Un problema adicional en los adultos mayores es la presencia de la obesidad sarcopénica, la cual no es infrecuente y está definida como la ocurrencia simultánea de un exceso de grasa corporal y de una pérdida significativa de la masa muscular y de la fuerza, lo cual incrementa la morbimortalidad. En estos casos, aumenta la grasa alrededor y dentro del músculo, acompañando a la disminución de las fibras musculares.

Impacto de la Obesidad en la Salud y Calidad de Vida del Adulto Mayor
La obesidad en el adulto mayor no es solo una cuestión estética. El peso corporal excesivo sobrecarga las articulaciones, reduce la agilidad y favorece el dolor lumbar o de rodillas. En personas de edad avanzada, la obesidad puede disminuir la función física asociada a la edad y conducir a un estado de fragilidad o debilidad generalizada.
El sobrepeso y la obesidad están peligrosamente asociadas a otras enfermedades crónicas no transmisibles, por lo que el riesgo de morbimortalidad se incrementa. Estas incluyen:
- Hipertensión arterial
- Dislipidemia
- Accidente cerebrovascular
- Diabetes mellitus tipo 2
- Insuficiencia cardiaca
- Enfermedad coronaria
- Algunos tipos de cáncer
- Enfermedad de Alzheimer
También se ha observado que la edad promedio de vida disminuye en las personas con sobrepeso u obesidad. Estos daños se producirían por el aumento en la producción de citoquinas proinflamatorias (INF-α, IL-6, IL-10) y la disminución de las citoquinas antiinflamatorias, como las adiponectinas.
Más allá de las patologías físicas, la obesidad tiene profundos efectos en la salud mental. El adulto mayor con obesidad puede sufrir aislamiento, baja autoestima y ansiedad. Además, eleva el riesgo de síndromes geriátricos como la fragilidad, el deterioro cognitivo y la polifarmacia, y puede causar complicaciones respiratorias e inflamación crónica, aumentando el riesgo de infecciones.
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Diagnóstico y Desafíos en la Evaluación
Criterios de Índice de Masa Corporal (IMC) y sus Limitaciones
La obesidad se define como el exceso de tejido adiposo o grasa corporal. Tradicionalmente, la obesidad se define clínicamente como un Índice de Masa Corporal (IMC) superior a 30 kg/m². Sin embargo, en mayores de 65 años es habitual encontrar valores alterados por la pérdida de masa muscular (sarcopenia). Para determinar el sobrepeso y la obesidad, se utiliza el IMC, pero en este grupo etario, el factor talla se encuentra alterado por la menor altura como consecuencia de la disminución del tamaño vertebral y una mayor curvatura de la columna vertebral.
En la actualidad, no se cuenta con los datos suficientes que puedan definir claramente un IMC óptimo para los adultos mayores, y por lo tanto, tampoco se puede definir correctamente el sobrepeso y la obesidad en este grupo. A pesar de estas limitantes, se sigue utilizando este tipo de medición por ser práctica en el día a día.
Medición del Perímetro Abdominal
La medición del IMC se puede complementar con la medición del perímetro abdominal y relacionarse con la morbimortalidad y la discapacidad. La obesidad "más peligrosa" es la que se origina a partir de tejido graso acumulado en la zona abdominal, ya que está asociada a un riesgo cardiovascular alto. Según la Federación Internacional de Diabetes (FID o IDF), las medidas para determinar obesidad en el hombre son ≥ 90 cm y en la mujer ≥ 80 cm. Sin embargo, en el Consenso Peruano, se establecieron como puntos de corte 94 cm para los hombres y 90 cm para las mujeres.
Desde el punto de vista de la grasa corporal, entre los 60 y 79 años se considera sobrepeso a valores superiores a 25% en el hombre y 36% en mujeres, mientras que la obesidad está considerada por encima de 30% en los hombres y 41% en las mujeres.
Prevalencia de la Obesidad en el Adulto Mayor en Diversas Regiones
Los adultos mayores no están exentos de padecer sobrepeso u obesidad, un problema que afecta a la población en general. La prevalencia varía según la región y las características demográficas:
- Perú: En el Perú, se encontró sobrepeso en la población adulta mayor en 21,4% y obesidad en 11,9% (datos de 2012-2013). Se detectó mayor sobrepeso (25,5%) y obesidad (15%) en zonas urbanas en relación con las rurales (10,7% y 3,7%, respectivamente). Las mujeres tuvieron un predominio de sobrepeso (22,5%) y obesidad (15,3%) comparado con los hombres (20,2% y 8,1%).
- América Latina: En América Latina, el 38,0% de las personas adultas mayores (PAM) de 60 años presentan sobrepeso y el 13,0% obesidad.
- México: De manera global, el 74,2% de la población adulta mexicana tiene sobrepeso u obesidad y el 81,6% padece obesidad abdominal. Específicamente en las PAM de 60 a 69 años, el 39,7% tiene sobrepeso, 41,3% obesidad y 90,5% adiposidad abdominal. En personas entre 70 a 79 años, el 44,1% presenta sobrepeso, 28,6% obesidad y 88,5% adiposidad abdominal. Para los de 80 años y más, el 37,0% muestra sobrepeso, 15,4% obesidad y 75,0% adiposidad abdominal.
- España: Se ha estimado que un 35,5% de los hombres y un 40,8% de las mujeres de más de 60 años tienen obesidad, aunque por encima de 80 años estas cifras descienden a 19,4% en hombres y 29,2% en mujeres. Además, se ha observado un perímetro de cintura elevado en el 48,4% de los hombres y en el 78,4% de las mujeres.
Estos fenómenos pueden explicarse, en algunos casos, por los menores ingresos económicos de este grupo etario, que usualmente tiene una pobre calidad de jubilación y a menudo no están físicamente activos para generar ingresos adicionales que les permitan vivir dignamente. La menor promoción de programas de salud preventivos y el bajo apego a actividades y grupos de ayuda mutua para el control del peso también contribuyen a que cerca de la mitad de las PAM no demuestren un control regular del riesgo de obesidad.
Estrategias de Prevención y Tratamiento
El manejo del sobrepeso y la obesidad en adultos mayores debe ser lento y seguro, priorizando la prevención desde los inicios del envejecimiento. Sin embargo, cuando el problema ya está presente, las intervenciones deben centrarse en un enfoque integral.
Alimentación Saludable
Una dieta para adultos mayores con sobrepeso debe priorizar alimentos frescos, ricos en fibra y bajos en grasas saturadas. Es importante no descuidar la ingesta proteica para no sacrificar la masa muscular, debiendo consumirse diariamente entre 1,2 y 1,5 gramos de proteínas por kilogramo de peso. La dieta de perfil mediterráneo, rica en verduras, frutas y cereales no refinados, ha demostrado aumentar la longevidad, incluso en ancianos, lo que la convierte en una excelente opción para dietas hipocalóricas.
La alimentación debería ser lo más completa posible, incluyendo:
- Proteínas magras: pescado, pollo, huevos y legumbres.
- Carbohidratos complejos y fibra: arroz integral, quinoa, frutas y verduras.
- Grasas saludables: aceite de oliva, frutos secos, palta y pescados.
- Vitaminas y minerales: calcio, vitamina D, B12 y magnesio.
- Hidratación: agua y frutas como sandía, naranja, pepino y tomate.
Además, es fundamental reducir el consumo de sal y azúcar.

Actividad Física Adaptada
La reducción progresiva de la actividad física con la edad es una de las causas más frecuentes de obesidad en el adulto mayor. Por ello, la actividad física pasa a ser una verdadera terapia, equivalente a un fármaco, previniendo la sarcopenia. Mantenerse activo y fortalecer los músculos es esencial en la vejez.
La actividad física en la tercera edad debería incluir:
- Ejercicios de resistencia: Caminar a diario, nadar, andar en bicicleta o cualquier actividad de bajo impacto que mantenga el sistema cardiovascular activo. Se recomienda realizar al menos 90 minutos semanales o 15 minutos diarios de actividad aeróbica moderada a la semana.
- Ejercicios de fuerza: Actividades con pesas ligeras, bandas elásticas o ejercicios de resistencia que fortalezcan los músculos. Pueden realizarse 2-3 veces por semana, enfocándose en grandes grupos musculares.
- Ejercicios de flexibilidad: Estiramientos suaves y controlados que mantienen la movilidad de las articulaciones y mejoran el rango de movimiento, facilitando la realización de actividades diarias.
- Ejercicios de equilibrio: Actividades como el yoga o ejercicios específicos de equilibrio que ayudan a prevenir caídas, un riesgo común en la tercera edad.
Intervenciones Conductuales y Soporte Profesional
Las intervenciones de tipo conductual, combinadas con componentes dietéticos y de actividad física, conducen a una mejora significativa. El seguimiento por parte del equipo médico permite controlar patologías asociadas y ajustar tratamientos que puedan favorecer la obesidad.
Otras estrategias incluyen:
- Tratamiento psicológico: Refuerza el efecto de la dieta y el ejercicio sobre la reducción ponderal, centrándose en la modificación de hábitos.
- Sustitutos de comidas: Consisten en reemplazar una de las comidas principales por una fórmula comercial con bajo contenido calórico, pero completa en vitaminas y minerales.
- Balón intragástrico: Ofrece pérdidas ponderales adicionales, aunque su efecto es temporal (seis meses aproximadamente).
- Cirugía de la obesidad: Cada vez más pacientes por encima de los 60 años se someten a este tipo de intervención, obteniendo las reducciones de peso más relevantes y duraderas.
El uso de fármacos para adelgazar debe ser excepcional y con mucha precaución en su administración y dosificación, ya que la mayor parte de ellos tiene contraindicaciones importantes o interacciones medicamentosas con fármacos de uso cotidiano en el manejo de enfermedades crónicas que acompañan al adulto mayor. Se debe seguir el precepto de no indicarlos si el beneficio no lo justifica largamente.
Consultar con un especialista es el primer paso para crear un plan personalizado, adaptado a la realidad de cada persona, con un enfoque no "peso centrista" y principios de salud en todas las tallas, basado en la evidencia para promover la salud a largo plazo. El apoyo social también juega un rol crucial, ya que las actividades de la vida diaria y el autocuidado a menudo se ven comprometidos y requieren del soporte de familiares, la comunidad o instituciones.
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Dados los cambios anatómicos y fisiológicos, así como algunos hemodinámicos que se producen durante el envejecimiento, es fundamental ser muy cautelosos en el manejo de los adultos mayores con sobrepeso u obesidad, estableciendo metas no ambiciosas en el corto plazo, pero con la seguridad de que en el largo plazo serán altamente efectivas y seguras. ¡Hoy es el momento perfecto para comenzar a recorrer el camino hacia una vida más sana!