La restricción del acompañamiento de familiares a pacientes hospitalizados tiene importantes consecuencias para el paciente, la familia y los profesionales sanitarios. La hospitalización de adultos mayores es un panorama complejo que presenta desafíos específicos, haciendo que la presencia familiar sea un factor crucial para el bienestar y la recuperación de estos pacientes.
La Hospitalización Geriátrica: Un Panorama Complejo
Casi la mitad de los adultos que ocupan camas en un hospital tiene ≥ 65 años, y se espera que esta proporción aumente con el envejecimiento de la población. Los ancianos utilizan los hospitales con mayor frecuencia que los más jóvenes, quedan internados en un mayor porcentaje de consultas al departamento de urgencias, requieren más internaciones, que son más prolongadas, y usan más recursos mientras permanecen en el hospital. Se estima que los hospitales y los centros de enfermería especializada, la internación domiciliaria y la atención en un centro de cuidados paliativos tendrán un costo significativo.
El Paciente Anciano en el Departamento de Urgencias
En 2021, la tasa de visitas al departamento de emergencias en adultos de 75 años o más fue de 66 visitas por 100 personas, en comparación con los pacientes en grupos de edad entre 1 año y 74 años, que oscilaron entre 36 y 45 visitas por cada 100 personas. Los ancianos tienden a enfermarse más y pueden usar el departamento de urgencias como reemplazo del médico de atención primaria o porque no reciben una atención primaria adecuada. Algunas veces, las visitas al servicio de emergencias son causadas por una avería en la estructura social de un anciano frágil, por ejemplo, la ausencia o enfermedad de su cuidador. Sin embargo, en muchos casos, el motivo de consulta es una verdadera emergencia.
La visita al departamento de emergencias puede generar más estrés para el adulto anciano, ya que, en general, no cuenta con adaptaciones especiales. La evaluación del anciano suele tardar más y requiere más pruebas de diagnóstico porque muchos no presentan signos y síntomas evidentes de una enfermedad, como disnea o fatiga, que pueden ser los primeros síntomas de un infarto de miocardio en pacientes mayores de 75 años, en lugar del dolor torácico típico. Además, ciertos factores no evidentes, como la polimedicación o efectos adversos de fármacos, pueden afectar la presentación de una enfermedad. Es crucial investigar si el compromiso cognitivo es reciente, realizar una prueba cognitiva estandarizada si corresponde, y evaluar riesgos como suicidio, caídas, incontinencia y estado nutricional.

Riesgos y Desafíos de la Hospitalización en Adultos Mayores
Solo los pacientes ancianos con problemas graves que no pueden ser tratados correctamente en otro sitio deben hospitalizarse. La internación puede profundizar los cambios fisiológicos relacionados con la edad y aumentar la morbilidad. También expone a los adultos mayores a riesgos generados por el aislamiento, la inmovilidad, las pruebas de diagnóstico y la exposición a microorganismos infecciosos. El tratamiento en hospitales puede ser deshumanizante e impersonal, y la internación aguda debe durar solo el tiempo necesario para permitir una transición exitosa a la atención domiciliaria, un centro con atención de enfermeros especializados o un programa de rehabilitación ambulatorio.
La evolución del paciente hospitalizado empeora a medida que avanza la edad, aunque la edad fisiológica es más importante que la cronológica a la hora de predecir los resultados. Un número significativo de pacientes ≥ 75 años de edad y funcionalmente independientes en el momento del ingreso no lo son al alta, lo que resalta la importancia de la movilización temprana y la fisioterapia.
La Importancia Crucial de la Presencia Familiar
Desde hace años, varias organizaciones internacionales ponen de manifiesto la importancia de la presencia y de la participación de la familia en el cuidado de los pacientes en los centros sanitarios. Cada vez se dispone de más evidencia respecto al beneficio que aportan en experiencia, calidad y seguridad del cuidado, especialmente en pacientes ancianos.
Reconocimiento Internacional y Evidencia de Beneficios
En EE. UU. y Canadá se han realizado campañas con el eslogan «Mejor juntos», en las que se modifica el concepto de visitante por el de cuidador, reconociendo la mejora que aportan en salud y haciéndoles partícipes de los cuidados de los pacientes. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS), mediante su Plan Global de Seguridad del Paciente 2021-2030, se ha pronunciado sobre el importante papel de pacientes y familias en el cuidado integral y en la mejora de la seguridad.
Consecuencias de la Restricción del Acompañamiento Familiar
Desde el inicio de la pandemia por SARS-CoV-2 en marzo de 2020, por cuestiones de salud pública, se limitaron las visitas, el acompañamiento y el cuidado de las familias a sus allegados ingresados en los hospitales y en los centros sociosanitarios. Estas restricciones fueron una decisión generalizada en todo el mundo, dejando fuera la participación de las familias en la planificación e implementación de los cuidados, así como en la toma de decisiones. Este cambio no ha sido gratuito desde el punto de vista ético, ya que los pacientes dependían más de los profesionales, quienes fueron testigos del intenso sufrimiento causado por la ausencia familiar.
Como resultado, se ha observado un grave sufrimiento para pacientes, familiares y profesionales asistenciales. Esto supuso un impacto en problemas de salud como el delirium, mayor estrés emocional e incluso aumento de problemas de seguridad como las caídas. La ausencia de acompañantes también ha provocado graves repercusiones al final de la vida, especialmente en unidades de cuidados intensivos (UCI), prolongando el sufrimiento y retrasando decisiones importantes.
Mi familiar está en el hospital | Duke Health
La Visión de los Profesionales Sanitarios
Un estudio descriptivo observacional multicéntrico, desarrollado mediante una encuesta dirigida a profesionales de hospitales de Madrid, se propuso analizar la opinión de los profesionales sanitarios sobre la presencia familiar en los cuidados y recuperación del paciente geriátrico hospitalizado. Este estudio, realizado entre diciembre de 2021 y febrero de 2022, involucró a 314 profesionales de diferentes hospitales.
Estudio sobre la Opinión de los Profesionales en Madrid
Los encuestados (43,6% enfermeras, 26,1% auxiliares de enfermería, 15,6% médicos y 14,6% otros profesionales) respondieron a una encuesta ad hoc de 80 preguntas sobre aspectos como nutrición, hidratación, descanso, higiene, movilización, medicación, información y aspectos psicológicos y sociales, así como el aumento de tareas para los profesionales en ausencia de familiares. Para este estudio, se consideró paciente geriátrico aquel mayor de 80 años y dependiente durante el ingreso que estuvo hospitalizado durante la pandemia.
Impacto en la Recuperación y Cuidados Básicos
La mayoría de los encuestados, un 80% (IC 95%: 75-84%), afirmaron que la restricción de las visitas dificultaba la recuperación del paciente geriátrico ingresado. El 84% (IC 95%: 80-88%) opinó que los cuidados familiares no se pueden suplir por los profesionales, aunque sí mejorar mediante formación y aumento de personal (91%).
En cuanto a aspectos relacionados con la nutrición e hidratación, el 89% y 88%, respectivamente, opinaron que en ausencia de acompañante los pacientes comían menos y bebían menos, y que presentaban mayor riesgo de broncoaspiración (70,4%). Además, el 70% de los profesionales piensa que cuando los pacientes están solos, comen y beben menos, sufren más broncoaspiración y delirium, y tienen mayor dificultad para la higiene y la movilización. Respecto al delirium y descanso nocturno, un 90% de los profesionales están de acuerdo sobre el mayor riesgo de delirium en pacientes solos y una interrupción muy frecuente del sueño.
Los profesionales sanitarios reconocieron que los cuidados que desarrollan los familiares de los pacientes facilitan su recuperación. Por ejemplo, el 71% cree que el personal evalúa el estado de ánimo de los pacientes solos, utilizando herramientas para mejorarlo y poniéndolos en contacto con las familias. Sin embargo, solo el 42% afirmó que se hacían llamadas diarias a las familias de los pacientes solos.

Sobrecarga de Trabajo y Bienestar Profesional
El 70% de los encuestados opinaron que les suponía más trabajo y más tiempo atender a pacientes geriátricos no acompañados; de hecho, más del 80% de los encuestados afirmaron que no tenían tiempo suficiente para garantizar una alimentación satisfactoria para el paciente. El 81% se sintieron desbordados o con trastorno de ánimo o ansiedad en relación con la sobrecarga de trabajo durante la pandemia.
Entre el 15% y el 25% del personal afirmó administrar medicación pautada con dudosa utilidad (hipnóticos a pacientes dormidos, analgésicos sin dolor, neurolépticos a pacientes tranquilos e hipotensores a pacientes con hipotensión).
Estrategias para Mejorar la Atención y la Participación Familiar
La bibliografía actual avala que la protección de la salud pública es compatible con el cuidado centrado en el paciente y en la familia, incluso en situaciones de pandemia. Los propios clínicos han hecho un llamamiento a reconsiderar las restricciones, entendiendo mejor la importancia de que los hospitales y los sistemas de salud participen en el desarrollo de legislación y políticas que apoyen la presencia de las familias con los pacientes en el caso de que surjan futuros problemas de salud o pandemias.
Reconsideración de las Restricciones y Políticas Futuras
Estudios recientes referencian que una comunicación regular y estructurada con los miembros de la familia y el apoyo multidisciplinar preparan a los familiares para la toma de decisiones y el cuidado del paciente, reduciendo la ansiedad, la depresión y el estrés postraumático. Esto también reduce la angustia y el agotamiento en los profesionales. Es clave mantener una postura proactiva, anticipándose a las situaciones que pueden provocar distrés emocional en los equipos sanitarios, pacientes y familias, utilizando un enfoque de mejora continua del clima ético de la organización e implementando estrategias de seguridad del paciente contando con pacientes y familias.
Enfoques Multidisciplinares y Ambientales
Las siguientes estrategias pueden ayudar a reducir el deterioro funcional y mejorar la atención de los pacientes ancianos:
- Equipo geriátrico interdisciplinario: para identificar y satisfacer las necesidades complejas de los ancianos, y detectar y prevenir problemas frecuentes en esta población.
- Enfermero de atención primaria: un enfermero responsable de un solo paciente en forma continua para implementar el plan terapéutico, controlar la respuesta al tratamiento y educar al paciente y la familia.
- Cambios en el ambiente hospitalario: a menudo instituidos por enfermeros, como llevar a los pacientes más complejos cerca de la sala de enfermería o cambiar de compañeros de cuarto. Algunos hospitales ahora tienen salas de urgencias geriátricas especiales con enfermeras y médicos entrenados en geriatría, lo que puede estar contribuyendo a la reducción de los ingresos hospitalarios.
Programas de Habitación Compartida con la Familia
Los programas de habitación compartida con un miembro de la familia pueden proporcionar una mejor atención personalizada, aliviar al personal de algunas tareas, reducir la ansiedad del paciente (en particular si tiene delirio o demencia) y permitirle a un miembro de la familia que participe en forma activa en la recuperación.
Comunicación y Planificación del Alta Hospitalaria
Una buena comunicación entre los médicos del departamento de emergencias y los pacientes, los cuidadores, los miembros de la familia, los médicos de atención primaria y los miembros del personal de los hogares de ancianos mejora significativamente la evolución de los pacientes ancianos con problemas complicados. La planificación del alta puede ser compleja porque una enfermedad o una lesión aguda puede afectar más la capacidad funcional en pacientes mayores.
Para una comunicación de alta calidad entre los profesionales, es esencial prevenir errores y duplicación en las pruebas de diagnóstico y los tratamientos, y implementar sistemas de comunicación como recorridas y transferencias cálidas, realizadas en persona frente al paciente y su familia. La documentación del régimen farmacológico, dejando asentada la indicación de cada fármaco nuevo y manteniendo un listado cotidiano, es fundamental para evitar el uso de fármacos innecesarios y prevenir interacciones.
En la planificación del alta, deben participar enfermeros, asistentes sociales y médicos de atención primaria, incluyendo la evaluación del estado funcional, estrategias para manejar problemas identificados, la capacidad del paciente para tomar fármacos y las capacidades del cuidador.
La Movilización Temprana y Directrices Anticipadas
- Movilización temprana y participación en la actividad funcional: para prevenir el deterioro físico debido a la disminución de la actividad durante la enfermedad y la hospitalización; una estrecha colaboración con fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales es vital para crear planes de atención integrada.
- Directrices anticipadas: sirven para documentar la elección por parte del paciente de un sustituto en la toma de decisiones relacionadas con la salud y para reducir la atención no deseada e innecesaria en el hospital, sobre todo para los pacientes con enfermedades avanzadas. Si las instrucciones por adelantado ya han sido confeccionadas, deben llevarse al hospital tan pronto como sea posible, y el médico debe confirmar estas elecciones durante la internación aguda.
Las unidades de atención aguda del anciano (ACE por sus siglas en inglés) sirven para proporcionar una atención eficaz para los adultos mayores hospitalizados mediante la mayoría de las estrategias mencionadas.
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