Ojos Llorosos en Adultos Mayores: Causas, Síntomas y Tratamientos

Los ojos llorosos, médicamente conocidos como epífora, se caracterizan por un exceso de lágrimas que se desbordan del ojo. Esta afección es muy común y puede desarrollarse a cualquier edad, aunque es más frecuente en bebés y personas mayores de 60 años. Las lágrimas son esenciales para el correcto funcionamiento de nuestros ojos, ya que lubrican, protegen y nutren la superficie ocular, además de eliminar partículas y cuerpos extraños. Las glándulas lagrimales, situadas justo encima de los ojos, producen constantemente lágrimas que luego drenan a través de un pequeño orificio en la esquina del ojo llamado conducto lacrimógeno o nasolagrimal.

Cuando el lagrimeo es constante y sin una razón aparente, puede afectar de forma notable la calidad de vida, causando irritación y otros síntomas. Esta condición puede deberse a un exceso de producción de lágrimas o a un problema en su drenaje. En personas mayores, este problema puede ser particularmente molesto y presentar una variedad de síntomas que afectan la vida cotidiana.

Síntomas de Ojos Llorosos en Adultos Mayores

Reconocer los síntomas a tiempo es crucial para buscar el tratamiento adecuado. El síntoma más evidente es el lagrimeo constante, donde las lágrimas fluyen de manera continua. Otros síntomas frecuentes incluyen:

  • Irritación ocular y enrojecimiento: Los ojos pueden sentirse arenosos, como si tuvieran partículas extrañas, lo que provoca una necesidad constante de frotarse.
  • Visión borrosa: El exceso de lágrimas puede llevar a una visión borrosa, ya que las lágrimas no se distribuyen uniformemente sobre la superficie del ojo.
  • Sensibilidad a la luz (fotofobia): Las personas mayores pueden encontrar la luz brillante incómoda, lo que les obliga a entrecerrar los ojos o buscar ambientes más oscuros.
  • Inflamación de los párpados: Los párpados pueden hincharse debido a la irritación constante y al exceso de lágrimas, causando dolor y molestias adicionales.
  • Costras en los párpados: Al despertar, es común notar la presencia de costras en los párpados.
  • Secreciones oculares: En algunos casos, además de las lágrimas, puede haber secreciones.
  • Fatiga ocular: Otro síntoma frecuente que puede afectar la calidad de vida.
  • Dolor o molestia general: Malestar en y alrededor de los ojos.

Estos síntomas pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de las personas mayores.

El tratamiento del lagrimeo constante o el ojo lloroso

Causas de los Ojos Llorosos en la Tercera Edad

Los ojos llorosos en personas mayores pueden deberse a diversas causas, cada una con sus propias implicaciones y tratamientos. Entender estas causas es fundamental para abordar el problema de manera efectiva. Las causas generales del lagrimeo excesivo pueden ser un aumento de la producción de lágrimas o la obstrucción de su drenaje.

Causas Comunes

  • Sequedad Ocular: Paradójicamente, una de las causas más comunes del exceso de lagrimeo es la resequedad en los ojos. Cuando los ojos no producen suficientes lágrimas de calidad, el cuerpo intenta compensar produciendo un exceso de lágrimas, que son inestables y no hidratan correctamente. Este "lagrimeo de compensación" provoca la sensación de tener siempre los ojos húmedos, pero sin alivio real.
  • Obstrucción de los Conductos Lagrimales (Dacrioestenosis Adquirida): Con la edad, es común que los conductos lagrimales que drenan las lágrimas hacia la nariz se obstruyan o estrechen. En personas mayores, la epífora suele deberse a un debilitamiento de los párpados o estenosis del conducto lagrimal. Un bloqueo en cualquier punto a lo largo de la vía de drenaje lagrimal puede provocar ojos llorosos y predispone a la infección del saco lagrimal (dacriocistitis).
  • Blefaritis: Inflamación a lo largo del borde del párpado. Es una inflamación crónica del borde de los párpados y la disfunción de las glándulas de Meibomio pueden alterar la calidad lagrimal, provocando ojos irritados y llorosos. Es una causa frecuente en adultos.
  • Conjuntivitis: Inflamación de la superficie del ojo. Puede ser viral, bacteriana o alérgica.
  • Alergias Oculares: Alérgenos como el moho, la caspa, el polvo, el polen o la caspa de animales pueden irritar los ojos, llevando a una producción excesiva de lágrimas como mecanismo de defensa del cuerpo. Si el origen es alérgico, predomina el picor.

Otras Causas Relevantes en Adultos Mayores

  • Cambios Anatómicos de los Párpados:
    • Entropión: Párpado girado hacia adentro, haciendo que las pestañas rocen el globo ocular e irriten la córnea.
    • Ectropión: Párpado girado hacia afuera, que aleja el punto lagrimal de su posición normal junto al globo ocular, impidiendo el drenaje adecuado de las lágrimas. A medida que la piel envejecida del párpado se separa del globo ocular, permite que las lágrimas se acumulen.
  • Fatiga Ocular: El aumento del lagrimeo sucede a veces con la fatiga ocular, la risa, el vómito o el bostezo. El uso prolongado de pantallas de dispositivos electrónicos también contribuye al aumento de la sequedad ocular y, consecuentemente, al lagrimeo.
  • Irritación Ocular: Causada por factores como algo en el ojo (polvo, arena), raspadura en el ojo, infección, pestañas que crecen hacia adentro (triquiasis), contaminación o productos químicos en el aire, viento o luz brillante. Cualquier trastorno que irrite la córnea puede aumentar la producción de lágrimas.
  • Medicamentos: Muchos medicamentos que toman las personas mayores pueden tener efectos secundarios que incluyen ojos llorosos. Entre estos se encuentran los diuréticos, antihistamínicos, antidepresivos, medicamentos para la presión arterial, algunos medicamentos de quimioterapia y ciertas gotas para los ojos (yoduro de ecotiofato, pilocarpina, epinefrina).
  • Condiciones Ambientales: Ambientes secos, con mucho viento o con aire acondicionado pueden deshidratar la superficie del ojo, provocando un aumento en la producción de lágrimas.
  • Deficiencias Nutricionales: Especialmente la falta de vitamina A, que es esencial para la producción de lágrimas y la salud general de la superficie ocular.
  • Uso de Lentes de Contacto: Puede ser un factor contribuyente en el desarrollo de ojos llorosos.
  • Envejecimiento Natural: El envejecimiento natural del sistema ocular puede llevar a cambios en la cantidad y calidad de las lágrimas producidas.
  • Otras Causas: Infecciones de las vías respiratorias altas, rinitis alérgica, úlcera de la córnea, resfriado común.

Diagnóstico y Evaluación

El tratamiento depende de la causa del problema, por lo que es importante determinarla antes de automedicarse. El lagrimeo muy pocas veces es una urgencia, pero se debe buscar ayuda de inmediato si un producto químico ingresa al ojo, hay dolor intenso, sangrado, pérdida de la visión o una lesión grave en el ojo.

Igualmente, es recomendable ponerse en contacto con un proveedor de atención médica si se presenta:

  • Un rasguño en el ojo o algo en él.
  • Ojos rojos y dolorosos.
  • Mucha secreción proveniente del ojo.
  • Lagrimeo prolongado e inexplicable.
  • Sensibilidad alrededor de la nariz o los senos paranasales.
  • Episodios repetidos de ojos enrojecidos y llorosos sin causa aparente.
  • Una masa dura en el conducto lagrimal o cerca de éste.
Médico especialista examinando el ojo de un paciente mayor

Durante la consulta, el médico examinará los ojos y hará preguntas acerca de la historia clínica y los síntomas. Las preguntas pueden incluir:

  • ¿Cuándo comenzó el lagrimeo?
  • ¿Con qué frecuencia se presenta?
  • ¿Afecta ambos ojos?
  • ¿Tiene problemas de visión?
  • ¿Usa lentes de contacto o gafas?
  • ¿El lagrimeo sucede después de un evento estresante o emocional?
  • ¿Tiene dolor ocular u otros síntomas, como dolor de cabeza, nariz tapada o rinorrea, o dolores musculares o articulares?
  • ¿Qué medicamentos toma?
  • ¿Sufre de alergias?
  • ¿Recientemente se lastimó el ojo?
  • ¿Qué parece ayudar a detener el lagrimeo?
  • Prurito, secreción nasal o estornudos (especialmente después de haber estado expuesto a un posible alérgeno).
  • Irritación de los ojos, enrojecimiento o dolor.
  • Dolor o molestias junto con hinchazón o enrojecimiento cerca de la esquina interna del ojo.
  • Lesiones, infecciones, quemaduras, radioterapia o procedimientos quirúrgicos relacionados con los ojos, la nariz o los senos paranasales.

Exploración Física y Pruebas Complementarias

La exploración física se centra en la cara, especialmente en los ojos y la nariz. Los médicos buscan la presencia de lágrimas que corran por la mejilla, lo que sugiere una obstrucción. Se exploran los párpados, los puntos lagrimales y la zona de las esquinas internas de los ojos. También se utiliza una lámpara de hendidura para observar el ojo a gran aumento. Se examina la nariz para determinar si existe congestión, bloqueo, pus, secreción o sangrado.

No suelen requerirse pruebas adicionales, pero si se necesitan, el paciente es remitido a un oftalmólogo. En la consulta del oftalmólogo, pueden realizarse pruebas como la inserción de una pequeña sonda en el punto lagrimal y el canalículo para detectar obstrucciones, o la irrigación suave con fluido para ver si drena correctamente en la nariz. En algunas ocasiones, se realizan pruebas de diagnóstico por imagen, como la dacriogammagrafía o la dacriocistografía, tomografía computarizada (TC) de la cara y las órbitas, o la exploración de la parte interna de la nariz con un endoscopio nasal.

Tratamientos para Ojos Llorosos

El tratamiento de los ojos llorosos en adultos mayores varía según la causa subyacente. Un enfoque personalizado es clave para aliviar este problema. Se tratan los trastornos subyacentes. Por ejemplo, se puede administrar un esteroide nasal si la rinitis alérgica es la causa.

Soluciones Comunes

  • Lágrimas Artificiales: Son una solución común y efectiva para la sequedad ocular que puede provocar ojos llorosos. Estas gotas lubricantes ayudan a mantener la humedad en la superficie del ojo, reduciendo la irritación y el lagrimeo.
  • Compresas Calientes: Aplicar compresas calientes sobre los ojos puede ayudar a abrir los conductos lagrimales bloqueados y mejorar el flujo de lágrimas, disolviendo cualquier bloqueo.
  • Higiene Ocular Adecuada: Es esencial para prevenir infecciones e inflamaciones. Lavar los párpados regularmente con una solución suave y agua tibia puede ayudar a eliminar residuos o bacterias.
  • Medicamentos: Para alergias o inflamaciones, los antihistamínicos pueden aliviar los síntomas alérgicos, mientras que los antiinflamatorios (tópicos u orales) pueden reducir la inflamación.
  • Revisión de Medicamentos: Algunos medicamentos pueden contribuir a los ojos llorosos como efecto secundario. Revisar y ajustar estos medicamentos con la ayuda de un profesional de la salud puede ser beneficioso.

Intervenciones Quirúrgicas

En casos donde los conductos lagrimales están severamente bloqueados o existen problemas anatómicos como el entropión o ectropión, puede ser necesaria una intervención quirúrgica. Los procedimientos pueden incluir:

  • Dacriocistorrinostomía (DCR): Creación de una nueva vía de drenaje para las lágrimas entre el ojo y la fosa nasal.
  • Corrección de la posición de los párpados: Para el entropión o ectropión.
  • Sondaje del conducto lagrimal: En niños, se inserta una pequeña sonda para romper el bloqueo. Si la obstrucción persiste, puede ser necesario insertar un pequeño tubo de plástico a través del conducto lagrimal y dejarlo durante unos meses.

Terapias Complementarias y Estilo de Vida

  • Nutrición: Los suplementos de Omega-3 y vitamina A pueden mejorar la calidad de las lágrimas y la salud general de los ojos, reduciendo la inflamación y manteniendo la superficie ocular lubricada. Una alimentación equilibrada rica en vitaminas (A, C, E) y nutrientes es crucial.
  • Cambios en el Estilo de Vida: Evitar ambientes secos, usar humidificadores, y tomar descansos regulares al usar pantallas digitales pueden prevenir la sequedad ocular.
  • Tratamientos Naturales: El uso de gel de aloe vera alrededor de los ojos puede proporcionar un efecto calmante.
  • Acupuntura: Puede ayudar a mejorar la producción de lágrimas y a reducir la inflamación ocular en algunos pacientes.
Persona mayor utilizando gotas oftálmicas como parte del tratamiento

Prevención de los Ojos Llorosos en Adultos Mayores

Prevenir los ojos llorosos en personas mayores es fundamental para mantener una buena salud ocular y mejorar la calidad de vida.

  • Hidratación Adecuada: Beber suficiente agua diariamente ayuda a mantener la humedad natural de los ojos, previniendo la sequedad.
  • Control Ambiental: Evitar la exposición a ambientes secos o con mucho viento, y utilizar humidificadores en interiores.
  • Uso de Gafas de Sol: Usar gafas de sol de buena calidad con protección UV protege los ojos del sol, el viento y los irritantes ambientales.
  • Higiene Personal: Lavarse las manos regularmente y evitar tocarse los ojos con las manos sucias puede reducir el riesgo de infecciones.
  • Revisiones Oculares Regulares: Visitar al oftalmólogo al menos una vez al año permite detectar y tratar problemas oculares de manera temprana, como la sequedad ocular, cataratas o glaucoma.
  • Manejo de Alergias: Identificar y evitar los alérgenos que desencadenan reacciones, como el polvo, el polen y la caspa de animales.
  • Descanso Ocular: Tomar descansos regulares durante actividades que requieren un enfoque visual prolongado (leer, usar la computadora) para aliviar el estrés en los ojos.
  • Evitar Irritantes: Evitar el humo del tabaco, el polvo y productos químicos fuertes, ya que pueden irritar los ojos y aumentar el riesgo de enfermedades.
  • Cuidado de Lentes de Contacto: Seguir estrictamente las instrucciones de uso y cuidado para aquellos que usan lentes de contacto.
  • Actividad Física y Descanso: Mantenerse físicamente activo y asegurarse de tener suficiente descanso beneficia la salud ocular general.
  • Productos para el Cuidado Ocular: Utilizar productos adecuados, como lágrimas artificiales y soluciones limpiadoras, para prevenir la sequedad y la irritación.

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