Metas y Vínculos Afectivos en la Tercera Edad

Vivir más años ofrece a las personas mayores la posibilidad de compartir nuevas experiencias con una visión más madura. El adulto mayor busca los mismos vínculos afectivos que cualquier otra persona, sin que la edad sea un condicionante para el disfrute de relaciones significativas. Contrario a los estereotipos, el amor no tiene edad y la sexualidad en la tercera edad puede mantenerse activa y plena durante toda la vida.

Pareja mayor sonriente y abrazándose, mostrando afecto en un entorno natural

Desafíos y Estereotipos sobre la Sexualidad y el Amor en la Vejez

A pesar de los beneficios evidentes de mantener vínculos afectivos, la sociedad aún mantiene una visión negativa sobre la sexualidad y el amor en la vejez. Estos estereotipos también afectan a las mismas personas mayores, llevando a muchos a suprimir sus propios deseos por creer que son conductas «inapropiadas» para su edad.

La sexualidad en la tercera edad sigue siendo un tema rodeado de mitos y tabúes. Existen diversas creencias erróneas que limitan la percepción de la sexualidad en personas mayores, a pesar de que el deseo y la actividad sexual pueden mantenerse activos durante toda la vida. En una sociedad que envejece progresivamente, es fundamental integrar la sexualidad y el afecto en todas las fases de la vida.

Mitos Comunes sobre la Sexualidad en la Vejez

  • El deseo sexual desaparece con la edad.
  • La actividad sexual es exclusiva de los jóvenes.
  • Los cambios físicos y hormonales anulan la posibilidad de placer.

Es importante desmitificar la sexualidad en la vejez, abordar los principales desafíos y fomentar un enfoque positivo hacia el placer y la intimidad en esta etapa de la vida. El deseo sexual no desaparece con la edad, aunque puede experimentar cambios relacionados con factores hormonales, de salud y emocionales.

La Importancia de los Vínculos Afectivos y Sociales

La presencia de vínculos emocionales con una pareja es un factor que contribuye a una adaptación óptima de la persona durante toda la vida adulta, extendiéndose estos beneficios a las últimas décadas de la vida. Las personas mayores que poseen este tipo de vínculo disfrutan, en general, de una mejor salud física y mental, una mejor situación económica, menores probabilidades de tener hábitos perjudiciales para la salud y, sobre todo, disponen de un elemento fundamental de apoyo instrumental y emocional, lo que a su vez se relaciona con unos mayores niveles de bienestar psicológico.

Grupo de personas mayores socializando y riendo en una actividad al aire libre

Relaciones Sociales y Propósito en la Vida

El talento y el potencial de las personas, así como los aspectos sociales y de significado, de sentido de la vida, continúan siendo relevantes a lo largo del ciclo vital. El bienestar mental y físico de las personas mayores aumenta cuando se reconocen y se canalizan adecuadamente sus talentos. Incluso en un estado de gran fragilidad cercano a la muerte, las personas necesitamos sentirnos reconocidas por quienes somos y sentir que se comprenden nuestras metas, motivaciones y valores.

El bienestar viene condicionado también por las conexiones y relaciones sociales, que constituyen un elemento fundamental de la vida humana. Asimismo, necesitamos sentirnos parte de un grupo social con el que podamos identificarnos, un grupo social que valoramos como valioso y con el que compartimos valores y normas.

Sin embargo, a medida que envejecemos, nuestras necesidades sociales cambian. Muestra de ello es que tendemos a ser más selectivas a la hora de elegir nuestras relaciones y actividades sociales. El envejecimiento significativo también alude al desarrollo o mantenimiento de la capacidad de otorgar sentido a la vida.

Necesidades Clave para el Propósito en la Vejez

Para ello, necesitamos un propósito en nuestras vidas, algo que conecte los eventos presentes con los futuros; valores, para guiar nuestras acciones y sentir que se hace “lo correcto” con la finalidad de evitar emociones como la culpa o el temor; necesitamos sentimientos de eficacia, de mantener el control sobre las situaciones y las circunstancias de su vida y también, una base que nos permita sentirnos personas valiosas. Estas necesidades cobran mayor importancia a medida que la edad avanza y las capacidades para el desarrollo de dichos propósitos puedan verse alteradas.

La relación entre las necesidades sociales y las de significado es muy fuerte. Contar con relaciones sociales valiosas resulta también vital para encontrarle sentido a la vida y resulta más vital a medida que pasan los años. En momentos vitales trascendentales, también en la vejez, las cuestiones existenciales y el balance vital toman un papel fundamental, que se elabora muchas veces a través del pensamiento o la conversación. Hay una relación recíproca entre relaciones cercanas y significado: las relaciones personales y familiares responden a la necesidad de conexión y aumentan la sensación de que la vida tiene sentido. Al mismo tiempo, la creencia de que la vida tiene significado ayuda a construir nuevas relaciones.

Sexualidad y Bienestar en la Vejez

A medida que se envejece, las relaciones sexuales pueden no ser iguales que en la juventud, pero igualmente pueden ser placenteras. Muchas personas mayores siguen disfrutando de la sexualidad aún teniendo 80 años o más. Una vida sexual saludable también es satisfactoria y buena para otros aspectos de la vida, como la salud física y la autoestima.

Cambios en la Sexualidad Masculina con la Edad

Los cambios en el cuerpo o estilo de vida pueden hacer que los hombres se sientan vulnerables o les generen incomodidad en lo que respecta al sexo. Es posible que se noten cambios como:

  • Deseo sexual bajo.
  • Molestia o dolor durante las relaciones sexuales.
  • Cambios en la erección (disfunción eréctil).
  • Cambios en la eyaculación (eyaculación precoz o tardía).
  • Cambios en el cuerpo, el pelo o los genitales.
  • Disminución de la fuerza o energía.
  • Disminución de la fertilidad.
  • Sensación de fragilidad o cansancio.
  • Sentimientos de tristeza o estrés.
  • Cambios en la capacidad o el deseo sexual de la pareja.

Estos cambios no significan el fin del disfrute sexual. Trabajar con los cambios en el cuerpo puede ayudar a tener una vida sexual sana y satisfactoria. Por ejemplo, podría ser necesario cambiar la rutina sexual e incluir una mayor estimulación que permita lograr la excitación. El placer no se reduce a la penetración.

Relación entre Salud General y Sexualidad

El bienestar sexual está estrechamente relacionado con la salud en general. La manera en que se siente, las enfermedades a largo plazo, los cambios relacionados con la edad o el uso de medicamentos pueden afectar su vida sexual. La funcionalidad sexual puede verse alterada por determinadas cirugías y muchos medicamentos (como los de la presión arterial, antihistamínicos, antidepresivos y antiácidos).

También pueden afectar la salud sexual los cambios en el cuerpo, como variaciones en los niveles de testosterona y esperma, daños en los nervios, pérdida ósea y muscular, y bajos niveles de hierro. A esto se suman las enfermedades preexistentes, como enfermedades cardíacas, diabetes, cáncer y problemas en la próstata. Es importante mantener una actitud positiva y concentrarse en buscar formas de tener relaciones sexuales e intimidad que funcionen para cada persona y su pareja.

Infografía mostrando la interconexión entre salud física, emocional y sexual en la tercera edad

Problemas Sexuales y Emocionales

A cualquier edad, los problemas emocionales pueden afectar la sexualidad. Cuando tienen menos distracciones, más tiempo y privacidad, y no deben preocuparse por el embarazo, muchas parejas mayores informan que su vida sexual mejora. Sin embargo, otros adultos pueden sentirse estresados por problemas de salud, inconvenientes económicos u otros cambios en el estilo de vida. La depresión, por ejemplo, puede disminuir el deseo sexual. Si se sospecha depresión, es crucial hablar con un profesional de atención médica o un consejero.

Es crucial reconocer que la sexualidad en la vejez no es homogénea y que las experiencias de las personas LGTBIQ+ pueden ser diferentes, requiriendo un enfoque inclusivo y sensible.

Consejos para una Vida Sexual Sana y Placentera en la Tercera Edad

El sexo y la intimidad pueden seguir siendo una parte gratificante de la vida. Aquí hay algunos consejos para mantener una vida sexual sana y placentera:

  • Hable con su pareja: Compartir necesidades, deseos y preocupaciones puede ayudar a disfrutar más del sexo y la intimidad. Es normal sentirse vulnerable; es probable que su pareja también se sienta así.
  • Consulte al profesional de atención médica: Un médico puede ayudar a controlar afecciones a largo plazo y medicamentos que afectan la vida sexual. Los problemas de erección pueden ser una señal de alerta de problemas cardíacos.
  • Vaya a un terapeuta sexual: Un terapeuta calificado puede ayudar a entender necesidades e inquietudes, y a encontrar nuevas perspectivas.
  • Expanda su definición de sexo: El sexo no se limita a las relaciones penetrativas. Tocar, besar y otros contactos íntimos pueden ser gratificantes. Esté abierto a encontrar nuevas formas de disfrutar del contacto sexual y la intimidad.
  • Cambie la rutina: Intente una nueva hora del día (por ejemplo, por la mañana cuando los niveles de testosterona pueden ser más altos) o nuevas posiciones. Dedique más tiempo al romance.
  • Busque nuevas formas de lograr conexión: Si la intimidad física es difícil, busquen nuevas maneras de divertirse juntos. Reírse juntos es importante para aliviar el estrés.
  • No se rinda con el romance: Si ha perdido a su pareja, socializar puede valer la pena para muchas personas mayores solteras. Nadie supera la necesidad de cercanía emocional e intimidad.
  • Practique sexo seguro: Si comienza una relación íntima con una nueva pareja, use un preservativo. Los adultos mayores también corren riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual.

Un último consejo para mantener una vida sexual saludable es cuidarse y mantenerse tan saludable como sea posible. Siga una alimentación saludable, haga ejercicio con regularidad, no beba demasiado alcohol, no fume, piense en positivo, practique la gratitud, beba mucha agua y duerma lo suficiente. Hágase un tiempo para los seres queridos y sus actividades favoritas. Visite regularmente al profesional de atención médica, especialmente si tiene afecciones médicas a largo plazo o toma medicamentos con receta médica.

Pareja mayor riendo y bailando juntos, mostrando alegría y vitalidad

Análisis del Amor en Parejas de Larga Duración en la Tercera Edad

Desde un punto de vista evolutivo, la satisfacción con la relación de pareja parece seguir un patrón en forma de «U»: en los inicios la relación es altamente satisfactoria, decrece con los desafíos (como la crianza de hijos), y en las parejas de larga duración que han sobrevivido a esos conflictos, la satisfacción marital vuelve a ser muy alta. Pese a ello, y con independencia de la edad, los beneficios de la vida en pareja parecen ser mayores para los varones que para las mujeres. No solo la satisfacción marital de los varones suele ser más alta que la de las mujeres, sino que mientras los varones casados manifiestan mayor satisfacción vital que los solteros, en las mujeres este efecto no aparece o es justo el contrario.

Cambios en el Ámbito Sexual en Parejas Mayores

Otro cambio importante que experimentan las parejas a medida que avanzan en su relación tiene que ver con el ámbito sexual. Ciertamente, una mayoría de las parejas mayores continúa manteniendo este tipo de relaciones y su cese, cuando se produce, parece estar vinculado más con la aparición de ciertos cambios no deseados (típicamente enfermedades graves en uno u otro miembro de la pareja) que con el desinterés o la desmotivación sexual, aunque también parece cierto que la frecuencia de las relaciones sexuales tiende a disminuir con el paso de los años.

Algunas investigaciones sugieren que, más allá de los niveles cuantitativos de satisfacción marital, la relación de pareja se transforma cualitativamente a medida que pasa el tiempo. Las parejas mayores se caracterizan por unos niveles de compromiso mutuo, de implicación emocional y de confianza mayores que los que muestran las parejas más jóvenes. Esta tendencia coincide con los resultados de algunas líneas de investigación, que parecen indicar que las personas mayores valoran más que las jóvenes los aspectos afectivos y emocionales de la vida y de las relaciones personales y, al mismo tiempo, son capaces de regular las propias emociones de manera más eficiente. Esto contribuiría a la presencia de mayores emociones positivas en los matrimonios de larga duración, protagonizados por personas mayores con tres, cuatro y aún más décadas de vida en común.

La Teoría Triárquica del Amor de Sternberg

Una propuesta útil para diferenciar los componentes de la relación amorosa es la de Sternberg, conocida como la «teoría triárquica del amor». Este modelo, uno de los más populares en el estudio de las relaciones amorosas desde la psicología social, plantea que la experiencia amorosa está configurada por tres grandes factores:

  1. Intimidad: Sentimiento de tener un vínculo afectivo especial, promoviendo el bienestar del otro, la comprensión mutua, comunicación fluida, compenetración y compartir emociones, valores, gustos o actividades. Es el componente emocional del amor.
  2. Pasión: Referencia a la experiencia de necesitar al otro y sentir deseo, implicando una activación fisiológica y, en el amor de pareja, un aspecto sexual. Es el componente motivacional y energético del amor.
  3. Compromiso: Decisión de mantener la relación con la otra persona, tanto a corto como a largo plazo, sosteniéndola a pesar de las dificultades. Es el componente cognitivo del amor.

Esta estructura en tres factores ha sido apoyada por la investigación empírica. Aunque Sternberg planteó que las relaciones amorosas podían cambiar con el tiempo y que la trayectoria temporal de cada componente podría ser diferente. En las primeras fases, la pasión tendería a ser más importante para luego declinar significativamente. En contraste, la intimidad y el compromiso tenderían a crecer marcadamente durante los primeros años y a mantenerse en niveles altos durante el resto de la relación.

Estudio sobre Parejas Mayores de Larga Duración

Un estudio, cuyo objetivo general es aumentar el conocimiento sobre parejas mayores de larga duración, se centró en la experiencia amorosa. Específicamente, buscó evaluar el funcionamiento de la escala de Sternberg en estas parejas y examinar el efecto de algunas variables.

Gráfico hipotético mostrando la evolución de intimidad, pasión y compromiso a lo largo de una relación de pareja

Hipótesis del Estudio

El estudio planteó las siguientes hipótesis:

  • En las relaciones amorosas de larga duración, la intimidad y el compromiso mantendrán niveles altos, mientras que la pasión presentará puntuaciones significativamente menores.
  • Las mujeres presentarán puntuaciones ligeramente menores que las de los varones en las medidas de satisfacción marital, y puntuaciones también menores que éstos en los componentes de la experiencia amorosa diferenciados por Sternberg.
  • Si tras una serie de años (típicamente 10 o 15) la experiencia amorosa se estabiliza, no habrá efectos asociados con la edad en las medidas de la experiencia amorosa obtenidas en una muestra de personas mayores implicadas en relaciones de larga duración.

Participantes y Metodología

El estudio contó con datos proporcionados por 144 personas voluntarias, todas mayores de 65 años, residentes en Tarragona y su área de influencia. El muestreo fue intencional, con dos criterios de selección principales además de la edad: vivir con la misma pareja desde hacía al menos 30 años y una proporción similar de varones y mujeres para la comparación de grupos. Se eliminaron dos personas de la muestra definitiva debido a la incomprensión de preguntas.

De los 144 participantes, 75 fueron varones (52,1%) y 69 mujeres (47,9%). La edad media de los participantes fue de 73,06 ± 4,29 años, siendo las mujeres (71,9 ± 4,24 años) ligeramente más jóvenes que los varones (74,1 ± 3,86 años). La duración media de la relación de pareja era de 46,6 ± 6,73 años, con un mínimo de 30 y un máximo de 58 años. La gran mayoría estaba casada (95,8%) y vivía únicamente con la pareja (86,1%).

El nivel educativo de la muestra mostró que el 22,9% no había acabado los estudios primarios, el 50% disponía de estudios básicos, el 18,8% tenía estudios secundarios y el 8,3% estudios universitarios. Respecto al nivel económico, los ingresos mensuales de la unidad familiar se distribuyeron en varios intervalos, con un 7% por debajo de 600€ y un 14,2% por encima de 1.500€.

Variables del Estudio

Las variables criterio incluyeron los componentes de la experiencia amorosa según Sternberg (intimidad, pasión, compromiso) y la satisfacción marital, evaluada mediante la escala de Hendrick. Las principales variables predictoras fueron el género, la edad de los participantes y la duración de su relación de pareja. Adicionalmente, se contemplaron otras variables como el número de relaciones de pareja estables anteriores, el nivel de estudios, los ingresos de la unidad familiar, la percepción del grado de religiosidad, la frecuencia y resolución de discusiones.

Instrumentos

Para evaluar la experiencia amorosa se utilizó la escala de Sternberg, compuesta por 45 ítems con formato de respuesta tipo Likert de 5 alternativas, con 15 ítems para cada componente del amor. Se empleó un procedimiento de lectura del ítem por el entrevistador y presentación de una lámina con la línea graduada para facilitar la respuesta y detectar sesgos. Finalmente, se aplicó la Escala de Satisfacción Marital de Hendrick, ligeramente adaptada al español de España.

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