La disfagia se define como la dificultad que posee alguien para tragar, lo que hace que se altere o dificulte el proceso de la deglución, que consiste en hacer pasar de la boca al estómago cualquier sustancia, sólida o líquida. La disfagia en ancianos es una problemática común, pero a menudo infradiagnosticada. Afecta significativamente la calidad de vida, la nutrición y la salud en general de los adultos mayores. Cuando un anciano no puede tragar correctamente, el primer paso es consultar con el médico de referencia o un especialista en geriatría para obtener un diagnóstico preciso.

¿Qué es la Disfagia y Cómo Afecta a los Ancianos?
La disfagia se caracteriza por la dificultad para tragar, lo cual interfiere o complica el proceso de deglución, es decir, el paso de sustancias, ya sean sólidas o líquidas, desde la boca hasta el estómago. Aunque la disfagia en ancianos no se considere una enfermedad, es un padecimiento que aparece a causa de otros problemas asociados como el párkinson, el Alzheimer, haber sufrido un ictus o una parálisis que provoque que la lengua, los músculos de la garganta y el esófago no funcionen de manera correcta.
El envejecimiento puede llevar a cambios en la deglución que, a veces, resultan en disfagia. El debilitamiento muscular y la sarcopenia, la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular por el envejecimiento, afecta también a los músculos implicados en la deglución -lengua, faringe y esófago superior-, reduciendo su capacidad para coordinar el acto de tragar.
Tipos de Disfagia
Teniendo en cuenta la fisiología de la deglución, se pueden distinguir dos tipos de disfagia:
1. Disfagia Orofaríngea
En este caso, la alteración se localiza en la zona oral y faríngea (garganta), desarrollándose una dificultad para iniciar la deglución y que el bolo alimenticio vaya desde la boca hasta el esófago. Quienes sufren este tipo de disfagia, son capaces de hacer pasar el alimento más allá de la faringe; sin embargo, presentan dificultades para transportarlo por el esófago.
2. Disfagia Esofágica
Por tanto, la alteración se localiza en el tránsito del bolo alimenticio por el esófago hasta llegar al estómago. Este tipo afecta principalmente al esófago, el tubo que conecta la garganta con el estómago.
Causas de la Disfagia en Personas Mayores
Un anciano puede dejar de tragar por varias razones. Las principales causas de disfagia en personas mayores son:
- Enfermedades neurológicas: como el ictus, el Parkinson, el Alzheimer o la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
- Sarcopenia: debilitamiento de los músculos de la deglución por el envejecimiento.
- Reflujo gastroesofágico crónico: que genera inflamación o cicatrices en el esófago.
- Causas estructurales: como tumores, estenosis esofágicas o inflamaciones.
- Tumores o lesiones: en la cabeza, el cuello o el esófago.
- Efectos secundarios de medicamentos: que reducen la salivación o afectan la coordinación muscular.

Síntomas Comunes de la Disfagia
Los síntomas de la disfagia más comunes son:
- Tos o carraspeo al comer o beber.
- Babeo.
- Dificultad para tragar.
- Pérdida de peso o desnutrición.
- Atragantamientos frecuentes.
- Sensación de que la comida se queda atascada en la garganta.
- Cambios en la voz (voz "gorgoteante" o "húmeda").
- Dolor al tragar.
- Molestias al tragar.
- Dificultades para hablar con fluidez.
La tensión en la garganta y el cuello suele pasar desapercibida hasta que se convierte en dolor, molestias al tragar o incluso dificultades para hablar con fluidez. La vida cotidiana, con su carga de estrés, horas de pantallas y malos hábitos posturales, no solo afecta la espalda o los hombros: también impacta en los músculos profundos que rodean la lengua, la laringe y la parte superior de la columna cervical.
Consecuencias de la Disfagia
La disfagia puede repercutir en la calidad de vida de quienes la padecen, ya que afecta a todos los aspectos del día a día y puede causar molestias, limitaciones en la alimentación y problemas de salud. Las principales consecuencias de la disfagia en los ancianos son:
- Pérdida de peso y desnutrición: Debido a que tienen dificultades para tragar, pueden evitar ciertos alimentos o comer menos de lo necesario.
- Deshidratación: La dificultad para tragar líquidos puede llevar a una ingesta insuficiente de fluidos.
- Neumonía por aspiración: Es una infección pulmonar que se produce cuando alimentos, líquidos o secreciones orales penetran en la vía aérea en lugar de dirigirse al esófago. Particularmente preocupantes son las llamadas aspiraciones silentes, episodios en los que el contenido pasa al pulmón sin provocar tos visible, pero que producen una caída medible en la saturación.
- Aislamiento social: El ámbito social es otra de las áreas que se ven perjudicadas por la disfagia, pues, a menudo, las comidas suponen una oportunidad de encuentro con familiares y amigos.
Neumonia Aspirativa & Disfagia
Diagnóstico de la Disfagia
Para diagnosticar la disfagia en personas mayores, es necesario realizar una evaluación clínica exhaustiva. Para casos más complejos se utilizan pruebas instrumentales como la videofluoroscopia o la fibroendoscopia de la deglución (FEES). La monitorización de la saturación de oxígeno durante la prueba es especialmente relevante, ya que permite detectar las llamadas aspiraciones silentes: episodios en los que el alimento pasa a la vía aérea sin provocar tos visible, pero que producen una caída medible en la saturación.
Una vez se ha confirmado la presencia de disfagia en un paciente mayor, es esencial identificar la causa subyacente de esta condición.
Tratamiento y Manejo de la Disfagia
El tratamiento para disfagia en ancianos puede incluir una combinación de medicación, terapia y, en algunos casos, cirugía. Los logopedas suelen ser los profesionales de la salud que asesoran en el manejo y el tratamiento de la disfagia. En una residencia de mayores, el tratamiento de la disfagia se aborda de forma integral y multidisciplinar.
Ejercicios de Rehabilitación y Fortalecimiento
Los ejercicios de rehabilitación son clave para el tratamiento de la disfagia. Los ejercicios específicos buscan recuperar o mantener la fuerza, la coordinación y la sensibilidad de los músculos implicados en la deglución.
Ejercicios de fortalecimiento de los músculos de la deglución:
En ocasiones, la disfagia puede estar relacionada con la debilidad en los músculos de la garganta y la boca. Por ello, es fundamental realizar ejercicios específicos para fortalecerlos. Algunos ejemplos incluyen:
- Ejercicios de la lengua: Sacar la lengua completamente hacia adelante y mantenerla 5 segundos; después, moverla de esquina a esquina de la boca (izquierda-derecha) lentamente; finalmente, realizar movimientos circulares completos. Repetir cada secuencia 5-10 veces.
- Ejercicios de los labios y mejillas: Cerrar los labios, hinchar las mejillas con aire y mantener la presión 5 segundos antes de soltar. Alternativamente, pasar el aire de una mejilla a la otra de forma controlada. Repetir 10 veces.
- Ejercicios de deglución: Imitar deliberadamente el gesto de un bostezo amplio y exagerado, abriendo la boca al máximo y estirando la musculatura del paladar blando y la faringe. Mantener 3-5 segundos y relajar. Repetir 5-8 veces.

Técnicas de respiración y relajación:
La respiración y la relajación son fundamentales en la prevención de la disfagia. A veces, la ansiedad y el estrés pueden afectar a la deglución, por lo que es necesario aprender a controlar la respiración y a relajarse para que el proceso de tragar sea más fácil. Un ejercicio recomendado es:
- Respiración diafragmática: Inspirar profundamente por la nariz, inflando el abdomen (no el pecho), y espirar lentamente por la boca con los labios fruncidos durante el doble del tiempo de la inspiración. Repetir 8-10 veces.
Adaptaciones en la Alimentación y Postura
La forma de comer es uno de los aspectos clave en el tratamiento nutricional de los pacientes con disfagia, así como para quien se encarga de darle los alimentos. Es fundamental garantizar una postura correcta durante las comidas -espalda recta, barbilla ligeramente hacia el pecho-, no dejar al mayor solo mientras come, realizar higiene bucal tras cada ingesta y no acostarlo hasta pasados al menos 30-60 minutos.
- Postura: Si la persona afectada se encuentra sentada, su espalda deberá estar recta y su cabeza inclinada hacia delante y, en el momento en el que se ingiera un alimento, la barbilla tendrá que estar lo más inclinada posible sobre el pecho, con el fin de proteger la vía respiratoria.
- Ingesta: Ingerir la comida o los líquidos en pequeñas cantidades para facilitar el masticado y la deglución.
- Adaptaciones dietéticas: Los líquidos deben espesarse a la viscosidad indicada por el logopeda. Crear un menú para ancianos con disfagia puede ser un desafío. Los alimentos deben ser nutritivos, agradables al paladar, y tener una consistencia segura para tragar. Recuerda que es importante adaptar la consistencia y textura de los alimentos según las necesidades y recomendaciones médicas de cada individuo.
- Higiene bucal inmediata tras cada comida: Los restos de alimento que permanecen en la boca pueden ser aspirados posteriormente, especialmente durante el sueño, y alcanzar el pulmón con carga bacteriana suficiente para provocar una neumonía por aspiración.
- Regla de los 30-60 minutos: No acostar al mayor hasta que haya transcurrido al menos media hora -preferiblemente una hora- desde el final de la comida. Esto se hace con el fin de evitar el reflujo, que es el retroceso del alimento hacia la boca.
- Uso de cubiertos: Para evitar comer de forma compulsiva se debe utilizar cubiertos de postre.
- Presentación de los alimentos: Para fomentar el apetito y el disfrute de la comida, es importante que los platos sean visualmente atractivos y creativos.

Masajes y Liberación de Tensiones
Distintas técnicas de automasaje y movilización comienzan a ganar protagonismo como herramientas simples y accesibles para liberar las zonas de tensión en la garganta y el cuello.
- Masaje circunlaríngeo: Se aplica sobre los lados de la garganta, alrededor de la caja de la voz. Consiste en apoyar los dedos a la altura de la nuez de Adán y realizar pequeños movimientos circulares, aplicando una presión suave hacia abajo. Esta práctica ayuda a reducir la rigidez que muchas veces aparece por el uso excesivo de la voz o por tensiones asociadas a la ansiedad.
- Masaje en la base de la lengua: Con los pulgares ubicados debajo del mentón, se puede ejercer una presión controlada hacia arriba y hacia atrás, masajeando suavemente los tejidos. Este gesto contribuye a soltar la raíz de la lengua y a mejorar la movilidad general de la boca y la garganta.
- Trabajo sobre la cervical superior: Estiramientos suaves del cuello, inclinaciones laterales y rotaciones controladas, combinados con masajes en la base del cráneo y la zona suboccipital, generan un efecto relajante profundo. Estas maniobras ayudan a liberar tensiones acumuladas en la unión entre la cabeza y el cuello.
Si bien estas técnicas son sencillas y pueden practicarse en casa, los especialistas advierten sobre la importancia de realizarlas con cuidado. La presión excesiva en la garganta puede resultar contraproducente, y siempre conviene consultar con un profesional si las molestias son intensas o persisten en el tiempo.
Manejo de Flemas en Ancianos
Las flemas son una secreción viscosa producida por las membranas de las vías respiratorias. En condiciones normales, se eliminan naturalmente. Pero en ciertas condiciones médicas, la producción de flemas puede aumentar significativamente, lo que puede causar molestias y dificultades respiratorias. Limpiar las flemas de una persona mayor puede ser una tarea delicada pero importante para garantizar su comodidad y bienestar.
Estrategias para el Manejo de Flemas:
- Posición cómoda: Coloca a la persona mayor en una posición cómoda y semi incorporada, preferiblemente con la cabeza ligeramente elevada.
- Respiración profunda: Anima a la persona mayor a realizar respiraciones profundas seguidas de tos suave pero efectiva.
- Masaje torácico: Realiza un suave masaje en el área del pecho y la espalda para ayudar a movilizar las flemas.
La bronquitis crónica es una afección respiratoria caracterizada por la inflamación de las vías respiratorias, y la presencia de muchas flemas puede causar molestias y problemas de salud en personas mayores, dificultando la respiración normal.