Al inicio del año legislativo en Chile, la Reforma de Pensiones ingresó al Senado para su discusión, generando un intenso debate entre el oficialismo y la oposición. La propuesta busca abordar la problemática de las bajas pensiones en el país, un tema de preocupación social creciente. Sin embargo, desde su ingreso, la derecha ha presentado bloqueos y objeciones significativas, especialmente en lo que respecta a la cotización adicional con cargo al empleador y su destino.

Críticas del Oficialismo a la Postura de la Derecha
Diversos parlamentarios del oficialismo han emplazado a la oposición por su reticencia a avanzar en la discusión. El jefe de bancada de diputados y diputadas del PS, Daniel Melo, acusó a la UDI de “inventar una y mil excusas para evitar la discusión de pensiones”, interpelando al senador Coloma sobre el tiempo de espera que enfrentan los pensionados del país. Melo enfatizó que “una semana más que pasa es una semana más de pensiones de miseria”.
En una línea similar, la diputada Daniella Cicardini (PS) valoró la intervención del Presidente Boric, quien expresó su frustración e indignación ante la situación de las pensiones, un sentimiento que, según Cicardini, representa a todos los pensionados. Ella criticó a quienes “aprovechan la oportunidad de buscar excusas para no avanzar en la reforma de pensiones”, calificándolo de “lamentable y vergonzoso”. Cicardini también señaló que algunos parlamentarios de derecha “legislan con minutas de las AFP en mano”, justificando así el tono del Presidente.
Otros diputados, como Santana y Daniel Manouchehri, también manifestaron su preocupación. Santana afirmó que “es tiempo de empezar a decir las cosas por su nombre, y una de ellas es que la derecha no quiere que haya reforma previsional en Chile”. Manouchehri, por su parte, dijo que “la derecha llena de excusas para no votar la ley que va a permitir que les suban las pensiones a los chilenos”. Finalmente, Marcos Ilabaca expresó su esperanza de que la actitud de la derecha de “seguir sacándole el poto a la jeringa” en el Senado termine, permitiendo alcanzar un gran acuerdo y que el proyecto de ley sea votado en general para tener un cambio en el sistema de pensiones este año.
La Visión del Gobierno: Urgencia y Frustración
La propuesta de reforma de pensiones del gobierno, impulsada por la dupla Marcel-Jara, ha sido calificada por algunos como "pan para hoy, hambre para mañana", debido a la preocupación por la insuficiencia de ingresos al dejar de trabajar, especialmente considerando el envejecimiento rápido de la población. Según cálculos del propio gobierno, revelados por el economista de la FEN, Joseph Ramos, las tasas de reemplazo para quienes se jubilen en 15 años más serán 18 puntos porcentuales menores que las de los jubilados actuales, debido a la destinación de más de la mitad de las cotizaciones adicionales para mejorar las pensiones actuales.
La ministra del Trabajo, Jeannette Jara, ha reiterado que, pese a las críticas de la oposición, no se ha recibido una contrapropuesta clara por parte de este sector. La diputada Cicardini subrayó que el corazón de la reforma se divide en dos: la separación de la industria de AFP y la creación de un seguro social. En este sentido, defendió que el 6% adicional del empleador debe ir a solidaridad, proponiendo un sistema mixto donde el empleador contribuya a la pensión final, una postura opuesta a la capitalización individual preferida por la derecha.
Chile reforma sistema de pensiones
Puntos de Discordia en la Reforma: Cotizaciones y Destino de los Fondos
Uno de los principales desacuerdos radica en el destino de la cotización adicional del 6%. Mientras que el gobierno propone destinar parte a un fondo solidario (reparto), la derecha aboga por la capitalización individual, argumentando que incluso para personas de bajos ingresos, las tasas de reemplazo serían mejores si todas las cotizaciones adicionales se destinaran a ahorro individual. La derecha considera que la propuesta del gobierno busca "demoler el sistema actual" siguiendo la consigna de No+AFP, lo que implicaría traicionar principios de la seguridad social y politizar las decisiones de inversión.
Frank Sauerbaum, jefe de bancada de diputados de RN, sostuvo que el proyecto del gobierno “refunda el sistema previsional y no cumple con el objetivo de mejorar las pensiones de los chilenos”. Según Sauerbaum, el gobierno busca “matar a las AFP y mejorar las pensiones actuales”, pero a costa de las pensiones futuras y de la propiedad de los fondos de los trabajadores, algo a lo que la derecha no está dispuesta. Criticó la idea de un sistema de reparto disfrazado de cuentas nocionales y la intención del gobierno de solucionar un problema de pobreza en la vejez con una reforma previsional, lo que considera inviable.
Sauerbaum también objetó la propuesta de separación de la industria con un único administrador estatal, argumentando que no desean un rol preponderante del Estado en el sistema, salvo en el pilar solidario. Señaló que el sistema de reparto no es sostenible a largo plazo debido a la disminución de jóvenes respecto a adultos mayores, describiéndolo como un “sistema piramidal, casi un fraude piramidal”. Además, alertó sobre el riesgo de que el Estado acumule una cantidad enorme de recursos (casi el 40% del PIB en régimen), con el consiguiente riesgo de politización y mala asignación.
Análisis de las Propuestas de la Derecha
Desde la derecha, se han planteado diversas alternativas y posturas. Frank Sauerbaum adelantó que en su propuesta consideran una PGU (Pensión Garantizada Universal) mayor, que podría llegar a los 300 mil pesos, pero diferenciada según la realidad de cada adulto mayor, sin tocar los fondos de los trabajadores. Esta medida también buscaría abordar el problema de la informalidad, otorgando recursos por cada cotización para mejorar la formalidad del sistema.
La alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, generó debate al plantear que la reforma previsional no es una de las principales prioridades ciudadanas actuales, a diferencia de hace unos años. Matthei condicionó cualquier avance en el tema a que los ahorros vayan a cuentas individuales y que las personas elijan a su administrador previsional. Afirmó que si estas “condiciones bien fuertes” se cumplen, estaría abierta a un acuerdo, pero no a cualquier acuerdo que “rompa la línea roja de cualquiera de esos dos temas”.
El presidente de la UDI, Javier Macaya, propuso cuatro ejes de acuerdo con el gobierno (seguridad, economía y sistema político), omitiendo el tema de pensiones, lo que fue interpretado por algunos en su sector como una señal de que La Moneda no cederá en que todos los puntos de cotización vayan a cuentas individuales, haciendo preferible no llegar a un acuerdo.
Divisiones Internas en la Derecha sobre la Reforma
La postura de Evelyn Matthei repercutió en la derecha, con algunos respaldándola y otros considerando que el tema previsional debería zanjarse cuanto antes. Senadores de Chile Vamos como Iván Moreira (UDI), Rodrigo Galilea (RN) y Luciano Cruz-Coke (Evópoli) coincidieron en que no se debe “llegar a acuerdos por llegar a acuerdos”. Sin embargo, figuras como el diputado Diego Schalper (RN) sostuvieron que el tema previsional “tiene que quedar resuelto en este gobierno” y “lo antes posible, porque es un hecho que tenemos pensiones por debajo de lo que uno querría”.
A pesar de las tensiones, el diputado y presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, señaló que los votos de su sector en la Cámara de Diputados se estaban “ordenando” y que, cuando el proyecto llegue a la Cámara, los votos de la UDI “van a estar cuadrados porque empieza a quedar medianamente claro de que este es un muy buen acuerdo”.
No obstante, surgieron voces disidentes. El diputado Cristián Labbé (UDI) afirmó que rechazaría la reforma, al igual que lo ha hecho en toda su tramitación, argumentando que “es una llave que están abriendo con votos de derecha, para más adelante, -y que probablemente sea el objetivo de este gobierno- destruir el sistema de capitales”. Labbé indicó que no ha sido persuadido por líderes de su partido y que no se moverá “ningún milímetro” en su decisión, asegurando que otros diputados de la UDI también rechazarán el proyecto.
Por su parte, el diputado Cristhian Moreira (UDI) restó importancia a los "sectores extremos" y defendió la validez de las diferencias de opinión dentro de los partidos, señalando que “no podemos tacharlos porque van a votar de alguna manera”. Moreira cree que el acuerdo se votará favorablemente en la Cámara, ya que es necesario “avanzar en algo” y que negociar implica ceder posiciones. Además, criticó a quienes se oponen sin presentar proyectos alternativos para mejorar la problemática. Otro diputado gremialista, Gustavo Benavente (UDI), respecto a la preocupación de Labbé sobre un posible peligro de destrucción del sistema, planteó que este riesgo “siempre va a existir, porque estamos en un sistema democrático y cuando alguien tenga la mayoría necesaria en el Congreso, evidentemente va a imponer sus términos”.

El Legado Político y la Búsqueda de Acuerdos
La diputada Daniella Cicardini afirmó que el gobierno se juega gran parte de su legado con esta reforma, ya que fue un compromiso de campaña del Presidente Boric. Si la reforma avanza, “va a ser una buena noticia y pasará a la historia con el presidente Gabriel Boric”. Subrayó que es una prioridad para el país porque “la gente te lo pide”.
A pesar del endurecimiento de las posiciones, se vislumbra un acuerdo parcial en la Cámara Alta que daría viabilidad al proyecto, el cual pasaría a la Cámara de Diputados en marzo. El gobierno se ha jugado todo para aprobar el proyecto, haciendo concesiones como alterar las tablas de mortalidad o crear un nuevo seguro de longevidad o retiro programado colectivo, elementos que, según críticos, aún no son completamente explicables. La próxima semana se espera comenzar la discusión en particular de la reforma en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, luego de su aprobación en general en enero, aunque con la abstención e incluso un voto en contra de Chile Vamos.