Introducción: El Amor de Dios por los Ancianos
No es de extrañar que el maltrato de personas mayores esté tan extendido hoy. Hace mucho, la Biblia predijo que durante “los últimos días” de este sistema impío, los individuos serían “amadores de sí mismos [...], sin tener cariño natural” (2 Timoteo 3:1-3). El vocablo griego que aquí se traduce “cariño natural” denota el amor que normalmente existe en la familia. En marcado contraste con las personas que maltratan a los mayores, Jehová Dios valora muchísimo a los de edad avanzada y se interesa por ellos.
El interés que Jehová Dios tiene en los mayores se evidencia en las Escrituras Hebreas. En Salmo 68:5, por ejemplo, David llama a Dios “juez de viudas”, que a menudo son mayores. Otras traducciones de la Biblia, en lugar de la palabra “juez”, dicen “defensor”, “protector” y “abogado”. Es obvio que Jehová se interesa por tales mujeres. De hecho, las Escrituras afirman que arde en cólera si se las maltrata (Éxodo 22:22-24). Las viudas -así como todos los mayores fieles- son muy apreciadas por Dios y sus siervos.
La Responsabilidad de los Hijos Adultos
Los hijos adultos tienen la gran responsabilidad de que sus padres estén bien cuidados. La Biblia dice que, como parte de sus obligaciones religiosas, los hijos “deben aprender primero a cumplir con sus deberes familiares y a ser agradecidos con sus padres, porque eso es lo que agrada a Dios” (1 Timoteo 5:4, El libro del Pueblo de Dios).
Honra a las viudas que en verdad lo son. «… y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios…» Aquí Pablo está instruyendo a su colaborador Timoteo, explicándole cuál debe ser la conducta característica de los miembros de la iglesia.
En los tiempos actuales, un anciano podría considerarse como una carga en un hogar, por los cuidados y atención que requiere, los gastos que se pueden generar en cosas especiales para ellos o en atender alguna enfermedad. Esa podría ser la manera de pensar de un corazón cauterizado y frívolo, de un corazón que no ha tenido un encuentro con Jesús. La Palabra dice claramente, en el versículo anterior que debemos aprender a «recompensar a nuestros padres».
Solo basta ponerse a pensar en lo que una persona anciana ha vivido, imaginar por lo que muchos de nuestros padres y madres han pasado por darnos lo mejor, a su manera, pero hicieron su mejor esfuerzo. Dios ha visto todos los sacrificios que nuestros viejitos han hecho por nosotros, ha visto la intención de sus corazones por hacer algo a nuestro favor. En ocasiones, por las vivencias duras que hemos tenido con nuestros mayores, creemos que no merecen nuestras atenciones y cuidados. Recordemos que no somos jueces para levantar juicio y decir que hicieron bien o que hicieron mal, que merecen y que no merecen.
Un corazón agradecido recompensa a sus padres y abuelos honrándoles, cuidando de ellos, proveyéndoles y viendo por ellos como ellos algún día lo hicieron. Tengamos presente que cuando honramos y cuidamos de nuestros padres y ancianos, también estamos sirviendo y honrando a Dios. Si bien ellos son el reflejo de Dios para con nosotros ya que nos proveyeron, nos cuidaron, nos protegieron, nos dieron refugio, consejo y en su momento nos corrigieron (Proverbios 23:22).

Ejemplos Bíblicos de Cuidado Familiar
La Biblia no dice exactamente cómo cuidar de los padres envejecidos, pero nos cuenta lo que hicieron algunos hombres y mujeres del pasado. Por ejemplo, José vivía lejos de su padre Jacob cuando este envejeció. En cuanto le fue posible, hizo planes para que fuera a vivir cerca de él.
La Biblia nos manda a comenzar por los de nuestra casa (incluyendo la iglesia), a ser piadosos con nuestra propia familia y hermanos en Cristo, a ver por ellos, auxiliarlos y proveerles de lo necesario. Todo esto agrada al Señor, porque de lo contrario negaremos la fe, seremos peor que un incrédulo. Recordemos que la fe sin obras es muerta, podemos decir ser creyentes, pero nuestros actos hablarán otra cosa (Santiago 2:14-26).
Aún si tu vivencia con tu padre, madre o algún anciano en casa ha sido difícil, solo te puedo decir: PERDONA de la manera que fuiste perdonada por el Señor. Y pregúntate qué legado estás dejando a los que vienen detrás de ti. ¿Estás dejando buena enseñanza de vivir la Palabra honrando a tus mayores sin esperar nada a cambio? ¡Haz que tu padre y tu madre se alegren!
Consejos Prácticos para el Cuidado de Padres Envejecidos
Cuidar de los padres desgasta mucho a nivel físico y emocional. Algunas familias deciden dejar que los padres vivan en su casa todo el tiempo que sea posible. Pero quizás llegue el momento en que piensen que estarían mejor atendidos en una residencia de ancianos.
- Independencia y decisiones: Dentro de lo posible, deje que sus padres sigan teniendo cierta independencia y tomen sus propias decisiones sobre los cuidados que quieren recibir. Sea razonable y ayúdelos en lo que pueda.
- Empatía ante las dificultades: Puede que sus padres le digan cosas que le duelen, o tal vez no parecen estar agradecidos por todo lo que hace. En ese caso, pregúntese: “¿Cómo me sentiría yo si me viera tan limitado? ¿No estaría frustrado?”.
- Investigación y apoyo: Investigue cómo se pueden atender los problemas de salud de sus padres. Averigüe qué ayudas hay en el lugar donde viven. Hable con otras personas que también están cuidando a sus padres mayores.
- Conocimiento de límites: Sepa cuál es su límite. Siendo realistas, todos tenemos un límite de tiempo y energías, y no podemos hacer todo lo que quisiéramos por nuestros padres.
- Autocuidado del cuidador: Aunque usted es responsable de cuidar de sus padres, también tiene que cuidarse a sí mismo y, si está casado, a su familia. Tiene que comer bien, además de descansar y dormir lo suficiente (Eclesiastés 4:6). Y a veces necesita darse un respiro.
Cuidar a nuestros padres adultos mayores | Patricia Kelly
El Interés de Jehová Dios en los Mayores
No sorprende que el respeto a los mayores fuera una parte esencial de la Ley que Jehová dio a Israel. A los israelitas se les mandó: “Ante canas debes levantarte, y tienes que mostrar consideración a la persona del envejecido, y tienes que estar en temor de tu Dios. Yo soy Jehová” (Levítico 19:32). Por lo tanto, en Israel el respeto a los mayores estaba vinculado a la relación de la persona con Jehová Dios.
Dios tiene cuidado especial por los desvalidos, entre ellos los ancianos, y le son de gran estima y honra, solo basta echar un vistazo al libro de Proverbios.
La Ley del Cristo y el Amor Fraternal
Los cristianos no estamos sujetos a la Ley mosaica, pero estamos bajo “la ley del Cristo”. Este hecho tiene un profundo efecto en nuestra conducta y actitud, y lo demostramos, en parte, al tratar con amor a los padres y mayores y al interesarnos por ellos (Gálatas 6:2; Efesios 6:1-3; 1 Timoteo 5:1-3). Y no mostramos amor solo porque se nos ordena que lo hagamos, sino porque el corazón nos impulsa a hacerlo.
El discípulo Santiago da otra razón por la que debemos cuidar de los mayores, al escribir: “La forma de adoración que es limpia e incontaminada desde el punto de vista de nuestro Dios y Padre es esta: cuidar de los huérfanos y de las viudas en su tribulación, y mantenerse sin mancha del mundo” (Santiago 1:27). De modo que no basta con que simplemente no maltratemos a los mayores. Tenemos que mostrarles interés sincero y hacer cosas provechosas para ellos.
De las palabras de Santiago se desprende otra lección. Él dijo a los cristianos que cuidaran de las viudas “en su tribulación”. La palabra griega que se vierte “tribulación” significa fundamentalmente angustia, aflicción o sufrimiento ocasionado por la presión de las circunstancias. No hay duda de que muchas personas mayores sufren angustia. Algunas se sienten solas. Otras están deprimidas por las limitaciones que les impone la vejez. Incluso las que están bastante activas en el servicio de Dios pudieran sentirse desanimadas.
El Consuelo para los Ancianos Desanimados
Tomemos el caso de Juan. Él ha sido un fiel proclamador del Reino de Dios por más de cuarenta años, y durante las últimas tres décadas ha participado en el servicio especial de tiempo completo. Ya tiene más de 80 años de edad, y admite que a veces se siente descorazonado. Dice: “Con frecuencia reflexiono sobre el pasado y recuerdo mis errores, mis muchos errores”.
Tales personas pueden hallar consuelo en el hecho de que Jehová, si bien es perfecto, no es perfeccionista. Aunque él es consciente de nuestros errores, la Biblia dice: “Si errores fuera lo que tú vigilas, oh Jah, oh Jehová, ¿quién podría estar de pie?” (Salmo 130:3). Sí, Jehová ve más allá de nuestros errores, y conoce lo que hay en el corazón. Nuestro misericordioso Padre celestial recuerda -y aprecia- nuestras buenas obras si permanecemos fieles a él.

El Papel de la Congregación Cristiana: Pastores del Rebaño
Jehová Dios se interesa profundamente en el bienestar espiritual de los humanos de corazón sincero a quienes las Escrituras llaman “ovejas”. Por ejemplo, mediante el profeta Ezequiel Dios pronunció ayes sobre “los pastores de Israel”, los hombres que ocupaban puestos de responsabilidad y que se alimentaban a sí mismos mientras que descuidaban a las ovejas. Pero Jehová no iba a permitir que los de disposición de oveja sufrieran sin recibir alivio, pues dijo: “A la perdida la buscaré, y a la dispersada la traeré de vuelta, y a la quebrada la vendaré y a la doliente la fortaleceré”.
De manera semejante, el Pastor Excelente, Jesucristo, se interesa y se preocupa por las personas con disposición de oveja. Por lo tanto, antes de ascender al cielo, Jesús expresó su deseo de que las ovejas recibieran el cuidado apropiado. Dijo al apóstol Pedro que ‘apacentara sus corderos, pastoreara sus ovejitas, y apacentara sus ovejitas’. (Juan 21:15-17). Y para asegurarse de que se continuara dando atención amorosa a las ovejas, Jesús dio “algunos como pastores” para edificar “el cuerpo de Cristo”.
Cualidades y Deberes de los Ancianos de la Iglesia
Puesto que tanto Dios como Cristo tienen un amor y un interés muy profundo por las personas semejantes a ovejas, el ser subpastor de las ovejas de Dios es una asignación que encierra mucha responsabilidad. Por eso el apóstol Pablo instó a los “hombres de mayor edad” de Éfeso, que habían sido ungidos por el espíritu santo, a “pastorear la congregación de Dios”, prestándole la debida atención.
El apóstol Pedro, de quien se esperaba que apacentara las ovejas de Jesús, dijo a los que eran superintendentes como él: “Pastoreen el rebaño de Dios bajo su custodia, no como obligados, sino de buena voluntad; tampoco por amor a ganancia falta de honradez, sino con verdaderas ganas; tampoco como enseñoreándose de los que son la herencia de Dios, sino haciéndose ejemplos del rebaño”. (1 Pedro 5:1-4)
Los ancianos de la iglesia son pastores del rebaño de Dios; los mayordomos de las ovejas que pertenecen a Dios. Su tarea es cuidar a ese rebaño como un pastor. Hay una gran necesidad de cuidar a las ovejas, del amor y del consejo de un pastor que piensa primero en su bienestar. Parte del pastoreo es alimentar: enseñar la Palabra de Dios y proporcionar alimento sólido para sus ovejas.
El anciano debe liderar con el ejemplo, no con la fuerza. Para que el anciano sea un ejemplo, la oveja tiene que verlo y conocerlo. No puede ser en la tele o Internet, o simplemente predicar en el púlpito; las ovejas necesitan un buen ejemplo de esposo y padre. La Biblia nos da calificaciones muy claras para ellos (1 Timoteo 3:1-7, Tito 1:5-9).

Protección y Apoyo Espiritual y Material
Los ancianos de la congregación tienen diversas funciones que contribuyen al cuidado integral de los miembros, incluyendo a los mayores:
- Resolver disputas: Los ancianos ayudan a resolver disputas en la iglesia (Hechos 15:1-2).
- Orar por los enfermos: “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor” (Santiago 5:14).
- Cuidar en humildad: Deben cuidar a la iglesia en humildad, no por fuerza o ganancia deshonesta, sino siendo ejemplos de la grey (1 Pedro 5:1-4). Los ancianos son líderes de la iglesia designados por Dios; la congregación se les confía a ellos.
- Proteger la vida espiritual: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no es provechoso” (Hebreos 13:17).
- Enseñar y orar: Deben pasar tiempo en oración y enseñando la Palabra (Hechos 6:2-4).
Dicho simplemente, los ancianos deben ser pacificadores, guerreros de oración, maestros, líderes ejemplo y personas que toman decisiones. Ellos son los líderes predicadores y maestros de la iglesia. Los ancianos son responsables de visitar y orar por los necesitados (Santiago 5:14).
Los superintendentes de las congregaciones de los testigos de Jehová son los primeros en mostrar consideración a los mayores, pues toman en serio la exhortación del apóstol Pedro: “Pastoreen el rebaño de Dios bajo su custodia” (1 Pedro 5:2). Ayudar a sus hermanos de manera práctica es parte de la obra de cuidar del rebaño de Dios. Es preciso ser pacientes. Quizá haya que visitarlos varias veces y conversar con ellos para entender bien sus necesidades. Tal vez necesiten que se les ayude con las compras y la limpieza, el transporte a las reuniones cristianas, la lectura de la Biblia y las publicaciones bíblicas, y muchas otras cosas más.
Ahora bien, ¿qué hacer si un hermano o una hermana mayor de la congregación atraviesa serios apuros económicos? En primer lugar, es aconsejable averiguar si hay hijos u otros familiares que puedan ayudar. Es posible que la persona mayor no sepa si tiene derecho a recibir ayuda económica del gobierno, y tal vez algún miembro de la congregación esté en condiciones de orientarla. Si nada de lo mencionado es viable, los ancianos pueden determinar si la persona satisface los requisitos para recibir asistencia de la congregación.
Hoy día las personas con disposición de oveja necesitan sentirse seguras, tranquilas por la excelente atención que los ancianos dan a la obra de proteger el rebaño (Isaías 32:1, 2). Esto es especialmente importante puesto que los cristianos se enfrentan a muchos peligros en estos “tiempos críticos” que señalan “los últimos días” (2 Timoteo 3:1-5).
Un peligro del cual necesitan ser protegidos los que son parte del rebaño de Dios es la tendencia actual hacia la conducta inmoral y la falta de principios. Además, existen peligros relacionados con los apóstatas y las divisiones en la congregación (Romanos 16:17). Los pastores tienen la responsabilidad de proteger el rebaño de estos u otros ‘lobos en ropa de oveja’.
La Esperanza Futura: Un Mundo Sin Vejez ni Sufrimiento
La Biblia enseña que los problemas de la vejez no formaban parte del propósito de Dios para la humanidad. Fue solo después de que nuestros primeros padres se rebelaron contra su Creador que los efectos debilitantes de la vejez se convirtieron en parte de la vida de los seres humanos (Génesis 3:17-19; Romanos 5:12). Como ya se ha mencionado, muchas de las malas condiciones que se ven hoy, entre ellas el maltrato de los mayores, son prueba de que vivimos en “los últimos días” de este sistema de cosas (2 Timoteo 3:1).
Dios se propone acabar con los efectos del pecado, incluso los estragos de la vejez y la muerte. La Biblia dice: “[Dios] limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. En el nuevo mundo de Dios, los achaques de la vejez serán cosa del pasado, como también lo será el maltrato de los mayores (Miqueas 4:4). Incluso las personas que han muerto y que están en la memoria de Dios resucitarán y tendrán la oportunidad de vivir para siempre en una Tierra paradisíaca (Juan 5:28, 29).