El apego es la relación más íntima y el vínculo afectivo que se crea entre los padres o cuidadores del niño desde que nace, influyendo en las relaciones del niño con su entorno. Es la relación afectiva más importante que creamos las personas y permite que el bebé se sienta seguro y protegido. Este vínculo es estable y suele durar la mayor parte de la vida de una persona. Un niño con apego seguro tendrá relaciones de confianza a largo plazo y se relacionará con sus iguales de forma saludable en la edad adulta.

¿Por Qué es Fundamental el Apego?
El apego es clave en el desarrollo psicológico de un niño y en la formación de su personalidad por varias razones:
- Es una necesidad del ser humano, tan importante como el comer o el respirar.
- La calidad del apego influye en su comportamiento y en su desarrollo futuro.
- Le otorga seguridad, autoestima, confianza, autonomía y efectividad para enfrentarse al mundo que le rodea.
Formación del Apego
El apego se crea cada vez que los padres responden a las necesidades del bebé. No se forma en minutos u horas, sino en el día a día de la relación, desde el nacimiento hasta la adultez. Se basa en:
- La construcción mental que permite establecer la relación.
- La unión afectiva.
- El sistema de conductas focalizado en mantener el contacto privilegiado.
Tipos de Apego
Según Mary Ainsworth et al. (1978), existen cuatro tipos de estilos de apego en la infancia temprana:
- Apego Seguro: El niño se siente confiado y seguro cuando su cuidador está presente y busca consuelo fácilmente cuando está angustiado. Sabe que el cuidador no le va a fallar, se siente querido, aceptado y valorado. Son niños activos que interactúan con confianza y tienen relaciones más saludables cuando son adultos. Con el tiempo, esto fomenta mayor independencia y resiliencia.
- Apego Inseguro (Ansioso-Ambivalente): El niño no confía en sus cuidadores y se siente inseguro. Explora el ambiente de manera poco relajada. Permanece excesivamente dependiente del cuidador y muestra angustia intensa al separarse. Incluso después de que el cuidador regresa, el niño puede mostrar emociones contradictorias, como enojo y apego excesivo. En la edad adulta tiende a tener relaciones dependientes.
- Apego Evitativo: El niño asume que no puede contar con sus cuidadores, por lo que sufre y aprende a vivir sintiéndose poco querido y poco valorado. No muestra reacción cuando el cuidador se va o regresa, lo que sugiere una independencia emocional temprana. En la edad adulta tiene dificultades de relación.
- Apego Desorganizado: Este tipo de apego suele observarse en niños que provienen de entornos inestables. El menor presenta comportamientos contradictorios e inadecuados, tendiendo a conductas explosivas y destructivas. No son capaces de desarrollar un patrón organizado de apego con su figura significativa, es decir, no logran controlar ni manejar su ansiedad frente a una situación estresante aún cuando esta persona se encuentra presente. En casos más patológicos, la propia figura de apego puede constituirse en fuente de temor para estos niños en vez de un refugio de seguridad (Main, 1990). Los adultos que han tenido este tipo de apego suelen ser personas con alta carga de frustración e ira, no se sienten queridas y parece que rechazan las relaciones.
La importancia del apego en el desarrollo infantil ¡Lo que no te cuentan! - Curso primera infancia
Fomento de un Apego Seguro
Para fomentar un apego sano o seguro, los padres y cuidadores juegan un papel esencial en la creación de un entorno en el que pueda florecer un apego seguro. Algunas acciones prácticas incluyen:
- Juego: Es un instrumento indispensable para fomentar el apego sano.
- Lactancia: Juega un papel muy importante, tanto si es materna como artificial.
- Contacto Afectivo y Físico Continuo: Calmar al pequeño, darle contacto afectivo y físico continuo ayuda al desarrollo de un apego sano.
- Atención y Empatía: Es muy importante estar atento a sus necesidades, comprender y empatizar en lo que intentan expresar en sus momentos de malestar.
- Cariño y Ambiente Positivo: Darle todo el cariño que podamos ofrecerle en cada momento, creando un clima relajado y feliz en el hogar, disfrutando mutuamente padres e hijos.
- Refuerzo Positivo: El refuerzo es importante para cualquier persona, pero sobre todo, para un niño pequeño. El premio, la consideración, la recompensa, son tan importantes como el comer y el respirar. Si el bebé o el niño los recibe con abundancia, se siente querido, crece la confianza en sí mismo y se desarrollará normalmente. Por el contrario, si las recompensas son escasas o nulas, se dará el desánimo, la timidez, la inseguridad o se buscará el aprecio y la atención de forma retorcida o perjudicial.
El Apego en Niños con Discapacidad
El estudio de la salud mental de los niños con discapacidad intelectual (DI), definida como la presencia de limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y adaptativo del individuo que surgen antes de los 18 años (AAMR, 2002), fue por décadas un tópico marginal en las discusiones científicas. Esta situación contribuyó a que se pensara que las alteraciones del ánimo o problemas conductuales en estos niños eran atribuibles a su condición y no a influencias sociales o psicológicas (Salvador-Carulla et al, 1999).
Desafíos y Riesgos
Investigaciones actuales señalan que los niños con DI poseen un mayor riesgo, incluso que los niños sin discapacidades, de desarrollar alteraciones psicológicas y "comportamientos desafiantes" (Stromme and Diseth, 2000; Dekker et al, 2002). Un posible factor en la base de estas alteraciones podría ser el patrón de interacciones existente entre estos niños y sus cuidadores, puesto que el tipo y la calidad de las relaciones tempranas influyen positiva o negativamente en el desarrollo psicológico del individuo (Bowlby, 1954).
Sin embargo, existen pocos estudios que evalúen el apego en niños con DI (Rutgers et al, 2004). Los existentes se han enfocado en constatar la mayor proporción de apegos inseguros y desorganizados, atribuyéndolos a dificultades en el desarrollo de habilidades cognitivas básicas (Atkinson et al, 1999; Cassidy, 1999), desestimando el rol de otros elementos de la esfera afectiva.
Estas explicaciones resultan insuficientes a la luz de estudios actuales que han constatado que la DI en sí no es incompatible con el desarrollo de un patrón de apego seguro (van IJzendoorn et al, 2007). Esto subraya la necesidad de considerar otros factores, además del cognitivo, para explicar la configuración de apegos alterados en estos niños, y para favorecer la prevención de problemas emocionales y del comportamiento derivados de relaciones de apego inseguras o desorganizadas.

La Teoría del Apego en DI
La teoría del apego postula la importancia de las experiencias tempranas y los vínculos primarios en el desarrollo psicológico integral del ser humano. A partir de las interacciones con figuras significativas, se construye una representación mental de sí mismo (digno o no de ser cuidado y protegido) y de los demás (receptivos o no a tal necesidad) (Bowlby, 1980).
Estas experiencias permiten al individuo percibir e interpretar las acciones e intenciones de otros, dirigir la conducta y servir de sustento para la propia identidad y autoestima, constituyendo la base del bienestar emocional y las relaciones adultas posteriores (Bretherton, 1999).
Relación entre Tipologías de Apego y Salud Mental
Investigaciones han reportado consistentemente una asociación positiva entre la seguridad del apego y el desarrollo emocional saludable, en términos de autoestima, afrontamiento al estrés y configuración de identidad (Sroufe, Egeland and Kreutzer, 1990). Los patrones ansiosos, en cambio, se han asociado a una mayor utilización de estrategias defensivas que bloquean la información dolorosa, mayores dificultades para establecer relaciones interpersonales gratificantes, dificultades en el logro de una identidad integrada, y mayor vulnerabilidad al estrés y desarrollo de diversas psicopatologías.
Los patrones de apego ansioso y desorganizados han sido fuertemente relacionados con alteraciones psicopatológicas y una mayor vulnerabilidad al estrés, problemáticas ampliamente presentes en personas con DI (Dekker et al, 2002). Este autor señala que alrededor del 50% de los niños con DI tiene problemas del comportamiento que caen dentro del rango desviado, en comparación con el 18% de los niños sin DI. Los problemas de comportamiento más frecuentes son de índole social, relacionados con dificultades para focalizar y mantener la atención, impulsividad y, en ocasiones, agresividad.
El Apego como Factor Protector
Aunque los riesgos para desarrollar síntomas conductuales-emocionales en personas con DI pueden tener una causa orgánica importante, la manifestación final sí puede depender del ambiente y, en especial, de la existencia de factores protectores, como el establecimiento de patrones de apego adecuados (Atkinson et al, 1999).
En este sentido, Janssen et al (2002) postulan que las relaciones de apego pueden constituirse en un importante factor protector para los problemas emocionales y sus consecuentes alteraciones del comportamiento en niños con DI. Un niño con dificultades cognitivas que experimenta estrés podría tener dificultades para encontrar una solución conductual apropiada o para usar su figura de apego como base segura. Esto produciría un incremento considerable en el nivel de ansiedad, que finalmente daría origen a síntomas disociativos, retraimiento y/o comportamientos tranquilizantes desadaptativos, como arrebatos agresivos e incluso automutilación.
El modelo "apego-estrés" de Janssen et al (2002) considera que las relaciones de apego seguro pueden constituirse en un factor protector para problemas emocionales en niños con DI de dos formas:
- Contribuyendo a regular sus propias respuestas emocionales ante situaciones estresantes.
- Usando las figuras de apego para solucionar la situación que causa el estrés, como recurrir a ellas para ser protegido del peligro percibido o para ser reconfortado una vez que el daño está hecho.
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Desafíos en la Formación del Apego Seguro en Niños con DI
La configuración de un patrón de apego seguro en niños con DI no es un asunto sencillo de lograr. Estudios coinciden en encontrar una mayor proporción de apegos inseguros y desorganizados en niños con DI que en poblaciones normales. Vaughn et al (1994) reportaron una sobrerepresentación de apegos desorganizados en niños con síndrome de Down.
Un meta-análisis indicó que anormalidades neurológicas podían incrementar la probabilidad de patrones de apego desorganizado (van IJzendoorn et al, 1999), y otro más reciente concluyó que la comorbilidad del autismo con DI parecía estar mayormente asociada con un apego inseguro (Rutgers et al, 2004).
Aunque existe consenso sobre la mayor proporción de apegos inseguros y desorganizados en niños con DI, no lo hay respecto a los factores responsables (van IJzendoorn et al, 2007). Para que exista un comportamiento de apego, múltiples sistemas (emocional, comunicativo, psicofisiológico, motor y cognitivo) deben estar coordinados funcionalmente (Barnett and Vondra, 1999). Debido a que los niños con DI tendrían déficits en el sistema cognitivo y comunicacional, se ha estimado que podría ser poco probable lograr un patrón de apego seguro (Janssen et al, 2002).
Esto se debe a que, aunque las habilidades cognitivas requeridas para usar a una persona como base segura son pocas y relativamente básicas (como la permanencia del objeto y la capacidad de distinguir procesos a partir de resultados), algunos niños con DI grave y profunda pueden tener serias dificultades para desarrollarlas y usarlas efectivamente, especialmente bajo condiciones de estrés, lo que interferiría en el desarrollo de relaciones de apego y sus representaciones cognitivas posteriores (Janssen et al, 2002).
Por esta razón, cuando existe DI, podría ser más difícil para el niño lograr un patrón de apego no patológico. Niños con deficiencias en la permanencia del objeto podrían enfrentarse a un estado de estrés de separación casi constante, y niños con dificultades para identificar y detectar medios (señales de apego) para conseguir un fin (proximidad o contacto) podrían experimentar menos interacciones seguras (Janssen et al, 2002).
Vaughn et al (1994) encontraron diferencias significativas en los niveles de interacción sostenidos por niños con síndrome de Down en comparación con niños con desarrollo normal en la "situación extraña", siendo considerablemente menor en los primeros. Este hallazgo fue confirmado por van IJzendoorn et al (2007), que concuerdan en que los niños con DI se involucran menos e intentan menos interacciones con sus figuras de apego, lo que contribuiría a una menor seguridad y mayor desorganización del mismo.
Otros estudios han reportado que los niños con DI son menos predecibles y responden menos a los estímulos externos, y sus señales emocionales son más inciertas y confusas comparadas con los niños sin discapacidad. Todo esto podría sobrepasar la capacidad de los padres para responder sensiblemente a sus necesidades de apego (Emde, Katz and Thorpe, 1978; Goldberg, 1977).

Posibilidad de Apego Seguro en Niños con DI
No todos los niños con DI desarrollan patrones de apego desorganizados. Por ejemplo, Vaughn et al (1994) observaron que, pese a la gran proporción de apegos alterados en una muestra de niños con síndrome de Down (9% inseguro-evitativos; 3% inseguro-ansioso-ambivalentes; 42% no clasificables), una proporción considerable (46%) fueron clasificados como seguros.
Van IJzendoorn et al (2007) encontraron que, aunque los niños con DI obtuvieron puntuaciones significativamente más bajas en seguridad y presentaron mayores proporciones de apego desorganizado que los niños sin discapacidades (p = 0,05), no era posible aseverar que la DI en sí misma fuera incompatible con el desarrollo de un apego no patológico (seguro o inseguro) ni que esta condición fuera la responsable de los trastornos en el apego presentados por los niños autistas. Tampoco que la DI fuera la causante de la ausencia de asociación entre sensibilidad parental y seguridad de los niños autistas, como había sido sugerido previamente.
Se ha argumentado que las figuras de apego para estos niños podrían ser incluso más importantes que para los niños que no tienen dificultades cognitivas, al compensar en parte sus limitaciones y otorgarles contención y apoyo para enfrentarse a su ambiente (De Schipper, Stolk and Schuengel, 2006). Esto se debe a que los niños con DI tienen menos habilidades para enfrentarse eficientemente a los problemas, especialmente bajo situaciones de estrés (Janssen et al, 2002).
Sensibilidad del Cuidador
Ainsworth et al (1978) definieron la sensibilidad como la habilidad de los padres (o cuidadores) para percibir e interpretar con precisión las señales de apego de sus hijos, además de la capacidad y voluntad para responder pronta y adecuadamente a dichas señales. Los cuidadores de niños con DI se enfrentan a varios desafíos al responder a las señales de apego de sus hijos, puesto que generalmente el comportamiento de estos niños resulta confuso, ambiguo y, por tanto, difícil de entender y manejar (Janssen et al, 2002). Otro factor que puede afectar la sensibilidad del cuidador es el grado de resolución que este haya hecho frente a sus propias experiencias.
Estrategias para Fomentar el Apego en Niños con Discapacidad
Formar este lazo implica que emerjan cuatro componentes clave: la búsqueda de proximidad con la madre o padre, búsqueda de refugio emocional, protesta ante la separación y el sentimiento de seguridad. El desarrollo del apego en niños con disfunciones presenta una evolución diferente, por tanto, muchos padres necesitan orientaciones específicas para poder ayudar a sus hijos y comprender sus virtudes.
En primer lugar, es necesario evaluar las capacidades interactivas de cada niño/a y detectar las posibles limitaciones y fortalezas.
- Adaptación: Es necesario tener la idea en la cabeza de que deben ser los padres o profesionales quienes se adapten a las características y al estilo comportamental del niño/a, y no al revés.
- Observación: Es extremadamente importante aprender a observar a los niños/as para saber cuáles son las interacciones más propicias a realizar.
- Estimulación: Es muy importante la estimulación a nivel sensorial, facilitar el contacto visual, y llamar su atención. Durante los primeros momentos, es necesario establecer una rutina de estimulación sin esperar a que el niño demande la atención; respetar los turnos comunicativos y saber esperar las respuestas de cada niño/a para que vaya participando de forma progresiva.
- Exploración: Fomentar la exploración y curiosidad como forma de autoaprendizaje es fundamental para desarrollar la autonomía del niño/a. La sobre-estimulación es contraproducente cuando el niño se encuentra poco predispuesto.
- Imitación: Esta habilidad puede estar muy afectada en algunos niños. Es necesario tener en cuenta que promover la imitación es una tarea muy compleja y debemos hacerlo de forma muy sencilla, evitando que el niño caiga en el hábito de usar los mismos gestos y pierda el foco de atención. Esto también favorece los turnos de comunicación e interacción, promoviendo estímulo-respuesta.
Es necesario tener en cuenta y advertir a los padres sobre actitudes excesivamente directivas.
Hallazgos sobre el Apego en Niños con DI
Los autores de un estudio concluyen que el apego de los padres/madres a su hijo con discapacidad se establece típicamente solo después de un cierto período de tiempo. En el primer período, existe una actitud de cuidado de la madre a pesar de que el período en el que se origina el apego tiene lugar más tarde. Sin embargo, esta no es siempre la regla. El apego también es evidente en algunos abuelos y hermanos.
El apego es uno de los lazos emocionales más poderosos que formamos a lo largo de nuestra vida, siendo la base de la seguridad emocional, especialmente en momentos de angustia e incertidumbre. Aunque el concepto de apego tiene raíces en las teorías tempranas del amor propuestas por Sigmund Freud, fue el trabajo de John Bowlby entre 1969 y 1980 lo que realmente llevó el apego a un lugar destacado.
En los niños, particularmente en aquellos con necesidades especiales, el apego desempeña un papel crucial en su desarrollo emocional y social. Un apego seguro en niños con necesidades especiales proporciona la confianza para explorar su entorno y establecer relaciones. Esto se vuelve especialmente importante para los niños con desafíos adicionales, quienes pueden necesitar apoyo extra para navegar en su entorno.
La Importancia del Apego Seguro para los Niños con Necesidades Especiales
Los niños con necesidades especiales suelen enfrentar desafíos emocionales adicionales. Un apego seguro puede proporcionarles la estabilidad emocional necesaria para enfrentar estos desafíos, reduciendo la ansiedad y mejorando el desarrollo emocional.
Un apego seguro puede ayudar a:
- Desarrollar Regulación Emocional: Los niños que tienen un fuerte vínculo con sus cuidadores son más propensos a manejar sus emociones de manera efectiva, lo que reduce la ansiedad o la frustración.
- Fomentar Interacciones Sociales: Los niños con un apego seguro tienden a formar relaciones más saludables con sus compañeros y muestran mayor empatía y cooperación.
- Apoyar el Desarrollo Cognitivo: La confianza adquirida a través del apego seguro a menudo se traduce en mejores habilidades cognitivas, como la resolución de problemas y el desarrollo del lenguaje.
Recomendaciones para los Padres y Cuidadores
Los padres y cuidadores juegan un papel esencial en la creación de un entorno en el que pueda florecer un apego seguro en niños con necesidades especiales. Aquí algunos pasos prácticos:
- Proveer un Entorno Seguro y Amoroso: Asegúrate de satisfacer consistentemente las necesidades básicas de tu hijo y demuestra afecto a través del contacto físico, como abrazos.
- Pasar Tiempo de Calidad Juntos: Participa en actividades que fomenten el vínculo, ya sea leyendo un libro, jugando o simplemente conversando. El tiempo de calidad fortalece la conexión y ayuda a que tu hijo se sienta valorado.
- Ser Atento y Receptivo: Responde a las necesidades de tu hijo de manera oportuna. Si está angustiado, ofrécele consuelo. Esto enseña a tu hijo que puede confiar en ti para recibir apoyo cuando lo necesite.
- Fomentar la Independencia: Aunque es importante brindar apoyo, también lo es dar espacio a tu hijo para que explore y aprenda por su cuenta. Permite que cometa errores y aprenda de ellos, ofreciendo orientación sin ser excesivamente controlador.