La preocupación por los derechos de las personas mayores constituye una temática cada vez más visible y relevante en la sociedad actual. Este artículo busca profundizar en este tema y visibilizar algunas de las acciones orientadas a promover derechos y prevenir el maltrato hacia las personas mayores.
Los Derechos Humanos de las Personas Mayores
Todos los seres humanos somos sujetos de derechos y deberes, independientemente de nuestra edad, sexo, creencias, etnia, entre otras características. Esto significa que cada persona merece ser reconocida como individuo y también como integrante de una comunidad y sociedad sobre la base de principios universales fundamentados en el respeto y la dignidad.
No obstante, la edad, como categoría que ordena nuestro ciclo vital, ha condicionado especialmente a ciertos grupos humanos en el ejercicio pleno de sus derechos, entre ellos, al de las personas mayores.
El Edadismo y sus Consecuencias
Uno de los efectos más relevantes de esta discriminación por edad se relaciona con el edadismo, que hace referencia al conjunto de estereotipos, discriminaciones y actitudes prejuiciosas que se gestan por cuestiones de edad. En algunos contextos, se arraiga culturalmente un fuerte edadismo, que asocia lamentablemente a la vejez con enfermedad, pasividad y fragilidad.
Lo anterior además se ha acompañado de políticas que han visualizado a la población adulta mayor como objeto de protección y amparo por parte del Estado, las familias y la sociedad, en donde se pueden encontrar ejemplos como el bajo acceso a la información y consentimientos en materias de salud o la planificación urbana no amigable.

Marcos Legales y Reconocimiento de Derechos
A través de estos antecedentes podemos ver que envejecer en nuestra sociedad puede llegar a convertirse en una etapa compleja y desafiante de vivenciar, por lo cual la necesidad de desarrollar acciones o estrategias que contribuyan a la reivindicación y reconocimiento de sus derechos se convierte en algo imprescindible.
Un hito relevante orientado a disminuir las brechas existentes se observa en los últimos años a través de la ratificación, por parte de diversos estados, de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores. Este instrumento establece mecanismos específicos para garantizar aspectos como la calidad de vida, bienestar, salud y seguridad social que logren asegurar el pleno ejercicio y goce en condición de igualdad de los derechos de las personas mayores.
En este sentido, los principios contenidos en este tratado deben orientar a los Estados en la elaboración de leyes, políticas sociales, programas y fomentar la producción de un giro cultural, social e institucional el cual contribuya a resolver el desequilibrio y desigualdad en el cual este grupo etario se encuentra inmerso, como también favorecer que emerjan nuevas miradas de la vejez más positivas y desde su heterogeneidad y realidad.
Estrategias para Promover el Respeto y Prevenir el Maltrato
Promover y proteger los derechos, así como también prevenir las situaciones de maltrato hacia las personas mayores es un esfuerzo que no solo le corresponde al Estado o a las instituciones sino que a la sociedad en su conjunto, es decir, a todos nosotros.
En el despliegue de estas acciones, el rol de las personas mayores no puede quedar invisibilizado o relegado a ser espectadores de estos procesos, sino al contrario, deben adquirir un rol activo y protagónico que les permita movilizarse, individual y colectivamente, ejerciendo ciudadanía en condición de igualdad. El empoderamiento y conocimiento de sus derechos serán elementos fundamentales para lograr dicho propósito.
La Solidaridad Intergeneracional
La solidaridad intergeneracional puede definirse como la búsqueda de la cooperación, integración e intercambio entre personas de diferentes generaciones. Esta interacción colaborativa puede darse en los espacios familiares, en los cuales conviven personas de diferentes edades, como también en aquellos extrafamiliares como el vecindario, trabajo, comunidad y el territorio.
Importancia de la Solidaridad Intergeneracional
Su relevancia radica en algunos de los siguientes aspectos:
- Disminuye mitos, prejuicios y estereotipos asociados a la edad.
- Genera instancias de transferencia de conocimientos y experiencias entre distintas generaciones.
- Favorece la creación de colaboración social, confianza y apoyo mutuo.
- Puede generar comunidades y sociedades con mayor pertenencia e integración.
En algunos países, se han implementado experiencias de promoción del intercambio intergeneracional y que han tenido a las personas mayores como protagonistas. Un ejemplo destacado de ello lo constituye el Programa Voluntariado País de Mayores, el cual busca promover la integración social y las relaciones intergeneracionales de personas mayores y niños y niñas de familias en situación de vulnerabilidad del sistema de Protección Social.
Las personas mayores que participan de este tipo de programas ejercen labores de voluntariado destinado a entregar conocimientos y experiencias para que los y las estudiantes mejoren su rendimiento escolar involucrando a sus familias en el proceso educacional. A través de la ejecución de estas iniciativas, las personas mayores han fomentado su participación social y comunitaria como también una imagen positiva de la vejez.
Programa de solidaridad intergeneracional: "Ningún mayor en soledad"
En este ámbito cabe destacar que, además del rol que el Estado debe tener en su promoción y refuerzo, será muy importante que como personas reconozcamos y valoremos, en nuestro día a día, la solidaridad intergeneracional como uno de los pilares básicos de la interacción y colaboración entre personas de diferentes edades.
La Participación Social
Para todas las personas, la participación social es un factor que protege y promueve la salud tanto mental como física. En particular, para las personas mayores, además puede representar un importante motor de empoderamiento y concientización de sus derechos.
Estudios demuestran que un porcentaje significativo de las personas mayores participa en organizaciones sociales, porcentaje que en ocasiones es mayor al de la participación de poblaciones más jóvenes. Entre las organizaciones en las que participan las personas mayores destacan Juntas de Vecinos u otras organizaciones territoriales, organizaciones religiosas, agrupaciones de personas mayores y Clubes Deportivos, entre otros. Una de las formas más reconocibles en este ámbito son las organizaciones de personas mayores.
Un ejemplo menos conocido de participación en las personas mayores lo constituyen los Consejos de Residentes, organizaciones que pueden conformarse al interior de los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) cuyo objetivo es promover el ejercicio de los derechos y su participación en el funcionamiento de la residencia al constituir un espacio de exposición de inquietudes, dudas y mejoras. Los consejos de residentes son espacios voluntarios e inclusivos en donde todo residente puede participar independiente de su nivel de dependencia.

Como podemos apreciar, las personas mayores participan de forma activa en las organizaciones sociales y en mayor proporción que otros grupos etarios. Si bien en los últimos años, la expresión de esta participación se vio profundamente mermada por las restricciones sanitarias de la pandemia del COVID-19, en la actualidad la disminución de las medidas ha permitido reactivar estas instancias, por lo tanto las personas mayores pueden volver a participar, tomando los mismos resguardos que cualquier persona.
Erradicar la Pérdida de Dignidad y la Discriminación
La dignidad tiene relación con el respeto que se otorga a cada persona, independientemente de su edad, género, raza, origen social o cualquier otra característica. Las personas mayores son víctimas de distintas formas de discriminación, siendo la más común el edadismo.
Los principales factores de riesgo que pueden fomentar la pérdida de dignidad en las personas mayores incluyen:
- La falta de autonomía.
- La dependencia económica.
- La soledad.
- El aislamiento social.
- El maltrato y el abuso por parte de los cuidadores o de la familia.
La asistencia domiciliaria es una forma importante de combatir la pérdida de dignidad en las personas mayores. Es necesario erradicar la discriminación y el edadismo que afectan a las personas mayores para construir una sociedad más inclusiva y respetuosa con todas las personas sin importar la edad. Las limitaciones asociadas con el envejecimiento y las múltiples formas de agresión que enfrenta la población de mayor edad no son razones suficientes para perder la dignidad individual o colectiva.
El Respeto en la Interacción Diaria y en Entornos de Cuidado
Si bien la medicina ha aumentado la esperanza de vida, a medida que esta avanza también aumentan las enfermedades crónicas y discapacidades que precisan de ayuda y cuidados. En las situaciones de dependencia, cuando hay sufrimiento o se acerca la muerte, es cuando más claramente se entrelazan los problemas médicos con los sociales, económicos, familiares o afectivos.
Sin embargo, se sigue aceptando como "normal" que en hospitales y centros de salud en general se les pongan camisones que solo cubren la parte delantera de su cuerpo, se los lave o hagan sus necesidades sin cerrar una puerta o entrando y saliendo gente de la habitación, etc. Excusarse en las trabas organizativas, la escasez de personal o las urgencias, no facilita el cambio de hábitos. Se debe hacer una autocrítica profunda y valorar que se está ante personas dependientes que sufren por el hecho de tener que ser lavadas o vestidas por otros y que no han renunciado a su derecho a la intimidad, sino que lo ejercitan permitiendo que se acceda a ella porque confían en nosotros y esperan que seamos sensibles y la respetemos.
El paternalismo mantiene toda su vigencia en la relación de los profesionales con las personas mayores y esto no solo dificulta la promoción de su autonomía sino que favorece su infantilización. No negamos que la autonomía de los mayores dependientes puede verse razonablemente limitada al tener que adaptarse a los proyectos de vida de los familiares que los cuidan, pero esto no justifica que se les informe de procedimientos, tratamientos o ingresos, cuando unos y otros han tomado ya decisiones por ellos.
Vivimos en una sociedad en la que cada vez predomina más el individualismo, dando un mayor valor a uno mismo por encima de las personas que nos rodean. Esto no es solo un error, sino que además lleva a crear un entorno negativo para con nosotros mismos. También hay que tener en cuenta que estas personas han hecho un montón de cosas buenas por nosotros a lo largo de toda nuestra vida.
Fomentando una Cultura de Respeto
Para promover los derechos de las personas mayores y prevenir el maltrato, todos debemos:
- Eliminar todas las actitudes e interacciones que infantilicen, sobreprotejan o fragilicen a las personas mayores, lo cual incluye el uso del lenguaje.
- Promover la autonomía, independencia y la capacidad de las personas mayores para decidir en base a sus creencias personales.
- Informar en las instituciones competentes ante la sospecha de que una persona mayor pueda estar siendo vulnerada en sus derechos.
- Promover la colaboración entre todas las edades.
Recuerda que las personas mayores han vivido épocas muy difíciles, y han salido adelante luchando y no dejando atrás a ninguna de las personas que hay en su entorno. Es muy importante que hagas todo lo posible por ayudarles en su día a día, ya sea cediéndole tu asiento, llevando sus bolsas de la compra, abriéndole la puerta, ayudándole a coger cosas que estén fuera de su alcance, facilitándole la comodidad a la hora de sentarse poniéndole un cojín, acercando la silla, o de cualquier otra manera que se sienta atendido y querido por ti. Es muy importante que nunca los dejemos solos, ya que la soledad no deseada es uno de los peores enemigos de las personas mayores.
No olvides que es muy importante que respetes sus costumbres. También es importante que no los ignores en ningún momento, y aquí es esencial enseñar a los más pequeños a que presten atención a los mayores.
El Día del Respeto a las Personas Mayores en Japón
El Día del Respeto a las Personas Mayores es una fecha que se celebra en Japón el tercer lunes de septiembre. El objetivo de este día es honrar a las personas mayores y reconocer su contribución a la sociedad. Cuando se creó esta festividad en 1951, recibió el nombre de “Día de los Ancianos” (年寄りの日, “Toshiyori No Hi”) y se celebraba el 15 de septiembre. En 1966, tras convertirse en fiesta nacional, se le cambió el nombre por el actual.
El Día del Respeto a los Mayores es uno de los días de fiesta nacional de septiembre. Es importante destacar que esta festividad honra a las personas mayores y reconoce su contribución a la sociedad. En todo el mundo, cada vez hay más conciencia sobre la importancia de cuidar a las personas mayores.
El respeto a las personas mayores trae muchos beneficios al mundo. En primer lugar, es una muestra de gratitud por su contribución a la sociedad. Además, el respeto a los ancianos fomenta la existencia de un ambiente de cordialidad y seguridad. El respeto a los ancianos va de la mano con la hospitalidad y la seguridad.

El Rol de la Familia
En muchas culturas, existe una preocupación familiar por cuidar a las personas mayores. Los familiares a menudo son los primeros en cuidar a los ancianos en la familia. Es importante que los familiares se formen para cuidar a las personas mayores con el mismo afecto que ellos lo hicieron y aprender sobre el cuidado de personas dependientes.
Aunque en la actualidad las cosas hayan ido cambiando, recuerda que muchas de estas personas mayores están acostumbradas a hablar de usted a los desconocidos y sobre todo a otras personas mayores. Es muy importante que te expreses utilizando un lenguaje acorde a su edad, es decir, tú te tienes que adaptar a él, no él a ti.