Los problemas auditivos son más comunes y diversos de lo que parecen y no todos son iguales. La discapacidad auditiva se refiere a cualquier condición en la que una persona tiene reducida su capacidad de percepción del sonido, lo cual, a su vez, suele ir acompañado de problemas en la comunicación verbal.
La gravedad de una discapacidad auditiva se mide en función del sonido mínimo que la persona afectada puede escuchar con su mejor oído. A más decibelios (dB), más fuerte es el sonido; una pérdida cercana a los 90 dB generalmente se clasifica como sordera. La discapacidad auditiva no es una enfermedad en sí misma, sino la consecuencia de diferentes condiciones médicas que pueden provocar daños en la audición.
Muchas personas con discapacidad auditiva, ya sea transitoria o permanente, pueden llevar una vida totalmente normal utilizando diversos recursos y tecnologías para mejorar su audición. No poder oír afecta no solo a la audición, sino que también dificulta la comunicación y el lenguaje.

Clasificación de la Hipoacusia o Pérdida Auditiva
Existen varios criterios para clasificar los tipos de discapacidad auditiva, ya que es una condición muy heterogénea y no se puede establecer una única clasificación excluyente. La hipoacusia se clasifica según la causa, la ubicación de la lesión auditiva y la gravedad de la pérdida.
Tipos Principales Según la Ubicación de la Lesión Auditiva
- Hipoacusia Conductiva: Se produce cuando existe un problema en el oído externo o medio que obstaculiza la transmisión del sonido al oído interno. Estas son las que suelen tener un mejor pronóstico, puesto que tratarlas es relativamente fácil.
- Hipoacusia Neurosensorial: Ocurre cuando hay daño en las células ciliadas del oído interno o en el nervio auditivo. Son complicadas de tratar, puesto que la lesión se encuentra en lugares más profundos y delicados.
- Hipoacusia Mixta: Implica una combinación de pérdida auditiva conductiva y neurosensorial, por ejemplo, cuando coexisten problemas en el oído externo o medio y daño en el oído interno o el nervio auditivo.
Clasificación por Afectación del Oído
- Hipoacusia Unilateral: Afecta solo a un oído, mientras que el otro mantiene una audición normal o cercana a la normalidad.
- Hipoacusia Bilateral: Implica pérdida auditiva en ambos oídos.
Otras Clasificaciones Relevantes
- La cofosis, también conocida como anacusia, es la condición auditiva en la que la persona no puede oír absolutamente nada.
- Es importante determinar si la discapacidad auditiva apareció antes o después de que la persona adquiriera el lenguaje (prelingual o postlingual).
- Que sea congénita no significa que se detecte temprano, aunque lo ideal es que así sea para intervenir lo antes posible.
El viaje del sonido al cerebro
Causas de la Pérdida Auditiva
La discapacidad auditiva no es una enfermedad en sí, sino la consecuencia de un problema de salud que tiene entre sus síntomas alguna alteración en los oídos o daño en el nervio auditivo. Las causas varían mucho según la edad del afectado y pueden hacer que el diagnóstico sea más o menos grave. Si la pérdida es permanente, la audición no se puede recuperar sin el uso de ayudas especiales e, incluso, puede empeorar con el tiempo, evolucionando de una hipoacusia inicial a una cofosis.
Periodo Prenatal
- Factores genéticos: Hereditarios o no hereditarios, que provocan la pérdida de audición.
- Infecciones intrauterinas: Como la rubéola y la infección por citomegalovirus.
Periodo Perinatal
Algunos niños nacen con discapacidad auditiva no causada por problemas genéticos, sino por alteraciones perinatales:
- Prematuridad y bajo peso al nacer.
- Asfixia perinatal: Falta de oxígeno en el momento del parto.
- Hiperbilirrubinemia: Ictericia grave neonatal.
- Infecciones que haya podido tener la madre durante el embarazo.
- Intoxicaciones con sustancias ototóxicas.
- Otras afecciones perinatales y su tratamiento.
Infancia y Adolescencia
El oído de los niños es muy vulnerable a elementos externos que pueden dañarlo, como:
- Enfermedades víricas: Meningitis, sarampión o parotiditis, que pueden dejar como secuelas problemas auditivos.
- Otitis crónicas: Otitis media supurativa crónica.
- Presencia de líquido en el oído: Otitis media no supurativa crónica.
- Medicamentos ototóxicos.
- Traumatismos.
- Introducción de cuerpos extraños en el conducto auditivo.
Edad Adulta y Edad Avanzada
- Trauma acústico: Frecuente en adultos jóvenes por exposición a sonidos por encima de los 100 dB (altavoces de discotecas, taladros sin protección acústica).
- Uso de medicamentos ototóxicos: Como el antibiótico gentamicina, sildenafilo (Viagra) y algunos medicamentos para tratar el cáncer, o dosis muy altas de aspirina, otros analgésicos, medicamentos para la malaria o diuréticos del asa que pueden causar efectos a corto plazo.
- Acumulación de cerumen en el canal auditivo.
- Aparición de tumores en el nervio auditivo, como el neurinoma del nervio acústico, o tumores en el oído (benignos o malignos).
- Presbiacusia: Pérdida auditiva relacionada con la edad, que comienza de manera gradual y es común a medida que se envejece. Es causada por el daño a las células receptoras sensoriales del cabello fino en la cóclea, lo que disminuye la transmisión de la señal al nervio auditivo.
- Otoesclerosis: Condición médica en la que las articulaciones de los huesecillos del oído medio se vuelven más rígidas, vibrando menos y causando una peor conducción del sonido.
- Enfermedades crónicas.
- Tabaquismo.
- Pérdida de audición neurosensorial repentina.
Factores Presentes a lo Largo de la Vida
- Tapón de cerumen en el oído.
- Traumatismos en el oído o la cabeza.
- Exposición a ruidos o sonidos fuertes.
- Medicamentos ototóxicos.
- Exposición laboral a productos químicos ototóxicos.
- Deficiencias nutricionales.
- Infecciones virales y otras afecciones del oído.
- Retraso en la aparición de la audición o pérdida progresiva por causas genéticas.

Síntomas Comunes de la Hipoacusia
Los síntomas varían según la causa y la gravedad de la pérdida, pero pueden incluir:
- Dificultad para escuchar conversaciones, especialmente en entornos ruidosos o a distancia.
- Necesidad de aumentar el volumen de televisores, radios u otros dispositivos.
- Dificultad para escuchar sonidos de alta frecuencia, como timbres, canto de pájaros o voces de niños.
- Sensación de oído tapado o presión (plenitud en el oído).
- Dificultad para hablar por teléfono.
- Zumbido en los oídos (tinnitus): pitidos u otros sonidos sin fuente externa.
Diagnóstico de la Hipoacusia
El diagnóstico generalmente implica una evaluación exhaustiva realizada por un otorrinolaringólogo, complementada con exámenes específicos.
Historia Clínica y Examen Físico
El especialista recopila información sobre antecedentes médicos y familiares, y evalúa la exposición a factores de riesgo. Se realiza un examen físico para detectar problemas en el oído externo y medio.
Pruebas Auditivas
- Audiometría: Evalúa la capacidad de escuchar tonos puros en diferentes frecuencias y volúmenes.
- Pruebas de discriminación del habla (logoaudiometría): Miden la capacidad para entender el habla en diversas condiciones.
- Timpanometría: Evalúa la función del tímpano y la cadena de huesecillos del oído medio.
- En algunos casos, pueden ser necesarias pruebas adicionales como potenciales evocados auditivos (BERA/PEAee) y otoemisiones acústicas (OEAs), especialmente en menores de 2 años, para determinar la causa subyacente o el grado de afectación.
Tratamiento de la Hipoacusia
El tratamiento depende de la causa, la gravedad de la pérdida y las necesidades individuales del paciente. Cuando los problemas auditivos no se tratan, pueden empeorar, pero a menudo mejoran con ayuda.
Intervenciones Médicas y Quirúrgicas
- Extracción del tapón de cera: Si la hipoacusia se debe a cerumen, es reversible. El médico puede extraerla mediante succión o lavado.
- Medicamentos: Algunas infecciones de oído crónicas se manejan con medicamentos o monitoreo. En casos de pérdida auditiva súbita, los corticosteroides pueden ayudar a reducir la inflamación.
- Cirugía: Se considera en casos como la presencia de líquido persistente en el oído medio en niños (colocación de tubos de ventilación), para reparar perforaciones timpánicas, o para corregir deformaciones del oído externo o medio. Un tumor de oído también podría requerir cirugía. Las perforaciones pequeñas pueden cicatrizar solas, pero los especialistas pueden colocar parches en el tímpano afectado para agilizar la recuperación.
Dispositivos y Tecnología Auditiva
La tecnología no "cura" la pérdida auditiva, pero puede ayudar a aprovechar al máximo la audición residual de una persona.
- Audífonos: Dispositivos electrónicos que aumentan el volumen de los sonidos y amplifican el sonido. Son útiles para hipoacusia leve a moderada y pueden ser usados por personas de cualquier edad, incluidos bebés. Existen varios estilos que pueden ayudar a manejar muchos tipos de pérdidas auditivas.
- Implantes cocleares: Dispositivos electrónicos implantados quirúrgicamente en el oído interno para estimular directamente el nervio auditivo. Están indicados para hipoacusia severa o profunda que no responde a audífonos convencionales. A diferencia del audífono, no aumentan el volumen del sonido, sino que proporcionan una forma de escuchar cuando el audífono no es suficiente.
- Implantes auditivos de tronco cerebral: Podrían proporcionar algo de audición a personas con pérdida auditiva de grave a profunda debido a un nervio auditivo ausente o muy pequeño, o a un oído interno gravemente anormal (cóclea), que no se benefician de audífonos o implantes cocleares.
- Sistema de frecuencia modulada (FM): Ayuda a las personas con pérdida auditiva a escuchar mejor en entornos con ruido de fondo, enviando el sonido desde un micrófono del hablante hacia el usuario. A veces se usa con audífonos.
- Subtítulos: Muchos programas de televisión, videos y DVD los incluyen, y los televisores fabricados después de 1993 están hechos para mostrarlos sin necesidad de comprar nada especial.
- Existen muchos otros dispositivos disponibles para niños y adultos con pérdida auditiva.
Rehabilitación y Apoyo
- Terapia del habla y rehabilitación auditiva: Recomendada para usuarios de audífonos o implantes cocleares, ya que sin ayuda adicional, los niños con pérdida auditiva tienen problemas para aprender un lenguaje y pueden presentar otros retrasos.
- Terapia de apoyo y educación: Para abordar el impacto emocional y psicológico de la hipoacusia. Las familias con niños con pérdida auditiva a menudo necesitan cambiar sus hábitos de comunicación o aprender destrezas especiales, como el lenguaje de señas, para ayudar a sus hijos a aprender un lenguaje.
- Lengua de señas: Una lengua natural de expresión y configuración gesto-espacial y percepción visual, que permite a las personas sordas establecer un canal de comunicación con su entorno social. Utiliza signos realizados con las manos en combinación con la expresión gestual y corporal, donde se expresan su gramática y sintaxis propias. No todas las personas con discapacidad auditiva utilizan la lengua de señas; algunas aprenden el lenguaje oral, algunas ambas y en otros casos, ninguna.
El tratamiento de la hipoacusia puede requerir tiempo y ajustes periódicos. Un profesional de la salud puede indicar qué factores pueden afectar los resultados.
Prevención de la Hipoacusia
La prevención implica tomar medidas para proteger la audición y reducir los riesgos de daño. Muchas causas de pérdida de audición son evitables mediante estrategias de salud pública e intervenciones clínicas a lo largo de la vida. Cerca del 60% de los casos de pérdida de audición en niños se deben a causas evitables. En los adultos también pueden prevenirse causas frecuentes, como la exposición a sonidos intensos o el uso de medicamentos ototóxicos.
Estrategias de Prevención Eficaces
- Vacunación.
- Buenas prácticas de atención materna y de puericultura.
- Asesoramiento genético.
- Detección y tratamiento de afecciones frecuentes del oído.
- Programas de protección auditiva: Frente a la exposición a ruidos y productos químicos en el trabajo.
- Estrategias de escucha segura: En entornos de ocio, como evitar la exposición a ruidos por encima de 70 dB, protegerse los oídos con protectores auditivos o hacer pausas para alejarse del ruido, y controlar el volumen de dispositivos de audio.
- Uso racional de medicamentos: Para prevenir la pérdida de audición ototóxica.
- Controles de audición periódicos: Especialmente si se trabaja en un entorno ruidoso.
- Evitar riesgos en pasatiempos y deportes: Como andar en moto de nieve o de agua, cazar, usar herramientas eléctricas o asistir a conciertos de rock sin protección auditiva.
Consecuencias de la Pérdida de Audición No Tratada
La pérdida auditiva que no se trata puede impactar negativamente en diversos aspectos de la vida, haciendo la vida menos agradable. Los adultos mayores con pérdida auditiva suelen sentirse deprimidos.
- Dificultades para la comunicación y el habla: Lo que puede llevar a aislamiento social, soledad y estigmatización.
- Efectos negativos sobre la cognición: Mayor riesgo de demencia y deterioro cognitivo acelerado. El cerebro, al no estar lo suficientemente "entrenado" por la pérdida auditiva, envejece más rápido. Por cada 10 decibelios de pérdida auditiva, el riesgo de demencia aumenta en más del 20%.
- Consecuencias sociales y económicas: Dificultades para acceder a la educación y al empleo, y mayores años vividos con discapacidad.
Detección y Tratamiento Temprano
Es fundamental diagnosticar tempranamente la pérdida de audición y las enfermedades del oído para un tratamiento eficaz. Se recomienda el tamizaje sistemático en personas con alto riesgo, incluyendo:
- Recién nacidos y niños menores de un año. Cada estado tiene un programa de detección e intervención auditiva temprana para identificar a bebés y niños con pérdida auditiva y promover pruebas de seguimiento y servicios de intervención oportunos.
- Niños en edad preescolar y escolar.
- Personas expuestas a ruido o productos químicos en el trabajo.
- Personas en tratamiento con medicamentos ototóxicos.
- Personas mayores.
Recursos como las aplicaciones hearWHO y WHOears de la OMS facilitan la detección, incluso en entornos con recursos limitados. Una vez detectada la pérdida de audición, se debe iniciar el tratamiento lo antes posible y de manera adecuada para evitar consecuencias negativas.
Datos y Cifras sobre la Pérdida Auditiva a Nivel Mundial
- La Organización Mundial de la Salud (OMS) proyecta que para 2050, casi 2500 millones de personas tendrán algún grado de pérdida de audición, y más de 700 millones necesitarán rehabilitación.
- Actualmente, más del 5% de la población mundial (430 millones de personas, incluyendo 34 millones de niños) necesita rehabilitación por pérdida de audición discapacitante. Se estima que esta cifra superará los 700 millones en 2050 (es decir, una de cada diez).
- Aproximadamente 95,1 millones de niños de entre 5 y 19 años presentan pérdida de audición.
- Se considera que la pérdida de audición es discapacitante cuando la reducción auditiva es superior a 35 decibelios (dB) en el oído que oye mejor. Cerca del 80% de las personas afectadas viven en países de ingresos bajos y medianos, y la frecuencia aumenta con la edad (más del 25% de personas mayores de 60 años).
- Se habla de pérdida de audición cuando la audición es inferior a 20 dB. El grado se clasifica en leve, moderada, moderadamente grave, grave o profunda, y puede afectar a uno o ambos oídos.
- El costo mundial asociado a casos de pérdida de audición no atendidos asciende a casi USD 1000 millones anuales.
- Más de 1000 millones de adultos jóvenes corren el riesgo de sufrir pérdida de audición permanente y evitable debido a los riesgos a los que se exponen.
- Ampliar los servicios de atención del oído y la audición requiere una inversión adicional inferior a USD 1,40 por persona al año, con un rendimiento estimado de casi USD 16 por cada dólar invertido a los 10 años.
En Chile, el segundo Estudio Nacional de la Discapacidad reveló que el 8,2% de los adultos y el 2,2% de los niños y adolescentes presentan discapacidad debido a la hipoacusia.
Otorrinolaringología y Centros Especializados
La otorrinolaringología es la especialidad médica dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del oído, nariz, boca y laringe, incluyendo alergias nasales, tanto en adultos como en niños. Abarca áreas como la cirugía otológica, cirugía laríngea (voz), cirugía de cavidades perinasales, y cirugía estética y funcional de nariz (rinoseptoplastía).
Clínicas especializadas, como el Centro de Oído, cuentan con un equipo multidisciplinario conformado por otorrinolaringólogos, tecnólogos médicos, psicólogos, fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales, enfermeras y TENS. Estos centros disponen de equipamiento médico de última generación y equipos especializados en implante coclear.
Normativa para la Certificación de Personas con Discapacidad Auditiva
La Disposición Nº 2118/2011 del Servicio Nacional de Rehabilitación aprueba la Normativa para la Certificación de Personas con Discapacidad Auditiva, basada en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud, décima revisión (CIE-10) y la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) de la OMS.
La función auditiva es crucial para el desarrollo del lenguaje y el progreso cognitivo. Las deficiencias auditivas impactan en el desarrollo del lenguaje, la comunicación, el acceso a la información y el aprendizaje. La discapacidad auditiva se entiende como un término global que abarca deficiencias en las funciones y estructuras del sistema auditivo, y las limitaciones en la realización de tareas en un entorno normalizado, sin ayuda tecnológica o de terceros.
Requisitos para Acreditar Discapacidad Auditiva
Se requiere:
- Resumen de historia clínica reciente (últimos 6 meses) por especialista, con diagnóstico, estado actual, evolución, tratamiento y complicaciones.
- Estudios complementarios recientes (últimos 6 meses): audiometría tonal, logoaudiometría (si es posible), y estudios electrofisiológicos (BERA/OEAs/PEAee) en menores de 2 años.
Criterios para Extender el Certificado Único de Discapacidad
Se considera discapacidad auditiva si se presentan:
- A nivel de Estructura y Función, alteraciones de grado moderado (.2) a Grave/Completo (.4) en el 50% de los dominios evaluados.
- A nivel de Actividad/Participación, limitaciones de capacidad de grado moderado (.2) a Grave/Completo (.4) en al menos el 50% de los casos.
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