La homosexualidad en la vejez: historias de amor y desafíos

La homosexualidad y la vejez no suelen ir de la mano en el imaginario colectivo, o al menos no solemos pensar en estas palabras a la vez. Ser gay en nuestra sociedad es cada vez un poco menos difícil, aunque aún no se puede decir que sea fácil. Así, cada vez se acepta más y se integra en la sociedad este concepto como algo normal en la gente joven. Pero, ¿qué pasa con las personas ancianas y gays? Para ellos, su orientación sexual ha sido un problema y un secreto inconfesable a lo largo de toda su vida.

Pareja de ancianos homosexuales paseando tomados de la mano

Una historia de represión y silencio

Durante muchos años se ha perseguido la homosexualidad y se ha penalizado como si se hubiera cometido el peor de los crímenes, solo por el hecho de amar a personas del mismo sexo. En la época del franquismo, había una gran represión y se buscaba "cazar" a las personas homosexuales para castigarlas. Escribiendo estas palabras casi parece que estemos hablando de hace una eternidad, pero nos referimos a apenas unas décadas atrás.

Por este motivo, la mayoría de personas que son gays y ancianas nunca han llegado a confesar su orientación sexual. Muchos se han llevado el secreto a la tumba, y otros, más valientes o incluso osados, se han atrevido a explicarlo en su propia senectud. Se utiliza la palabra "osados" porque generalmente tendemos a pensar en las personas ancianas como seres sin sexualidad. Parece que cuando nos hacemos mayores no tenemos licencia ni derecho a tener o sentir impulsos sexuales, y quien los tiene es tachado de "viejo verde". Por tanto, expresar la homosexualidad cuando se es mayor puede ser un tema peliagudo y difícil de gestionar.

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Estrategias de "supervivencia" en un entorno hostil

Ser gay hace unos años no era una opción de vida, así que solo quedaba pasar por el aro de la heterosexualidad. Por este motivo, mucha gente gay se casaba y tenía hijos. Llevaban una vida tradicional para pasar desapercibidos, pero nunca se sintieron bien en el terreno sentimental. Hicieron lo que "tocaba" porque no quedaba otra y llevaron en secreto toda su vida su condición sexual. Otros, en cambio, optaron por la vía de ser "solterones". No llegaron a establecer nunca una vida en pareja, pero esta alternativa también era criticada en el pasado. Para ser una persona "hecha y derecha" debías casarte y tener hijos. Así, estas personas nunca tuvieron una relación sentimental (que se supiera).

Finalmente, están los sinceros, que llegaron a confesar su homosexualidad y que fueron repudiados por sus familias. Muchos padres desheredaron y echaron de sus casas a sus propios hijos solo por el hecho de ser gays. Por tanto, estas personas se veían obligadas a escoger: o sentirse libre a nivel sentimental o perder la familia, una dura elección.

La realidad de los ancianos gays hoy

Hoy en día, son pocos los que confiesan ser homosexuales, y los que lo hacen explican una vida complicada llena de trabas y dificultades. Ser gay no era difícil solo a nivel familiar, sino también a nivel social. Se les rechazaba en puestos de trabajo con cualquier excusa solo por su condición sexual y, a nivel de amistad, muchos de esos amigos les daban de lado cuando se descubría el "pastel". Simplemente por el hecho de ser gay, los amigos podían pensar que querían tener sexo con ellos (como si ser gay fuera sinónimo de querer enrollarse con todo hombre que se cruce por el camino).

Por tanto, los ancianos gays que nos encontramos actualmente son personas con un gran sentimiento de inferioridad e inseguridad, miedo al rechazo y baja autoestima. Son pocos los que dicen con la cabeza bien alta que son gays. Quienes lo confiesan, lo hacen con miedo y resignación. La sociedad simplemente no contempla esta opción. Si vas a un salón de baile de la tercera edad, no verás hombres bailando juntos un pasodoble; tan solo se agrupan para jugar a cartas. Viven su senectud con un gran vacío y sentimiento de soledad. Puede que hayan confesado su homosexualidad a sus hijos y/o nietos y estos los hayan aceptado, pero su grupo de iguales no hará lo mismo. Así, se hacen viejos y están solos a nivel emocional, y en una residencia de ancianos no podrán mostrarse como son, tendrán que mantener las apariencias por su propio equilibrio emocional.

Infografía sobre la soledad y el estigma en la vejez LGBT+

Historias de amor que desafían el tiempo

Una de las formas de conmemorar la lucha de los ancianos LGBT+ es haciendo una recopilación de fotos de parejas de viejitos gay que han tenido un desenlace feliz. Comenzamos esta adorable colección de historias con algunas de las parejas más inspiradoras.

Axel y Eigil (Axgil): Pioneros de Dinamarca

Axel y Eigil -a quienes se les conoce como Axgil- fueron referentes del activismo de la diversidad sexual en Dinamarca. Se conocieron en reuniones de activismo y estuvieron juntos desde 1949, acompañándose hasta el fallecimiento de Eigil en 1995. Además de su labor como defensores de los derechos LGBT+, se les conoce por haber sido la primera pareja gay que logró una unión civil en el mundo.

Michael y Jack: Dos décadas de lucha

Michael y Jack forman otra de las parejas de viejitos gay de los que la mayoría de las personas LGBT+ han escuchado hablar. Su unión no fue un logro inmediato; se calcula que lucharon al menos dos décadas para ser reconocidos como legítimos esposos. Desde los 14 años, Michael soñó con llegar a la vejez con el amor de su vida, y lo logró, cumpliendo su promesa.

Zeno y Massimo: Un amor duradero

En nuestra galería de historias de parejas de viejitos gay también se encuentran Zeno y Massimo, cuya historia es un ejemplo de la búsqueda de un amor verdadero y duradero.

John y Jack: 54 años de relación

Una de las historias más adorables de parejas de ancianos gay es la de John y Jack. En 2013 cumplieron 54 años de relación y 3 de matrimonio. La chispa que surgió entre ellos fue instantánea. A los 6 meses de verse por primera vez, decidieron vivir bajo el mismo techo, haciendo frente a sus familias para poder estar juntos.

John y Arthur: Un encuentro en Australia

Desde Australia, John y Arthur son otra de las parejas de ancianos gay que merecen ser destacadas. Su historia comenzó en 1967, cuando se vieron por primera vez en una galería de arte.

Chuck y Fred: Viral en Yucatán

Para finalizar con esta colección de historias de parejas de viejitos gay que nos hacen creer en el amor, nos despedimos con la historia de Chuck y Fred. A principios de abril de 2022, este adorable dúo se hizo viral luego de que el influencer Henry Jiménez les hiciera una sesión fotográfica en las calles de Yucatán. Fred y Chuck llevan juntos 35 años y viven en Motul.

Foto de pareja de ancianos gays en una sesión de fotos al aire libre

Abramos la mente y aceptemos la homosexualidad en la vejez, permitiendo que los ancianos mueran sintiéndose libres y rompiendo las cadenas que les ataron durante toda la vida.

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