Intervención y acompañamiento a adultos mayores

A medida que las personas envejecen, las relaciones familiares experimentan cambios significativos. Los adultos mayores pueden empezar a necesitar más ayuda, lo que genera nuevas preocupaciones y, en ocasiones, conflictos derivados de la incomprensión o el desconocimiento de esta etapa vital. Es fundamental tratar a las personas mayores con respeto, comprensión y apoyo, lo cual es una forma esencial de cuidar su salud y dignidad.

Familia intergeneracional interactuando con respeto y cariño

Desafíos y cambios en la etapa de la vejez

Las personas mayores experimentan cambios físicos, cognitivos y sociales que pueden hacerlas sentir menos útiles o valoradas. Estos cambios abarcan diversas esferas:

  • Físicos: Deterioro de la movilidad, problemas de salud, etc.
  • Cognitivos: Reducción de la capacidad de comunicación, dificultades de memoria.
  • Sociales: Pérdida de interacciones sociales, jubilación.
  • Familiares: Cambios en las dinámicas familiares y roles.
  • Laborales: La jubilación puede generar sentimientos de tristeza o inutilidad.

Impacto del edadismo y la soledad

La mayoría de las discusiones con adultos mayores surgen por la falta de comprensión de esta etapa vital, ya que a menudo se olvidan los múltiples cambios que viven en poco tiempo y de manera simultánea. Lamentablemente, el sedentarismo es muy común en la vejez, lo que perjudica tanto a nivel físico como emocional. Además, uno de los principales problemas que enfrentan las personas mayores es la soledad.

La preocupación por los derechos de las personas mayores constituye una temática cada vez más visible y relevante. Sin embargo, la edad, como categoría que ordena nuestro ciclo vital, ha condicionado a ciertos grupos humanos en el ejercicio pleno de sus derechos, generando el edadismo. El edadismo hace referencia al conjunto de estereotipos, discriminaciones y actitudes prejuiciosas que se gestan por cuestiones de edad. En algunos contextos, se arraiga culturalmente un fuerte edadismo que asocia la vejez con enfermedad, pasividad y fragilidad, lo cual puede limitar el acceso a la información y el consentimiento en materias de salud, así como generar planificaciones urbanas no amigables.

Ilustración de una persona mayor experimentando soledad y edadismo

Derechos Humanos y Personas Mayores

Todos los seres humanos somos sujetos de derechos y deberes, independientemente de nuestra edad, sexo, creencias o etnia. Cada persona merece ser reconocida como individuo y como integrante de una comunidad y sociedad sobre la base de principios universales fundamentados en el respeto y la dignidad.

Envejecer en nuestra sociedad puede convertirse en una etapa compleja y desafiante, por lo cual es imprescindible desarrollar acciones y estrategias que contribuyan a la reivindicación y reconocimiento de los derechos de los adultos mayores. Un hito relevante en este sentido es la ratificación de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, un instrumento que establece mecanismos específicos para garantizar la calidad de vida, bienestar, salud y seguridad social que aseguren el pleno ejercicio y goce en condición de igualdad de los derechos de las personas mayores.

Los principios contenidos en este tratado deben orientar al Estado en la elaboración de leyes, políticas sociales, programas y fomentar un giro cultural, social e institucional que resuelva el desequilibrio y la desigualdad en que se encuentra este grupo etario, favoreciendo miradas más positivas de la vejez desde su heterogeneidad y realidad.

Día Internacional de las Personas Mayores

Estrategias de promoción, prevención y protección de los derechos

Promover y proteger los derechos, así como prevenir el maltrato hacia las personas mayores, es un esfuerzo que involucra al Estado, las instituciones y la sociedad en su conjunto. El rol de las personas mayores no debe ser invisibilizado; por el contrario, deben adquirir un papel activo y protagónico que les permita movilizarse individual y colectivamente, ejerciendo ciudadanía en condición de igualdad. El empoderamiento y el conocimiento de sus derechos son fundamentales para lograr este propósito.

1. Solidaridad intergeneracional

La solidaridad intergeneracional se define como la búsqueda de cooperación, integración e intercambio entre personas de diferentes generaciones. Esta interacción puede darse en espacios familiares, vecindarios, el trabajo y la comunidad. Su relevancia radica en que:

  • Disminuye mitos, prejuicios y estereotipos asociados a la edad.
  • Genera instancias de transferencia de conocimientos y experiencias.
  • Favorece la creación de colaboración social, confianza y apoyo mutuo.
  • Puede generar comunidades y sociedades con mayor pertenencia e integración.

Un ejemplo destacado de promoción del intercambio intergeneracional es el Programa Voluntariado País de Mayores (Servicio Nacional del Adulto Mayor - SENAMA), que busca promover la integración social y las relaciones intergeneracionales de personas mayores con niños y niñas de familias en situación de vulnerabilidad. Las personas mayores que participan en este programa ejercen labores de voluntariado, entregando conocimientos y experiencias para mejorar el rendimiento escolar de los estudiantes, involucrando a sus familias en el proceso educativo.

2. Participación social

La participación social es un factor que protege y promueve la salud mental y física para todas las personas. Para los adultos mayores, además, puede representar un importante motor de empoderamiento y concientización de sus derechos. Según cifras de SENAMA, más del 35% de las personas mayores participa en organizaciones sociales, un porcentaje mayor que la participación de la población entre 15 y 59 años (25%). Entre las organizaciones más comunes se encuentran Juntas de Vecinos, organizaciones religiosas, agrupaciones de personas mayores y Clubes Deportivos.

Un ejemplo menos conocido de participación son los Consejos de Residentes, organizaciones que pueden conformarse al interior de los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM). Su objetivo es promover el ejercicio de los derechos y la participación de los residentes en el funcionamiento de la residencia, constituyendo un espacio para exponer inquietudes, dudas y mejoras. Estos consejos son espacios voluntarios e inclusivos donde todo residente puede participar, independientemente de su nivel de dependencia.

Comunicación efectiva con adultos mayores

La comunicación es crucial para entender las necesidades de una persona, especialmente en la vejez, cuando la capacidad de comunicarse puede reducirse. Con el envejecimiento, llegan diversos problemas de salud que dificultan el entendimiento, afectando la audición y la vista. Enfermedades como la demencia y el Alzheimer pueden crear barreras comunicativas difíciles de tratar, dificultando la memoria e incluso el habla. El deterioro cognitivo también afecta la comunicación.

Para lograr una buena comunicación con personas de edad avanzada, es fundamental ponerse en su lugar y aprender técnicas específicas. La comunicación efectiva en la etapa de la vejez es muy importante, ya que estimula y motiva a las personas mayores, mejorando su calidad de vida y evitando el sentimiento de soledad. El apoyo familiar es fundamental en esta etapa.

Consejos para una comunicación exitosa:

  • Considerar problemas de salud: Ten en cuenta las limitaciones físicas y cognitivas.
  • Articular y vocalizar: Habla despacio, vocaliza y pronuncia cada palabra de forma precisa.
  • Contacto visual: Establece contacto visual y direcciona tu voz hacia su cara.
  • Eliminar distracciones: Asegúrate de que no haya ruidos que puedan distraer.
  • Volumen adecuado: No confundas articular bien con hablar alto; no es necesario gritar.
  • Re-expresar oraciones: Si percibes que no han entendido, re-expresa tus ideas o preguntas.
  • Paciencia: Tómate la situación con calma para transmitir tranquilidad.
  • Temas de interés: Encuentra temáticas que ayuden al adulto mayor a dar su opinión fácilmente, donde se sientan partícipes.
  • Preguntas sencillas: Utiliza preguntas sencillas para iniciar una conversación y no saltes de tema en tema.
  • Lenguaje no verbal: No olvides la importancia del lenguaje no verbal.

Los cuidadores y cuidadoras expertos son clave para acompañar a personas mayores. Es bueno crear un espacio de interacción donde se sientan escuchados e importantes, y que dispongan de la compañía necesaria. Mantener una comunicación efectiva y frecuente es fundamental para su calidad de vida y para evitar la soledad. Es importante conocer el Síndrome del Cuidador Quemado y gestionar bien las emociones para no volcarlas en la conversación con la persona mayor.

Promover un ambiente amigable y respetuoso

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el 2050 el 22% de los habitantes del planeta tendrá más de 60 años. Esto representa un desafío no solo en temas de salud, sino también en el desarrollo de servicios y ambientes más cercanos con los mayores. Implica contar con entornos físicos y sociales más amigables y reinventar las suposiciones sobre la vejez para fomentar su participación y visibilidad.

Tener una convivencia positiva con los adultos mayores depende de todos. Integrarlos a la sociedad es tarea de cada día. SENAMA lanzó la campaña “El Mes del Buen Trato al Adulto Mayor” para promover una valoración que les permita vivir su vejez de mejor manera a través de pequeñas acciones. Conoce algunos consejos para crear un ambiente más amigable:

  • Relaciones intergeneracionales: Promueve el buen trato, permitiendo a los mayores compartir su experiencia y conocimientos, mientras los jóvenes aportan espontaneidad y energía.
  • Participación: Fomenta su participación activa en el barrio, la iglesia o la comunidad, permitiéndoles ser protagonistas de su propio envejecer. Los adultos mayores deben tomar sus propias decisiones.
  • Ceder los asientos: El uso de asientos reservados es legal, pero también un acto moral de respeto.
  • Reconocer trayectoria: Evita frases discriminatorias como “es hora que le den paso a los jóvenes” o “ya vivieron lo suficiente”. En lugar de apartarlos, intégralos y otórgales herramientas para desenvolverse en la sociedad.
  • Llamarlos por su nombre: Todo adulto mayor tiene derecho a ser llamado por su nombre. Apelativos o diminutivos como “abuelito” o “teclita” los disminuyen, ya que no por ser adulto mayor deben ser abuelos.
  • Incorporación al círculo familiar: Integra a los adultos mayores en decisiones importantes o reuniones familiares para que se sientan partícipes y no aislados o desplazados.

Aprendamos a convivir en la sociedad con todas las generaciones sin discriminar, y recordemos que todos seremos adultos mayores algún día. Compartamos más con aquellos que han vivido más y han recolectado experiencia y felicidad por décadas.

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