La sexualidad y las disfunciones sexuales en la tercera edad

El sexo y las respuestas sexuales experimentan cambios con la madurez; sin embargo, esto no significa que las relaciones íntimas empeoren. Como afirma Joan Price, educadora sexual, "el sexo no tiene fecha de caducidad". La clave reside en ampliar la definición de lo que constituye una vida sexual satisfactoria, alejándose de visiones estrictas centradas exclusivamente en el coito.

Esquema sobre la evolución de la respuesta sexual en la edad madura y los factores que influyen en ella.

El impacto del envejecimiento en la función sexual

A partir de los 50, 60 o 70 años, pueden surgir complicaciones que, de no abordarse, alteran el curso de la vida íntima. Entre los problemas más frecuentes se encuentran:

  • En mujeres: La menopausia (promedio 51 años) conlleva una disminución de estrógenos que provoca atrofia o sequedad vaginal, afectando a cerca del 90% de las mujeres posmenopáusicas.
  • En hombres: La disfunción eréctil (DE) y la deficiencia de testosterona pueden reducir la libido y generar inseguridad, llevando a muchos hombres a evitar el contacto físico por miedo a "no terminar lo que empiezan".

Es fundamental entender que, aunque la mecánica cambie, la satisfacción sigue siendo posible. La Dra. Marilyn Jerome señala que la atrofia vaginal es una dolencia tratable mediante lubricantes o cremas de estrógeno. Asimismo, para los hombres, existen soluciones como inhibidores de la PDE-5 (Viagra y similares), inyecciones o suplementos de testosterona.

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Mitos y barreras socioculturales

Persisten prejuicios que califican la vejez como una etapa "asexuada". Estos mitos, compartidos incluso por algunos profesionales de la salud, generan sentimientos de vergüenza e impiden que los mayores busquen ayuda.

Mito Realidad
Los ancianos no tienen deseo sexual. El deseo persiste, aunque su expresión y frecuencia se adapten a la salud y el entorno.
El sexo es solo para jóvenes. La sexualidad es una dimensión humana desde el nacimiento hasta la muerte.
Las personas mayores no necesitan protección (ETS). El riesgo de ETS aumenta debido a la mayor fragilidad de las mucosas y la menor respuesta inmunológica.

Estrategias para una vida sexual satisfactoria

La salud sexual no debe ser campo exclusivo de una sola especialidad; se requiere un enfoque transdisciplinario que involucre a médicos, sexólogos, psicólogos y enfermería. Algunas recomendaciones clave incluyen:

  1. Comunicación abierta: Hablar con la pareja sobre necesidades y cambios físicos reduce la ansiedad y fomenta la intimidad.
  2. Diversificación de prácticas: El coito no es el centro único. El contacto físico, las caricias, el sexo oral y el uso de juguetes sexuales son alternativas válidas y placenteras.
  3. Estilo de vida saludable: El ejercicio (incluyendo los ejercicios de Kegel para el suelo pélvico), una dieta equilibrada y la limitación del consumo de alcohol y tabaco impactan positivamente en la función sexual.
  4. Atención médica proactiva: Es vital que los profesionales de la salud incluyan la salud sexual en la historia clínica geriátrica para detectar problemas de forma temprana.

La sexualidad en la tercera edad es un pilar fundamental para el bienestar emocional y físico. Erradicar los tabúes y tratar las disfunciones de manera profesional permite que esta etapa siga siendo una fuente de afecto, compañía y satisfacción personal.

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