La Expulsión de Niños del Sename de los Colegios: Un Desafío Sistémico y Social

La situación de la infancia y adolescencia vulnerable en Chile, especialmente aquellos bajo la protección del Estado a través del Servicio Nacional de Menores (Sename), ahora conocido como Mejor Niñez, continúa siendo un tema de profunda preocupación y debate. A pesar de los cambios de nombre y los intentos de reforma, la percepción de "Sename como el cuco" persiste en el imaginario colectivo, generando temor y estigmatización.

Ilustración de un niño o adolescente con una mochila, observando una escuela a la distancia, con una expresión de incertidumbre.

Casos de Expulsión y Medidas Cautelares por Violencia Escolar

La problemática de la expulsión de niños y adolescentes bajo la tutela del Estado o con antecedentes penales se ha manifestado de diversas formas, muchas veces ligadas a hechos de violencia en establecimientos educativos. Estos casos no solo revelan fallas en el sistema de protección, sino también en la capacidad del sistema educativo para integrar y apoyar a estos jóvenes.

El Fenómeno de la "Silla Musical de la Violencia"

Un caso paradigmático que ilustra esta situación es el de un escolar en el Liceo Arturo Alessandri Palma de Providencia. Tras encender una bengala y ser encontrado con 19 botellas con mecha (similares a las utilizadas para fabricar bombas molotov), se reveló que este estudiante ya había sido expulsado de otros dos liceos emblemáticos de la capital por hechos de violencia. El alcalde de Providencia, Jaime Bellolio, condenó este actuar y describió la situación como una "verdadera silla musical de la violencia".

  • Este estudiante fue expulsado del Liceo José Victorino Lastarria en Segundo Medio.
  • Luego ingresó al Liceo de Aplicación y fue expulsado nuevamente por violencia.
  • Finalmente, cometió un acto de extrema violencia en el Liceo Alessandri.

Las autoridades locales señalan que esta recurrencia en la violencia sugiere una posible "violencia organizada, política, con el interés de destruir los liceos emblemáticos del país". Ante esta realidad, se ha propuesto en el Senado incorporar en el proyecto de "Escuelas Protegidas" una indicación que impida el reingreso a liceos emblemáticos a estudiantes expulsados por violencia extrema.

Estudiantes de Liceos Emblemáticos bajo Medidas Cautelares en el Sename

En Santiago, la Municipalidad ha interpuesto 23 querellas por hechos de violencia en establecimientos como el Liceo Manuel Barros Borgoño, el Liceo de Aplicación, el Instituto Nacional (IN) y el Internado Nacional Barros Arana (INBA). Como resultado, varios estudiantes, algunos de los cuales fueron identificados y detenidos, han quedado bajo medidas cautelares de reclusión en centros del ex Sename (ahora Servicio de Mejor Niñez). Por ejemplo, tres estudiantes del IN y tres del INBA se encuentran en el Sename por hechos de violencia.

Pilar Sazo, directora de educación municipal de Santiago, explica que cuando se trata de menores, estos quedan bajo vigilancia y se les aplica la medida cautelar del Sename. El alcalde Mario Desbordes ha destacado este trabajo "inédito", señalando que por primera vez hay menores de edad con medidas cautelares, algunos en internación en el Sename y otros con arresto domiciliario nocturno. Se sospecha de una "estructura, una logística, adultos que financian y adoctrinan" detrás de estos actos, involucrando a apoderados, sustitutos y personas externas.

Gráfico o infografía sobre el número de querellas y medidas cautelares aplicadas a estudiantes por violencia escolar en Santiago.

El Desafío de la Reinserción Educativa y Social

Para los jóvenes que han pasado por el sistema de justicia penal adolescente o por el Sename, la reintegración al sistema educativo formal es una barrera significativa. La falta de oportunidades y el estigma social a menudo los empujan de nuevo a la calle o, en el peor de los casos, a la reincidencia.

Rechazo Escolar y Abandono

Un problema recurrente es que, al no encontrar colegios que los reciban tras su paso por la justicia penal adolescente, muchos jóvenes regresan a la cárcel. Esta realidad expone una paradoja del sistema: existen programas de apoyo a la reinserción, pero para que funcionen, los jóvenes a menudo deben permanecer en un "sistema conflictivo con la sociedad".

El abandono escolar tiene múltiples causas. Algunos jóvenes desertan por desmotivación o frustración, mientras que otros son "expulsados" de manera indirecta por las escuelas, por ejemplo, mediante la cancelación de matrículas. Esto es particularmente grave para adolescentes que, a los 14 años, ya presentan un retraso escolar. La Fundación por la Esperanza ha detectado que el 94.9% de los jóvenes que ingresan al sistema penal sufrieron vulneración de derechos en sus hogares antes de ser imputados.

«Creo que se juntan ambos factores: el desinterés en la oferta educativa y el hecho de que son rechazados en los colegios por haber pasado por Sename. Para ellos es difícil volver a confiar y además los profesores están bastante cansados», señala un experto.

Iniciativas para la Reinserción

A pesar de estas dificultades, existen esfuerzos por cambiar esta realidad. En El Renoval, por ejemplo, 10 jóvenes están asistiendo a clases este año, demostrando su deseo de aprender. La Fundación por la Esperanza, consciente del sacrificio que hacen estos jóvenes para asistir a clases (ya que provienen de diferentes comunas), está trabajando en un proyecto para establecer un aula que reúna a adolescentes no recibidos en el sistema tradicional. En Antofagasta, han implementado un programa de capacitación laboral que también emplea a estos jóvenes, brindándoles una oportunidad.

La Crisis del Sename y sus Implicancias

La crisis del Sename, que ahora se ha transformado en Mejor Niñez, ha sido un tema constante en el debate público. La institución ha sido criticada por la precariedad de sus centros, el hacinamiento y la falta de recursos adecuados para atender las complejas necesidades de los niños bajo su cuidado. Los centros de Reparación Especializado de Administración Directa (CREAD), por ejemplo, han recibido y siguen recibiendo a niños con trastornos del espectro autista, dificultades motoras, enfermedades crónicas y profundas heridas emocionales debido al abandono y la vulneración.

«Debemos hacernos cargo de la salud física y mental de niños que requieren de tratamientos altamente especializados para recuperarlos y re-habilitarlos. Tampoco tienen las mínimas condiciones de atención de salud», señala un profesional. La falta de personal especializado, como pediatras o psiquiatras con horas suficientes, y la contratación precaria (a honorarios) de enfermeras, evidencian una deficiencia estructural en la atención médica y psicológica.

El Prejuicio y sus Consecuencias

El "temor" a ser llevado al Sename es "mucho más común de lo que la gente cree", y este prejuicio se convierte a menudo en una profecía autocumplida. El caso de Lisette Villa, si bien no directamente relacionado con una expulsión escolar, marcó a generaciones y evidenció la precariedad del sistema, haciendo difícil asegurar a un niño que estará bien en una residencia.

La Desprotección al Egreso

Un punto crítico es lo que sucede cuando los jóvenes alcanzan la mayoría de edad y egresan del sistema de protección del Estado. «Están egresando a la calle, directamente. Aún no existe un programa efectivo de apoyo a la vida interdependiente, a pesar de ser un compromiso presidencial explícito», afirma Carlos Vöhringer, director técnico nacional del trabajo con infancia vulnerada del Hogar de Cristo. Estos jóvenes requieren subsidios de arriendo, acceso a educación superior y oportunidades de empleo, apoyo que el Estado aún no provee de manera efectiva. Andrés, un joven que egresó del Sename y terminó viviendo en la calle en Ancud, es un ejemplo doloroso de esta realidad.

Vinka Jackson, psicóloga especialista en trauma, enfatiza que el desarrollo de maduración cerebral no finaliza a los 18 años, sino cerca de los 25. Dejar a estos jóvenes sin apoyo al cumplir la mayoría de edad es una "irresponsabilidad social tremenda".

Propuestas y Reflexiones para un Cambio de Paradigma

Expertos coinciden en la urgente necesidad de un cambio de paradigma en la protección de la infancia en Chile. Es fundamental que la sociedad en su conjunto, y no solo el Estado, asuma la responsabilidad en la calidad del sistema de protección.

Mejora de las Residencias y Familias de Acogida

Las residencias han mejorado sus estándares de calidad, ahora menos masivas y con división por tramos etarios, con un máximo de 12 residentes. Sin embargo, lo ideal es que ningún niño termine en una residencia, priorizando el cuidado con un familiar directo o, en su defecto, en familias de acogida. Francisco Covarrubias, presidente de la Fundación ProAcogida, destaca el modelo de familias de acogida como una política pública valiosa, aunque aún poco conocida y con insuficientes familias disponibles, especialmente para niños con traumas complejos y altas necesidades terapéuticas. Es crucial capacitar a estas familias en el manejo del trauma.

Formación Profesional y Manejo del Trauma

Existe una carencia de formación en trauma complejo para profesionales que trabajan con niños en vulneración, incluyendo psicólogos, profesores, abogados y trabajadores sociales. Vinka Jackson subraya que la "mejor niñez" debe tener como prioridad el manejo del trauma por abuso para contener situaciones de crisis emocional. El saber psicológico, según Ignacio Martín Baró, «debe ponerse al servicio de una sociedad donde el bienestar de los menos, no se asiente sobre el malestar de los más».

La comunidad profesional, y en particular las Escuelas de Psicología y organizaciones gremiales, deben interrogarse sobre la relevancia de la dimensión ética, política y moral. La incorporación de una formación en derechos humanos en los currículos de los profesionales de las ciencias sociales es cada vez más necesaria para cuestionar y prevenir la reproducción de lógicas abusivas y violentas.

Un Llamado a la Conciencia Social

La indiferencia social ante la vulneración de la infancia es un problema grave. Carlos Vöhringer se pregunta: «¿Por qué los niños no logran adquirir relevancia y ser vistos como los sujetos de derecho que son?». Pese a la Convención de los Derechos del Niño y la Niña, la implementación práctica de esa protección sigue siendo un desafío. Vinka Jackson invita a cada persona con hijos a reflexionar: «¿Cómo querría que lo cuidaran?», si por alguna razón sus hijos terminaran en una residencia del Sename. «A todos nos cabe responsabilidad en la calidad del sistema de protección de la infancia que tenemos en democracia. Y la única manera de influir es catetear».

Los expertos coinciden en que no podemos desentendernos; cada gesto, cada encuentro significativo con un adulto sensible, puede cambiar la vida de un niño vulnerado. La crisis de la infancia en Chile demanda una transformación institucional y un compromiso social profundo.

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