Cuidadores y Cuidados Espirituales: Una Perspectiva Integral

La enfermedad de Alzheimer no solo afecta al paciente, comprometiendo su funcionalidad y autonomía, sino que también tiene profundas repercusiones en la vida de sus cuidadores, quienes a menudo experimentan un notable deterioro personal. En este contexto, la dimensión espiritual emerge como un factor crucial para el afrontamiento, el bienestar y la calidad de vida tanto de los cuidadores como de las personas bajo su atención.

Personas mayores con Alzheimer interactuando con su cuidador en un entorno tranquilo

La Espiritualidad más allá de la Religiosidad en el Cuidado

Generalmente, los cuidados son proporcionados por un cuidador familiar, quien con frecuencia carece de conocimientos previos sobre el cuidado y asume este rol de manera impuesta. Es fundamental comprender la espiritualidad más allá de la mera religiosidad, entendiéndola como una conexión intra, inter y transpersonal que favorece el bienestar del cuidador.

La vivencia de la espiritualidad no debe restringirse al ámbito religioso, sino que también puede manifestarse en espacios secularizados. Históricamente, la espiritualidad estuvo reservada a la experiencia religiosa, particularmente a quienes la vivían de forma intensa en su interior. Sin embargo, se ha convertido en un término colectivo para todas las experiencias que permiten trascender la cotidianidad, implicando que laicos, agnósticos o no teístas también pueden tener experiencias espirituales. Esta vinculación del conocimiento espiritual en la vida humana se remonta a la época de diversos filósofos que enunciaron el significado de conocer como aprehender espiritualmente un objeto, considerando el conocimiento intuitivo como una forma inmediata de aprehender.

Esquema que muestra las dimensiones intrapersonal, interpersonal y transpersonal de la espiritualidad

Dimensiones y Manifestaciones de la Espiritualidad

El término "espíritu" (pneuma, en griego) se utiliza en contraposición a "alma" (psyché) y "cuerpo" (soma). La palabra espíritu se refiere a la dimensión inmaterial y a la captación de aquello que se encuentra por fuera del tiempo y del espacio. La psyché o alma, tendría la función de mediación entre el soma y el pneuma, incluyendo todo lo que actualmente se entiende por mente, consciente, inconsciente y funciones psíquicas superiores.

El desarrollo de la espiritualidad en el contexto de la salud cumple la función tradicionalmente asignada de un conocimiento intrínsecamente vinculado al trabajo interior, que procura una transformación integral del ser humano, incluyendo la capacidad cognitiva. La espiritualidad tiene una finalidad de significado y sentido en el ser humano.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), "lo espiritual se refiere a aquellos aspectos de la vida humana que tienen que ver con experiencias que trascienden los fenómenos sensoriales". No es lo mismo que religioso, aunque para muchas personas, la dimensión espiritual de sus vidas lo incluye. Para ellos, la facultad de conocer está ligada a las zonas más íntimas del ser, y según la disposición del corazón, se revela el conocimiento de lo trascendente. El aspecto espiritual de la vida humana puede ser visto como un componente integrado junto con los componentes físicos, psicológicos y sociales.

Un consenso en medicina paliativa, liderado por Puchalski, define la espiritualidad como: "Aspecto de la humanidad referida a la manera en que los individuos buscan y expresan el sentido y el propósito y la forma en que ellos experimentan conexión con el momento, el yo, los otros, la naturaleza y el significado o lo sagrado." Esta definición incluye dos aspectos, uno cognitivo o simbólico y otro afectivo o experiencial. Para Anandarajah, este significado se puede buscar no solo en la religión, sino también en la música, el arte, la naturaleza, los valores y principios personales, o el cuestionamiento de la verdad científica. Por lo tanto, la espiritualidad difiere de la fe o de la religión. Para Koenig, la religión es un sistema organizado de creencias, prácticas y simbolismo que catalizan la aproximación de la persona con lo sagrado. La religiosidad es la manera en que una persona experimenta su fe o religión como matrices de su visión del mundo, y que pueden o no integrar su dimensión espiritual.

Salud Mental Y Espiritual- La Mejor Entrevista De La Dra Isabel Rojas Estapé (NUEVO 2023)

Intervenciones para Fomentar la Espiritualidad en Cuidadores

Las enfermeras pueden llevar a cabo diversas intervenciones para fomentar la espiritualidad y cuidar la dimensión espiritual del cuidador:

  • La espiritualidad intrapersonal puede favorecerse a través de la meditación, musicoterapia, arteterapia y la escritura terapéutica.
  • La espiritualidad interpersonal a través de la escucha activa, el contacto con la naturaleza y los grupos de ayuda.
  • La espiritualidad transpersonal a través de la oración y la lectura espiritual.

El Cuidado Espiritual en la Práctica de Enfermería

Actualmente, se acepta en los diferentes ámbitos de atención que el cuidado espiritual forma parte del cuidado de enfermería, convirtiéndose en un componente que permite tocar al ser humano desde los aspectos más internos de su ser, donde se albergan necesidades profundas asociadas en muchos casos a la pérdida de la salud o al paso por momentos difíciles de la vida. Cuando la enfermera provee cuidados espirituales, experimenta emociones y sensaciones gratificantes, espontáneas y enriquecedoras, lo que la edifica como persona y profesional.

Orígenes y Desafíos del Cuidado Espiritual

Los cuidados espirituales se originan tras una necesidad real del ser humano, pero ponerlos en práctica no siempre es una tarea clara para los profesionales de la salud. Los enfermeros, por su cercanía y permanencia al lado del moribundo y del que sufre, han sido llamados especialmente a proveerlos. Sin embargo, el intento de implementar este tipo de cuidados en muchos países se ve amenazado por circunstancias que rodean el trabajo de las enfermeras, separándolas del sujeto de cuidado y, por tanto, de la posibilidad de reconocer las necesidades espirituales. Entre estos obstáculos se encuentran la sobrecarga laboral, el sistema de salud que determina la atención y los escasos o inexistentes contenidos académicos durante el proceso de formación.

Gráfico de barras mostrando los principales obstáculos para la implementación del cuidado espiritual en enfermería

En el uso de diagnósticos enfermeros, el sufrimiento espiritual (NANDA código 00066) se define como el "Estado de sufrimiento relacionado con el deterioro de la habilidad para experimentar el sentido de la vida a través de conexiones con el yo, los otros, el mundo o un ser superior". Los factores relacionados para este diagnóstico enfermero incluyen autoalienación, soledad, alienación social, aumento de la dependencia de otro, muerte de persona significativa, muerte inminente, dolor o enfermedad crónica propia o de otros.

Aun cuando se reconoce que la enfermería debe brindar cuidado espiritual, este tipo de cuidados muchas veces no se vincula a la práctica. Un estudio describió la frecuencia con que los profesionales de enfermería proporcionan cuidado espiritual o intervenciones terapéuticas en turnos de 72 a 80 horas, señalando que las enfermeras prestan atención espiritual con poca frecuencia. Estos hallazgos proporcionan evidencia sobre la necesidad de mejorar la asistencia espiritual, la educación y el apoyo para que los profesionales de enfermería vinculen este tipo de cuidados en su práctica cotidiana.

Incorporar el cuidado espiritual en la práctica de los enfermeros en formación puede promover un modelo de práctica centrada en la persona y desarrollar relaciones y conexiones vitales para el cuidado espiritual. Un grupo de autores señala que las enfermeras en cuidados paliativos deben contar con atributos que favorezcan la calidad del cuidado, en función de ocho dimensiones: características personales como estrategias de afrontamiento, inteligencia emocional, empatía, autenticidad, habilidades de comunicación, conocimientos sobre cuidados paliativos, relación terapéutica con el paciente y medidas de proporción de confort y bienestar. Algunos profesionales de enfermería utilizan elementos de motivación extrínseca y aprendizaje organizacional para desarrollar liderazgo espiritual.

Infografía sobre los atributos esenciales de los profesionales de enfermería en cuidados paliativos

Formación y Percepción de la Espiritualidad en Enfermería

En el caso de los estudiantes, la percepción hacia la espiritualidad y la atención espiritual fue valorada en un estudio saudí con 338 estudiantes de enfermería, demostrando la necesidad de integrar oficialmente la concepción holística, incluyendo todas las facetas de la espiritualidad y de la asistencia espiritual en el currículo de enfermería. De igual modo, un estudio realizado en Brasil en 2018 con 132 enfermeros analizó la influencia de su espiritualidad en el registro del diagnóstico de "Sufrimiento Espiritual". La mayoría de las enfermeras manifestaron creer en Dios o en una fuerza superior (99,2%); sin embargo, nunca registraron el diagnóstico de "Sufrimiento Espiritual".

Las herramientas que debe tener el enfermero deben estar orientadas hacia el soporte de la categoría de cuidados sobre "Fe y esperanza", de tal forma que las acciones promuevan el afrontamiento de pérdidas y el confort espiritual. Una investigación en México en 2018 concluyó que, para un grupo de adultas mayores, la espiritualidad es un elemento de gran importancia, de donde provienen sus fuerzas para seguir adelante ante un futuro incierto. La formación para las profesionales en cuanto al fomento del autocuidado incorpora dos dimensiones: corporal y espiritual.

La Espiritualidad en el Cuidado de Adultos Mayores y Cuidados Paliativos

La vinculación de la categoría espiritualidad y adultez mayor se identifica en la bibliografía sobre estudios que señalan a la espiritualidad como factor protector, fundamentalmente en la salud mental de veteranos de guerra. Otra relación explorada es la que se establece entre espiritualidad y el cuidado paliativo. Un metaanálisis sobre la evolución entre estos dos conceptos muestra que se han identificado problemas y una falta de coherencia en la literatura de cuidados paliativos en los siguientes aspectos: 1) definiciones operativas, 2) identificación de las dimensiones que constituyen el constructo de espiritualidad, y 3) la especificación de las relaciones entre estas dimensiones y los resultados. Sirven de referencia general a las dimensiones de la espiritualidad las categorías de creencias espirituales o religiosas, rituales y prácticas, la superación, la angustia, la relación con la trascendencia y el sentido de significado o propósito de vida.

Un estudio sobre el efecto de la mediación del bienestar espiritual (SWB) sobre los síntomas depresivos (DS) y la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) entre adultos mayores taiwaneses reveló que el SWB se relacionaba positivamente con la CVRS, pero negativamente con el DS. Estos resultados sugieren que el bienestar espiritual mediaba significativamente en la relación entre los síntomas depresivos y los componentes mentales de la calidad de vida.

Tabla comparativa de los efectos del bienestar espiritual en síntomas depresivos y calidad de vida en adultos mayores

El Papel de los Cuidadores Familiares y la Calidad de Vida

La atención al cuidado espiritual en la adultez mayor debe extenderse también al ámbito familiar, vinculando a los cuidadores. La figura del cuidador familiar es un referente fundamental para una atención de calidad a los adultos mayores y a las personas con enfermedades crónicas. Un estudio sobre cuidadores de adultos mayores hospitalizados mostró que la relación entre religiosidad y espiritualidad puede ser útil para disminuir el estrés y mejorar la salud mental de los cuidadores. Una investigación en Aguascalientes, México (2019), visibilizó el fenómeno de la espiritualidad en adultos mayores hospitalizados como una oportunidad de cuidado para la enfermería.

Las investigaciones indican que la integración entre el cuidado espiritual y la atención en salud mejora la calidad de vida de las personas. La importancia de la atención espiritual es cada vez más reconocida y utilizada en varias directrices en oncología y en cuidado paliativo. En general, la atención espiritual está asociada con una mejor calidad de vida, bienestar psicosocial y bienestar espiritual. Un metaanálisis encontró que la espiritualidad, como un bienestar, es una estrategia decisiva en la tercera edad. En general, vincular el cuidado espiritual en la atención de salud de los adultos mayores aporta beneficios a la calidad de vida personal y familiar. Sin embargo, existen obstáculos relacionados con las dificultades para definir la categoría cuidado espiritual, los métodos para estudiarla y las formas de valorarla.

Existe la necesidad de una mejor comprensión y preparación educativa en el cuidado espiritual en la formación enfermera. Lo que aportan los estudios es que existe una clara relación entre calidad de vida, espiritualidad y el adulto mayor.

Superando Desafíos en el Cuidado Espiritual

El concepto de salud abarca todos los aspectos del ser humano, incluyendo lo ambiental y lo espiritual (intelectual y religioso), así como su interdependencia con el resto de los seres que habitan el planeta. La ausencia de espiritualidad se manifiesta por la falta de significado en la vida, por ello es necesario cultivarla, pues mantiene un valor y no un precio, con la finalidad de asumir la propia responsabilidad de crear equilibrio y felicidad.

La Comunicación como Herramienta Espiritual

Los cuidadores pueden sentir temor de expresar físicamente cercanía hacia las personas que atienden. Sin embargo, existen acciones simples con las que no solo se toca físicamente, sino que también se toca el interior del otro y son muy importantes, como tomar la mano, acariciar la cabeza o abrazar, entre otras demostraciones de cercanía. Es importante comprobar la capacidad de escucha por parte de personas con compromisos severos de la conciencia, o lo que es lo mismo, enfatizar sobre la importancia de comunicarse de forma verbal y no verbal (tacto) con aquellos que por diferentes causas de su estado de conciencia no están en capacidad de relacionarse con el medio.

Salud Mental Y Espiritual- La Mejor Entrevista De La Dra Isabel Rojas Estapé (NUEVO 2023)

Un grupo de enfermeras con más de 17 años de experiencia en unidades de cuidado intensivo (UCI) de Ibagué, Colombia, coinciden en afirmar que las personas, aún en agonía, deben realizar "cierres vitales", los cuales se logran al permitir que los familiares se acerquen. Conforme a la historia vital de cada uno, se les pide que verbalicen situaciones como pedir o dar perdón; que manifiesten la importancia de su presencia en su vida; liberarlos de situaciones, angustias o compromisos que, aun cuando estaban sanos, expresaban, como el temor por dejar desprotegido a un ser querido y el no querer morir; recibir la visita de seres queridos que viven en lugares lejanos o que la lejanía se da por problemas familiares, no permitiendo que estos se despidan; dar las gracias por todo lo que dieron durante su vida; expresarles ánimo y fortaleza para partir hacia la muerte y/o repetirles oraciones al oído mientras se les sostiene la mano. La espiritualidad, especialmente en las UCI, es un camino para trascender y romper los límites físicos, materiales o geográficos, posibilitando que el paciente alcance un espacio/tiempo de confort, aliviando el dolor y el sufrimiento. Por ello, la cobertura de las necesidades espirituales es un indicador de bienestar emocional.

Principios de Autocuidado para Cuidadores

Cuidar de amigos o familiares que están enfermos, indefensos, frágiles o asustados puede ser agotador física, emocional y espiritualmente. Por eso es esencial que el cuidador se cuide a sí mismo primero, para ser capaz de cuidar a los demás sin exceder su capacidad. Una forma de autocuidado es buscar apoyo en organizaciones como Friends In Deed.

Como cuidador, es importante reconocer la distinción entre sanar y curar. Curar es cambiar lo que es (la eliminación de una enfermedad), mientras que sanar implica la capacidad de relacionarse de manera diferente con las cosas tal como son. El papel del cuidador es hacer frente a las cosas tal como son y tener clara la tarea. Quedar atrapado en lo que sucedió en el pasado o en lo que se imagina que sucederá en el futuro, roba los recursos necesarios para el momento de acción presente. Además, en algunas situaciones de cuidado, es posible que se enfrente a circunstancias aterradoras. Es posible que la persona a la que cuida ya esté lidiando con su propio temor. No se debe añadir ansiedad a la mezcla. Permanecer en el momento presente es una excelente manera de ayudar a controlar los miedos.

Como cuidador, es posible que encuentre personas que se comportan de manera difícil de manejar. Recuerde que, por lo general, las circunstancias de la enfermedad crean la conducta. Su trabajo es no tomarlo como algo personal. Sin embargo, si se ve obligado a expresar sus sentimientos, asegúrese de decir cómo se siente sin hacer que la persona que está cuidando se sienta "mal", utilizando mensajes de "yo" en lugar de mensajes de "tú".

Incluso en las situaciones más difíciles y desafiantes, se puede encontrar significado, valor y propósito. Siempre se pueden invertir los roles e imaginar cómo le gustaría ser tratado. La calidad de vida no está determinada por las circunstancias, sino por cómo el cuidador y la persona cuidada perciben las circunstancias. Hablando espiritualmente, todo se está desarrollando exactamente como debe ser en todo momento. Se puede reducir el sufrimiento si se vive con lo que es, sin juzgar. Existe verdadero poder en no tener que arreglar o cambiar nada. Estos principios fueron elaborados en colaboración con Friends In Deed -The Crisis Center for Life-Threatening Illness-, que brinda apoyo emocional y espiritual a cualquier persona diagnosticada con enfermedades físicas potencialmente mortales, así como apoyo a los cuidadores, familiares y amigos de quienes están enfermos.

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