¿Qué es la Disfagia y por qué es Importante la Deglución Segura?
La disfagia es una afección que se caracteriza por la dificultad o imposibilidad de tragar alimentos sólidos y/o líquidos. Las personas que la padecen suelen necesitar ayuda para comer y beber de manera segura. Las causas de la disfagia pueden ser diversas, abarcando desde enfermedades que afectan la musculatura, como fragilidad en pacientes muy mayores, hasta la producción escasa de saliva o lesiones en la lengua y encías. También es una secuela común tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) u otras afecciones neurológicas.
La deglución es una función vital que, al verse comprometida, acarrea riesgo de complicaciones médicas graves. Los pacientes con disfagia tienen un elevado riesgo de deshidratación, desnutrición y neumonías por aspiración. Cuando se produce un atragantamiento, parte del alimento o del líquido ingerido puede filtrarse por la vía aérea hasta los pulmones, convirtiéndose en bacterias y creando una infección pulmonar. Las aspiraciones reiteradas aumentan significativamente el riesgo de mortalidad.
La rehabilitación deglutoria es un proceso crucial para restaurar esta función y mejorar la calidad de vida del paciente. En este proceso, los cuidadores desempeñan un papel fundamental, ya que son quienes brindan el apoyo necesario en el día a día para lograr una deglución segura.
El Rol Fundamental del Cuidador
Los cuidadores son una parte integral del proceso de rehabilitación y bienestar de las personas con disfagia. Su labor implica no solo apoyo práctico, sino también emocional y social.
Apoyo Emocional y Social
Es fundamental brindar apoyo a la persona con disfagia. Es posible que necesite ánimo para buscar ayuda inicialmente o que experimente dificultades con el tratamiento y el proceso de recuperación. La comida y la alimentación suelen ser una parte fundamental de los acontecimientos sociales y las rutinas familiares; las personas con problemas de deglución pueden aislarse o sentirse excluidas. Por ello, es importante ser creativo para ayudarla a mantener su conexión social y pasar tiempo con ella.
La rehabilitación deglutoria puede ser un proceso lento y desafiante. Es importante dar tiempo suficiente y tratar de minimizar la fatiga y la frustración. Además, se deben respetar las preferencias de la persona; si tiene dificultades con una estrategia concreta, una modificación de la textura u otro aspecto del tratamiento, no desatienda sus preocupaciones.
Defensa de Intereses y Gestión
Los cuidadores deben actuar como defensores de los intereses de la persona. Acompañarla a su evaluación de la deglución y a las citas de seguimiento es crucial. También es de gran ayuda resolver trámites y problemas con el seguro médico. La paciencia es una virtud indispensable que hay que desarrollar a fondo en esta labor.
Búsqueda y Colaboración con Profesionales
La colaboración con especialistas es esencial. Si se sospecha de un problema para tragar, es importante hablar con un médico. Si desea ayudar a alguien a encontrar un profesional para el tratamiento de la disfagia, sugiérale que pida al médico una recomendación para un patólogo del habla y el lenguaje (también conocido como fonoaudiólogo o logopeda) en su zona. Estos especialistas pueden ser localizados a través de bases de datos nacionales como ProFind de ASHA.
Es esencial que los cuidadores estén bien informados sobre los desafíos que enfrenta el paciente en términos de deglución. El patólogo del habla y el lenguaje, o un nutricionista, le recomendará y enseñará el método adecuado a las necesidades específicas de la persona, incluyendo la adaptación de la textura y consistencia de los alimentos para facilitar la deglución.
Reconocimiento de Signos de Alerta
Los cuidadores deben estar atentos a los signos característicos que pueden indicar alteraciones en la deglución. Estos incluyen:
- Dificultad para tragar la saliva o babeo frecuente.
- Expresiones de malestar durante las comidas.
- Tos o atragantamientos.
- Retenciones de comida en la boca.
- Cambios en la voz después de tragar.
- Disartria (dificultad para articular palabras).
Es importante que los cuidadores supervisen al paciente durante las comidas para detectar cualquier signo de dificultad al tragar.

Pautas para una Alimentación Segura
Preparación de Alimentos y Modificación de Texturas
El tratamiento de la disfagia a menudo conlleva cambios en la textura de los alimentos o bebidas. Los cuidadores deben ayudar a la persona a preparar los alimentos o líquidos con las texturas recomendadas. Si es necesario evitar ciertos tipos de alimentos, hay que ayudarle a encontrar alternativas aceptables.
La comida debe tener una consistencia suave y uniforme. Para evitar accesos de tos provocados por cosas muy líquidas, se puede combinar líquido con sólido formando una pasta homogénea. Estas medidas evitan la aspiración de comida a la vía respiratoria y el atragantamiento.
En pacientes que requieran una dieta de fácil masticación, se procurará que los alimentos estén bien cocidos y los platos contengan la suficiente humedad para que puedan ser deglutidos sin dificultad, como albóndigas con salsa espesa, canelones, lasaña, tortilla de patatas o pasteles de carne o pescado.
Se recomienda que la dieta esté formada por: una ración de alimentos proteicos (carne, pescado, huevo), una ración de alimentos farináceos (arroz, patata, pasta, legumbre), una ración de verduras y una ración de aceite. Al final, se puede incluir un postre como natillas, yogur o compota, siempre espesando los líquidos a la textura adecuada.
Cómo Preparar Líquidos Espesados
Debido al elevado riesgo de atragantamiento, las personas con disfagia no deben ingerir agua u otros líquidos de forma natural, por lo que se recomienda el uso de bebidas espesadas.
Para espesar los líquidos se necesita: un vaso, una cucharilla, un espesante y la bebida que se quiera utilizar (agua, zumo, leche, infusión, etc.). Las medidas del espesante varían según el líquido base. No se debe dejar el líquido con espesante durante más de una hora en reposo.
| Tipo de Líquido Base (vaso de 150 gr) | Textura Néctar | Textura Miel | Textura Pudín |
|---|---|---|---|
| Agua, Café con leche, Leche, Infusión | 2 cucharadas rasas de espesante | 3 cucharadas rasas de espesante | 4 cucharadas rasas de espesante |
| Zumo (piña, melocotón, naranja), Batidos de sabores | 1 cucharada rasa de espesante | 2 cucharadas rasas de espesante | 3 cucharadas rasas de espesante |
Alimentos de Riesgo a Evitar
En ambas dietas (modificada o de fácil masticación) se deben evitar los siguientes alimentos de riesgo:
- Alimentos muy calientes, ácidos o picantes (pimienta, vinagre, etc.).
- Alimentos fibrosos o con filamentos con los que se puedan atragantar (piña, carne fibrosa, ramas de apio, tallo blanco de la lechuga, acelgas, espárragos, etc.).
- Frutas jugosas que liberen jugo al masticarlas, helados, sorbetes.
- Pieles de legumbres, huesos de carne, espinas de pescado, huesos, semillas.
- Alimentos secos, como patatas chips, pan tostado, frutos secos.
- Alimentos pastosos como los caramelos toffees o arroz seco.
- Alimentos con dobles texturas: caldo con pasta, lentejas con zumo, fruta jugosa, leche con cereales sólidos. Es crucial tener "mucho ojo con las sopas, la leche con galletas o las naranjas", como se ha subrayado por especialistas.
Dieta para Disfagia: Pollo Niveles 4,5,6 y 7 Marco IDDSI
Opciones Creativas en la Cocina
Emplear harinas de diferentes tipos (de arroz, de maíz, de garbanzos, etc.) puede potenciar y conservar el sabor de los alimentos, huyendo del típico puré monótono. Por ejemplo, al hacer puré, lo mejor es batir por separado los ingredientes, como si fueran a ser degustados en su versión original. Si se prepara tortilla de patata, se puede cuajarla mejor con leche de arroz y agar agar. Un arroz a la cubana puede hacerse por capas en moldes para mantener la presentación y facilitar la ingesta.
Entorno y Postura Durante las Comidas
El entorno y la postura son cruciales para prevenir atragantamientos y aspiraciones:
- Preparación previa: Antes de dar de comer a una persona con disfagia, hay que asegurarse de que esté bien despierta y tranquila. Hidrate la boca con palillos de algodón o saliva artificial antes de empezar a comer.
- Postura adecuada: La persona debe estar erguida, sentada a 90º, preferiblemente en una silla. Si está en cama, el cabecero debe estar totalmente incorporado y se recomienda elevar ligeramente las rodillas con una almohada. Indique a la persona que para tragar debe mantener la barbilla hacia abajo (ligera flexión anterior del cuello) para taponar la vía aérea, evitando la hiperextensión del cuello. Mantenga esta postura durante la ingesta y hasta una hora después de haber terminado (o 20 minutos según algunos especialistas).
- Entorno sin distracciones: El lugar donde se realizan las comidas debe ser tranquilo y libre de distracciones, como la televisión o la radio. Un entorno calmado ayuda al paciente a concentrarse mejor en la deglución y a minimizar la fatiga.
- Utensilios y cantidades: Aconseja usar siempre una cuchara, a ser posible pequeña, ya que una menor cantidad de comida es más fácil de tragar. NUNCA se deben emplear jeringas o pajitas debido al elevado riesgo de atragantamiento. Administre los alimentos y líquidos siempre en pequeñas cantidades y dé tiempo suficiente entre cada bocado.
- Apoyo postural adicional: Puede ayudarse de almohadas o toallas enrolladas para sujetar la cabeza de forma que no se balancee.

Higiene Bucal: Un Pilar Esencial
La higiene bucal es fundamental en personas con dificultades para deglutir. Es importante que mantengan la boca limpia para prevenir infecciones y otros problemas de salud, ya que los restos de comida en la boca pueden aumentar el riesgo de infecciones respiratorias.
Recuérdele a la persona que se cepille los dientes con regularidad y que se enjuague la boca antes y después de las comidas. El cepillado debe ser suave.
Terapia de Deglución y Monitoreo Continuo
La terapia de deglución incluye ejercicios, movimientos especiales o estrategias para facilitar la deglución, proporcionados por el fonoaudiólogo para fortalecer los músculos implicados. Los cuidadores deben asegurarse de que el paciente realice estos ejercicios con regularidad, siguiendo las instrucciones dadas por el terapeuta.
Es posible que la persona con disfagia tenga que mantener un diario de la cantidad de alimentos o líquidos que consume. Tome notas para luego compartir esa información con el médico o el patólogo del habla y el lenguaje, lo que facilita una evaluación exhaustiva y un ajuste continuo del plan de rehabilitación.