Cuidadores de Enfermos: Una Alternativa Laboral y de Apoyo

Los cambios sociodemográficos actuales han provocado un incremento en el número de personas mayores que padecen enfermedades que conllevan dependencia. Un aspecto fundamental para un abordaje integral es la adecuada preparación de quienes asumen la responsabilidad de cuidar a estas personas. La dedicación al cuidado de una persona mayor con dependencia puede generar una sobrecarga significativa y el abandono de otras actividades, lo que a menudo resulta en la postergación del proyecto vital del cuidador.

Este artículo tiene como objetivo principal describir la sistematización de una intervención interdisciplinaria dirigida a cuidadores de personas mayores con patologías dependientes, así como definir el rol y el aporte del terapeuta ocupacional en este tipo de equipos. Además, abordaremos las funciones, desafíos y recursos disponibles para los cuidadores, incluyendo información sobre el programa "Chile Cuida" y estrategias para gestionar el estrés y asegurar el bienestar del cuidador.

El Rol Fundamental de los Cuidadores

Un cuidador desempeña múltiples funciones que son imprescindibles para atender correctamente a una persona mayor. A medida que la población envejece, especialmente en los países occidentales con un incremento de personas mayores de 65 años, la demanda de cuidadores aumenta. Los cuidadores son cualquier persona que ayuda a otra que lo necesita, ya sea un cónyuge o pareja enfermo, un hijo con discapacidad, o un amigo o pariente anciano.

La relación que se establece entre el cuidador y el usuario, así como con el entorno familiar, es muy estrecha, por lo que es fundamental establecer lazos de respeto mutuo. Las necesidades de atención varían en función del estado general del usuario, y es recomendable que, antes de iniciar la relación laboral, se establezcan los límites por contrato para evitar discrepancias.

La función del cuidador es flexible y puede cambiar a medida que las necesidades del ser querido evolucionan. Es vital ser adaptable y mantener una comunicación constante con la persona cuidada para ajustarse a sus requerimientos cambiantes.

Necesidades de Cuidados Físicos

Al enfrentar una enfermedad, el ser querido puede necesitar cuidado físico con un enfoque médico. Hoy en día, muchos pacientes son dados de alta con necesidades médicas que antes se habrían atendido en un hospital. Es crucial que el cuidador exprese sus inquietudes sobre las tareas que siente que no puede realizar. Por ejemplo, si un cuidador sufre de dolor de espalda y la persona a su cargo necesita ayuda para moverse, esto representa un riesgo y no es seguro. El equipo de atención médica puede ofrecer alternativas y buscar asistencia adicional. Es importante comunicar las propias limitaciones para garantizar la seguridad y el bienestar de ambas partes.

Aunque pueda parecer que se le pide al cuidador que se convierta en enfermero, no está solo. La atención que se brinda, especialmente la de índole médica, siempre debe realizarse bajo la supervisión del equipo médico y de una agencia de atención domiciliaria cualificada. Los cuidadores pueden ser capacitados y reentrenados para proporcionar atención, solucionar problemas y saber cuándo buscar ayuda. Las agencias de atención domiciliaria están disponibles las 24 horas del día para ofrecer orientación y apoyo. Servicios como enfermería especializada, fisioterapia, infusiones y cuidado de heridas a menudo están cubiertos por el seguro. Para más información sobre servicios de atención domiciliaria, se puede consultar un artículo sobre "movilizando ayuda".

Necesidades Prácticas de Cuidados

Las necesidades de cuidados prácticos se refieren a la gestión de la vida diaria, y pueden incluir:

  • Pagar facturas y administrar finanzas.
  • Cuidado de niños, personas mayores y mascotas.
  • Ayuda para solicitar la FMLA o la discapacidad.
  • Compras y preparación de alimentos.
  • Limpieza del hogar.
  • Transporte a citas, eventos religiosos y otras actividades sociales.
  • Gestión de coberturas de seguros y resolución de preguntas.
  • Apoyo en la toma de decisiones médicas.

Es posible que la persona cuidada necesite un poder notarial financiero. Se recomienda hablar con un abogado para obtener los documentos legales que protejan a ambas partes. Es fundamental discutir las finanzas, la ubicación de los suministros, las fechas de vencimiento de las facturas y cómo ambos pueden colaborar para administrar las finanzas personales.

Mantener una carpeta separada para documentos financieros, como solicitudes de discapacidad, documentación de seguros y facturas médicas, puede ser muy útil. También es importante hablar sobre dónde guardan documentos importantes, incluyendo su testamento, testamento vital, pólizas de seguro de vida, escrituras de propiedad y títulos de vehículos. Si pagan facturas en línea, es aconsejable inventariar nombres de usuario y contraseñas, y discutir la posibilidad de acceder a estas cuentas en su nombre, para lo cual un poder notarial financiero también es de gran ayuda.

Como cuidador, se puede acompañar a la persona a las citas médicas. En este rol, es importante estar presente, tomar notas, hacer preguntas y ayudar en la toma de decisiones junto con el equipo de atención. Es posible que el paciente desee designar al cuidador como apoderado médico o representante de atención médica para que, en caso de que no pueda tomar decisiones, el cuidador pueda hacerlo en su nombre. Un trabajador social puede asistir en la obtención de estos documentos.

Es esencial mantenerse organizado. Crear una carpeta o archivador acordeón para guardar todos los documentos relevantes es útil y puede reducir el estrés asociado a la gestión de recetas, horarios y documentos legales.

Necesidades de Cuidado Emocional

Cuando a una persona se le diagnostica una enfermedad grave, como el cáncer, tanto el paciente como el cuidador experimentan una montaña rusa de emociones, que pueden cambiar rápidamente y con frecuencia. El cuidador a menudo es quien escucha la ira, seca las lágrimas, comparte risas y mantiene la esperanza. Todas estas emociones pueden ocurrir en un corto período, dificultando que el cuidador sepa cómo apoyar mejor a su ser querido, al mismo tiempo que debe atender sus propias necesidades emocionales.

La comunicación es fundamental para el apoyo mutuo. Es importante compartir los propios sentimientos y emociones, manteniendo siempre una actitud cariñosa y solidaria. No se deben ignorar las recompensas de brindar este apoyo emocional: estar presente en el camino del otro, el compromiso, la mejora de la calidad de vida y la esencialidad para el bienestar físico y emocional. Es crucial explorar opciones de apoyo social, emocional y espiritual para ambos, recordando que no se tiene que hacer esto solo.

El Cuidador como Trabajador: Desafíos y Apoyo

Los cuidadores informales o familiares, que representan aproximadamente 1 de cada 3 adultos en Estados Unidos, reportan niveles de estrés más elevados que quienes no cuidan. Es fundamental que reconozcan su propia necesidad de ayuda y apoyo.

Estrés del Cuidador: Reconocimiento y Gestión

Cuidar de personas enfermas puede ser gratificante, fortaleciendo la relación con el ser querido, pero también es una fuente de estrés emocional y físico. Es común experimentar enojo, frustración, agotamiento o tristeza, así como sentirse solo. El estrés puede poner en riesgo la propia salud del cuidador.

Esquema de factores que contribuyen al estrés del cuidador

Entre los factores que pueden aumentar el estrés se incluyen:

  • Cuidar de un cónyuge.
  • Convivir con la persona que necesita cuidados.
  • Proporcionar atención médica constante.
  • Sentirse solo o desamparado.
  • Sentirse deprimido.
  • Tener problemas económicos.
  • Dedicar muchas horas a las labores de cuidado.
  • Recibir poca orientación de profesionales de la salud.
  • No tener elección al asumir el rol de cuidador.
  • Tener una capacidad limitada para afrontar situaciones difíciles o resolver problemas.
  • Sentir la necesidad de cuidar en todo momento.

Signos de Estrés del Cuidador

A menudo, los cuidadores se enfocan tanto en su ser querido que no perciben cómo esta actividad afecta su propia salud. Los signos de estrés incluyen:

  • Sentirse abrumado o preocupado constantemente.
  • Cansancio frecuente.
  • Alteraciones del sueño (dormir mucho o poco).
  • Cambios de peso (ganar o perder).
  • Irritabilidad o enojo fácil.
  • Falta de interés en actividades que antes disfrutaba.
  • Tristeza.
  • Dolores de cabeza u otros dolores o problemas de salud frecuentes.
  • Abuso de alcohol o drogas, incluyendo medicamentos recetados.
  • Faltar a sus propias citas médicas.

Un estrés excesivo puede perjudicar la salud a largo plazo, aumentando el riesgo de depresión, ansiedad, enfermedades cardíacas y diabetes debido a la falta de sueño, actividad física y una alimentación equilibrada.

Consejos para Controlar el Estrés del Cuidador

Las exigencias emocionales y físicas del cuidado pueden ser extenuantes. Es fundamental aprovechar los recursos y medios disponibles para cuidar tanto del ser querido como de uno mismo, ya que el autocuidado es vital para poder cuidar a otros. Para controlar el estrés:

  • Pida y acepte ayuda: Haga una lista de formas en que otros pueden ayudar y permítales elegir cómo hacerlo (paseos, preparar comidas, ayudar con citas médicas).
  • Concéntrese en lo que puede hacer: Nadie es un cuidador perfecto. Confíe en que está haciendo lo mejor posible. Establezca metas alcanzables y divida las tareas grandes en pasos pequeños. Priorice y siga una rutina diaria. Diga no a peticiones que le resulten agotadoras.
  • Conéctese: Infórmese sobre recursos asistenciales en su área, como clases, servicios de cuidados (paseos, reparto de comidas, limpieza) y grupos de apoyo, que pueden ofrecer aliento y ayuda para resolver problemas, además de la oportunidad de hacer nuevos amigos.
  • Busque apoyo social: Manténgase en contacto con familiares y amigos. Dedique tiempo semanal a visitar a alguien, aunque sea para un paseo o un café.
  • Cuide su salud: Duerma mejor, realice actividad física la mayoría de los días, aliméntese de manera saludable y beba mucha agua. Si tiene problemas para dormir, consulte a un profesional de la salud.
  • Consulte al profesional de atención médica: Aplíquese las vacunas necesarias y realice exámenes de detección periódicos. Informe a su médico que es cuidador y hable sobre sus preocupaciones o síntomas.

Cuidado Temporal del Paciente para Proporcionar Descanso a la Familia (Cuidados de Respiro)

Aunque pueda ser difícil dejar a un ser querido al cuidado de otra persona, tomarse un descanso es beneficioso tanto para el cuidador como para el paciente. Los tipos de cuidados temporales incluyen:

  • Cuidado temporal en el hogar: Auxiliares de atención médica visitan el domicilio para pasar tiempo con el ser querido o prestar servicios de enfermería.
  • Centros y programas de cuidados médicos para adultos: Ofrecen atención diurna a personas mayores, y algunos también cuidan a niños pequeños, permitiendo la interacción entre ambos grupos.
  • Residencias de estancias cortas: Algunas viviendas tuteladas, residencias para personas con problemas de memoria y residencias de ancianos aceptan a personas que necesitan cuidados para estancias cortas mientras los cuidadores están ausentes.
Imagen de un centro de día para personas mayores

Trabajar Fuera de Casa y el Rol de Cuidador

Los cuidadores que también trabajan fuera de casa pueden sentirse abrumados. Si se encuentra en esta situación, considere solicitar un permiso de ausencia si sus circunstancias económicas lo permiten. Los empleados amparados por la Ley Federal de Licencias Familiares y Médicas (FMLA) pueden tener hasta 12 semanas de licencia sin goce de sueldo al año para cuidar a sus familiares. Es recomendable consultar con la oficina de recursos humanos sobre las opciones de permisos no retribuidos.

Programas de Apoyo y Reconocimiento a Cuidadores

No está solo. Es fundamental buscar la ayuda necesaria, tanto de familiares y amigos como de recursos locales para cuidadores.

"Chile Cuida": Un Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados

En Chile, el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados “Chile Cuida” busca reconocer y apoyar a las personas que ejercen labores de cuidado no remunerado. Para ser reconocida como persona cuidadora y obtener la credencial, se debe ingresar al Registro Social de Hogares a través de la Ventanilla Única Social (VUS) y completar el módulo de Cuidados. Esta información es crucial para el diseño e implementación de políticas públicas en el ámbito de los cuidados.

¿Quiénes son Personas Cuidadoras en el Contexto de "Chile Cuida"?

Son personas mayores de 18 años que dedican su tiempo a labores de cuidado no remunerado, es decir, que brindan asistencia permanente sin remuneración a:

  • Personas con discapacidad.
  • Personas con dependencia funcional moderada o severa.
  • Personas con necesidades educativas especiales permanentes que forman parte del Programa de Integración Escolar (PIE).
  • Personas matriculadas en un establecimiento de educación especial.

Se distingue entre:

  • Persona cuidadora principal: Quienes destinan el mayor número de horas al día a entregar asistencia de cuidados o apoyo permanente.
  • Persona cuidadora secundaria: Quienes destinan menos horas al día, en relación con la cuidadora principal, a entregar asistencia de cuidados o apoyo permanente.

Requisitos y Proceso para Obtener la Credencial

La información ingresada en el módulo de Cuidados del Registro Social de Hogares es autorreportada y se valida con los registros administrativos disponibles. No es necesario acudir a una notaría para acreditar la condición de cuidador.

Para registrarse, se debe ingresar al Registro Social de Hogares en www.ventanillaunicasocial.gob.cl y completar el módulo de Cuidados en los datos complementarios.

Los requisitos clave son:

  • Que tanto la persona cuidadora como la persona que requiere cuidados tengan Registro Social de Hogares (RSH).
  • Que la persona cuidada presente dependencia moderada, severa o profunda en el módulo de salud del Registro Social de Hogares.
  • Si la persona cuidadora tiene ingresos asociados a pensión o a actividades distintas a la labor de cuidados, puede acceder a la credencial. Sin embargo, si recibe ingresos por las labores de cuidados, no puede acceder, ya que el objetivo es visibilizar a los cuidadores no remunerados.

Se debe realizar una solicitud por cada persona cuidada, pudiendo ingresar hasta tres personas por cada cuidador. No se requiere vínculo familiar o de consanguinidad.

Es indispensable que la persona que requiere cuidados se encuentre en alguno de los siguientes registros administrativos:

  • Registro Nacional de Discapacidad.
  • Programa de Integración Escolar (PIE) permanente.
  • Matrícula en establecimiento educacional especial.
  • Dependencia moderada o severa en el módulo de salud del Registro Social de Hogares.

Si la persona cuidada no figura en estos registros, se debe actualizar el módulo de salud del Registro Social de Hogares en www.ventanillaunicasocial.gob.cl, siguiendo la guía paso a paso disponible. Sin este registro, no se podrá validar la situación de dependencia o discapacidad y no se podrá acceder a la credencial. La evaluación de necesidades educativas especiales es realizada por centros educativos y la información es remitida al Ministerio de Desarrollo Social y Familia.

La credencial de persona cuidadora otorga acceso preferente a sucursales y oficinas de diversas instituciones públicas como FONASA, BancoEstado, SERVIU, SENAMA, ChileAtiende - IPS, Registro Civil e Identificación, SENADIS, DICREP, Correos de Chile, Oficinas del Registro Social de Hogares en Municipalidades, SENCE, SERNAC, Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento, Tesorería General de la República y FOSIS.

Una vez disponible la credencial digital, se puede descargar o solicitar la versión física a través de la Ventanilla Única Social. El botón de solicitud de credencial física estará junto al botón de descarga de la cartola RSH y de la credencial digital de persona cuidadora.

Si una persona está registrada como cuidadora principal y secundaria de distintas personas, la plataforma emitirá una única credencial reconociéndola como cuidadora principal. El tramo del Registro Social de Hogares no influye en el reconocimiento como cuidador ni en la obtención de la credencial, y la actualización de esta información no afecta la calificación socioeconómica.

Una vez ingresada la solicitud con la documentación, esta se deriva al municipio de residencia de la persona cuidada para su tramitación. La Cartola Hogar puede solicitarse a través de un ejecutor (Municipio u oficinas ChileAtiende) presentando un poder legalizado ante notario, que explícitamente autorice a otro a realizar la solicitud en su nombre y representación. Este documento notarial tiene una vigencia máxima de 6 meses.

Programa "Cuidando a los Cuidadores" (Colombia)

El programa “Cuidando a los Cuidadores”, diseñado por el Grupo de Cuidado al Paciente Crónico de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia, es un programa de apoyo a familiares de personas con enfermedad crónica. Nació con el objetivo de fortalecer las habilidades de cuidado de cuidadores familiares de personas con enfermedad crónica dentro de un proceso investigativo que demostró su efectividad.

Podcast de la Academia de la Mediana Edad, Episodio 8: Cuidando a los cuidadores

Este programa se desarrolló en respuesta a necesidades identificadas en diferentes ciudades de Colombia y América Latina, donde se encontró una deficiente habilidad de cuidado en cuidadores familiares de personas con enfermedad crónica, concomitante con la responsabilidad de ser cuidador principal. Se basa en los lineamientos conceptuales de Ngozy Nkongo: el conocimiento, el valor y la paciencia.

Entre 2003 y 2005, el programa atendió a 280 usuarios en Bogotá y sus municipios cercanos. Los cuidadores, contactados a través de instituciones de salud, Empresas Prestadoras de Salud (EPS), Instituciones Prestadoras de Servicios (IPS) y asociaciones, reconocen las funciones de apoyo, soporte, espacio de compañía, escucha y aprendizaje del dispositivo. Identifican al terapeuta ocupacional como un profesional del equipo que brinda apoyo e información de acuerdo con la demanda y necesidades particulares.

Características y Desarrollo del Programa

El programa "Cuidando a los Cuidadores" fue diseñado basándose en evidencia, experiencia y aportes investigativos del Grupo de Cuidado al Paciente Crónico de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia entre 1996 y 2004. Tras una prueba inicial y revisión de expertos internacionales, se refinó su versión.

Se ofrece a los cuidadores principales de personas con enfermedad crónica, ya sea por contacto directo o remisión. Tiene una duración de 10 semanas y acoge a un promedio de veinte cuidadores simultáneamente. Los participantes que contactan el programa una vez iniciado, son convocados al siguiente ciclo.

El programa busca que el cuidador descubra y analice su experiencia de cuidado, identifique sus potenciales y limitaciones, reconozca las ganancias del proceso de ser cuidador y se empodere en su rol.

Consta de una sesión de inducción general y tres módulos:

  1. Módulo I: Fortalecimiento del Conocimiento
    • Talleres que abordan preguntas como: ¿quiénes compartimos la experiencia de dar y recibir cuidado?, ¿cómo prepararse para continuar con el cuidado de un familiar con enfermedad?, ¿qué se sabe y qué falta por saber para ser hábiles en el cuidado del familiar y en el autocuidado durante la experiencia de enfermedad crónica?
  2. Módulo II: Fortalecimiento del Valor
    • Talleres sobre las características de los cuidadores (resaltando el coraje), el proceso de toma de decisiones de cuidado, la habilidad social, el soporte social y el empoderamiento del cuidador.
  3. Módulo III: Fortalecimiento de la Paciencia
    • Talleres que inician con la identificación de lo que impacienta y tranquiliza al cuidador, para luego revisar cómo trabajar la paciencia a través del significado. Finalmente, se caracteriza lo que para cada cuidador significa ser un cuidador hábil, estableciendo metas para el cuidado propio y el de su familiar.

Cada módulo incluye sesiones presenciales y no presenciales. En estas últimas, el participante se compromete a desarrollar actividades con su familia y entorno, guiadas por un tutor. El programa contempla una autoevaluación permanente, con retroalimentación y evaluación de talleres, y una evaluación escrita al finalizar cada módulo. Los resultados de estas evaluaciones se utilizan para ajustar el programa a las necesidades de los participantes y definir el plan de apoyo complementario.

El plan de apoyo anexo al programa responde a solicitudes más puntuales, incluyendo la participación de otros profesionales como enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales, psicólogos, médicos, líderes religiosos y voluntarios. Se han establecido contactos con diversos servicios y asociaciones para ofrecer apoyo a los cuidadores y sus familias.

El programa ha demostrado su efectividad para fortalecer la habilidad de cuidado de los cuidadores familiares de personas con enfermedad crónica, por lo que se recomienda su aplicación previa capacitación.

Conclusiones sobre el Cuidado de Enfermos

Durante el diseño, implementación y evaluación del programa "Cuidando a los Cuidadores", se evidenció la escasez de estudios en América Latina que propongan estrategias de intervención para el cuidado de cuidadores de personas con enfermedad crónica. La creación de este programa fue el resultado de años de investigación, formación y experiencia clínica, una rigurosa revisión de la literatura global y retroalimentación de expertos y beneficiarios.

Al diseñar este tipo de programas, es esencial prever los servicios y profesionales que pueden atender las remisiones de los usuarios según sus necesidades. Los usuarios fortalecen su habilidad de cuidado con la participación, aunque en algunos casos es necesaria una readmisión para alcanzar los objetivos propuestos. Los lineamientos conceptuales de Ngozy Nkongho han sido útiles para el diseño del programa.

Las principales dificultades identificadas durante el programa radican en la falta de tiempo de los cuidadores. Para mitigar esto, se previó la ayuda para el cuidado de las personas a su cargo durante la duración del programa, y la inclusión de sesiones no presenciales fue una estrategia importante. El programa permite a los cuidadores familiares de personas con enfermedad crónica socializar sus logros y desafíos vitales.

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