Este artículo explora las circunstancias que rodearon la muerte de Josepha Romero, una adolescente de 16 años, quien falleció en el Hospital Regional de Arica en julio de 2021. La investigación revela serias preocupaciones sobre los protocolos de atención en salud mental para menores y las condiciones dentro del hospital.
Internación y Diagnóstico Inicial
Josepha Romero fue ingresada en el Hospital Regional de Arica la madrugada del 7 de julio. Inicialmente, fue ubicada en el área de psiquiatría, "junto a personas adultas con trastornos psicológicos mucho más graves", según relató su padre, Arturo Romero. En esta sección, Josepha contaba con una pieza de aislamiento, tres visitas semanales del psiquiatra, acceso a un patio y la posibilidad de fumar cigarrillos mentolados para controlar sus ataques de ansiedad o jugar ping pong.
La madre de Josepha, Susana Romero, contó que una psicóloga les informaba, al menos tres veces por semana, sobre la evolución de su hija, asegurando que "estaba bien, que iba mejorando". Al cuarto día, una cita con el psiquiatra de turno confirmó el diagnóstico de Josepha: trastorno limítrofe de personalidad. Durante este período, Josepha podía intercambiar cartas a través de TENS y enfermeros. Su familia notó una mejoría, ya que Josepha comenzó a pedir "ramitas de queso, agua saborizada, galletas con sal", artículos que le gustaban.
Traslado al Área de Pediatría y Condiciones Hospitalarias
El 17 de julio, la familia fue informada por teléfono que Josepha sería trasladada al área de pediatría. Susana Romero, la madre, "se imaginó algo bonito, con sectores de esparcimiento". Sin embargo, las condiciones distaban mucho de ser ideales. Javiera, una adolescente que estuvo internada en el mismo hospital desde el 13 de julio, explicó en una videollamada que "nuestras piezas tenían barrotes porque creo que habían niños que trataron de escapar".

El quinto piso del Hospital Dr. Juan Noé Crevani, donde se encontraba el área de pediatría, tenía "piezas diminutas ubicadas frente a frente como dos líneas horizontales unidas por un pasillo". Rocío, otra menor internada en diciembre de 2020, describió el quinto piso como "una sala gigante dividida en dos, con tres camas de cada lado". Una de las mayores preocupaciones, señalada por Javiera, era que "afuera de nuestras puertas literalmente estaba el balcón y en un descuido cualquiera podía salir corriendo y tirarse".
El testimonio de la madre de Rocío refuerza esta preocupación: "Mi hija me lo dijo cuando salió de ahí, ‘me quedaba un día más y te juro que me mataba, estaba a la mano hacerlo’." Edith Palacios, quien se encontraba en el hospital la mañana del 29 de julio, relató haber visto a Josepha asomarse por el pasillo que terminaba en el ventanal, añadiendo que una TENS había dejado la puerta del balcón abierta, sin llave, después de pasear a otro niño. "Quedé preocupada porque la pieza de mi hijo colindaba justo con ese ventanal y dije, chuta, si se asoma yo corro a alcanzarlo", recordó Palacios.
Los Últimos Días de Josepha
La última vez que Susana habló con su hija fue el martes 27 de julio, dos días antes de su muerte. En su recuerdo, la psicóloga la llamó para pedirle ayuda con la contención de Josepha, quien estaba sufriendo una de sus crisis. "Lo único que me decía era que se quería ir, que la abstinencia a la nicotina la tenía muy mal, que no podía hacer esto o lo otro", mencionó Susana.
Josepha padecía de insomnio, según lo que Susana afirma se consigna en la ficha que le entregó el hospital. Se le intentó administrar zopiclona, pero Josepha se negó, argumentando que le generaba ideas suicidas. Javiera, quien fue dada de alta un día antes del traslado de Josepha al quinto piso, nunca llegó a hablar con ella allí. Sin embargo, una amiga con la que intercambió su cuenta de Instagram le contó después que la 'Joc' (Josepha) "ocupó su cama en la única pieza del sector que tenía una tele".
Testimonios de Pacientes y Falta de Apoyo
Amelia Ignacia, otra paciente, fue dada de alta un día antes de la muerte de Josepha. "Se empezó a apagar de a poquito y nadie la ayudó", escribió después. Susana Romero, la madre de Josepha, dijo que Amelia "de cierto modo se sentía culpable porque era la única que la sostenía en ese hospital". Edith Palacios, quien presenció parte de los hechos, completó el rompecabezas: "Si hubiese querido lanzarse, hubiese corrido directo al ventanal. Pero no, la niña me miró, vio que estaba parada en la puerta y recién se fue hacia el balcón."

Rocío, quien también estuvo internada en psiquiatría, recordó las estrictas condiciones: "Tuve derecho a hablar por videollamada con mi mamá una sola vez. Fue el único contacto que tuve con ella. Diez minutos y estaban ahí recalcándote que te quedaban cinco, tres, dos." Durante sus doce días de internación, su madre, que prefirió mantener su identidad en secreto, "aprendió a inventar excusas para acercarse al hospital, preguntar por ella y dejarle siempre junto a una polera, una toalla o un pijama, una carta escrita a mano". Javiera confirmó que las TENS, por protocolo, debían leer todas las cartas. Un día, cuando Rocío no recibió carta y nadie le avisó que su madre no tuvo tiempo de escribirla, y al verla llorando, una enfermera le dijo que "si no se callaba se quedaría allí hasta navidad". Rocío relató el incidente con angustia: "Me metí al baño y rompí un espejo. Había una cámara al frente. Mi intención era cortarme. Ese era mi alivio."
Javiera y otra compañera presentaron un reclamo ante la enfermera jefe en julio por "maltrato verbal de algunas TENS o simplemente ‘falta de empatía’", pero "nada cambió".
El Blog de Tumblr y la Carta de Despedida
Rocío y Francisca, excompañeras de Josepha, conocían la existencia de su blog en Tumblr. En la tarde del 4 de julio, minutos antes de las seis, Josepha compartió una imagen en Tumblr: "El dibujo, a base de líneas simples, representa una especie de fiesta. A los costados, algunas parejas bailan, coquetean. En el rincón más lejano, alguien lleva el de Tumblr, acompañado de un mensaje en donde se lee: 'They don’t know. I wrote it'".
crear un blog en Tumblr
Se empezó a hablar de una supuesta carta de despedida publicada el 4 de julio en Tumblr, 25 días antes de su muerte. El texto estaba dividido en bloques, y el primero se subió pasadas las cuatro y treinta de la mañana. Esa madrugada, Josepha "abarrotó su blog con reposteos, que continuaron durante el día y los días siguientes, hasta el 6 de julio, un día antes de que fuera internada en el hospital". Estos eran "posteos inconexos. Frases tristes y reflexivas de cuentas como ‘Baúl de frases’ o ‘Caostalgia’".
La única vez que Josepha menciona la palabra "adiós" en esa carta lo hace como antesala al nombre de Patricia. Patricia, una amiga cercana, se había alejado de Arica y no tuvo contacto con Josepha durante un año. La última vez que Patricia escuchó la voz de Josepha fue a través de una llamada realizada el mismo 4 de julio, pocas horas antes de la publicación de la carta. Patricia afirmó que en esa llamada, Josepha le contó que intentó reemplazar su amistad con Rocío, que la extrañaba y que siempre le había gustado, lo que Patricia interpretó como "40 minutos que lograron dar sentido a mi vida". Sin embargo, la carta y las publicaciones posteriores dejaban cabos sueltos sobre lo que realmente sucedió.
Dudas sobre el Diagnóstico y Factores Externos
Para el psicólogo Álvaro Jiménez, integrante del Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (Imhay), el diagnóstico de trastorno limítrofe de personalidad es poco probable en una persona de la edad de Josepha. "Durante esa etapa las personas todavía están en proceso de desarrollo, entonces se pueden confundir bastante las dificultades que son propias de la adolescencia", señala. En cambio, "un diagnóstico que sí se puede hacer durante esa etapa es la depresión", siendo casi siempre "un factor externo" el detonante, como "pocas redes de apoyo, consumo de drogas, maltrato físico, sexual".