El proceso de envejecimiento es una etapa que implica cambios físicos, emocionales, así como sociales que pueden afectar el bienestar y la autoestima en adultos mayores. La vejez se evalúa de manera dual: positivamente, como una etapa de sabiduría y estatus social, y negativamente, asociada al deterioro físico y mental. En este contexto, diversas investigaciones destacan la importancia de factores como la participación social, el mantenimiento y actuación en redes de apoyo, así como la participación en actividades recreativas y formativas para mejorar el bienestar en este grupo poblacional.
La autoestima, definida como la valoración que las personas hacen de sí mismas, representa una función preponderante en el bienestar psicológico y en la capacidad de afrontamiento ante los retos propios del envejecimiento. Se considera un pilar fundamental para enfrentar los desafíos que surgen con la edad. Investigaciones han evidenciado que la baja autoestima, junto a la percepción de escaso bienestar psicológico, está relacionada con la reducción de interacciones sociales y el sentimiento de aislamiento. Estos problemas pueden afectar negativamente tanto la salud mental como física de esta población, aumentando el riesgo de depresión y deterioro cognitivo. Por ello, la participación en actividades formativas y recreativas puede ser una estrategia efectiva para mejorar la autoestima y el bienestar psicológico en adultos mayores.

Panorama Global del Envejecimiento y la Salud Mental
Datos y Proyecciones Demográficas
La población mundial envejece rápidamente. En 2023, 1100 millones de personas tenían 60 años o más. Según las previsiones, esa cifra casi se duplicará a 2100 millones en 2050, lo que representa en torno a una quinta parte de la población mundial. A finales de la década de 2060, el número de personas de 60 años o más alcanzará los 2500 millones y superará al de menores de 18 años a escala mundial. Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique con creces entre 2023 y 2060, hasta llegar a los 545 millones.
Los adultos mayores contribuyen a la sociedad en tanto que miembros de la familia y la comunidad, y muchos son voluntarios o trabajan. Aunque la mayoría goza de buena salud, muchos corren el riesgo de presentar afecciones de salud mental como depresión y trastornos de ansiedad. Muchos también pueden tener movilidad reducida, dolor crónico, fragilidad, demencia u otros problemas de salud, para los que necesitan algún tipo de cuidados a largo plazo. A medida que se envejece aumenta la probabilidad de padecer varias afecciones al mismo tiempo.

Prevalencia de Afecciones de Salud Mental
En torno al 14,1 % de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental. Según las estimaciones mundiales de salud 2021, esas afecciones representan el 6,8 % del total de años vividos con discapacidad entre los adultos mayores de 70 años o más. Las afecciones de salud mental más frecuentes en los adultos mayores son la depresión y la ansiedad. Las estimaciones mundiales de salud 2021 muestran que, a escala mundial, alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6 %) se producen en personas de 70 años o más.
Es importante destacar que las afecciones de salud mental en las personas mayores suelen infravalorarse y tratarse insuficientemente, y la estigmatización que rodea a dichas afecciones puede hacer que las personas sean reacias a buscar ayuda.
Factores de Riesgo y Desafíos
A edades más avanzadas, la salud mental viene determinada no solo por el entorno físico y social, sino también por los efectos acumulativos de experiencias vividas y los factores estresantes específicos relacionados con el envejecimiento. La exposición a la adversidad, la pérdida considerable de capacidad intrínseca y una disminución de la capacidad funcional pueden provocar malestar psíquico.
Los adultos mayores tienen más probabilidades de experimentar eventos adversos como el duelo, una reducción de los ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación. A pesar de sus muchas contribuciones a la sociedad, muchos adultos mayores sufren discriminación por motivos de edad (edadismo), lo que puede afectar gravemente a su salud mental.
El aislamiento social y la soledad, que aquejan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores, son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida. También lo son los malos tratos a las personas de edad, que incluyen cualquier tipo de maltrato físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención. Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores. El maltrato de los adultos mayores tiene graves consecuencias y puede provocar depresión y ansiedad.
Además, muchas personas mayores cuidan a cónyuges con afecciones crónicas, como la demencia. Las responsabilidades de estos cuidados pueden ser abrumadoras y afectar a la salud mental de la persona que cuida. Algunos adultos mayores corren un mayor riesgo de depresión y ansiedad debido a las pésimas condiciones de vida, la mala salud física o la falta de acceso a apoyo y servicios de calidad, incluyendo aquellos que viven en entornos humanitarios o con enfermedades crónicas, afecciones neurológicas o problemas de uso indebido de sustancias.

Promoción, Prevención, Tratamiento y la Respuesta de la OMS
Las estrategias de promoción y prevención en materia de salud mental dirigidas a los adultos mayores se centran en apoyar el envejecimiento saludable. Esto implica promover entornos físicos y sociales que faciliten el bienestar y permitan a las personas llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades.
Estrategias Clave de Promoción y Prevención:
- Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos.
- Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
- Apoyo social a los adultos mayores y a las personas que los cuidan.
- Apoyo a los comportamientos saludables, especialmente a seguir un régimen alimentario equilibrado, mantenerse físicamente activo, abstenerse del tabaco y disminuir el consumo de alcohol.
- Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables, como las personas que viven solas o en zonas remotas y las que tienen una afección crónica.
Para los adultos mayores, la conexión social es particularmente importante para reducir factores de riesgo como el aislamiento social y la soledad. En esta etapa de la vida, las actividades sociales satisfactorias pueden mejorar considerablemente la salud mental positiva, la satisfacción con la vida y la calidad de vida, además de reducir los síntomas depresivos. Algunos ejemplos de intervenciones son las iniciativas de amistad, los grupos comunitarios y de apoyo, la formación en habilidades sociales, los grupos de artes creativas, los servicios de ocio y educación y los programas de voluntariado. La protección contra el edadismo y el maltrato también es fundamental, incluyendo políticas y leyes antidiscriminación, intervenciones educativas y actividades intergeneracionales. Existen diversas intervenciones dirigidas a los cuidadores -como cuidado de relevo, asesoramiento, educación, ayuda económica, psicoterapia- que pueden ayudarles a mantener una relación de cuidado buena y saludable y a evitar el maltrato de las personas mayores.
Tratamiento y Atención:
Es esencial reconocer y tratar con prontitud las afecciones de salud mental (y las consiguientes afecciones neurológicas y por uso indebido de sustancias) en los adultos mayores. Para ello, deben seguirse las normas para la atención integrada de las personas mayores, de base comunitaria y centradas tanto en los cuidados a largo plazo de adultos mayores con afecciones de salud mental y deterioro de la capacidad intrínseca, como en la educación, la formación y el apoyo a los cuidadores. Suele recomendarse una combinación de intervenciones de salud mental, junto con otros apoyos, a fin de abordar las necesidades de salud, los cuidados personales y las necesidades sociales de las personas. La demencia es a menudo una preocupación importante, y también es fundamental responder al maltrato de los adultos mayores.
Respuesta de la OMS:
La OMS colabora con diversos asociados en estrategias, programas y herramientas con el fin de ayudar a que los gobiernos respondan a las necesidades de los adultos mayores en materia de salud mental. Por ejemplo, la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) es una iniciativa de colaboración mundial liderada por la OMS para mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven. Los Estados Miembros de la OMS han respaldado el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030, que promueve la mejora de la salud mental y la atención de salud mental para todos los grupos de población, incluidos los adultos mayores. El Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS proporciona protocolos clínicos basados en la evidencia para la evaluación, gestión y seguimiento de un conjunto prioritario de afecciones mentales, neurológicas y por consumo de sustancias en entornos no especializados. Además, durante la pandemia de COVID-19, la OMS y sus asociados elaboraron el conjunto de herramientas Adaptarse a los tiempos, consistente en carteles ilustrados para ayudar a los adultos mayores a mantener buena salud mental y bienestar.
Envejecimiento Saludable, OMS
Investigación sobre Autoestima y Bienestar Psicológico en Adultos Mayores de La Paz
Objetivos y Marco Teórico
El objetivo de una investigación realizada fue analizar la relación entre la autoestima y el bienestar psicológico en adultos mayores que participan en actividades tanto formativas como recreativas organizadas por el municipio de La Paz. Estudios previos han demostrado una relación positiva entre la calidad de vida y la autoestima en adultos mayores que participan en actividades de socialización.
Metodología
La investigación se enmarcó en un paradigma positivista, fundamentado en la teoría del conocimiento positivista, lo que permitió abordar el estudio desde una perspectiva objetiva y externa, haciendo que la investigación fuera libre de contaminaciones. En este contexto, la realidad se consideró observable, medible y cuantificable, contribuyendo al análisis de la relación entre la autoestima y el bienestar psicológico en adultos mayores. El enfoque del trabajo fue cuantitativo, lo que permitió examinar los datos de forma numérica y establecer relaciones entre variables. Además, se adoptó un diseño de investigación no experimental descriptivo, centrado en comprender el objeto de estudio dentro de su ambiente natural, donde el investigador no manipula deliberadamente las variables independientes para observar su efecto en las variables dependientes.

Población y Muestra:
La población de estudio estuvo constituida por un conjunto limitado y accesible de casos que sirvieron como referente para la selección de la muestra. En este caso, la población fueron personas adultas mayores que participaban en proyectos municipales en la ciudad de La Paz, que ascienden a un total aproximado de 850. La selección de la muestra se basó en criterios de inclusión: ser adultos mayores de 60 años, residir en la ciudad de La Paz, participar en actividades municipales durante al menos los últimos dos años y saber leer y escribir sin ayuda, resultando en una muestra final de 69 participantes.
Instrumentos y Recopilación de Datos:
La aplicación de instrumentos se llevó a cabo durante un proceso formativo en una universidad privada, en un ambiente cómodo y accesible, previo consentimiento informado para participar en la investigación. Las herramientas utilizadas incluyeron el Cuestionario de Autoestima de Rosenberg, que evalúa la autoestima global a través de 10 ítems, y la Escala de Salud Mental de Goldberg, que evalúa la salud mental y el bienestar psicológico mediante preguntas relacionadas con la ansiedad y la depresión. Para minimizar el sesgo, se brindaron instrucciones claras y se entrenó a los investigadores para mantener un enfoque neutral y respetuoso, generando un ambiente de confianza.
Análisis Estadístico:
Para el análisis estadístico de los datos cuantitativos obtenidos, se utilizaron los programas Excel de Microsoft y SPSS V15. Se aplicó la prueba de correlación de Pearson para evaluar la relación entre las variables de autoestima y bienestar psicológico.
Resultados
Distribución de Participantes por Edad y Sexo:
De acuerdo con los datos presentados en la Tabla 1, se observa que la mayoría de los participantes son mujeres, con una mayor representación en los rangos de 60 a 79 años. La representación masculina es menor en comparación.
| Rango de Edad | Mujeres | Varones | Total por Rango |
|---|---|---|---|
| 60-69 años | 33 | 12 | 45 |
| 70-79 años | 26 | 10 | 36 |
| 80-89 años | 5 | - | 5+ |
| Total por Sexo | 64 | 22 | 86+ |
Nota: La muestra de la investigación estuvo conformada por 69 adultos mayores que participan en actividades formativas y recreativas en el municipio de La Paz. Los datos presentados en la tabla reflejan la distribución por edad y sexo según la descripción proporcionada en el estudio.
Niveles de Autoestima por Edad y Sexo:
La Tabla 2 visibiliza los datos sobre los niveles de autoestima (alta y media) en los participantes. Se identifica que las mujeres representan la mayor parte de los participantes en cada rango de edad y en ambos niveles de autoestima. La autoestima alta es prevalente en todos los grupos, en especial entre las mujeres. Esto podría estar relacionado con factores socioculturales y psicológicos, ya que las mujeres suelen desarrollar habilidades de socialización fuertes. Los participantes del rango de edad de 60 a 69 años constituyen la mayoría de la muestra, lo que podría asociarse a una mayor motivación para participar en actividades sociales y formativas en esta etapa de adaptación y búsqueda de significado. Conforme aumenta la edad (70-79 y 80-89 años), se observa una reducción en el número total de participantes, especialmente en el caso de los varones, fenómeno que puede explicarse por la disminución de la movilidad, la salud física y la pérdida de compañeros.
| Rango de Edad | Mujeres | Varones | ||
|---|---|---|---|---|
| Autoestima Alta | Autoestima Media | Autoestima Alta | Autoestima Media | |
| 60-69 años | 19 | 10 | 6 | 6 |
| 70-79 años | - | - | 5 | 5 |
| 80-89 años | 3 | 2 | - | - |
Nota: La tabla visibiliza los datos sobre los niveles de autoestima (alta y media) en adultos mayores que participan en actividades formativas y recreativas organizadas por el municipio de La Paz. Se identifica un total de 39 mujeres con autoestima alta y 21 mujeres con autoestima media en la muestra general. Los valores "-" indican que no se proporcionaron desgloses específicos en el texto fuente.
Distribución de Ansiedad y Depresión según Sexo y Nivel de Autoestima:
El estudio evidenció que las mujeres tienen una mayor prevalencia de ansiedad (20 participantes) y depresión (12 participantes) en comparación con los hombres, lo que sugiere una mayor vulnerabilidad emocional en esta población.
Dentro del grupo de 33 adultos mayores con autoestima alta (referenciado como Figura 1 en el estudio original), se identificó que 17 participantes (52%) no presentaban ansiedad ni depresión, indicando un bienestar emocional positivo. Tres participantes (9%) no presentaban ansiedad pero sí depresión, sugiriendo la influencia de factores externos. Siete participantes (21%) presentaban ansiedad pero no depresión, reflejando preocupaciones específicas relacionadas posiblemente con la salud o el entorno.
Por otro lado, el grupo de 15 adultos mayores con autoestima media (referenciado como Figura 2 en el estudio original) mostró mayor vulnerabilidad emocional: solo 5 participantes (29%) no presentaban ansiedad ni depresión, representando una minoría con estabilidad emocional relativa. Tres participantes (17%) no presentaban ansiedad pero sí depresión, indicando que la depresión es más prevalente en este nivel de autoestima. Cinco participantes (19%) presentaban ansiedad pero no depresión, siendo la ansiedad un factor significativo en este grupo.

Correlación entre Autoestima y Bienestar Psicológico:
Se aplicó la prueba de correlación de Pearson, y los resultados mostraron una correlación positiva significativa (r = 0.75) entre los niveles de autoestima y el bienestar psicológico en adultos mayores. Esto evidencia el valor del bienestar psicológico en la vida de los adultos mayores, por lo que fomentar la autoestima puede ser un camino efectivo para mejorar su salud emocional y calidad de vida.
Discusión de los Hallazgos
Los resultados de esta investigación evidencian que la autoestima contribuye a la salud mental de los adultos mayores. La mayoría de los participantes presentaron niveles altos de autoestima, particularmente en el grupo de 60 a 69 años, y esta autoestima elevada se asoció con una menor incidencia de ansiedad y depresión. No obstante, se observó que los trastornos emocionales eran significativos en aquellos con niveles de autoestima media.
La relación entre la autoestima y la salud mental en adultos mayores es compleja e involucra diferentes factores. Una autoestima alta parece proteger a las personas de la ansiedad y la depresión, mientras que las personas con una autoestima media pueden ser más propensas a problemas emocionales. Esta premisa se puede entender a través de la idea del afrontamiento, que es la capacidad de una persona para enfrentar dificultades. Cuando alguien tiene una buena imagen de sí mismo, es más probable que maneje mejor los desafíos que se presentan en la vida, especialmente en la tercera edad, donde pueden surgir problemas de salud y cambios sociales. Además, se deben considerar los factores externos, como el apoyo de amigos, familiares y las condiciones económicas, que pueden influir en cómo se siente una persona y en su salud mental.
Se concluyó que la participación en actividades recreativas tiene un efecto positivo en la autoestima y en el bienestar psicológico de los adultos mayores, aunque no actúa como un factor protector absoluto frente a trastornos emocionales.
Otras Variables Socioemocionales y el Bienestar en la Vejez
El Bienestar Subjetivo Individual y el Pensamiento Constructivo
El estudio del bienestar es especialmente interesante en el caso de las personas mayores, situadas en un momento vital en el que la limitación de la vida en un sentido cuantitativo es más evidente, en el que la enfermedad y las disfunciones tienen más probabilidad de aumento, y en el que la calidad de los años de vida que quedan por vivir y su promoción es fundamental. El bienestar psicológico es un concepto amplio que incluye dimensiones sociales, subjetivas y psicológicas, así como comportamientos relacionados con la salud en general, que llevan a las personas a funcionar de un modo positivo. Si bien el término felicidad es demasiado ambicioso, el Bienestar Subjetivo Individual (BIS) permite medir el grado de felicidad o de satisfacción que, en términos generales, predomina en cada uno según su propio punto de vista. Por otro lado, el pensamiento constructivo, en sus distintas escalas y facetas, son variables socioemocionales que nos permiten afrontar el mundo y la realidad.
Estudio del Grupo de Investigación INDEPSI
El grupo de investigación INDEPSI de la ULPGC ha realizado un estudio para relacionar estos dos constructos (pensamiento constructivo y bienestar subjetivo individual) en un grupo con edades comprendidas entre los 57 y 87 años (n=96) que reciben estudios universitarios para mayores. Para ello, se utilizó el Inventario de Pensamiento Constructivo Emocional y el cuestionario BIS-HERNAN, que mide distintos aspectos de la felicidad.
Estrategias Clave para Fomentar el Bienestar Emocional en la Vejez
Envejecer es un proceso natural de la vida, pero, por desgracia, no siempre viene acompañado de una buena salud emocional. El bienestar emocional no solo implica estar libre de trastornos psicológicos como la ansiedad o la depresión; estos factores no son inevitables y existen estrategias para mitigarlos:
- El aislamiento social es uno de los mayores enemigos del bienestar emocional en la vejez. A través de diferentes talleres para personas mayores, se ha comprobado que crear oportunidades para que interactúen con otros puede marcar una gran diferencia.
- El ejercicio físico regular mejora tanto la salud física como el estado de ánimo.
- Hablar sobre sentimientos, recuerdos y preocupaciones es terapéutico.
- Mantenerse mentalmente activos fortalece las capacidades cognitivas y eleva el bienestar emocional.
- Practicar la gratitud puede transformar la percepción de la vida en cualquier etapa.
- No subestimar el impacto de las acciones cotidianas; desde una visión más amplia, las instituciones también juegan un papel fundamental.
Con todo ello, la clave para un correcto bienestar emocional está en nuestras manos.
Envejecimiento Saludable, OMS
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