El Autocuidado en el Adulto Mayor

El Envejecimiento: Un Proceso Ineludible y un Desafío Global

El envejecimiento es un proceso ineludible y gradual que se manifiesta principalmente en cambios morfológicos y fisiológicos como consecuencia de la acción del tiempo sobre los organismos vivos. Esta premisa se alinea con la planteada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la que se menciona que el envejecimiento se origina como la consecuencia de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo. Es un proceso heterogéneo, continuo e irreversible, que depende de factores biológicos, sociales y culturales que determinan los cambios fisiológicos del cuerpo y los riesgos de enfermedad. Las condiciones socioeconómicas, culturales, políticas y de género influyen en el estado de salud y bienestar de las personas.

Actualmente, el envejecimiento se considera un problema de salud pública, ya que el cambio en la pirámide poblacional se ha volcado hacia el aumento de esta población. Desafortunadamente, los gobiernos no están preparados para abordar las consecuencias sanitarias que esto implica, motivo por el cual se requiere ahondar en el conocimiento de este fenómeno desde múltiples perspectivas. Por ejemplo, en Ecuador, el proceso de envejecimiento está ocurriendo mucho más rápido que en países desarrollados, mostrándose como un país en plena fase de transición demográfica. Este fenómeno demuestra que los adultos mayores (AM) en el año 2010 representaban el 7% de la población ecuatoriana y que para el año 2050 representarán el 18%. En este escenario, la Atención Primaria de Salud (APS) es el entorno de elección, donde el autocuidado debería considerarse un pilar fundamental en las estrategias de salud. Esto permite lograr que las personas se vuelvan capaces de cuidarse, ser conscientes de su estado de salud y propicien actividades que ayuden al mejoramiento de su calidad de vida y la de los demás.

Infografía sobre la pirámide poblacional y el envejecimiento demográfico en América Latina

Definiendo y Comprendiendo el Autocuidado

El autocuidado es un aspecto fundamental en la vida de todas las personas, independientemente de su edad. Sin embargo, a medida que envejecemos, las necesidades y enfoques de autocuidado pueden cambiar drásticamente. Los adultos mayores experimentan una serie de desafíos y cambios en su salud y bienestar, lo que hace que el autocuidado sea aún más crucial en esta etapa de la vida.

¿Qué es el Autocuidado?

Se denomina autocuidado a las diferentes acciones que procuramos incluir en nuestra rutina diaria y que se caracterizan por garantizar nuestro bienestar mental, físico, emocional y espiritual. Esto significa que tienes la capacidad de identificar y tomar decisiones respecto a las diferentes necesidades que tengas. De esa forma, se hace referencia a este autocuidado cuando tienes la capacidad de supervisar todo aquello que te sucede, piensas y sientes. En ese sentido, velarás por prevenir enfermedades y promover un estado de salud óptimo para tu organismo.

La teórica de enfermería Orem se refiere al autocuidado como las acciones que realiza una persona con el fin de promover y mantener la vida, la salud y el bienestar personal, es decir, la acción inherente del cuidado de uno mismo. Parte de la postura filosófica de Orem señala que los seres humanos son seres dinámicos, unitarios, que viven en sus entornos, que están en proceso de conversión y que poseen libre voluntad, así como otras cualidades humanas esenciales. Los trabajos de Orem y Pender constituyen modelos teóricos esenciales para el ejercicio del quehacer enfermero en la APS, ya que, mediante sus postulados se presentan pautas para la promoción del autocuidado en las diferentes poblaciones y son de particular interés para los adultos mayores.

El Significado del Autocuidado para las Personas Mayores

El significado del autocuidado está originado por influencias situacionales, ya sean internas o externas, ligadas a su proceso de salud-enfermedad, y por el conocimiento que estos poseen sobre su cuidado. Este proceso de cognición ha modificado la concepción del autocuidado y de salud que poseen, siendo estas emociones positivas lo que les ayuda y origina una conciencia de cuidado. Estas influencias situacionales han ocasionado la necesidad de aprender a autocuidarse.

Este proceso cognoscitivo ha modificado la concepción del autocuidado y de salud que poseen, y estas emociones son positivas, lo que les ayuda y origina una conciencia de cuidado. Este estudio permitió confirmar que los comportamientos de una persona responden a condiciones actitudinales-intrínsecas o a situacionales-extrínsecas; las intrínsecas están sujetas a aprendizajes por experiencias vividas o por enseñanzas recibidas de manera formal o informal. Estas prácticas cotidianas constituyen prácticas esenciales de autocuidado.

Es importante mencionar que, dentro del contexto del envejecimiento, ningún adulto mayor está sano, ya que, debido a las modificaciones a las que se enfrentan de forma natural, sus procesos biológicos, psicológicos y sociales están sujetos a una variedad de cambios que impiden el completo bienestar, lo que afecta a su calidad de vida. Los resultados de un estudio realizado en México coinciden en que el significado de salud en los adultos mayores se manifiesta en la capacidad de poder hacer cosas; así, la salud se concibe como un medio útil para obtener un beneficio, ya sea material, moral o físico.

El autocuidado en los adultos mayores

Dimensiones Clave del Autocuidado

El autocuidado implica una serie de dimensiones que incluyen el cuidado físico, emocional, mental y social. Para los adultos mayores, el autocuidado no es menos importante que en cualquier otra etapa de la vida, pero puede requerir un enfoque diferente y adaptado a las necesidades específicas que surgen con el envejecimiento.

Tipos de Autocuidado

  • El Autocuidado Físico hace referencia a la atención que le brindamos a nuestro cuerpo. Se centra en la actividad física, el descanso adecuado y una alimentación equilibrada, a través de los cuales podemos liberar el estrés y controlar la ansiedad.
  • El Autocuidado Emocional hace referencia a la capacidad que tienes como persona para conectar completamente con tus emociones. Esto quiere decir que puedes aceptar todas las sensaciones que se almacenen en tu ser, desde tristeza, agobio o rabia, hasta alegría, felicidad y euforia. Pues al aceptarlas podrás comprender que las emociones son una respuesta que tienes frente a estas, lo que permite trabajar en la salud mental.
  • El Autocuidado Social sin duda alguna, la relación que logramos establecer con otras personas es fundamental para conseguir plenitud en nuestro ser. Esto nos permite sentir que contamos con el apoyo de otros seres que nos brindan su compañía, evitando la soledad y el aislamiento.
  • El Autocuidado Intelectual es indispensable que nos preocupemos por ejercitar y alimentar nuestra mente, manteniendo las funciones cognitivas activas a través de juegos de memoria, lectura o actividades manuales.

Factores que Influyen en el Autocuidado del Adulto Mayor

El Entorno: Microsistema, Mesosistema y Exosistema

En este proceso es importante la participación que el entorno tiene en el adulto mayor, un entorno dinámico y en constante interacción, en el que se encuentran inmersos los demás procesos. Para resumir esta categoría es necesario citar a Bertalanffy, que define el entorno como el contexto en el cual se encuentra inmerso el ser humano. Como parte de este, el microsistema es su contexto más próximo y en él está la familia, el cuidador y la pareja; el mesosistema abarca las relaciones sociales entre individuos, y el exosistema engloba las influencias del país, la región, la cultura. Todos estos sistemas se encuentran en un estado de interacción e interdependencia y su influencia es mutua, dinámica y continua.

Los adultos mayores ven en su familia (microsistema) un pilar fundamental para la práctica de su autocuidado, así como en sus cuidadores. Como parte de su mesosistema, es importante mencionar las relaciones sociales definidas como el grado en que las personas están interconectadas e integradas en las comunidades y tienen tanto aspectos estructurales como funcionales. En su mesosistema, consideran a los vecinos como parte de su familia, mostrando vínculos emocionales entre ellos que les permiten encajar en la sociedad y potenciar la práctica del autocuidado.

Asimismo, en su exosistema, se identifican lazos culturales que ligan su conducta de autocuidado, especialmente en la alimentación. Los discursos de los participantes en relación con su exosistema, revelan vínculos emocionales influenciados por su lugar de nacimiento, cultura, alimentación y costumbres, y la relación que estos tienen con su significado de autocuidado, manifestado por frases como: "yo, sin embargo, yo me voy a mi tierra allá, a ese campito (…)". Los relatos tomados revelan los vínculos emocionales antes descritos, y se puede ligar la percepción que tienen de la alimentación en cuanto a su cultura con el significado de autocuidado. Según Troncoso Pantoja, la relación que se establece entre una persona y los alimentos se define como conducta o comportamiento alimentario. Todos estos aspectos moldean el significado que el adulto mayor tiene del autocuidado y cada uno influye al otro.

La Autoestima: Un Pilar para el Bienestar

La autoestima es la valoración que tiene uno de sí mismo. Este aprecio, generalmente positivo, determina nuestro comportamiento en el entorno social y laboral. El quererse a uno mismo sirve a cualquier edad y circunstancia, pero a medida que envejecemos, se puede perder esta autoconfianza, ya sea por soledad o abandono. Por este y otros motivos, es importante incrementar la autoestima de las personas mayores. El autoconocimiento, la madurez personal, las vivencias y la experiencia que se va sumando durante las diferentes etapas de la vida son elementos imprescindibles y determinantes para fortalecer la autoestima de las personas mayores.

Son muchas las posibles causas que pueden llevar al mayor a sentirse que ya no son tan útiles o importantes como lo eran antaño. Se pierden capacidades físicas, energía, movilidad, que les impiden llevar un ritmo de vida al que estaban acostumbrados anteriormente. La soledad es uno de los motivos fundamentales. Es frecuente encontrar a personas activas y seguras que decaen y se sienten inseguras y poco valiosas para la sociedad después de situaciones particulares que les impiden llevar el ritmo de vida que tenían con anterioridad. Un accidente o una enfermedad, así como la pérdida natural de capacidades físicas, hacen que los ancianos no puedan entretenerse con las actividades que hacían antes. Sean cuales sean las causas de una baja autoestima en las personas mayores, es fundamental detectarlo a tiempo o, si es posible, evitarlo antes de que se produzca.

Para favorecer la autoestima de los ancianos, es importante fomentar su autonomía en la medida de lo posible y pedirles directamente que ayuden en tareas que se encuentren dentro de sus posibilidades, de esta forma se sentirán imprescindibles y valorados. Además, el ejercicio físico, especialmente si se puede llevar a cabo en exteriores, aumenta la segregación de endorfinas y consigue un aumento instantáneo de la sensación de bienestar. Es altamente aconsejable tomar el ejercicio físico como una rutina atractiva con actividades que les apetezca hacer y disfruten realmente. No hay que olvidar nunca que los ancianos son personas adultas con preocupaciones y sentimientos de adulto. Siempre ofreciendo el apoyo y el consejo propio, es importante permitir que las personas mayores tomen decisiones propias en los asuntos que les afectan de forma directa. El respeto hacia la vida propia de las personas mayores también se extiende al ámbito de la intimidad, siendo imprescindible mostrar consideración hacia cuestiones íntimas como el aseo o el deseo de estar solo en ciertos momentos.

Como es sabido, la pandemia ha dejado un gran impacto emocional en las personas de edad avanzada. La situación de aislamiento ha dejado mella en su autoestima, ya que se sienten un grupo mucho más vulnerable que el resto de la población, con un continuo temor al contagio y una menor resiliencia a los cambios derivados de la pandemia. En estos tiempos de incertidumbre, debemos apoyar a nuestros familiares más que nunca. Para mantener la autoestima alta solo hace falta sentir la propia valía, disfrutar de la vida y compartirla con los seres queridos. Estas premisas son válidas para las personas de cualquier edad y por eso resulta tan sencillo aplicarlas para mantener viva la autoestima de las personas de edad avanzada.

Estrategias Prácticas para Fomentar el Autocuidado y la Autonomía

Fomentando la Independencia y la Competencia

Fomentar el sentimiento de competencia en las personas es muy importante para el logro de los objetivos. En el caso de nuestros abuelitos, el solo hecho de poder realizar las actividades diarias sin ayuda de nadie es una gran meta. Por eso es primordial acondicionar el entorno de la persona mayor para facilitar conductas independientes, revisando su ambiente más próximo con el fin de evitar obstáculos que impidan el libre actuar. El cuidador debe ser capaz de observar qué cosas es capaz de hacer su familiar sin necesitar ayuda, es decir, observar hasta dónde es capaz de mantener su autovalencia. De esa manera, si el adulto mayor ha perdido la capacidad de ducharse, bien puede afrontar aún la tarea de vestirse. Finalmente, es de gran utilidad la aplicación de repeticiones y rutinas siempre que se pueda.

Pautas para una Rutina de Autocuidado Integral

Para sentirte bien contigo mismo, a veces, no se necesita tanto. A continuación, se detallan pautas para el autocuidado integral del adulto mayor:

  1. Establecer una rutina diaria: Contar con una rutina establecida ayuda a que las personas mayores se sientan seguras, organizadas y tranquilas. Incluye horarios fijos para levantarse, comer, descansar y realizar actividades.
  2. Nutrición e hidratación adecuadas: Una buena alimentación es fundamental para mantener la salud. Implica ofrecer una dieta variada y equilibrada, rica en proteínas, fibra, vitaminas y minerales. Es necesario incluir en la dieta frutas y verduras y procurar consumir entre 4 a 5 porciones diarias, así como reemplazar hábitos poco saludables como el consumo de bebidas azucaradas, comida con mucha grasa o sal. Controlar la hidratación también es clave, ya que muchas personas mayores no sienten tanta sed.
  3. Higiene personal completa: Cuidar la higiene de un anciano es imprescindible, tanto por salud como por bienestar emocional. Ayúdales a mantener una higiene diaria, prestando atención a la piel, el cabello, las uñas y la salud bucal.
  4. Realizar ejercicio físico adaptado: Realizar ejercicios suaves y adaptados a sus capacidades ayuda a mantener la movilidad, fortalecer los músculos y prevenir caídas. Caminar, nadar, hacer estiramientos o ejercicios dirigidos, como yoga, contribuye a mejorar su estado físico y anímico. Siempre se debe procurar realizar elongaciones previo al ejercicio y posterior a él para evitar lesiones.
  5. Mantener la mente activa: Es tan necesario como cuidar el cuerpo. Juegos de memoria, lectura, música o actividades manuales, como el journaling (escribir de forma regular lo que se piensa, siente o necesita), ayudan a preservar las funciones cognitivas.
  6. Control y seguimiento de la medicación: Llevar un control preciso de la medicación es esencial. Utilizar pastilleros organizadores y seguir siempre las indicaciones médicas. Nunca suspender ni modificar los fármacos sin consultar con el especialista.
  7. Cultivar la salud emocional y las relaciones sociales: Acompañarlos, conversar, compartir tiempo y mantener el contacto con amigos o familiares mejora su estado de ánimo y reduce la soledad. Si experimentan síntomas de ansiedad o depresión, es fundamental buscar ayuda profesional.
  8. Crear un entorno seguro en el hogar: Revisar la vivienda para evitar obstáculos, instalar pasamanos, barras en el baño y asegurarse de que haya buena iluminación.

Consecuencias de Descuidar el Autocuidado

La importancia del autocuidado se entiende cuando se conocen las consecuencias de no hacerlo. Cuando dejamos de cuidarnos y nos ponemos en segundo plano, tendemos a olvidar cómo hacerlo y esto nos lleva a experimentar una sensación de vacío y tristeza difícil de explicar y llenar. Cuando nos descuidamos, nos juzgamos de forma crítica, pensamos que somos incompetentes y tememos no estar a la altura. En algunos casos, se puede llegar a experimentar la llamada atelofobia (un tipo de fobia específica en el que el afectado teme la imperfección). Se le da vueltas al pasado, hay preocupación por el futuro y no se disfruta del momento presente. Se pierde el poder de control sobre nuestra vida, como si las cosas no dependieran de nosotros.

El Rol del Cuidador y el Manejo de la Dependencia

El cuidado de personas mayores, especialmente de aquellas con algún grado de dependencia, requiere una atención especial y constante que abarca diferentes áreas de su vida. Cuando la persona mayor presenta una dependencia moderada o alta, los cuidados deben intensificarse. Cuidar a una persona mayor dependiente implica atender a su movilidad, higiene asistida, alimentación especial o uso de ayudas técnicas como sillas de ruedas o camas articuladas. Además, se requiere vigilancia constante y, en muchos casos, asistencia profesional cualificada.

Es recomendable considerar servicios especializados cuando la persona mayor necesita cuidados permanentes que superen tus posibilidades como cuidador, si hay deterioro físico o cognitivo grave, o si el cuidador siente que no puede ofrecer la atención que requiere. Lo que más necesitan los ancianos es cuidado, compañía, respeto y seguridad. Si una persona mayor rechaza los cuidados, es importante dialogar, comprender sus motivos y buscar alternativas respetuosas.

Para cuidar bien a los demás, primero debes cuidarte a ti mismo. Organiza descansos, pide ayuda y establece límites. El exceso de responsabilidad puede generar agotamiento físico y emocional. Cuidar de uno mismo y de los demás se convierte en una única acción para vivir con mayor serenidad y satisfacción. Lo más valioso que podemos dar a otras personas es nuestro tiempo y nuestra presencia con una sonrisa, un gesto, una palabra. Por eso es importante preguntar cómo podemos ayudar, escuchar sin juzgar y estar cerca de la otra persona. Todo esto se puede resumir trivialmente en una palabra: estar ahí.

Fotografía de un cuidador interactuando positivamente con un adulto mayor

Reflexiones Finales

Si bien el proceso de envejecimiento no es igual para todos, puesto que intervienen distintos factores biológicos, psicológicos y sociales, el autocuidado es una tarea personal e íntima de cada individuo. Consiste en encontrarse con uno mismo y tomar decisiones según la conveniencia e intereses que se tengan. Es importante llevar un control de la vida y tener la autonomía para tomar las decisiones con las que uno se sienta a gusto y cómodo. Todas estas acciones preventivas estarán encaminadas a tener una vida más plena y saludable, lo que contribuye a mejorar el estado de salud, sentir mayor bienestar físico, emocional y personal, y tener un mejor rendimiento en las actividades que se lleven a cabo. Al conectar con uno mismo y atender las necesidades propias, se puede ofrecer más de lo que se es a los demás, logrando una mejor calidad de vida en todos los aspectos y fortaleciendo la autoestima.

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