El tejido dentinario y su naturaleza dinámica
La dentina es uno de los tejidos mineralizados fundamentales del cuerpo humano. Está compuesta aproximadamente por un 65% de material inorgánico, principalmente en forma de cristales de hidroxiapatita, un 20% de colágeno, y el resto distribuido entre agua, lípidos y proteínas no colágenas. Una característica distintiva de la dentina es la presencia de túbulos que albergan las prolongaciones de los odontoblastos, permitiendo que la dentina actúe como un tejido vital que interviene en diversos procesos endodónticos.
La estructura dentinaria se clasifica en:
- Dentina peritubular: rodea los túbulos y está altamente mineralizada.
- Dentina intertubular: constituye la masa principal de la estructura circumpulpar.

Fisiología y defensa del complejo pulpodentinario
El fluido dentinario, un ultrafiltrado del plasma sanguíneo, fluye desde la pulpa hacia el exterior a través de los túbulos. Se ha demostrado que la presión tisular pulpar es mayor que la de la cavidad oral, lo que determina esta dirección de flujo. La deshidratación de la dentina mediante aire comprimido, calor o agentes absorbentes acelera este movimiento, siendo un factor clave en la sensibilidad dentinaria.
Ante agresiones como la caries o la atrición, el complejo pulpodentinario responde mediante la producción de dentina reparativa o esclerótica. Esta última es menos permeable, actuando como una barrera natural frente a la penetración de microorganismos.
Cambios asociados al envejecimiento
Con el avance de la edad, la pulpa dental experimenta cambios significativos. Entre los hallazgos histológicos en pacientes de mayor edad destacan:
- Atrofia pulpar: se observa una disminución de la celularidad y un aumento progresivo de la fibrosis.
- Calcificaciones distróficas y piedras pulpares: estas estructuras se localizan dentro y alrededor de las fibras colágenas, siendo frecuentes en dientes de pacientes adultos.
- Reducción de la permeabilidad: la esclerosis dentinaria aumenta, lo que protege al tejido ante irritantes, pero complica la localización de conductos durante tratamientos endodónticos.
- Cambios vasculares y nerviosos: existe una reducción en la red vascular y una alteración en la densidad de las terminaciones nerviosas.
Impacto de la atrición en el paciente adulto mayor
La atrición dental (ATD) es una condición funcional provocada por el contacto oclusal, que produce la pérdida paulatina de esmalte y dentina. En casos severos, la exposición de la dentina facilita la contaminación bacteriana y desencadena una reacción pulpar degenerativa.
En pacientes con ATD severa, el tejido pulpar puede reaccionar mediante una metamorfosis cálcica, donde el espacio del conducto radicular se oblitera progresivamente. Radiográficamente, esto presenta un desafío clínico, ya que los conductos pueden aparecer obliterados, aunque histológicamente contengan restos de tejido necrótico o inflamatorio.

Consideraciones para el tratamiento endodóntico
El tratamiento en adultos mayores exige una planificación cuidadosa debido a:
- Dificultad de acceso: la obliteración del sistema de conductos y la presencia de calcificaciones requieren el uso de microscopía operatoria y agentes quelantes como el EDTA.
- Pruebas de vitalidad poco fiables: la respuesta al test eléctrico suele variar, dificultando el diagnóstico del estado pulpar.
- Riesgo de perforaciones: la anatomía alterada aumenta la posibilidad de falsas vías durante el ensanchamiento de conductos calcificados.
Para asegurar el éxito en la rehabilitación del adulto mayor, es fundamental mantener la vitalidad pulpar mediante protocolos de protección, utilizando liners y bases que sellen los túbulos dentinarios y prevengan la microfiltración de bacterias y toxinas.