Factores y desafíos de los estudiantes con alta vulnerabilidad: rutas hacia el rendimiento y la educación superior

Los buenos estudiantes de sectores vulnerables son personas que poseen proyectos de vida, un adulto que ha sido significativo para ellos, un mayor nivel de autoestima, redes focalizadas, familia estructurada y reconocimiento a nivel escolar. Son el "chiche" familiar y son capaces de aprender de sus errores, sostiene el Dr. Mario Morales, quien investiga los factores que permiten a estos jóvenes destacarse a pesar de la adversidad.

A pesar de estar insertos en liceos con alta vulnerabilidad social, con malos resultados en pruebas nacionales y serios problemas en áreas de gestión pedagógica, directiva y convivencia, hay alumnos que logran un buen rendimiento. En este contexto, se diseñó un proyecto Dicyt para identificar factores predictores de éxito en jóvenes de buen rendimiento, provenientes de liceos prioritarios e insertos en contextos laborales, del servicio militar y estudios superiores.

Resultados y fases de la investigación

Una de sus conclusiones preliminares es que “los buenos estudiantes de sectores vulnerables son personas que poseen proyectos de vida, un adulto que ha sido significativo para ellos, un mayor nivel de autoestima, redes focalizadas, familia estructurada y reconocimiento a nivel escolar. Son el chiche familiar y son capaces de aprender de sus errores”.

En una primera etapa se administró una batería de pruebas psicológicas a una población cercana a 500 estudiantes de cuatro colegios de la Región Metropolitana y dos de Rancagua, establecimientos cuyo índice de vulnerabilidad fluctuaba entre el 93 y 95 por ciento, según el Mineduc. En una segunda fase se seleccionaron 70 alumnos con rendimiento escolar alto, situándose en un promedio superior al estándar del grupo total, y se compararon sus puntajes con el grupo general. En una tercera etapa, se realizaron entrevistas en profundidad para reconstruir el proceso que estos mejores estudiantes desarrollaron para alcanzar su rendimiento.

Entre las pruebas aplicadas, un test mostró que los buenos estudiantes poseen un nivel intelectual mayor y cuentan con un mayor apoyo por parte de los profesores y una familia más estructurada. El académico destaca que “los jóvenes destacados tienen, a su vez, un mayor puntaje en pruebas de bienestar psicológicos relativos a la aceptación”.

Autonomía, proyección y resiliencia

Otra diferencia relevante se observa en la proyección: no viven el día, se proyectan a algo específico. Aunque no existen diferencias en los vínculos entre ambos grupos, los alumnos de alto rendimiento suelen ser más reservados, con menos amigos. En el plano de la resiliencia, la diferencia se da en la satisfacción y en cómo enfrentan los problemas cotidianos. “Su objetivo es alcanzar la Educación Superior. Además, aprenden de ciertas situaciones problemáticas y son más conscientes que el resto de los estudiantes”, explica Morales.

En las entrevistas se identificaron factores como el encuentro con un adulto significativo en la vida escolar, experiencias no normativas, una familia más estructurada, deseos de aprender y aspiraciones profesionales para ayudar a la familia. El objetivo principal del proyecto es fortalecer estos aspectos para que los estudiantes potencialicen sus áreas débiles y avancen en su calidad académica.

Contexto social: vulnerabilidad y educación

Los términos vulnerabilidad y grupos vulnerables han ganado prominencia en América Latina, influenciados por impactos sociales de programas de ajuste económico. Se enfatiza la construcción social de la juventud y el papel de la escuela como lugar donde se forjan las trayectorias educativas y los proyectos de vida de los adolescentes.

La desigualdad educativa se manifiesta en el acceso inequitativo a recursos como libros, equipamiento, docentes calificados, instalaciones y financiamiento. Esto se verifica en la brecha entre escuelas públicas y privadas, y se vincula con la clase socioeconómica, impactando la empleabilidad y la movilidad social.

Datos internacionales señalan que en Chile la desigualdad educativa es notable y que el costo de una carrera universitaria puede oscilar entre 20 y 50 millones de pesos, empujando a muchos a recurrir a préstamos con altas tasas de interés y aumentando el endeudamiento a largo plazo. Estas condiciones dificultan la transición de la secundaria a la educación superior y mantienen a grupos vulnerables en desventaja.

Ciclos de pobreza y deserción

La pobreza y la vulnerabilidad educativa se retroalimentan: las desigualdades sociales restringen la capacidad cognitiva y no cognitiva, afectando el desarrollo y el rendimiento académico. Estudios señalan que en países en desarrollo, los niños de familias pobres tienen siete veces menos probabilidades de completar la escuela secundaria que los de familias ricas. La deserción escolar está vinculada a razones económicas y la necesidad de ingresar al mundo laboral para sostener a la familia.

El ausentismo y la deserción implican pérdidas duraderas de oportunidades, afectando la trayectoria educativa y la empleabilidad futura. En este marco, es crucial diseñar políticas y programas que acompañen a los estudiantes vulnerables hacia la educación superior y mejores oportunidades laborales.

Medidas y respuestas para reducir la desigualdad educativa

Medida 1: Mejora de las condiciones de enseñanza. Se busca fortalecer capacidades de administradores y docentes para promover inclusión y diversidad, y transferir escuelas municipales a servicios locales de educación para mejorar calidad y equidad.

Medida 2: Política Nacional Docente. Reformas para acceso y retención de educadores, con criterios de ingreso, acreditación de formación y tutoría pagada para docentes nuevos.

Medida 3: Educación en sectores en crecimiento. Potenciar educación en tecnología y habilidades sociales adaptables al mundo actual para facilitar movilidad ocupacional.

Medida 4: Subsidio por estudiante (voucher). Evaluaciones indican que puede reforzar la segregación cuando se aplica sin criterios adecuados.

Medida 5: Responsabilidad de las escuelas. Proveer recursos para asegurar altos niveles de aprendizaje y responsabilizar a las escuelas por resultados.

Medida 6: Apoyo a la educación para el desarrollo sostenible. Impulsar derechos humanos, igualdad de género, paz y protección ambiental (ODS 4), con experiencias educativas que incluyan tecnología y medios para ampliar acceso y calidad.

Infografía: Factores de vulnerabilidad y rendimiento en estudiantes
Mapa de Chile con regiones de mayor vulnerabilidad educativa

Se destacan iniciativas de organizaciones que trabajan con TIC y contenidos educativos para ampliar oportunidades, como la implementación de contenidos y aplicaciones digitales y el fortalecimiento de la convivencia escolar. Estas estrategias buscan que más niños y jóvenes accedan a una educación de calidad independiente de su situación socioeconómica.

Construcción discursiva de la vulnerabilidad en la escuela

La vulnerabilidad educativa se define como las dificultades u obstáculos que interfieren en la trayectoria académica del alumno. Entre las causas se señalan circunstancias familiares, conductas problemáticas, y la necesidad de apoyos educativos específicos durante la escolarización. La obra de Busso (2001) y estudios de Díaz y Pinto (2017) aportan marcos para comprender estas dinámicas y proponer políticas inclusivas.

La encuesta de vulnerabilidad, como instrumento de diagnóstico, aporta información valiosa para tomar decisiones políticas y de intervención educativa, incluyendo aspectos como seguridad alimentaria, acceso a tecnologías, familia y cuidado fuera del horario escolar. En 2024 se amplían preguntas sobre salud, identidad de género y origen, para entender mejor las necesidades de los estudiantes y adaptar respuestas institucionales.

Desafíos de implementación y acompañamiento

Un aspecto central es que la apertura de las universidades debe ir acompañada de un acompañamiento al alumno que ingresa, para asegurar su permanencia y éxito académico. La educación para el desarrollo sostenible y la equidad educativa requieren coordinación entre escuelas, familias y comunidades, así como políticas que reduzcan la brecha de acceso y calidad.

"LA VULNERABILIDAD EDUCATIVA"

En resumen, la investigación y las políticas sociales que abordan la vulnerabilidad educativa deben centrarse en fortalecer proyectos de vida, redes de apoyo y estructuras familiares, al tiempo que promueven autonomía, resiliencia y proyecciones claras hacia la educación superior y el empleo digno.

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