Prevención de Enfermedades Estacionales en Adultos Mayores: Consejos Esenciales

Los cambios estacionales, aunque pueden no implicar riesgos en personas jóvenes, tienden a afectar más a los adultos mayores, quienes son más delicados y requieren un periodo de adaptación paulatino ante cualquier cambio de rutina. Tanto la llegada de la primavera como la crudeza del invierno presentan desafíos específicos para la salud de la tercera edad.

Foto de una persona mayor disfrutando del sol en un parque

La Vulnerabilidad de la Tercera Edad ante los Cambios Estacionales

La humedad, el frío, la gripe y otros factores de riesgo comprometen la salud de las personas mayores al llegar el invierno. El invierno es una de las épocas del año más duras para las personas de la tercera edad. Cuando el frío se instala en el organismo afecta a su funcionamiento. Los ancianos son uno de los grupos más vulnerables de nuestra sociedad.

Prevención en Primavera: Adaptación y Bienestar

La primavera es una época de flores, buen tiempo y oportunidades para hacer actividades nuevas. Sin embargo, también es crucial cuidarse y cuidar a nuestros seres queridos para disfrutar plenamente de esta estación.

Astenia Primaveral

La astenia (o cansancio primaveral) es uno de los primeros trastornos adaptativos que se notan con la llegada de la primavera y puede durar hasta 15 días. En personas mayores, la astenia puede manifestarse con síntomas como cansancio excesivo o anormal, problemas en los hábitos de sueño, cambios en el humor, apatía, irritabilidad o incluso pérdida de apetito y aumento de los dolores de cabeza. Fomentar una actitud positiva y tomárselo con calma será importante para afrontar la astenia.

Resfriados y Alergias

La primavera, al estar entre el invierno y el verano, aún trae consigo días de frío, viento o lluvia. Si se descuidan, un resfriado puede ser muy perjudicial y complicarse con dificultades respiratorias, fiebre o faringitis. Es fundamental llevar una chaqueta, incluso si parece que hace buen tiempo, para evitar estos resfriados de transición.

Además, la primavera es la época de las alergias. Aunque una persona no haya sufrido alergias antes, puede empezar a notar los síntomas. Las alergias pueden afectar el aparato respiratorio, como el polen, o manifestarse a nivel cutáneo, como picaduras. Es importante diferenciarlas del COVID-19: las alergias rara vez producen tos o fiebre, pero sí suelen causar picores o conjuntivitis.

Consejos Clave para la Primavera

  • Mantener una buena alimentación: La llegada de la primavera es el momento perfecto para mejorar y cuidar la alimentación, aprovechando la cosecha de muchos tipos de verduras, hortalizas y frutas. Ya no se necesita el aporte calórico que el invierno requiere.
  • Aumentar la hidratación: Ahora que las temperaturas son cada vez más elevadas, es fundamental aumentar la hidratación. Se recomienda mantener una ingesta diaria de 2 litros de agua aproximadamente, que se puede reforzar aumentando el consumo de frutas y verduras.
  • Cuidado con los cambios de temperaturas: Se puede pasar fácilmente de sol a viento intenso. Evita dejar la chaqueta muy lejos y no tengas prisa para hacer el cambio de armario.
  • Toma vitamina D: La primavera trae consigo el sol, una excelente fuente de vitamina D. Aprovecha para salir, tomar el sol con protección, lo cual ayuda a mantener niveles adecuados de esta vitamina.
  • Actividad física y socialización: Salir a caminar por el parque o por el centro de la ciudad es una excelente idea. Las plantas florecen y los campos están más verdes, creando un ambiente ideal para disfrutar de días de ni demasiado calor ni demasiado frío. También se pueden hacer picnics, liberar la imaginación con manualidades con hojas y flores, o realizar juegos de agilidad mental. Estas actividades mantienen al adulto mayor activo física y mentalmente, lo cual es esencial para su salud, bienestar y autoestima.
Infografía sobre una dieta equilibrada para personas mayores

Cuidado en Invierno: Desafíos y Medidas Preventivas

Las bajas temperaturas y la falta de exposición al sol no solo traen consecuencias a nivel físico, también afectan el estado mental de las personas mayores.

Riesgos y Enfermedades Comunes

Las enfermedades más comunes durante el invierno son las respiratorias. Un simple resfriado o la gripe pueden ser muy nocivos y costosos de recuperar para una persona mayor. Un catarro mal curado puede convertirse en bronquitis y derivar en otras enfermedades más graves como la pulmonía o la neumonía, lo cual es frecuente en personas de edad avanzada. La gripe en una persona de tercera edad, con pocas defensas o con la salud comprometida, puede llegar a ser muy grave.

Además, los pacientes que presentan alguna lesión u operación de huesos notan más el dolor en invierno, y en casos de rodillas, cadera o fémur tienen más riesgo de que les falle alguna pierna. Esto les provoca miedo a desplazarse por el riesgo de perder el equilibrio y sufrir una caída que empeore su situación o, incluso, que les suponga una intervención quirúrgica.

Estrategias de Prevención en Invierno

  1. Vacunación: El primer paso y más importante es vacunar al mayor contra la gripe, dado que el riesgo de contagio es mayor durante el invierno.
  2. Higiene: Tener especial cuidado con la limpieza del hogar y la higiene personal es fundamental.
  3. Alimentación y vida sana: Una buena alimentación en la tercera edad es esencial para que se mantengan enérgicos y saludables. Una dieta variada, basada en la ingesta de frutas, verduras y legumbres, adaptada a las necesidades médicas individuales, debe ser primordial. Los componentes que no pueden faltar son las frutas y verduras ricas en vitamina C y proteínas varias, pero bajas en grasas y con el aporte calórico necesario.
  4. Abrigo adecuado: Antes de salir a la calle, ¡abriga bien al mayor! Es muy importante evitar el enfriamiento del cuerpo, principalmente de los pies, manos y la cabeza. Utiliza ropa de abrigo, tanto dentro de casa como fuera. Ten mucha precaución con dónde están y qué rodea a las estufas y radiadores del hogar para evitar accidentes.
  5. Ventilación y reposo ante resfriados: Si el catarro afecta el estado general del mayor, hazle hacer mucho reposo y beber mucho líquido, sudar también ayuda. Ventila bien toda la casa abriendo las ventanas unos 15 minutos por la mañana para que entre el aire. Por la noche también es aconsejable si el ambiente está sobrecargado.
  6. Actividad física: Un paseo diario sigue siendo muy importante para mantener activo a las personas mayores, siempre bien abrigados. Cuando haga mal tiempo, el ejercicio físico también se puede hacer dentro de casa.
  7. Compañía y socialización: Las personas mayores necesitan sentirse acompañados, atendidos y queridos. No dejes que el mayor se aísle; dale toda la compañía que se merece. Crear un plan de actividades que incluya paseos o juegos de agilidad mental es una buena idea.
  8. Prevención de caídas: Presta mucha atención a que el mayor no sufra ninguna caída, controlando su entorno y promoviendo la movilidad segura.
  9. Visita al médico: Es primordial que se realicen chequeos generales con su médico para detectar el estado de salud y tomar medidas preventivas o correctivas si es necesario.
  10. Evitar cambios bruscos de temperatura: Otro aspecto importante es evitar cambios de temperatura muy bruscos. Se recomienda salir en las horas de menos frío, como el mediodía.
  11. Planificación de viajes: En caso de viajar, asegúrate de que el lugar de destino cuenta con los servicios que se necesitan, especialmente si se requiere algún apoyo especial.

Cuidados de salud en Adultos Mayores en Invierno Parte1

Prevención Terciaria: Manejo de Enfermedades Crónicas

La prevención terciaria se aplica a un paciente con una enfermedad sintomática preexistente, generalmente crónica, que es adecuadamente tratado para evitar una pérdida funcional adicional. El tratamiento de la enfermedad mejora si se emplean guías y protocolos específicos para cada condición.

Se han desarrollado numerosos programas para el manejo de distintas enfermedades:

  • Cuidado específico para la enfermedad: Un enfermero con entrenamiento especial trabaja junto con un médico de atención primaria o un geriatra para coordinar la atención bajo la guía de un protocolo, organizan los servicios de apoyo y educan a los pacientes.
  • Clínicas de tratamientos crónicos: Los pacientes con la misma enfermedad crónica pueden formar grupos de aprendizaje, guiados por un profesional de la salud; este abordaje puede ayudar a los pacientes con diabetes a lograr un mejor control de la glucemia.
  • Especialistas: Los pacientes con enfermedad crónica difícil de estabilizar pueden ser derivados a un especialista. Esta práctica ofrece más beneficios cuando el especialista y el médico de atención primaria trabajan de manera cooperativa.

Condiciones Crónicas Frecuentes y su Manejo

Los pacientes con los siguientes trastornos crónicos, frecuentes en los ancianos, pueden beneficiarse con la prevención terciaria:

  • Artritis: Las inflamaciones articulares (sobre todo la artrosis; con mucha menor frecuencia, la artritis reumatoide) afectan a alrededor del 50% de las personas mayores de 65 años (1). Estas entidades comprometen la movilidad y aumentan el riesgo de osteoporosis, desacondicionamiento aeróbico y muscular, caídas y úlceras por presión. El ejercicio y medicamentos apropiados pueden ayudar en la prevención terciaria (2).
  • Osteoporosis: Las pruebas para medir la densidad ósea pueden detectar osteoporosis antes de que provoque una fractura. Una dieta saludable, suplementos de calcio y posiblemente vitamina D, ejercicio y dejar de fumar pueden ayudar a prevenir la progresión de la osteoporosis, y el tratamiento puede evitar nuevas fracturas.
  • Diabetes: La hiperglucemia, en particular cuando la concentración de hemoglobina glucosilada (HbA1C) está elevada, aumenta el riesgo de retinopatía, neuropatía, nefropatía y enfermedad coronaria (3). Los objetivos del tratamiento glucémico deben ajustarse según las preferencias del paciente, la duración de la diabetes, las enfermedades concomitantes, las complicaciones vasculares, los riesgos relacionados con la hipoglucemia, los medicamentos que el paciente consume y la expectativa de vida. Para la mayoría de los adultos, es apropiado un objetivo de HbA1C < 7% sin hipoglucemia significativa. Sin embargo, los niveles de HbA1C que se consideran un objetivo apropiado para pacientes mayores pueden cambiar en función de factores adicionales (4):
    • < 7,5% en los pacientes diabéticos mayores sanos con una esperanza de vida de > 10 años.
    • < 8,0% para los pacientes con comorbilidades y una esperanza de vida reducida.
    • < 8,5% en los pacientes frágiles con una esperanza de vida marcadamente reducida.
    El control de la hipertensión y la dislipidemia en pacientes diabéticos es particularmente importante. La educación del paciente y los exámenes de los pies en cada consulta pueden ayudar a prevenir las úlceras en esta región del cuerpo.
  • Trastornos vasculares: Los ancianos con antecedentes de enfermedad coronaria, cerebrovascular o vascular periférica presentan un riesgo elevado de experimentar trastornos discapacitantes. El riesgo puede reducirse mediante el manejo agresivo de los factores de riesgo vasculares (p. ej., hipertensión arterial, tabaquismo, diabetes, obesidad, fibrilación auricular, dislipidemia).
  • Insuficiencia cardíaca: Las complicaciones de la insuficiencia cardíaca son significativas en los ancianos, y la tasa de mortalidad es mayor que en muchos cánceres. El tratamiento agresivo y apropiado, en especial de la disfunción sistólica, disminuye el deterioro funcional, la tasa de hospitalización y la de mortalidad.
  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC): El paciente que deja de fumar, usa medicamentos apropiados por vía inhalatoria y otros y aprende técnicas conductuales para conservar la energía, puede presentar un menor número de exacerbaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica responsables de hospitalización y episodios menos graves.

Referencias sobre la prevención terciaria

  1. Hawker GA, King LK. The Burden of Osteoarthritis in Older Adults. Clin Geriatr Med. 2022;38(2):181-192. doi:10.1016/j.cger.2021.11.005
  2. Esbensen BA, Kennedy N, Brodin N. Prevention and adherence in Rheumatic and Musculoskeletal disease. Best Pract Res Clin Rheumatol. 2020;34(2):101525. doi:10.1016/j.berh.2020.101525
  3. Sacks DB, Arnold M, Bakris GL, et al. Guidelines and Recommendations for Laboratory Analysis in the Diagnosis and Management of Diabetes Mellitus. Diabetes Care. 2023;46(10):e151-e199. doi:10.2337/dci23-0036
  4. Strain WD, Down S, Brown P, Puttanna A, Sinclair A. Diabetes and Frailty: An Expert Consensus Statement on the Management of Older Adults with Type 2 Diabetes. Diabetes Ther. 2021;12(5):1227-1247.

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