En el Budismo Camino del Diamante, la práctica de las postraciones es fundamental y representa un pilar en el camino hacia la iluminación. Estas no son meros gestos físicos, sino actos profundos que involucran el cuerpo, el habla y la mente, buscando purificar el karma negativo y cultivar cualidades positivas.
Significado y Propósito de las Postraciones
¿Por qué se hacen postraciones?
Las postraciones se realizan con un propósito claro: purificar el karma negativo y transformar las negatividades internas. No se hacen para agradar a un dios o al Buda, sino para el propio practicante. Nos inclinamos para liberar las situaciones pasadas en las que faltamos al respeto a los demás y para comprender que existe algo más significativo que nuestro ego. De esta manera, se purifica el orgullo acumulado durante innumerables vidas, que nos hace pensar “Yo tengo razón”, “Yo soy mejor que los demás” o “Yo soy el más importante”.
El orgullo es la causa de muchas de nuestras acciones y la fuente de sufrimiento y problemas. La meta de las postraciones es purificar este karma y cambiar nuestra mentalidad, ayudándonos a confiar en algo mucho más significativo que nuestro aferramiento al ego.
Además de la purificación, las postraciones tienen como objetivo:
- Generar mérito: Acumular acciones positivas que contribuyen al desarrollo espiritual.
- Cultivar cualidades positivas: Desarrollar humildad, gratitud, paciencia, devoción y una mente abierta.
La Transmisión del Dharma y el Camino Mahayana
Dharma es una palabra que puede referirse a cualquier actividad humana, pero para los estudiantes de budismo, significa la transformación de sus propias negatividades internas en algo más real. Estas negatividades, las cinco emociones aflictivas (ira, orgullo, celos, deseo e ignorancia), derivan de la ignorancia, que es lo que debemos transmutar en el camino hacia la libertad.
Hace muchos años, en el Vajra-asana en Bodhgaya, India, el Buda alcanzó la plena realización, y de su iluminación se deriva la tradición hasta nuestros días. De sus enseñanzas surgieron los grandes tantras, cuyo efecto fue como un fuego que quema una ladera, dando origen a innumerables siddhas realizados, famosos por sus poderes en la India. Estas enseñanzas tántricas eran una parte muy especial del Mahayana, que permitían distinguir cada momento en su momento y alcanzar la budeidad completa.
Posteriormente, la tradición del dharma fue llevada al Tíbet por siddhas y eruditos de la antigua India, junto con eruditos y traductores tibetanos. La transmisión se mantiene en una sucesión ininterrumpida de individuos realizados, desde la antigüedad hasta el presente.
Milarepa y el Linaje Kagyu
Entre los grandes maestros, Milarepa (1052-1135) fue especialmente digno de mención. Este gran siddha pasó por muchas dificultades y practicó niveles de yoga para ganar la confianza de la verdadera meditación. Finalmente, logró la confianza de Mahamudra, alcanzando la plena realización en un solo cuerpo y en una vida. Los efectos de su realización aún nos alcanzan hoy; las personas, incluso con solo escuchar su nombre, ganan libertad y se sienten espontáneamente inspiradas a seguir su camino.
En la tradición Kagyu, uno necesita obtener y mantener la vista, la meditación y la conducta procediendo simultáneamente. Una cualidad especial de esta tradición es llevar a las personas a la realización de manera repentina y espontánea, sin depender exclusivamente de estos aspectos.
Las Postraciones en el Contexto del Ngöndro
como hace postracion budismo tibetano
Las postraciones son una parte esencial del Ngöndro (literalmente “lo que va antes”), las prácticas fundamentales del budismo tibetano. Son la primera de las Cuatro Prácticas Fundamentales: “Tomando Refugio y Desarrollando la Actitud Iluminada.”
El mejor método en el Budismo Camino del Diamante son las 111,111 postraciones. Aquellos que se comprometen a completar el Ngöndro acumulan 100,000 repeticiones (más aproximadamente el 10%) de cada uno de sus seis componentes, siendo las postraciones uno de ellos.
Tipos de Postraciones
Existen dos tipos principales de postraciones físicas:
- Postraciones cortas (5 puntos): Consisten en tocar el suelo con las dos rodillas, las dos manos y la frente.
- Postraciones largas (completas): Involucran extenderse completamente en el suelo.
Según la capacidad física y el contexto, también se distinguen:
- Postración completa: La forma más extendida, tocando el suelo con el cuerpo, el habla y la mente.
- Postración parcial: Una inclinación más ligera, adaptada a limitaciones físicas.
- Postración mental: Una inclinación realizada únicamente con la mente, cultivando la humildad y el respeto internamente.
Cuándo se realizan las postraciones
- Al entrar en una gompa: Es una señal de respeto realizar tres postraciones ante el altar principal.
- En presencia del maestro: Se espera a que el lama se siente en su trono antes de postrarse.
- Práctica diaria: Las postraciones a los Treinta y Cinco Budas de la Confesión son un método poderoso si se realizan como la primera actividad de la mañana para purificar la negatividad creada durante la noche, y como la última cosa del día para purificar las negatividades incurridas durante la jornada.
- Durante el Ngöndro: Como parte de la acumulación de 100,000 repeticiones.
Los 11 Pasos de la Postración Completa y su Simbolismo

Cada movimiento en la postración completa encierra capas de significado:
1. Intención y Motivación
Antes de empezar, establece tu intención. Esta motivación transforma un gesto físico en un acto espiritual. No te postras solo para tu propio beneficio, sino por todos los seres. Las negatividades que buscas purificar son las acciones dañinas del cuerpo, la palabra y la mente.
2. Manos unidas a la altura del corazón
El pequeño espacio entre las palmas representa la vacuidad, la verdad última. También simboliza ofrecer una joya preciosa al Buda. Los maestros budistas son muy precisos sobre el gesto de las manos: no es respetuoso presionar las palmas firmemente sin dejar espacio entre ellas, ni unir solo las puntas de los dedos.
3. Toque de la corona, frente, garganta y corazón
- Corona (parte superior de la cabeza): Se pide a los objetos de refugio la bendición de sus cuerpos. Se imagina que la bendición de sus cuerpos iluminados irradia sobre nosotros y disuelve todos los oscurecimientos del cuerpo.
- Frente: Purifica los oscurecimientos y actos negativos del cuerpo (matar, robar, conducta sexual no virtuosa).
- Garganta: Limpia los oscurecimientos y actos negativos del habla (mentir, palabras divisivas, habla áspera, charla frívola).
- Corazón: Disuelve los oscurecimientos y actos negativos de la mente (codicia, mala voluntad, visiones erróneas). Confiamos en que todos los deseos negativos que hemos llenado nuestra mente desde tiempos sin principio son completamente purificados.
Al tocar estos puntos, se busca obtener la bendición completa del cuerpo, habla y mente iluminados de las Tres Joyas (Buda, Dharma, Sangha). Por medio del poder de su bendición, todos los velos, karma y tendencias negativas en nuestro cuerpo, habla y mente son purificados.
4. Separar las manos e inclinarse hacia delante
Coloca primero las manos en el suelo, con los dedos juntos (no separados ni en puños), y luego baja las rodillas.
5. Extender todo el cuerpo
Estira todo el cuerpo con los brazos hacia delante y las piernas hacia atrás, asegurándote de que las rodillas y la frente queden en contacto con la superficie. Es crucial que las manos toquen el suelo antes que las rodillas para protegerlas y permitir un descenso controlado.
6. Levantar las manos por encima de la cabeza
Ahueca las manos como un capullo de loto a punto de florecer, con los pulgares metidos hacia dentro. En este momento, se reconoce que las cinco emociones perturbadoras (ira, apego, ignorancia, orgullo y celos) abandonan el cuerpo y desaparecen en la tierra. Esta transformación convierte el orgullo, el apego, los celos, la ira y la ignorancia en las cinco sabidurías correspondientes. Este aspecto simbólico funciona solo si hay confianza.
7. Levantarse
Es importante quedarse completamente derecho antes de empezar la siguiente postración. La forma externa refleja la actitud interna.
Consejos para la práctica
- Conciencia plena: Sé plenamente consciente de lo que haces con tu cuerpo, tu voz y tu mente en cada postración. No te apresures.
- Consistencia: Es mejor dedicar media hora todos los días que cinco minutos un día y una hora al día siguiente. Aproximadamente 150 postraciones toman media hora.
- Descanso: Durante la sesión, está bien descansar cuando lo necesites. Siéntate en postura de meditación y continúa recitando.
- Refrescar la motivación: Es útil refrescar tu motivación cada veinticinco postraciones o cada diez si lo prefieres.
- Herramientas: Utiliza guantes deslizantes para las manos, cojines para las rodillas y una alfombra de yoga, manta o toalla para el cuerpo.
- Preparación: Vístete para la práctica, prepara tu altar o enciende velas.
- Registro: Llevar un registro de tus postraciones es una disciplina constructiva y un estímulo.
- Superar el aburrimiento: Intercala postraciones con recitación sentada, enfócate en las sensaciones físicas, piensa en cómo cada postración destruye vidas de mal karma o recuerda que cada una acumula mérito infinito.
- Persistencia: Habrá días sin "sentir" nada. Cuando esto suceda, sigue adelante. La práctica funciona aunque no lo notemos.
La Postración en Acción: Más Allá del Ego

Actuar en el nivel del cuerpo, habla y mente
Cuando hacemos postraciones, actuamos en el nivel del cuerpo, habla y mente, lo que resulta en una purificación muy poderosa y rigurosa. Esta práctica disuelve todas las impurezas, sin importar de qué tipo sean, porque todas fueron acumuladas por medio de nuestro cuerpo, habla y mente.
- Cuerpo: Ofrecemos nuestro cuerpo a las Tres Joyas y a todos los seres sintientes, deseando que sus deseos se realicen.
- Habla: Purificamos nuestro habla mediante la repetición del mantra del refugio y el significado que le atribuimos.
- Mente: A medida que tomamos conciencia de las cualidades perfectas del refugio y le ofrecemos todo, los velos en nuestras mentes se disuelven. La confianza en las Tres Joyas desarrolla la actitud iluminada y la devoción.
Cuando nuestro cuerpo, habla y mente se purifican, comprendemos que lo que inicialmente consideramos nuestro cuerpo es una manifestación de la iluminación como compasión activa; nuestra habla es la expresión de la iluminación en el nivel del gozo; y nuestra mente es el verdadero nivel de la iluminación. No necesitamos buscar la iluminación en otro sitio, ya que los tres niveles de la iluminación son verdaderas cualidades inherentes de nuestro cuerpo, habla y mente, que antes no percibíamos.
La Influencia en el equilibrio y la armonía
Las postraciones influyen fuertemente en el equilibrio y la armonía de nuestro cuerpo. Los bloqueos en sus canales energéticos se disuelven gradualmente, lo que ayuda a evitar enfermedades, falta de energía y otros problemas. Nuestra mente se vuelve más clara.
La confianza en las Tres Joyas
Debemos confiar en las perfectas cualidades de las Tres Joyas y estar seguros de que su bendición puede remover los velos de nuestras mentes. La bendición y la purificación son efectivas cuando nuestra confianza en nuestro cuerpo, habla y mente se encuentra con las cualidades transformativas del cuerpo iluminado, del habla iluminada y de la mente iluminada, que son las fuentes del refugio.
Las buenas acciones como fuente de felicidad
Cuando hacemos postraciones, debemos comprender que las buenas acciones son la fuente de la felicidad de todos los seres sintientes. Las postraciones son un buen ejemplo de este hecho: al practicar con nuestro cuerpo, habla y mente, ofrecemos nuestra energía a los demás, deseando que les traiga felicidad.
La Visualización Durante las Postraciones
El Árbol del Refugio
Frente a nosotros, en el espacio, imaginamos el árbol del refugio completo. En el centro, imaginamos a Dorje Chang (Vajradara), el lama que representa todas las Fuentes del refugio. Dorje Chang es la mente de nuestro lama, una forma perfectamente pura para conservar la visión de sabiduría, sin mancharla con nuestros pensamientos habituales. Todo lo que aparece en frente de nosotros en el espacio es como un arcoíris o un reflejo en un espejo; no se trata de cosas sustanciales.
La Inclusión de Todos los Seres Sintientes
No estamos solos en nuestra práctica. Nos imaginamos rodeados por todos los seres que llenan el universo entero, con nuestro padre a nuestra derecha y nuestra madre a nuestra izquierda. Comprendemos que todos los seres sin excepción han sido nuestros padres en alguna vida anterior. A aquellos que consideramos nuestros enemigos, los imaginamos enfrente de nosotros, entre el árbol del refugio y nosotros. Estas personas son importantes porque nos ayudan a desarrollar cualidades como la paciencia y la compasión. Al ponerlos frente a nosotros, nos aseguramos de no olvidarlos.
Enfocamos nuestra atención en el árbol del refugio, confiando en que puede liberar a todos los seres sintientes del sufrimiento del Samsara y protegernos contra la ansiedad que este sufrimiento causa. En este estado mental, rodeados por todos los seres sintientes, empezamos a repetir el mantra del refugio. Todo a nuestro alrededor empieza a vibrar, y experimentamos una fuerte luz del árbol del refugio que brilla sobre nosotros debido a nuestra devoción. Luego empezamos a inclinarnos, dirigiendo la práctica, e inspirando a todos los seres a hacer lo mismo. Escuchamos a todos los seres repetir el mantra y hacer postraciones. Esta visión amplía nuestra actividad, nos da fuerza y nos motiva a practicar, generando aun más confianza y devoción en las Tres Joyas.
La Multiplicación de Postraciones
No debemos limitar nuestro pensamiento a nosotros mismos. En lugar de pensar “Me estoy inclinando” y acumular el potencial de una postración, si pensamos que todos los seres están haciendo postraciones con nosotros, el buen potencial acumulado es mucho mayor. Podemos imaginar que cien emanaciones nuestras están haciendo postraciones con nosotros, lo que fortalece nuestra práctica sin necesidad de contar más.
Beneficios y Transformación
Los beneficios de las postraciones se extienden mucho más allá de lo que podríamos imaginar. El propósito mismo de las postraciones es purificar el karma negativo y generar mérito. A través de la repetición consciente, cultivamos humildad, paciencia y devoción.
Se dice que quienes acumulan postraciones llegarán a mantener compañía con seres sublimes y alcanzarán renacimientos superiores. Estos beneficios no son recompensas externas, sino transformaciones internas. Las postraciones activan todo el cuerpo; aunque hacerlas por salud sea una motivación mundana, es válida, ya que “cualquier cosa que te ponga en ‘movimiento Dhármico’ tiene valor.”
Cuando el orgullo disminuye y la humildad crece, algo cambia en nuestras relaciones. Al escuchar más y hablar menos desde la arrogancia, nuestras palabras naturalmente llevan más peso. No es magia, es un proceso gradual de transformación. Lo importante es comenzar, ya sea por salud o por acumular mérito. La práctica te transformará.
Entregarse a las postraciones es un camino de soltar: los prejuicios, el orgullo, el esfuerzo, la meta. La transformación es gradual. Primero viene la técnica, la curiosidad por lo que surge en el cuerpo y en la mente. Ver la entrega completa de otros practicantes, cuando alguien baja a tierra todas sus ideas y conceptos, y se deja llevar por el compromiso ante las Tres Joyas, muestra una alegría y gratitud intensa que impulsa a avanzar en el camino.
Al extender el cuerpo y tocar el suelo, abrazamos la tierra y, al hacerlo, abrazamos a todos los seres que la pisan, poniéndonos a sus pies y disponiéndonos a trabajar de cuerpo, palabra y mente. Aunque postrarse es un gesto retador en el mundo occidental, la práctica funciona aunque no lo notemos. No existe un punto de llegada donde declararse libre de orgullo. Si aún no has empezado, es el momento de hacerlo.