Crisis y Desafíos del Servicio Nacional de Menores (SENAME) y Mejor Niñez en Chile

Este mes se cumplen dos años desde la implementación del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, conocido como “Mejor Niñez”. El comienzo de sus operaciones en octubre de 2021 generó grandes expectativas de que fuera una oportunidad para saldar deudas vergonzosas del Estado de Chile en materia de protección infantil. Sin embargo, ese 1 de octubre, el país falló estrepitosamente: la puesta en marcha del nuevo Servicio adoleció de imperfecciones y errores.

De hecho, tan solo 15 días antes de que el SENAME cerrara sus puertas, las autoridades inauguraron una nueva residencia de administración directa. Cada apertura de residencia constituye, de por sí, un arduo desafío por la complejidad que involucra; abrir una residencia dependiente del SENAME en medio de un proceso de traspaso producido por un cierre institucional y la creación de un nuevo Servicio es una irresponsabilidad.

Continuidad de Problemas en "Mejor Niñez"

Varios de los problemas que caracterizaron al antiguo SENAME no solo no se han superado, sino que en algunas áreas son aún más graves. La actual directora de Mejor Niñez ha sido franca ante la comisión investigadora sobre los nudos críticos que presenta el Servicio; y eso, de por sí, es un avance. Reflexionar críticamente sobre los primeros años de implementación del Servicio permite considerar las lecciones aprendidas en este tiempo e intentar enmendar el rumbo más temprano que tarde. Sin embargo, esto requerirá esfuerzos significativos y transversales, no solamente de “Mejor Niñez” sino también de todo el Estado y la sociedad en su conjunto.

Deficiencias en la Gestión y Operación

  • Los problemas en las licitaciones de los proyectos de “Mejor Niñez” han sido tan serios que justificaron la creación de una comisión especial investigadora en el Congreso.
  • El número de supervisiones realizadas por “Mejor Niñez” es bajo respecto del total de residencias y programas, aunque explicable dados los déficits en la contratación del personal.
  • La instalación de nuevas residencias ha presentado dificultades, incluso obligando al cierre de más de alguna.
Infografía: Problemas estructurales y operativos de Mejor Niñez

Causas de los Problemas

Las causas de estos problemas son diversas:

  • Algunas están vinculadas a la labor legislativa, como aprobar la ley que crea el Servicio antes de la aprobación de la Ley de Garantías (que cambia actores y reglas del juego del sistema de protección), o fijar un muy acotado período de vacancia ―menos de nueve meses― que no se condice con la magnitud de las tareas que requiere levantar un nuevo servicio público.
  • Otras se relacionan con la decisión de contar con un equipo implementador de apenas seis personas, varias sin experiencia previa en el sistema proteccional.

La Crisis del SENAME: Un Análisis Multidisciplinario e Histórico

La crisis del Servicio Nacional de Menores (SENAME) ha sido abordada a través de diversas disciplinas. Psicólogos y trabajadores sociales se han referido a la calidad de los programas, psiquiatras han analizado la carencia de lugares capacitados para tratar a niños con trastornos de personalidad y economistas se han referido a la falta de recursos y poca eficiencia administrativa de los mismos.

La Perspectiva Histórica del Abandono Infantil

La académica del Instituto de Historia UC, Ximena Illanes y el psicólogo y estudiante de doctorado, Miguel Morales, publicaron una columna conjunta en El Mercurio sobre el abandono de la infancia en diferentes épocas y contextos, tras los hechos que han marcado el debate sobre la crisis actual. Ese hecho, aseguran, "volvió a instalar la pregunta por el estado actual de las políticas de protección hacia la infancia vulnerada en nuestro país, en particular, por las condiciones de vida a las que se ven enfrentados miles de niños y niñas que viven en instituciones públicas y privadas dedicadas a acogerlos y resguardar sus derechos fundamentales".

Los casos de menores fallecidos en este contexto, que llegan a 1.313 desde 2005, continúan, "parece tratarse de hechos sistemáticos y prolongados en el tiempo". A partir de esta afirmación, Illanes y Morales se refieren a cómo los políticos y especialistas han puesto el foco de atención en "las causas de la muerte, los problemas de atención médica, especialmente psiquiátrica, la mala infraestructura y las responsabilidades del Estado". Estos menores vulnerados e institucionalizados, aseveran, son "verdaderos espejos de una sociedad y su historia, no tan solo en Chile, sino que en todo el mundo".

Mapa: Distribución de instituciones de protección infantil en Chile

Contextos Históricos de la Infancia Vulnerable

Illanes y Morales enumeran una serie de hechos históricos donde se vislumbra la temática de la infancia vulnerable. Explican que, "a fines de la Edad Media, diferentes instituciones de asistencia se especializaron en acoger a miles de criaturas abandonadas en los espacios urbanos; uno de los casos estudiados es la Barcelona del siglo XV". "Las pequeñas cartas, ropas y abrigos, medallas partidas por la mitad y señales de identificación, reflejaron un doloroso proceso de separación momentánea o definitiva", dan cuenta los historiadores.

Abordan también el caso de Chile, donde los registros mencionaron historias de maltratos y abusos, dificultando la creación de lazos afectivos y la integración a la comunidad. A partir de investigaciones como las descritas, dicen los académicos, se puede reflexionar sobre la realidad actual del SENAME y el lugar que estas instituciones han tenido en las sociedades que las han construido. Illanes y Morales recalcan además, que el uso del concepto de abandono en casos como los anteriores, puede promover "la invisibilización de la precariedad y desigualdad social de los niños, niñas y sus familias, que son usuarios de este sistema".

Auditoría Social y Cifras Alarmantes

Preocupados se mostraron los integrantes de la Comisión Especial encargada de tramitar proyectos de ley relacionados con los niños, niñas y adolescentes, luego de escuchar a la directora del Servicio Nacional de Menores (Sename), Susana Tonda, quien dio a conocer el resultado de la auditoría social realizada a los Centros de Reparación Especializada de Administración Directa (CREAD) del país.

Principales Hallazgos de la Auditoría

Cuatro de los problemas dados a conocer por la autoridad que llamaron la atención de los legisladores fueron:

  1. Graves patologías de salud mental y consumo de drogas.
  2. Baja inserción escolar.
  3. Deficiencias en la intervención individual que se hace a los menores.
  4. Errores en la gestión administrativa de los centros.

Susana Tonda explicó que la auditoría social, realizada a los once CREAD del país (Arica, Playa Ancha, Casa Nacional, Galvarino, Pudahuel, Entre Silos, Arrullo, Capullo, Nuevo Amanecer, Belén y Alborada), tuvo un enfoque personalizado, revisando 490 casos de menores. "Entre junio y septiembre será el turno de analizar los casos de los menores que permanecen al cuidado de los Convenios Organismos Colaboradores Sename (OCAS). Así tendremos cubierto este estudio", explicó la directora del organismo. "La idea es saber qué pasa con cada uno de los niños que residen en estos centros, es decir, cuál es su situación física, sicológica, educativa, etc., de manera de mejorar los planes de intervención que han sido diseñados de acuerdo al diagnóstico efectuado en cada caso", aclaró.

Deficiencias Detectadas en los Planes de Intervención y Gestión

De acuerdo a la auditoría social se detectó:

  • En un 20% de los casos, no existe coherencia entre el diagnóstico y el tratamiento que se administra (plan de intervención individual).
  • En un 25% de los casos no se han evaluado las competencias parentales en el diagnóstico (no se sabe si los padres están en condiciones de cuidar a sus hijos por sí mismos).
  • En un 33,2% de los casos no se han evaluado los planes de intervención.
  • En un 30,8% de los casos no se presta atención sicológica.
  • En un 40% de los casos la intervención no se centra en el avance y logro de los objetivos.
  • En un 52% de los casos no existe terapia ocupacional.

Asimismo, Tonda confesó malos resultados en los indicadores de gestión interna, es decir, existirían equipos técnicos desarticulados, falta de registros y debilidad de las funciones directivas. Frente a este escenario, aseguró que "nos hemos fijado un plazo de 90 días para mejorar las deficiencias detectadas".

Situación de los Menores en Cifras

En cuanto a la situación de los menores, se detectó:

  • Un 55% de los menores ha sido diagnosticado con una patología de salud mental.
  • Un 58% recibe algún tratamiento farmacológico.
  • Un 34,4% no ha sido matriculado en algún establecimiento educativo.
  • Un 40% tiene problemas de consumo de alcohol y drogas.
  • Un 20% han sido declarados en "abandono del sistema".

El Cierre del CREAD Playa Ancha

Cabe mencionar que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos decretó como medida cautelar el cierre del CREAD de Playa Ancha de Valparaíso tras numerosas denuncias de vulneraciones. Al respecto, Tonda explicó que "estamos trabajando en el cierre. El 2019 ya no debe estar operando, por eso estamos buscando residencias y habilitándolas para recibir a los 80 menores que hoy están en este centro".

Caos Estadístico y Falta de Transparencia

Lo único claro respecto del número de menores vulnerables muertos cada año bajo la tutela del Estado es que no se sabe. Según un informe del Ministerio de Justicia, requerido por el diputado René Saffirio, miembro de la comisión investigadora del Sename en el Congreso, 185 menores murieron entre 2005 y mayo de 2016. Sin embargo, un reporte de Unicef reveló que el número de fallecimientos durante 2010 era cinco veces el reportado por el informe. El gobierno chileno salió a aclarar, entonces, que la cifra solo incluye a los menores del área "protección".

"Hay un problema de cifras, esa es una realidad. Pero es parte de la complejidad del servicio", explica María Estela Ortiz, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia. "El Estado de Chile no cumple con sus compromisos internacionales en materia de infancia, ni siquiera sabe cuántos niños hay en sus establecimientos y mucho menos cuántos de ellos han fallecido y cuáles son sus causales", le dice a BBC Mundo el diputado Saffirio.

Francisco Estrada, abogado experto en infancia y exdirector del Sename, asegura que "no tengo ninguna confianza en las cifras. Es posible que esté replicada la información. Por ejemplo, si un niño ingresó a distintos programas y murió, su muerte será contabilizada como egreso en todos ellos".

Gráfico: Discrepancia en las cifras de fallecimientos de menores en SENAME

Casos Emblemáticos de Vulneración

Más allá de los números exactos, lo que ha quedado en evidencia tras una serie de investigaciones es un sistema en el que los niños vulnerables son cuidados por personal sin ninguna capacitación -ni siquiera en primeros auxilios- y que ha recibido quejas por maltratos, sobremedicación y negligencia en el cuidado de los menores.

El Trágico Caso de Guillermina

Guillermina, de 16 años, llegó a "medio vestir" y con dinero al Centro de Protección Alborada. Según consta en la querella por cuasidelito de homicidio presentada por su familia, se resistió al reingreso violentamente. Menos de media hora después, a Guillermina la encontraron colgada con sus propios cordones. No era la primera vez que intentaba suicidarse. Contrario a todo protocolo internacional de manejo de menores vulnerables, Guillermina no fue llevada a un hospital para cerciorarse qué tipo de sustancia la tenía en ese estado y estabilizarla. Tampoco para hacerle un chequeo completo luego de que llegara a medio vestir. La querella no prosperó y la muerte de Guillermina, en agosto de 2012, quedó registrada como un número más de la larga lista de lo que el organismo encargado de proteger los derechos de los menores vulnerables en Chile llama "egresos" de su sistema. Así, el término de la vida de uno de estos niños es equiparable a su escape de uno de los centros donde vive o a la reinserción con su familia. El caso de Guillermina parece no ser una excepción en un sistema que está "en estado terminal", según María Estela Ortiz.

Fotografía: Centro de Protección Alborada, Temuco

El Factor Lissette y el Centro Galvarino

Actualmente existen más de 8.000 niños que han sido separados de sus familias y están internados en centros del Sename. Estos son los casos más "críticos", asegura Ortiz. Según información del Servicio Médico Legal requerida por el diputado Saffirio, las causas de muerte determinadas por algunas autopsias son variadas pero sorprenden por su grado de violencia. Lactantes o preescolares ahogados con sus propios fluidos (gástricos o respiratorios), un menor muerto por un golpe en la cabeza por caer de altura, homicidios y suicidios por ahorcamiento son algunos de los resultados. En la lista hay una causa "indeterminada" de muerte que fue precisamente la que detonó la crisis por los fallecimientos: la de Lissette.

De sus 11 años, Lissette pasó más de la mitad entrando y saliendo de centros dependientes del Sename. Desde los 5 años la Justicia decidió que sus padres no estaban capacitados para hacerse cargo de la menor. La evaluación del Sename incluye maltrato físico y psicológico, además de abuso sexual y abandono. En el centro donde estaba internada, era conocida por sus episodios de rabia, sus "pataletas" y una fuerza que ni cinco "tías" (cuidadoras) podían contener. El lunes 11 de abril de 2016, pasadas las 20 horas, Lissette sufrió una crisis. "Ya es parte de la pega (trabajo) que lo que no es normal pasa a ser normal. Por eso es que no se le tomó el peso en realidad a lo que podía pasar", dijo una cuidadora. Ni ella ni su compañera a cargo de 20 niñas tenían conocimientos en primeros auxilios, ni estudios superiores o técnicos. Cuando se dieron cuenta de la gravedad, Lissette ya estaba muerta. Nuevamente, no se aplicó ningún protocolo acorde con los parámetros internacionales. La entonces directora del Sename, Mariela Labraña, le dio a la prensa la noticia, atribuyéndola a una "crisis emocional", explicación que le costó el puesto.

Fotografía: Centro Galvarino del SENAME

Sobremecidación y Falta de Atención Especializada

"Mi impresión clínica es que Lissette estaba sobremedicada", le dice a BBC Mundo el psiquiatra Rodrigo Paz. El médico, que es parte de la querella por la muerte de Lissette, asegura que le estaban suministrando un fármaco (benzodiazepina) que en dosis bajas sirve como estabilizador del ánimo, pero que en la cantidad que se le daba a Lissette actúa como antipsicótico. Además, la menor estuvo "expuesta a antidepresivos por años", a pesar de que, a excepción de la fluoxetina, no está demostrado que hagan efecto en niños. Por el contrario, otro de los fármacos que tomaba Lissette, la sertralina, puede tener un efecto adverso en menores, volviéndolos "más agresivos, impulsivos e irritables", explica el psiquiatra.

Estrada asegura que la "poca prolijidad" con la que se manipulan este tipo de medicamentos en los centros es "generalizada". "El stock está en cualquier parte, cualquiera lo manipula. Y hay problemas graves con la dosificación." El senador Alejandro Navarro afirmó que "El 63% de los niños están con tratamiento farmacológico y más de 3.000 niños están sin la debida atención médica de personal especializado".

Infografía: Riesgos de la sobremedicación en menores

Un decálogo para cuidar la salud mental de los adolescentes. Montserrat Dolz, psiquiatra

La Crisis de Salud Mental en Niños Vulnerables

"Chile tiene la tasa de suicidio adolescente más alta de la región [América Latina] y no tiene camas para hospitalización psiquiátrica infantojuvenil", asegura Francisco Estrada. Guillermina, por ejemplo, tenía un historial de consumo de alcohol, drogas y depresión, además de un embarazo adolescente. "Hay pocos psiquiatras infantojuveniles y, de esos pocos, la gran mayoría prefiere trabajar en el sector privado; entonces tenemos regiones donde simplemente no hay", explica Ortiz.

Pablito, de 10 años, ha pasado los últimos 4 en una de las residencias transitorias del Sename. Con una historia de maltrato y abandono, tiene crisis constantes y no confía en nadie. "Es un niño violento, que pega, y que pierde el control de su cuerpo", relata Paula. De 292 niños y niñas, un número reducido requiere hospitalización psiquiátrica urgente. Este año, 16 menores de María Ayuda han necesitado internación psiquiátrica, pero solo 8 lo han logrado. La razón es simple: "En el sistema público de salud no hay alternativa para atender en forma permanente o de larga estadía a niños y adolescentes que tengan problemas de salud mental".

Lissette también vivió directamente la falta de espacios para tratarla correctamente. "Tenía un severo daño mental producto de la vulneración que vivió en su núcleo familiar y en el mismo hogar del Sename. Pese a ello, nunca recibió la ayuda mental necesaria. Ella fue atendida por una psiquiatra, pero solo le daban pastillas. No hubo una terapia".

El psiquiatra infanto juvenil, Juan Andrés Mosca, explica que los problemas mentales que enfrentan los menores del Sename gatillan trastornos de conductas asociados a déficit atencional, agresividad, hiperactividad e inestabilidad emocional, que conllevan en ocasiones un consumo problemático de drogas. "No solo tienen una enfermedad mental, sino que tienen todos estos condicionantes sociales. La mayoría tiene 2 o 3 diagnósticos. Son niños que deberían estar en un tratamiento de salud mental de ultra especialidad".

Separación Familiar y Violencia Institucional

El estudio realizado por UNICEF y el Poder Judicial que ha vuelto a develar los abusos en residencias de protección nos recuerda que actualmente cerca de quince mil niños son atendidos anualmente en estos centros. Paradójicamente, la solución legal frente al maltrato grave y la negligencia, trae aparejada otras formas de vulneraciones: la ruptura parcial o total de los vínculos con la familia de origen y la violencia institucional representada por las prácticas de las residencias.

La separación de un niño con su familia de origen es una situación excepcional y transitoria dado los graves efectos psicológicos que tienen este tipo de acontecimientos. En Chile la internación de niños ha sido un medio frecuente de protección a la infancia gravemente vulnerada y se ha mantenido vigente desde 1758. Un estudio de 2010 -Focalización del sujeto de atención y propuestas metodológicas para la intervención con niños, niñas y adolescentes en protección residencial-, encargado por UNICEF y SENAME, señala que el tiempo promedio de permanencia en las residencias es de 2,7 años. La situación provisoria pasa a ser prolongada e incluso permanente.

Lo anterior se puede observar en la forma que está diseñado el sistema de visitas al interior de las residencias. Habitualmente no existen condiciones mínimas para encuentros que permitan la promoción de relaciones familiares: horarios de visitas restringidos, espacios inapropiados para compartir con los niños, o la distancia excesiva entre la residencia y la casa de la familia. Desde esta perspectiva, la separación que busca proteger es experimentada como un castigo antes que constituirse como una oportunidad para modificar un problema en las relaciones entre padres e hijos.

Propuestas y Desafíos para la Transformación

Más allá de las investigaciones concretas, los académicos sugieren que al menos parte de las estrategias futuras se deberían relacionar con "la conservación los vínculos existentes, ya sea, haciendo partícipes a sus familias cuando sea posible, o a través del diverso personal que convive diariamente con los niños y niñas".

Pilares para una Solución Definitiva

Precisamente un apoyo y seguimiento psiquiátrico adecuado es uno de los tres pilares de una solución definitiva para el problema, según el análisis de Estrada:

  1. Necesitamos unidades polivalentes, con niños adecuadamente medicados, con personal dedicado que también trabaje con las familias y no que las aísle.
  2. El segundo pilar tiene que ver con que el objetivo final sea que los niños vuelvan con sus familias de origen. "Los niños son internados por pobreza. Vienen de padres que en su infancia también fueron maltratados y la solución no es quitárselos, sino que romper el círculo. Entregarles herramientas, acompañarlos". Sin embargo, Estrada plantea que quienes toman las decisiones "muchas veces tienen muy baja formación, en un caso complejo no saben qué hacer y la decisión más fácil es internar al niño". Estela Ortiz coincide en este punto: "¿Por qué no hay ningún niño en la institución Sename del 50% del nivel económico más alto del país, a pesar de que el abuso sexual y la violencia es algo transversal? ¿No hay una estigmatización de la pobreza también?".
  3. Por último, Estrada plantea que es necesario que los niños cuenten con una defensa jurídica adecuada "que vele porque todos los actores del proceso hagan su trabajo". Acá existe una diferencia sustancial entre los menores "infractores de ley", que cuentan con "muy buenos defensores", y aquellos que llegan a los tribunales de familia vulnerados, para ser protegidos por el sistema.
Ilustración: Niños rodeados de apoyo y seguridad

Hacia una Nueva Visión de la Infancia

Al mediano plazo, el Consejo para la Infancia pretende cerrar el Sename y realizar una transición a un nuevo servicio, que Ortiz espera "dejar instalado" en este gobierno, es decir, antes de 2019. El problema es que los niños no pueden esperar. Los investigadores Illanes y Morales se preguntan ¿Cuáles son las estrategias del siglo XXI? ¿En qué ha cambiado la relación de la sociedad con la infancia del ayer y la de nuestro presente? Y responden que si bien "los diversos estudios históricos sobre la infancia, permiten poner en perspectiva que las instituciones que forman parte del SENAME", estas deberían desempeñar un papel que fuese incluso más allá que la protección de los derechos del niño o la restitución de los mismos, ofreciendo una mirada sobre la infancia como parte integrante y partícipe de la construcción de una sociedad.

Paula de la Cerda piensa que hay una falencia estructural en el sistema: “Hay un problema de visibilizar que la realidad de estos niños exige una priorización del sistema de salud, porque en vista del daño y el sufrimiento por el que han pasado no pueden ser atendidos como cualquier niño. No es población general, es una población especialmente dañada.”

Abordar el maltrato infantil por parte de la familia o las vulneraciones y abusos en manos de instituciones que tienen por principal tarea la protección, no puede desligarse de una discusión que pueda pensar el lugar de los niños y niñas en nuestra sociedad, así como el contexto en el que se desarrolla y reproduce la violencia. La restitución de los derechos requiere de otros, de la familia si es posible, de las educadoras de trato directo, de los profesionales, directores y directorios de las fundaciones; requiere de la comunidad. De esa forma la posibilidad de que un niño recupere la confianza en otro, en particular de un adulto, se sostiene en que pueda ser reconocido como un sujeto más allá de sus antecedentes, de su historial de vulneraciones y del estigma de su historia previa.

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