La situación de las personas mayores ha cobrado una visibilidad crítica, especialmente en contextos de crisis como la pandemia de COVID-19, que puso de manifiesto desafíos significativos en el ámbito de la salud pública y la percepción social de este grupo etario. La preocupación por sus derechos y bienestar es una temática cada vez más relevante y visible.
El Impacto de la Pandemia de COVID-19 en las Personas Mayores
La salud pública fue protagonista en las decisiones políticas y sociales en nuestro país durante la epidemia de Covid-19, siendo las personas mayores un colectivo focalizado por el alto riesgo asociado a esta enfermedad. Los medios de comunicación fueron claves en la entrega de información a la población sobre la situación de adultos/as mayores en pandemia; los distintos hablantes de estos medios reforzaron o tensionaron estereotipos de la vejez y el ejercicio de ciudadanía. A pesar de esta importante contribución en los mensajes y notas de prensa se reprodujeron las representaciones sociales y categorías discriminatorias con que se percibe este grupo etario.
En esta comunicación se analizaron los significados y atribuciones con que se caracterizó y banalizó la imagen de adultos mayores, destacando las medidas restrictivas de salud pública ancladas en las categorías culturales de reproducción de la desigualdad asociadas a la adultez mayor. Estas medidas precautorias, son carentes de instancias de acción positiva para las personas mayores.
Emergieron siete categorías temáticas: calidad de vida, derechos humanos, confinamiento, condicionantes económicas, representaciones de la adultez mayor, enfermedades y muerte. Se destacan cuatro tópicos a considerar:
- Primero, la manifestación de la heterogeneidad en la edad mayor, marcada por los determinantes sociales de la salud.
- Segundo, las consecuencias negativas del Covid-19 sobre la salud mental de las personas mayores, tal como en la población general según lo muestran las indagaciones y proyecciones de expertos/as, y la falta de desagregación estadística sobre la magnitud de este evento por grupo etario.
- Tercero, se refiere a las políticas públicas; en los textos comunicacionales se pudo identificar la afectación de la epidemia a la política de envejecimiento, cuyo énfasis es el envejecimiento positivo y activo.

Derechos Humanos y el Pleno Ejercicio de la Ciudadanía en la Vejez
Como sabemos, todos los seres humanos somos sujetos de derechos y deberes independiente de nuestra edad, sexo, creencias, etnia, entre otras. Esto significa que cada persona merece ser reconocida como individuo y también como integrante de una comunidad y sociedad sobre la base de principios universales fundamentados en el respeto y la dignidad.
No obstante lo anterior, sucede que la edad, como categoría que ordena nuestro ciclo vital, ha condicionado especialmente a ciertos grupos humanos en el ejercicio pleno de sus derechos, entre ellos, al de las personas mayores. Uno de los efectos más relevantes de esto se relaciona con el edadismo, que hace referencia al conjunto de estereotipos, discriminaciones y actitudes prejuiciosas que se gestan por cuestiones de edad. Según estudios realizados en el tema, en Chile se arraiga culturalmente un fuerte edadismo, que asocia lamentablemente a la vejez con enfermedad, pasividad y fragilidad.
Lo anterior además se ha acompañado de políticas que han visualizado a la población adulta mayor como objeto de protección y amparo por parte del Estado, las familias y la sociedad, en donde podemos encontrar por ejemplo el bajo acceso a la información y consentimientos en materias de salud o la planificación urbana no amigable. A través de estos antecedentes podemos ver que envejecer en nuestro país puede llegar a convertirse en una etapa compleja y desafiante de vivenciar, por lo cual la necesidad de desarrollar acciones o estrategias que contribuyan a la reivindicación y reconocimiento de sus derechos se convierte en algo imprescindible.
"El edadismo opera contra nosotros mismos": Los desafíos de una población que envejece
Un hito relevante orientado a disminuir las brechas existentes se observa en los últimos años a través de la ratificación, por parte del Estado chileno, de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores. Este instrumento establece mecanismos específicos para garantizar aspectos como la calidad de vida, bienestar, salud y seguridad social que logren asegurar el pleno ejercicio y goce en condición de igualdad de los derechos de las personas mayores. En este sentido, los principios contenidos en este tratado deben orientar al Estado en la elaboración de leyes, políticas sociales, programas y fomentar la producción de un giro cultural, social e institucional el cual contribuya a resolver el desequilibrio y desigualdad en el cual este grupo etario se encuentra inmerso, como también favorecer que emerjan nuevas miradas de la vejez más positivas y desde su heterogeneidad y realidad.
Estrategias para la Promoción, Prevención y Protección de los Derechos de las Personas Mayores
Promover y proteger los derechos, así como también prevenir las situaciones de maltrato hacia las personas mayores, es un esfuerzo que no solo le corresponde al Estado o a las instituciones, sino que a la sociedad en su conjunto, es decir, a todos/as nosotros/as. En el despliegue de estas acciones, el rol de las personas mayores no puede quedar invisibilizado o relegado a ser espectadores/as de estos procesos, sino al contrario deben adquirir un rol activo y protagónico que les permita movilizarse, individual y colectivamente, ejerciendo ciudadanía en condición de igualdad. El empoderamiento y conocimiento de sus derechos serán elementos fundamentales para lograr dicho propósito.
1. La Solidaridad Intergeneracional
Entre las acciones que involucran de forma activa a las personas mayores en la promoción y protección de sus derechos se encuentra la solidaridad intergeneracional. Esta puede definirse como la búsqueda de la cooperación, integración e intercambio entre personas de diferentes generaciones. Esta interacción colaborativa puede darse en los espacios familiares, en los cuales conviven personas de diferentes edades, como también en aquellos extrafamiliares como el vecindario, trabajo, comunidad y el territorio.
Su relevancia radica en algunos de los siguientes aspectos:
- Disminuye mitos, prejuicios y estereotipos asociados a la edad.
- Genera instancias de transferencia de conocimientos y experiencias entre distintas generaciones.
- Favorece la creación de colaboración social, confianza y apoyo mutuo.
- Puede generar comunidades y sociedades con mayor pertenencia e integración.
En nuestro país, se han implementado experiencias de promoción del intercambio intergeneracional y que han tenido a las personas mayores como protagonistas. Un ejemplo destacado de ello lo constituye el Programa Voluntariado País de Mayores (Servicio Nacional del Adulto Mayor SENAMA) el cual busca promover la integración social y las relaciones intergeneracionales de personas mayores y niños y niñas de familias en situación de vulnerabilidad del sistema de Protección Social.
Las personas mayores que participan de este programa ejercen labores de voluntariado destinado a entregar conocimientos y experiencias para que los y las estudiantes mejoren su rendimiento escolar, involucrando a sus familias en el proceso educacional. A través de la ejecución de esta iniciativa, las personas mayores han fomentado su participación social y comunitaria como también una imagen positiva de la vejez. En este ámbito cabe destacar que, además del rol que el Estado debe tener en su promoción y refuerzo, será muy importante que como personas reconozcamos y valoremos, en nuestro día a día, la solidaridad intergeneracional como uno de los pilares básicos de la interacción y colaboración entre personas de diferentes edades.
Iniciativa para el Bienestar de Personas Mayores de 80 años
Un objetivo principal es promocionar el bienestar físico, psíquico y social de las personas mayores de 80 años, a través de las relaciones intergeneracionales. La metodología plantea la necesidad de introducir a las personas mayores de 80 en la participación de una sociedad activa. Estos programas buscan poner en plano de igualdad, con una planificación previa de las actividades que realizan tanto las personas mayores dependientes como los niños y niñas de distintas edades, consiguiendo beneficios para ambos.
Con esto se quiere conseguir que los mayores de 80 años sigan adquiriendo nuevos aprendizajes, a la vez que se fortalecen los que ya tienen adquiridos de etapas anteriores. Por lo tanto, se pretende impulsar un ocio con carácter creativo e intelectual, que fomente el desarrollo y perfeccionamiento de sí mismos y que les facilite la integración dentro de la sociedad. Estas actividades serán lúdicas, activas y participativas, buscando en todo momento la interrelación entre todos los participantes (mayores y jóvenes) en las distintas tareas. Como resultado, se ha conseguido la inclusión social de las personas de edad avanzada, a la vez que se fomenta que los mayores de 80 años no tengan pérdidas de motivación, promoviendo la autonomía de dichos individuos con el objeto de la satisfacción de sus necesidades sociales.

2. La Participación Social
Para todas las personas la participación social es un factor que protege y promueve la salud tanto mental como física. En particular, para las personas mayores además puede representar un importante motor de empoderamiento y concientización de sus derechos. Según cifras de SENAMA, más del 35% de las personas mayores participa en organizaciones sociales, porcentaje mucho mayor a la participación de la población entre 15 y 59 años la cual alcanza el 25%.
Entre las organizaciones en las que participan las personas mayores destacan Juntas de Vecinos u otras organizaciones territoriales, organizaciones religiosas, agrupaciones de personas mayores, Clubes Deportivos entre otros. Una de las formas más reconocibles en este ámbito son las organizaciones de personas mayores que en nuestro país llegarían a ser más de 13 mil.
Un ejemplo menos conocido de participación en las personas mayores lo constituyen los Consejos de Residentes, organizaciones que pueden conformarse al interior de los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) cuyo objetivo es promover el ejercicio de los derechos y su participación en el funcionamiento de la residencia al constituir un espacio de exposición de inquietudes, dudas y mejoras. Los consejos de residentes son espacios voluntarios e inclusivos en donde todo residente puede participar independiente de su nivel de dependencia.
Si bien en los últimos años, la expresión de esta participación se vio profundamente mermada por las restricciones sanitarias de la pandemia del COVID-19, en la actualidad la disminución de las medidas ha permitido reactivar estas instancias. Por lo tanto, las personas mayores pueden volver a participar, tomando los mismos resguardos que cualquier persona.
Ciudadanía Cultural e Integración Digital para las Personas Mayores
Claudio di Girolamo, uno de los personajes más importantes en la historia reciente del arte chileno y uno de los 100 Líderes Mayores 2021, explicó: "La gente se complica cuando le piden definir la cultura. Es simple: modo de vida y visión de mundo". Desde esta perspectiva, la Fundación Conecta Mayor UC se declara firme defensora de la integración social de las personas mayores. Reconocen que el mundo hoy ocurre a través de las tecnologías y, por lo tanto, hablar de integración es hablar de integración digital.
Así, esta organización ha concentrado su accionar en este último concepto, para que las personas mayores puedan participar en la sociedad, sortear situaciones de soledad y diversificar sus canales para aportar al país toda su experiencia. Sin embargo, si bien a la fecha no se cuenta con datos actualizados, la última Encuesta Nacional de Participación Cultural (2017) del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, entrega números preocupantes. Solo el 9,5% de las personas mayores de 60 años encuestadas declaró haber ido al cine el último año, un 8,7% a un centro cultural, un 7,6% a una obra de teatro, y solamente un 5,9% asistió a una biblioteca.
Fundación Conecta Mayor UC tiene un compromiso con la participación cultural de las personas mayores. Por lo mismo, ha realizado una alianza con el Teatro Municipal de Santiago, Fundación Teatro a Mil y Fundación Plagio que permite un acceso inclusivo a valioso material artístico de sus carteleras. Iniciativas como la presentada por la diputada Marzán y el diputado Guzmán, en esta línea, son valiosas.
No obstante, se advierte que este tipo de proyectos, por muy beneficiosos que sean, no son suficientes para fomentar la participación y la integración de las personas mayores en un sentido amplio. El acceso a actividades culturales representa solo una de las dimensiones de la participación, que debe entenderse como la posibilidad de incidir en las decisiones que nos afectan. Se sugiere que el nombre de proyectos similares se corrija o, en el mejor de los casos, amplíe sus atribuciones para hacerse cargo del concepto integralmente y, más importante, de las necesidades y derechos de las personas mayores.

Intergeneracionalidad y Cuidado en Contextos Indígenas y Rurales
Las comunidades indígenas chilenas han experimentado cambios profundos en su organización social, incluida la disminución del tamaño de las familias (Ministerio de Desarrollo Social y Familia, 2020). Esto se ha acentuado más en las zonas rurales, donde se ha producido un aumento de estructuras familiares compuestas por personas mayores que envejecen solas o con sus parejas, dado que las generaciones más jóvenes generalmente están migrando a las ciudades por razones económicas o para continuar sus estudios (Carrasco & González, 2014).
Sin embargo, las personas mayores están optando por envejecer en el lugar y, por lo tanto, los territorios rurales e indígenas se están despoblando y envejeciendo (Gallardo-Peralta et al., 2023; Sánchez Moreno et al., 2021). Actualmente se observa una crisis en el sistema intergeneracional de cuidados, pero también en los elementos simbólicos de transmisión cultural dentro de las familias y comunidades indígenas.
Un estudio cuantitativo y transaccional se realizó con una muestra de 1.348 personas mayores multiétnicas, distribuidas entre Quechua, Atacameño, Colla, Chango, Diaguita, Rapa Nui, Huilliche, Kawésqar y Afrodescendientes. En este se aplicaron diversas escalas geriátricas, previamente validadas en personas mayores chilenas. Los hallazgos sugieren que las prácticas de cuidado intergeneracional están profundamente arraigadas en el contexto cultural e histórico de los Pueblos Indígenas y del Pueblo Afrodescendiente. Se identificaron varias dimensiones positivas y negativas del cuidado que impactan el bienestar subjetivo. Las conclusiones de este estudio discuten los hallazgos a partir de los desafíos que suponen en la formulación de políticas sociales que incluyan un enfoque con pertinencia cultural.

Acciones Clave para Promover la Equidad y Dignidad de las Personas Mayores
Para promover los derechos de las personas mayores y prevenir el maltrato, es una responsabilidad colectiva. Todos y todas debemos:
- Eliminar todas las actitudes e interacciones que infantilicen, sobreprotejan o fragilicen a las personas mayores, lo cual incluye el uso del lenguaje.
- Promover la autonomía, independencia y la capacidad de las personas mayores para decidir en base a sus creencias personales.
- Informar en las instituciones competentes ante la sospecha de que una persona mayor pueda estar siendo vulnerada en sus derechos.
- Promover la colaboración entre todas las edades, fomentando la solidaridad intergeneracional como pilar de la sociedad.
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