Cambios Neurológicos en el Adulto Mayor

El envejecimiento cerebral es un proceso complejo y multifactorial que forma parte natural de la vida. A lo largo de la vida, el cerebro humano se transforma, tanto en su estructura como en su funcionamiento. Estos cambios forman parte del envejecimiento cerebral, un proceso natural, pero no uniforme, ya que varía notablemente de una persona a otra. El cerebro y el sistema nervioso son el control central del cuerpo, controlando movimientos, sentidos, pensamientos y recuerdos, además de órganos vitales como el corazón y los intestinos. Los nervios son los caminos que llevan señales desde y hacia el cerebro y el resto del cuerpo, con la médula espinal como el manojo central de nervios.

El envejecimiento afecta a todas las partes del sistema nervioso: el cerebro, la médula espinal y los nervios periféricos. Pese a la magnitud de estos cambios, no todos conducen a un deterioro cognitivo significativo. Aunque el envejecimiento es un proceso universal, no todos los cerebros envejecen del mismo modo. Esta heterogeneidad responde a una interacción compleja entre factores genéticos, ambientales y de estilo de vida.

Esquema del cerebro humano mostrando diferentes lóbulos y regiones

Transformaciones Estructurales y Fisiológicas del Cerebro

A medida que una persona envejece, el cerebro y el sistema nervioso pasan por cambios naturales. El cerebro y la médula espinal pueden perder peso y neuronas, un proceso conocido como atrofia. Las neuronas pueden comenzar a transmitir mensajes más lentamente.

Cambios en el Volumen y la Materia Cerebral

  • Reducción del volumen cerebral: El envejecimiento suele ir acompañado de una reducción del volumen cerebral, especialmente en la corteza prefrontal, el hipocampo y otras áreas asociadas a la memoria y la toma de decisiones. Esta disminución de volumen puede ser hasta de un 1% anualmente después de cierta edad, sin que esto siempre implique una pérdida de funcionalidad. La corteza prefrontal y el estriado muestran la mayor atrofia, mientras que el lóbulo temporal, cerebelo, hipocampo y la substancia blanca prefrontal también se reducen. La corteza occipital es la menos afectada.
  • Aumento del tamaño ventricular: Es un cambio observado en el cerebro envejecido.
  • Cambios en la materia gris y blanca: La materia gris, rica en cuerpos neuronales, y la materia blanca, compuesta por fibras nerviosas recubiertas de mielina, muestran un adelgazamiento con la edad. Esta pérdida se asocia a una disminución de la conectividad funcional entre regiones cerebrales distantes, lo que puede repercutir en funciones como la atención, la velocidad de procesamiento o la memoria de trabajo. El deterioro de la vaina de mielina se observa después de los 40 años, incluso en el envejecimiento normal, afectando más a las regiones de mielinización tardía en los lóbulos frontales.

Alteraciones a Nivel Celular y Molecular

  • Reducción de la eficiencia sináptica: Aunque el número de neuronas se mantiene relativamente estable en muchas zonas del cerebro, sí disminuyen la densidad y la complejidad de sus conexiones. Se describe una disminución del número de sinapsis y pérdida de plasticidad sináptica.
  • Acumulación de productos de desecho: Productos de desecho u otros productos químicos como beta amiloide se pueden acumular en el tejido cerebral, a medida que las neuronas se descomponen. Esto puede causar que se formen cambios anormales en el cerebro llamados placas y ovillos neurofibrilares. Un pigmento graso de color marrón (lipofuscina) también se puede acumular en el tejido nervioso.
  • Disminución del flujo sanguíneo cerebral y aumento de la neuroinflamación: El envejecimiento se asocia a una menor perfusión cerebral, relacionada con cambios en los vasos sanguíneos y con una mayor presencia de microlesiones vasculares. En muchas personas, el flujo sanguíneo al cerebro disminuye aproximadamente menos del 1% cada año, siendo aún mayor si las arterias cerebrales tienen ateroesclerosis.
Gráfico comparativo del cerebro joven y envejecido, destacando atrofia y adelgazamiento de la corteza

Alteraciones Neuroquímicas y Hormonales

Con el paso del tiempo, descienden los niveles de neurotransmisores como la dopamina, la serotonina o la acetilcolina. Los niveles de dopamina disminuyen en un 10% por década desde la edad adulta temprana, lo que se asocia con la disminución del rendimiento motor y cognitivo. La serotonina y el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) también disminuyen con la edad y parecen estar implicados en la plasticidad sináptica y la neurogénesis, mientras que una enzima que metaboliza estos neurotransmisores, la monoamino oxidasa, aumenta. Otros cambios incluyen la desregulación del calcio, la disfunción mitocondrial y la producción de especies reactivas de oxígeno. Las hormonas también influyen en el envejecimiento del cerebro y en su rendimiento cognitivo.

Impacto en el Sistema Nervioso Periférico y la Médula Espinal

Médula Espinal

Al envejecer, los discos entre las vértebras se vuelven duros y quebradizos, y algunas partes de las vértebras pueden crecer demasiado. Como resultado, los discos pierden parte de su capacidad de amortiguación, lo que ejerce más presión sobre la médula espinal y los ramos de los nervios que emergen de ella (raíces nerviosas raquídeas). Esta lesión puede a su vez dar lugar a una disminución de la sensibilidad y, a veces, a una disminución de la fuerza y el equilibrio.

Nervios Periféricos

A medida que las personas envejecen, los nervios periféricos pueden conducir los impulsos más lentamente y liberar menos neurotransmisores, lo que da lugar a una disminución de la sensibilidad, reflejos más lentos y, a menudo, cierta torpeza. La conducción nerviosa puede enlentecerse debido a la degeneración de las vainas de mielina. Este deterioro también se produce porque, al envejecer, el riego sanguíneo disminuye, los huesos cercanos crecen en exceso y presionan los nervios, o ambas cosas. La respuesta del sistema nervioso periférico a las lesiones disminuye.

Cambios Cognitivos Asociados al Envejecimiento

La reducción en el pensamiento, la memoria y la capacidad cognitiva es una parte normal del envejecimiento, aunque estos cambios no son iguales en todas las personas. Los efectos del envejecimiento del sistema nervioso se manifiestan en distintos aspectos de la vida diaria.

Tipos de Memoria y Funciones Mentales

  • Memoria a corto plazo: Esta y la capacidad de aprender cosas nuevas suelen verse afectadas de manera relativamente precoz. La memoria episódica, donde la información se almacena con etiquetas de dónde, cuándo y cómo se obtuvo, parece disminuir a partir de la mediana edad.
  • Habilidades verbales: Incluyendo el vocabulario y el uso de las palabras, suelen empezar a declinar más adelante. La fluidez verbal también puede disminuir.
  • Tiempo de reacción y procesamiento: Estos aspectos y el desempeño de tareas se hacen más lentos, dado que el cerebro procesa los impulsos nerviosos con mayor lentitud. En el plano cognitivo, es frecuente observar una menor agilidad mental, sobre todo en tareas que requieren razonamiento abstracto, procesamiento rápido de información o aprendizaje de conceptos nuevos.
  • Memoria semántica: Aumenta gradualmente desde el adulto hasta el anciano joven, pero disminuye en los muy viejos.

A nivel funcional, la coordinación sensorial y motora se enlentece, lo que repercute en los reflejos, el equilibrio y la ejecución de movimientos cotidianos. Los cerebros más viejos muestran una activación más simétrica, especialmente para la percepción visual y en las tareas de memoria. Los cambios de activación de ambas cortezas prefrontales son coherentes con la reducción de rendimiento de la memoria, en especial la memoria episódica.

Infografía sobre los diferentes tipos de memoria y cómo son afectados por la edad

Neuroplasticidad y Factores Moduladores del Envejecimiento Cerebral

Uno de los conceptos clave para entender la variabilidad en el envejecimiento cerebral es la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para adaptarse a nuevas situaciones, reorganizar sus conexiones y compensar posibles pérdidas funcionales. El cerebro tiene ciertas características que ayudan a compensar estas pérdidas:

  • Redundancia: El cerebro tiene más neuronas de las que necesita para funcionar con normalidad, lo cual es útil para compensar la pérdida de neuronas asociada al envejecimiento y a la enfermedad.
  • Formación de nuevas conexiones: El cerebro compensa activamente la disminución de neuronas relacionada con el envejecimiento creando nuevas conexiones entre las neuronas restantes.
  • Producción de nuevas neuronas (neurogénesis): Algunas zonas del cerebro, como el hipocampo y los ganglios basales, producen nuevas neuronas, especialmente después de una lesión cerebral o de un accidente cerebrovascular.

Numerosos estudios han demostrado que aspectos como la educación, la actividad física regular, la estimulación cognitiva, el contacto social y el bienestar emocional tienen un papel modulador sobre los efectos del envejecimiento cerebral y el envejecimiento cognitivo. El envejecimiento biológico no está totalmente ligado al cronológico; la genética, la bioquímica, la influencia hormonal y las experiencias de vida tienen un papel nuclear en el envejecimiento cerebral.

Estrategias para Promover la Salud Cerebral y Prevenir el Deterioro

El envejecimiento cerebral no es un proceso inalterable. Mantener la salud del cerebro depende tanto de factores biológicos como de decisiones personales, estilos de vida y condiciones sociales. El ensayo clínico FINGER (Finnish Geriatric Intervention Study to Prevent Cognitive Impairment and Disability) demostró que una intervención combinada (alimentación, actividad física, estimulación cognitiva y control de factores de riesgo vascular) podía mantener o incluso mejorar la función cognitiva en personas mayores con mayor riesgo de deterioro.

Se han identificado una serie de factores modificables, cuya influencia puede comenzar desde edades tempranas y prolongarse durante toda la vida:

  • Alimentación saludable: Seguir una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado azul y aceite de oliva virgen extra, aporta nutrientes esenciales para el funcionamiento neuronal. Las dietas hipercalóricas y bajas en antioxidantes son un factor de riesgo, mientras que la restricción energética puede prolongar la vida y proteger contra el deterioro cognitivo.
  • Actividad física regular: El ejercicio físico favorece el flujo sanguíneo cerebral, estimula la neurogénesis, mejora el estado de ánimo y puede retrasar la pérdida de neuronas en zonas del cerebro relacionadas con la memoria.
  • Calidad del sueño: Dormir entre siete y nueve horas diarias es fundamental para la consolidación de la memoria y la eliminación de residuos metabólicos en el cerebro.
  • Cuidado de la salud cardiovascular y metabólica: Controlar la tensión arterial, el colesterol y la glucosa en sangre reduce el riesgo de microinfartos, lesiones en la materia blanca y atrofia cerebral. La relación entre la vasculatura cerebral y la función cognitiva es esperable, ya que las alteraciones en la sustancia blanca (LSB), isquemia y demencia aumentan con la edad.
  • Evitar tóxicos: Especialmente el consumo de 2 o más bebidas alcohólicas al día, que acelera el deterioro de la funcionalidad cerebral.
  • Bienestar emocional: La depresión, el estrés crónico y el aislamiento social pueden afectar negativamente al cerebro.
  • Entorno y medio ambiente: La exposición prolongada a contaminantes ambientales también puede influir en la salud cerebral.
  • Estimulación cognitiva y educación formal: Aprender cosas nuevas, leer, resolver problemas, mantener conversaciones y desarrollar actividades creativas son formas eficaces de ejercitar el cerebro.

COMO MANTENER UN CEREBRO SANO

Distinción entre Envejecimiento Normal y Patológico

Envejecer no es sinónimo de enfermar. La ciencia ha puesto de manifiesto que no existe un único patrón de envejecimiento cerebral. La reducción en el pensamiento, la memoria y la capacidad cognitiva es una parte normal del envejecimiento, pero la demencia y la pérdida importante de la memoria no son una parte normal del envejecimiento. Pueden ser causadas por enfermedades cerebrales, como el mal de Alzheimer, el cual los médicos piensan que está asociado con placas y ovillos neurofibrilares que se forman en el cerebro. La prevalencia de demencia aumenta con la edad, de manera que el 25-30% de las personas mayores de 85 años tienen demencia.

El delirio es una confusión repentina que lleva a cambios en el comportamiento y el pensamiento. Con frecuencia, se debe a enfermedades que no tienen relación con el cerebro; una infección puede provocar una confusión grave en una persona mayor, y ciertos medicamentos también pueden causarlo o complicarlo. Los problemas de pensamiento y comportamiento también pueden ser causados por una diabetes mal controlada. Por lo tanto, es crucial hablar con su proveedor de atención médica sobre cualquier cambio en la memoria, el pensamiento o la capacidad para realizar tareas, buscando ayuda médica de inmediato si estos síntomas ocurren de manera súbita o junto con otros síntomas. Un cambio en la capacidad cognitiva, la memoria o el comportamiento es importante si difiere de los patrones normales o si afecta su estilo de vida.

Promover un envejecimiento cerebral saludable no es únicamente una tarea individual. Requiere del compromiso conjunto de la ciudadanía, de los equipos médicos y científicos, de las instituciones públicas y privadas, y de una sociedad que valore la salud del cerebro como un pilar fundamental del bienestar.

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