Artrosis de Rodilla en el Adulto Mayor: Una Guía Detallada

La artrosis de rodilla (también conocida como gonartrosis) es una enfermedad crónica, degenerativa y progresiva que afecta a la articulación de la rodilla, siendo uno de los principales problemas de salud a nivel mundial por su alta prevalencia y costos asociados. Se caracteriza por alteraciones en el cartílago articular y los tejidos circundantes, incluyendo ligamentos, meniscos, membrana sinovial y hueso subcondral. Si bien clásicamente se consideraba una condición puramente degenerativa, actualmente se reconoce que el componente inflamatorio es fundamental en su desarrollo.

La artrosis de rodilla suele comenzar a partir de los 40-50 años y va avanzando con la edad, siendo la causa más común de incapacidad permanente en mayores de 65 años. Afecta en algún grado a casi todas las personas a partir de los 80 años de edad.

Tipos de Artrosis de Rodilla

La artrosis se clasifica principalmente en dos categorías:

  • Artrosis Primaria (o idiopática): Es la más común (representa la gran mayoría de los casos) y su causa es desconocida. Se produce como consecuencia del desgaste o degeneración del cartílago ligado a la edad.
  • Artrosis Secundaria: La causa es otra enfermedad o patología subyacente. En estos casos, previamente al deterioro del cartílago, existe un proceso patológico o una lesión aguda.

Factores de Riesgo y Causas

Diversos factores pueden influir en la aparición y progresión de la artrosis de rodilla:

Edad y Sexo

La capacidad de regeneración del cartílago disminuye con la edad, lo que reduce el número de condrocitos y la matriz cartilaginosa, haciendo que la edad sea un factor determinante en la aparición y evolución de la enfermedad. La artrosis de rodilla es más frecuente en mujeres que en hombres, especialmente entre los 40 y 70 años. Después de los 70 años, la prevalencia se iguala en ambos sexos.

Obesidad y Sobrepeso

La obesidad es uno de los principales factores de riesgo, especialmente para la artrosis de rodilla. Un mayor peso corporal implica una sobrecarga constante sobre los cartílagos articulares de la rodilla, lo que favorece su desgaste. Además, la obesidad se ha ligado a un estado inflamatorio sistémico que puede deteriorar las estructuras articulares, contribuyendo a la artrosis de rodilla.

infografía sobre la relación entre el IMC y la incidencia de artrosis de rodilla por edad

Debilidad Muscular e Inestabilidad Articular

La debilidad muscular o atrofia muscular, especialmente en el cuádriceps, isquiotibiales y gemelos, es un factor de riesgo para la instauración y progresión de la artrosis de rodilla. Los músculos proporcionan soporte y estabilidad a la articulación, y su debilidad puede:

  • Aumentar el estrés en la articulación: Los músculos débiles no absorben las fuerzas de impacto adecuadamente, incrementando el estrés en el cartílago.
  • Alterar la biomecánica: Provoca cambios en la forma en que se mueve y carga la articulación, aumentando el desgaste.
  • Causar inestabilidad articular: Los movimientos articulares anómalos pueden generar dolor, hinchazón y rigidez.

Actividad Física y Ocupaciones

La actividad física ligera y moderada es beneficiosa, ya que estimula la regeneración del cartílago y fortalece la musculatura y ligamentos, aportando estabilidad. Sin embargo, un exceso de actividad física o deportes de alto impacto y repetitivos pueden dificultar la recuperación del cartílago, favoreciendo procesos degenerativos. Los estudios han demostrado que antiguos futbolistas profesionales tienen un riesgo de desarrollar artrosis de rodilla entre 2 y 10 veces mayor que la población general, debido a la alta tensión y el impacto repetitivo.

Lesiones Articulares Previas

Lesiones agudas como fracturas, lesiones complejas de ligamentos y meniscos pueden conducir a una artrosis de rodilla postraumática precoz. La rotura del Ligamento Cruzado Anterior (LCA) conlleva inestabilidad y, en un porcentaje significativo, evoluciona a artrosis. La meniscectomía (extracción de menisco), incluso parcial, y la simple rotura del menisco aumentan la presión sobre el cartílago articular, favoreciendo el desarrollo de la artrosis.

esquema comparativo de rodilla normal con meniscos y rodilla sin meniscos con aumento de presión

Alteraciones Biomecánicas

Los cambios en la longitud o ángulos de los segmentos corporales pueden alterar la movilidad y la distribución de fuerzas, aumentando el riesgo de artrosis de rodilla. La corrección de la alineación y el fortalecimiento muscular son medidas preventivas importantes.

Enfermedades y Trastornos Metabólicos

La diabetes mellitus se ha relacionado con un mayor riesgo de artrosis de rodilla. Otros trastornos metabólicos, como la hemocromatosis (exceso de hierro) o la enfermedad de Wilson (exceso de cobre), también pueden lesionar el cartílago articular.

Infecciones Articulares

La artrosis secundaria a procesos infecciosos (artritis séptica) puede ocurrir como resultado de una infección en la articulación de la rodilla. El tratamiento se enfoca en la infección subyacente.

Enfermedades Articulares Preexistentes

Trastornos como la artritis reumatoide o la gota pueden lesionar el cartílago articular y desencadenar artrosis.

Prevalencia de la Artrosis de Rodilla

La prevalencia de la artrosis de rodilla varía globalmente. Según la Osteoarthritis Research Society International (OARSI) y el estudio de Long et al. (2022) publicado en Arthritis & Rheumatology, la prevalencia ha aumentado significativamente:

  • En 2019, alrededor de 528 millones de personas en todo el mundo tenían artrosis, un incremento del 113% desde 1990 (cuando eran 247 millones).
  • La articulación de la rodilla es la más afectada, con una prevalencia de 365 millones de casos.
  • Alrededor del 73% de las personas con artrosis son mayores de 55 años y el 60% son mujeres.

En España, el estudio EPISER2016 reportó una prevalencia de artrosis de rodilla del 13,83% en la población mayor de 40 años, superior a la artrosis de cadera (5,13%). Se prevé que la prevalencia global de la artrosis siga aumentando con el envejecimiento de la población y el incremento de las tasas de obesidad y traumatismos.

mapa mundial mostrando la prevalencia de artrosis de rodilla por región

Síntomas de la Artrosis de Rodilla

Los síntomas de la artrosis de rodilla suelen desarrollarse gradualmente y pueden variar en intensidad y forma de comienzo. Los más característicos son:

  • Dolor: Frecuentemente descrito como intenso y profundo, es el síntoma inicial. Suele ser de carácter mecánico, empeora con las actividades que implican soportar peso (estar de pie, subir/bajar escaleras, ponerse en cuclillas, caminar en terreno irregular) y mejora con el reposo. Al principio, puede aparecer al iniciar una actividad y desaparecer, pero reaparece si la actividad se prolonga. A medida que avanza, el dolor se presenta con ejercicios más livianos, hasta que cualquier movimiento, por pequeño que sea, desencadena molestias.
  • Rigidez Articular: Aparece después de períodos de inactividad prolongada o al despertar (rigidez matutina), pero suele durar menos de 30 minutos y mejora rápidamente con el movimiento.
  • Disminución de la Movilidad e Incapacidad Funcional: La articulación pierde la capacidad de estirarse y doblarse por completo, limitando la realización de tareas diarias.
  • Crepitación: Las superficies irregulares de los cartílagos pueden hacer que las articulaciones rechinen, chirríen y crujan al movilizarlas.
  • Hinchazón y Sensibilidad: La articulación puede hincharse y volverse dolorosa a la palpación.
  • Deformidad Articular: El nuevo crecimiento de hueso (osteofitos) y otros tejidos puede agrandar las articulaciones y causar alteraciones en la alineación, como el arqueamiento de la extremidad inferior.

Un descenso de la actividad física debido al dolor y la limitación de la movilidad puede llevar a otras afecciones como enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes, y afectar significativamente la calidad de vida y la salud mental.

Diagnóstico de la Artrosis de Rodilla

El diagnóstico de la artrosis de rodilla es eminentemente clínico y se basa en los signos y síntomas del paciente, los factores de riesgo y las alteraciones presentes en el examen físico. Aunque no siempre se requiere la totalidad de los síntomas para el diagnóstico, la sospecha clínica es fundamental.

Las principales herramientas diagnósticas son:

  • Radiografías: Se solicitan proyecciones anteroposterior y lateral de ambas rodillas con el paciente de pie, y una radiografía axial de rótula. La proyección de Rosenberg es importante, ya que tiene mejor correlación con la disminución del grosor del cartílago articular. Sin embargo, las radiografías no son muy útiles para la detección precoz, ya que no muestran los cambios iniciales en los cartílagos, y los cambios observados a menudo no se correlacionan directamente con la intensidad de los síntomas.
  • Resonancia Magnética Nuclear (RMN): Puede revelar cambios precoces en los cartílagos y evaluar adecuadamente las estructuras blandas periarticulares. Técnicas avanzadas como T2 mapping, dGEMRIC o T1rho permiten obtener información cuantitativa del daño condral. Rara vez es necesaria para el diagnóstico inicial, pero útil en casos con radiografías negativas o inespecíficas.
  • Artro-TAC: Otra prueba complementaria para evaluar el cartílago y descartar diagnósticos diferenciales.
  • Análisis de Sangre: No existen análisis de sangre específicos para la artrosis, pero pueden ser útiles para descartar otros trastornos como infecciones o gota.
  • Análisis de Líquido Sinovial: Si la articulación está inflamada, se puede extraer una muestra de líquido sinovial para analizarla y diferenciar la artrosis de otras afecciones articulares.

Los criterios del American College of Rheumatology se utilizan principalmente en estudios de investigación.

Grados de Severidad de la Artrosis de Rodilla (Clasificación de Kellgren-Lawrence)

Radiológicamente, la artrosis de rodilla se clasifica en 5 grados según la escala de Kellgren-Lawrence, que evalúa el estrechamiento del espacio articular, la presencia de osteofitos y la esclerosis ósea. Es importante recordar que no existe una correlación directa entre el grado de deterioro articular radiológico y la presentación clínica de los pacientes.

  • Grado 0: No se observan signos radiográficos de artrosis.
  • Grado 1 (Dudoso/Leve): Posible estrechamiento del espacio articular y posible presencia de osteofitos (espolones óseos).
  • Grado 2 (Leve): Presencia definida de osteofitos y posible estrechamiento del espacio articular.
  • Grado 3 (Moderado): Estrechamiento moderado del espacio articular, múltiples osteofitos moderados, leve esclerosis y posible deformidad de los extremos de los huesos. El cartílago está significativamente deteriorado.
  • Grado 4 (Grave): Marcado estrechamiento del espacio articular, abundantes osteofitos, esclerosis grave y deformidad severa de los extremos de los huesos. Hay una afectación importante de la movilidad articular.
imágenes de radiografías de rodilla mostrando los diferentes grados de Kellgren-Lawrence

Opciones de Tratamiento para la Artrosis de Rodilla

El tratamiento de la artrosis de rodilla busca principalmente aliviar el dolor, mantener la flexibilidad articular y optimizar la función articular general. No existe un tratamiento conservador que haya demostrado detener o disminuir la progresión de la enfermedad.

Medidas No Farmacológicas y Físicas

Estas medidas son fundamentales para el manejo de la artrosis y deben ser la primera línea de acción:

  • Educación y Autocuidado: Aprender a convivir con la enfermedad y ajustar las actividades diarias.
  • Mantenimiento de un Peso Adecuado: Reducir la carga sobre la rodilla es crucial, especialmente en casos de sobrepeso u obesidad.
  • Ejercicio Terapéutico:
    • Ejercicios de fuerza, flexibilidad y resistencia: Ayudan a mantener el cartílago, aumentar la amplitud de movimiento y fortalecer los músculos circundantes para absorber mejor las cargas.
    • Ejercicios aeróbicos de bajo impacto: Caminar, nadar, montar en bicicleta estacionaria o usar máquinas elípticas son efectivos. El ejercicio en agua (piscina) es beneficioso para el dolor más intenso.
    • Ejercicios de estiramiento: Deben hacerse a diario.

    5 ejercicios para aliviar el Dolor de la Artrosis de Rodilla

  • Fisioterapia y Terapia Ocupacional: Incluyen la aplicación de termoterapia (frío o calor local), técnicas como TENS, electroterapia y ultrasonidos. La rehabilitación es clave para mejorar la movilidad y reducir el dolor.
  • Ortesis y Ayudas Técnicas:
    • Calzado con suela de goma y tacón bajo.
    • Plantillas de diseño específico para reducir el dolor y mejorar la marcha.
    • Rodilleras para pacientes con rodilla en varo.
    • Bastones, muletas, andadores o asientos elevados de inodoro para facilitar la movilidad y proteger las articulaciones.
  • Descanso Adecuado: Equilibrar el ejercicio con períodos cortos de reposo para las articulaciones doloridas (cada 4-6 horas). Sin embargo, la inmovilización prolongada puede empeorar la artrosis.
  • Adaptaciones Posturales: Evitar sillas, tumbonas o colchones demasiado blandos. Utilizar sillas de respaldo recto con asientos altos y dormir en colchones firmes.

Tratamiento Farmacológico

Los fármacos se utilizan como complemento del ejercicio y la fisioterapia para reducir los síntomas y permitir una actividad diaria más normal. No alteran directamente el curso de la artrosis, pero ayudan a manejar el dolor y la inflamación.

  • Analgésicos: El paracetamol (acetaminofén) es la primera elección para el alivio del dolor en la artrosis de rodilla, con seguridad comprobada en el uso a largo plazo. En casos de dolor moderado que no responde al paracetamol, pueden usarse analgésicos opiáceos como el tramadol.
  • Antiinflamatorios No Esteroideos (AINEs): Reducen el dolor y la inflamación. Pueden ser orales o tópicos (gel de diclofenaco al 1%). Se recomiendan cuando el paracetamol no es suficiente, pero su uso a largo plazo presenta potenciales efectos adversos.
  • Corticoides Intraarticulares (CIA): Utilizados históricamente por su capacidad antiinflamatoria. Demuestran un efecto beneficioso a corto plazo para el alivio del dolor (una semana), pero no a largo plazo, e incluso podrían inducir daño condral. Su uso actual se limita a casos de sinovitis transitorias con derrame articular.
  • Condroprotectores y Moduladores de la Enfermedad:
    • Glucosamina (GA) y Condroitín Sulfato (CS): Aunque participan en la formación de cartílago, la evidencia disponible sugiere un rol limitado en el tratamiento sintomático y no consistentemente en la modificación de la progresión de la enfermedad.
    • Medicamentos de residuos insaponificables: Han demostrado inhibir citoquinas proinflamatorias y estimular la actividad sintética de los condrocitos in vitro.
    • Nutracéuticos: Compuestos con efectos antioxidantes como el resveratrol y el té verde, que podrían mejorar el ambiente del cartílago, aunque faltan estudios de mejor calidad.
    • Ácido Hialurónico (HA) Intraarticular (Viscosuplementación): Este componente natural del líquido articular tiene efectos lubricantes, antiinflamatorios, analgésicos y condroprotectores. Es efectivo en aproximadamente el 60% de los pacientes para una mejoría sintomática, y el tratamiento puede repetirse cada 6 meses.

Medicina Regenerativa

Esta área prometedora busca ofrecer alternativas innovadoras para los pacientes:

  • Concentrado Celular de Sangre Periférica (CCSP) o Plasma Rico en Plaquetas (PRP): Consiste en extraer sangre del paciente, centrifugarla para separar las plaquetas y factores de crecimiento, y luego inyectarla en la articulación. Las proteínas bioactivas estimulan la proliferación celular y la síntesis de nuevos tejidos, promoviendo la regeneración del cartílago y la mejora de la función articular.
  • Terapia Celular y Uso de Células Madre: Han ganado relevancia en la investigación. Sin embargo, algunas directrices actuales indican que no hay pruebas suficientes que demuestren que el tratamiento con células madre sea beneficioso para la artrosis.
infografía sobre el proceso de obtención y aplicación de PRP en la rodilla

Tratamiento Quirúrgico

En casos más avanzados de artrosis de rodilla, cuando el dolor y la pérdida de funcionalidad son severos y el tratamiento conservador no es suficiente, se puede recomendar la cirugía:

  • Artroplastia de Rodilla (Prótesis Total o Parcial de Rodilla): Es una opción para reducir el dolor, restaurar la movilidad y mejorar la calidad de vida de la mayoría de las personas con articulaciones gravemente afectadas.
  • Cirugía para Drenar Líquido de la Articulación: En casos de artrosis secundaria a procesos infecciosos, se enfoca en tratar la infección subyacente.

Impacto en la Calidad de Vida y Apoyo Psicológico

La artrosis de rodilla puede empeorar notablemente la calidad de vida, dificultando actividades domésticas, laborales y sociales. La cronicidad del dolor y la pérdida de movilidad pueden afectar la salud mental, el sueño y las relaciones personales. El apoyo psicológico y un manejo integral del dolor son fundamentales para sobrellevar la enfermedad.

Respuesta Global y Recomendaciones (OMS)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) está implementando medidas para ampliar el acceso a la atención de personas con artrosis:

  • Iniciativa Rehabilitación 2030: Proporciona información sobre intervenciones esenciales para la rehabilitación de diversas afecciones de salud, incluyendo la artrosis.
  • Decenio del Envejecimiento Saludable de las Naciones Unidas: Promueve la reorientación de los sistemas de salud para atender las diversas necesidades de las personas mayores, incluyendo la prevención de la pérdida de capacidad locomotora y psicológica debido al dolor.

El cuidado personal, la actividad física regular y el mantenimiento de un peso saludable son pilares para controlar los síntomas y reducir el riesgo de progresión de la enfermedad.

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