Realidad y desafíos de los adultos mayores en la comuna de Lonquimay

En la zona cordillerana de Lonquimay, un territorio de profundo ancestro pehuenche, el Hogar de Cristo despliega su Programa de Atención Domiciliaria (PADAM). Actualmente, 30 hombres y mujeres de 70 años o más, quienes se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad, reciben apoyo integral a través de esta iniciativa. Estos adultos mayores enfrentan cotidianamente los desafíos de habitar la región con mayores índices de pobreza multidimensional y de ingresos en el país.

Fotografía del paisaje montañoso y cordillerano de Lonquimay, reflejando el entorno rural donde habitan los adultos mayores del programa.

El impacto de la crisis sanitaria en la población mayor

La llegada de la pandemia por Covid-19 profundizó la fragilidad de esta comunidad. La emergencia sanitaria coincidió con el fin de la cosecha del piñón o pehuén, fruto de la araucaria que constituye la fuente de ingresos más significativa para el pueblo pehuenche. Debido a las restricciones, muchos recolectores no pudieron comercializar su cosecha, lo que generó un impacto económico inmediato.

Claudia Mellado, jefa de operación social de La Araucanía del Hogar de Cristo, expresa su preocupación constante: “La mayor inquietud por Lonquimay es el abastecimiento, que se cierre el túnel y no lleguen suministros. Allí hay muchos adultos mayores solos, algunos postrados”. A esta dificultad de acceso se suma la brecha digital, ya que muchos de los usuarios carecen de destrezas tecnológicas o de conectividad, lo que dificulta la comunicación y la contención a distancia.

Historias de vida y aislamiento rural

La realidad de los adultos mayores de Lonquimay se divide entre el radio urbano y los sectores rurales, donde el aislamiento es crítico. A continuación, se presentan tres casos emblemáticos atendidos por el programa:

  • Agustín Cayuqueo (70 años): Vive solo en el sector Rincón de Icalma. Sin luz eléctrica ni alcantarillado, su única compañía son sus animales, a quienes llama como futbolistas famosos. Al ser analfabeto y no contar con conectividad, quedó totalmente desconectado durante la pandemia.
  • Francisco Millal (68 años): Viudo y padre de un adolescente, enfrenta problemas de salud que requieren cirugía. Actualmente, depende de su hijo para el abastecimiento básico en un hogar donde el invierno representa una amenaza debido a la falta de leña.
  • Fidelmira Díaz (74 años): Conocida como "la señora del cementerio", vive en una vivienda de autoconstrucción en una loma. A pesar de la falta de servicios básicos como agua potable o alcantarillado, muestra una notable resiliencia frente a las adversidades.

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Desafíos en la atención y suministro

El personal encargado del PADAM en Lonquimay ha enfrentado obstáculos logísticos significativos. Durante las primeras semanas de la emergencia, se reportó un grave desabastecimiento de insumos básicos y productos de primera necesidad, como la harina y elementos de higiene. La labor de contención social se ha vuelto vital, focalizándose en el apoyo directo y en la gestión de ayudas materiales, como las cajas de alimentos impulsadas por la campaña #ChileComparte.

La vulnerabilidad extrema de estos usuarios, sumada a la precariedad de sus viviendas y la dificultad geográfica de la zona, exige un esfuerzo coordinado para asegurar que los servicios de salud y los suministros básicos lleguen a los lugares más apartados, garantizando la dignidad y el cuidado de los mayores de la comunidad pehuenche.

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