A medida que sumamos años a nuestra vida, es natural que nuestro cuerpo experimente algunos cambios, incluyendo nuestros ojos. La visión comienza a sufrir alteraciones con el paso del tiempo, lo que puede manifestarse como dificultad para leer, colores menos vibrantes o mayor sensibilidad a la luz.
El ojo humano, una obra de ingeniería biológica asombrosa, está sujeto al desgaste natural del tiempo. Con el paso de los años, el cristalino, esa lente natural dentro del ojo que ayuda a enfocar, puede volverse menos flexible. Esta condición dificulta el enfoque de objetos cercanos y se conoce como presbicia o vista cansada.
Más allá de la presbicia, existen condiciones más serias que merecen atención. El envejecimiento aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades oculares crónicas, muchas de las cuales, si no se detectan a tiempo, pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida.
Factores de Riesgo y Causas Generales

La principal causa del desarrollo de una enfermedad ocular en el adulto mayor es el descuido sobre la salud visual. Con el avance de la edad, las personas están más propensas a padecer cualquier enfermedad. Además, a partir de los 60 años, otras patologías como la diabetes y la hipertensión pueden afectar la salud ocular. Los cambios sensoriales tienen un tremendo impacto sobre el estilo de vida del mayor y afectan a áreas sociales como la comunicación, el disfrute de las actividades y las interacciones comunitarias. Otras causas de problemas de la vista en el adulto mayor están asociadas a los malos hábitos. Son muchas las enfermedades de los ojos que no presentan síntomas, lo que dificulta su detección temprana. Según la Encuesta europea de salud en España, un 23,24% de las personas mayores de 65 años en España presenta algún tipo de deficiencia visual. La aparición de deficiencias visuales debe tenerse en cuenta ya que normalmente es consecuencia de un proceso patológico, a excepción de la presbicia.
Alteraciones Oculares Comunes en el Adulto Mayor
1. Presbicia (Vista Cansada)
Es el término designado a la pérdida de visión de objetos cercanos causada por la edad. Este problema visual suele aparecer a partir de los 40 años. La presbicia es la pérdida gradual de la capacidad del ojo para enfocar objetos cercanos. En la mediana edad, el cristalino se hace menos flexible, con menos capacidad de aumentar de grosor y, en consecuencia, menos apto para enfocar objetos cercanos. Las gafas de lectura o las gafas bifocales pueden ayudar a compensar esta dificultad.
2. Cataratas

Las cataratas son, sin duda, una de las afecciones oculares más prevalentes en adultos mayores. Se producen por la opacidad progresiva del cristalino, que no permite que la luz pase a través de él y dificulta la visión. Es como mirar a través de un parabrisas sucio o empañado. Con la edad se produce la opacificación gradual del cristalino del ojo. Es el resultado de una descomposición de proteínas producida en el cristalino debido al envejecimiento. Si progresa en ambos ojos -que es lo más frecuente- produce ceguera, que es reversible con cirugía, la que remplaza el cristalino por un lente artificial que dura toda la vida, con un excelente resultado. La catarata es la causa de ceguera reversible más común, y su frecuencia se incrementa mucho con la edad. En la vejez, los cambios en el ojo pueden comprender el cambio del color blanco del cristalino hacia un tono amarillo o marronoso; este cambio se debe a los muchos años de exposición a la luz ultravioleta.
Síntomas de las Cataratas
- Visión borrosa o velada.
- Dificultad para ver de noche, especialmente al conducir por el resplandor de las luces.
- Sensibilidad a la luz.
- Percepción de los colores menos vívida.
- La conducción puede resultar más complicada, en especial por la noche o con lluvia. En el caso de sensibilidad al deslumbramiento o en personas con una visión periférica reducida, puede resultar difícil conducir.
Tratamiento de las Cataratas
Si el problema de cataratas interfiere con la vida cotidiana de una persona, es necesario acudir a una consulta oftalmológica para una revisión. Durante el procedimiento quirúrgico se quita el cristalino opaco y se reemplaza con una lente artificial transparente.
3. Glaucoma

También conocido como el “ladrón silencioso de la vista”, el glaucoma se refiere a un grupo de enfermedades que dañan el nervio óptico, el cual es vital para enviar las imágenes desde el ojo al cerebro. Uno de los principales causantes de ceguera en personas mayores de 60 años es el glaucoma. A menudo, está asociado con una presión elevada dentro del ojo. Lo complicado del glaucoma es que es indoloro y sigiloso. Es una enfermedad que afecta a la retina y al nervio óptico y suele asociarse a una presión intraocular elevada. En las fases tempranas no presenta síntomas, lo que dificulta su detección. Las células nerviosas de la retina y sus axones en el nervio óptico se ven dañados y la transmisión de la información visual no llega al cerebro, con lo que no se forman las imágenes. Cuando la enfermedad está evolucionada se produce una reducción del campo visual, pudiendo llegar a producir ceguera.
Importancia del Diagnóstico Temprano
Lo más preocupante del glaucoma es que, en sus etapas iniciales, no presenta síntomas evidentes. Suele ser asintomática, es decir que no produce ningún síntoma, hasta que la pérdida de campo visual es irreversible. Hay que tener en cuenta que el daño que genera el glaucoma no se puede revertir. Por lo tanto, es crucial la detección temprana para minimizar el impacto de esta enfermedad. Un diagnóstico temprano de glaucoma puede marcar la diferencia entre mantener tu visión y enfrentarte a una pérdida irreversible.
4. Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)

La degeneración macular es un trastorno ocular que destruye lentamente la visión central y aguda, lo cual dificulta la lectura y la visualización de detalles finos. La enfermedad es más común en personas de más de 55 años, razón por la cual a menudo se denomina degeneración macular asociada con la edad (DMAE o DME). Es la más importante de las enfermedades oculares, ya que es la causa más frecuente de ceguera en personas mayores. Se trata de una lesión de la retina por acumulación de sustancias de desecho en una zona de importancia capital para la visión, la mácula. Al tratarse de una afectación macular, la visión cercana se verá muy afectada, limitando, e incluso imposibilitando, todas las actividades que tienen que ver con la lectura o el reconocimiento de los objetos o las caras, ya que, cuando miramos algo, fijamos la visión precisamente con la mácula. Sin embargo, la visión periférica se mantiene, por lo que las actividades ligadas a la movilidad pueden conservarse.
Tipos de DMAE
- DME Seca: Ocurre cuando los vasos sanguíneos bajo la mácula se vuelven delgados y frágiles. Se forman pequeños depósitos amarillos, llamados engrosamientos localizados (drusas). Casi todas las personas con degeneración macular comienzan con la forma seca. Es la más común y progresa lentamente, causando un adelgazamiento de la mácula.
- DME Húmeda: Ocurre solo en alrededor del 10% de las personas con degeneración macular. Crecen nuevos vasos anormales y muy frágiles bajo la mácula. Estos vasos dejan escapar sangre y líquido. Este tipo de DME causa la mayor parte de la pérdida de la visión asociada con la enfermedad.
Síntomas de la DMAE
DME Seca
- Al principio, es posible que no se presenten síntomas.
- Visión borrosa, objetos en la visión central lucen distorsionados y opacos, colores desvanecidos.
- Dificultad para leer impresos o ver otros detalles.
- Necesidad de más luz para leer o llevar a cabo tareas diarias.
- Una mancha borrosa en el centro de la visión se vuelve gradualmente más grande y más oscura.
- En fases tardías, dificultad para reconocer caras a distancia.
DME Húmeda
- El síntoma inicial más común es que las líneas rectas aparecen torcidas y onduladas.
- Puede haber una pequeña mancha oscura en el centro de la visión que se vuelve más grande con el tiempo.
Con ambos tipos de DME, la pérdida de la visión central puede presentarse muy rápidamente. Si esto ocurre, se necesita urgentemente la evaluación de un oftalmólogo, preferiblemente a un especialista en retina.
Tratamiento de la DMAE
Si usted tiene DME avanzada o seca grave, no hay ningún tratamiento probado que pueda restablecer la visión. Si tiene DME incipiente y no es fumador ni ha sido fumador, una combinación de ciertas vitaminas, antioxidantes y cinc puede evitar el empeoramiento de la enfermedad (fórmula "AREDS"), aunque esto no devolverá la visión que ya se haya perdido. Los fumadores no deben usar este suplemento. La luteína y la zeaxantina, que son sustancias que se encuentran en los vegetales de hojas verdes, también pueden disminuir el riesgo de degeneración macular relacionada con la edad.
Para la DMAE húmeda, el oftalmólogo puede recomendar:
- Cirugía láser (fotocoagulación con láser): un pequeño haz de luz destruye los vasos sanguíneos anormales y permeables.
- Terapia fotodinámica: una luz activa un medicamento que se inyecta en el cuerpo para destruir los vasos sanguíneos permeables.
- Medicamentos anti-VEGF: medicamentos especiales que impiden la formación de nuevos vasos sanguíneos se inyectan en el ojo.
Las ayudas para la visión baja (como lentes especiales) y la terapia pueden ayudarle a usar la visión que tiene de manera más efectiva y mejorar su calidad de vida. La DME no afecta la visión lateral (periférica), lo que significa que nunca ocurre una pérdida completa de la visión. Este trastorno ocasiona únicamente la pérdida de la visión central.
5. Retinopatía Diabética

La retinopatía diabética es un problema de visión por diabetes. Es una enfermedad derivada de la diabetes que se debe a la alteración progresiva de los vasos sanguíneos que nutren la retina, lo que produce una extravasación y acumulación de fluidos en las capas de la retina que ocasionan un engrosamiento del tejido retiniano y un emborronamiento de la visión. La diabetes tipo dos se da con más frecuencia en personas mayores. La retinopatía de la diabetes puede manifestarse de varios modos porque son diversas las lesiones que pueden producirse. Lo más común es que aparezcan escotomas en el campo visual, autenticas “manchas” producidas por la presencia de hemorragias en la retina, o una mala visión central, provocada por la afectación de la macula. Pero lo más común es que el paciente no note nada, a pesar de tener lesiones.
Si eres una persona con diabetes, debes asegurarte de hacer revisiones una vez al año con tu oftalmólogo. En este caso, es fundamental someterse a reconocimiento periódico.
6. Desprendimiento de Retina
Sucede cuando la retina pasa a separarse del soporte subyacente en la parte trasera del ojo. En algunos casos, esto provoca que la retina se desprenda. Determinadas enfermedades de la retina, como el desprendimiento de retina, tienen más posibilidades de aparecer durante la vejez.
7. Ojo Seco (Xeroftalmia) y Lagrimeo Excesivo
La sequedad ocular es frecuente en personas mayores. Ocurre cuando las glándulas lacrimales no funcionan bien. Puedes sentir picazón, ardor o sufrir alguna pérdida de la visión. Los ojos secos son más comunes a medida que las personas van envejeciendo, especialmente en las mujeres. Su causa puede ser una escasa producción de lágrimas o lágrimas de mala calidad, que no cumplen la función de humedecer y proteger el ojo. La producción de lágrimas también disminuye con la edad, y en consecuencia hay menos lágrimas disponibles para mantener húmedo el ojo. Estos cambios explican por qué las personas mayores tienen más probabilidad de sufrir sequedad ocular. Sin embargo, a pesar de que por lo general los ojos tienden a estar secos, el lagrimeo puede ser significativo cuando los ojos están irritados, como al cortar una cebolla o cuando un objeto entra en contacto con el ojo.
El lagrimeo excesivo, también llamado “exceso de lágrimas”, sucede cuando la persona es sensible a la luz, el viento o cambios de temperaturas. Se asocia con la sequedad ocular y se alivia con el uso de gafas de sol y lágrimas artificiales.
8. Problemas de los Párpados
Los músculos que permiten cerrar los párpados pierden fuerza con la edad. Los problemas comunes de los párpados incluyen párpados enrojecidos e hinchados, picazón, lagrimeo y costras que se forman en las pestañas durante el sueño. Esta pérdida de fuerza, combinada con la gravedad y la laxitud de los párpados debida a la edad, a veces provoca la caída del párpado inferior, que se aleja del ojo. Este trastorno se llama ectropión. A veces, cuando la laxitud relacionada con la edad afecta a una parte diferente del párpado, el párpado inferior se vuelve hacia dentro, haciendo que las pestañas rocen el globo ocular. Este trastorno se denomina entropión. Cuando se afecta el párpado superior, este puede caer con laxitud, una afección denominada ptosis. Estos problemas pueden ser causados por una condición médica llamada blefaritis y pueden ser tratados con compresas tibias y pomadas suaves para limpiar los párpados.
La persona que padece entropión comienza a perder elasticidad en el párpado, provocando que las pestañas crezcan hacia la parte interna del ojo.
9. Moscas Volantes (Flotadores Oculares)
Son puntos diminutos o «telarañas» que parecen flotar a través de la visión. Es posible que las veas en habitaciones iluminadas o cuando estás afuera en un día despejado. La aparición de manchas flotantes en el campo visual puede estar asociada a otras patologías que afectan a la vista, como por ejemplo la diabetes. Las personas mayores también pueden ver un mayor número de puntos negros flotantes.
10. Baja Visión
Esta condición dificulta la visión incluso cuando se usan lentes correctores o cualquier tratamiento estándar. Existen varios grados de baja visión. Para la baja visión, algunos recomiendan el uso de lupas o lentes especiales para aprovechar al máximo la capacidad de ver.
Otros Cambios Oculares Relacionados con la Edad
- Arco senil: Un depósito de sales de calcio y colesterol que aparece como un anillo blanco-grisáceo en el borde de la córnea. Es frecuente en las personas mayores de 60 años y no afecta la visión.
- Pupilas: Los músculos que regulan el tamaño de las pupilas se debilitan con la edad. Las pupilas pueden volverse más pequeñas, reaccionar más lentamente a la luz y dilatarse con más lentitud en la oscuridad. Por esta razón, las personas mayores de 60 años pueden percibir con menos brillo los objetos, verse deslumbradas en el momento de salir al exterior y tener dificultad para pasar de un ambiente iluminado a otro más oscuro.
- Enoftalmos y Protrusión de Grasa Orbitaria: En algunas personas de edad avanzada, la grasa acumulada en torno a la órbita se contrae, lo que ocasiona que el ojo se hunda dentro de la órbita (enoftalmos). Dada la laxitud de los tejidos, la grasa de la órbita también puede protruir hacia afuera en los párpados, haciendo que los ojos parezcan constantemente hinchados.
Diagnóstico y Prevención
Cuidado de los ojos en el adulto mayor
Mi recomendación es que te realices un examen ocular completo al menos una vez al año, o con la frecuencia que tu oftalmólogo te indique. Para personas mayores de 65 años, es recomendable acudir a exámenes oculares de manera anual. En este tipo de exámenes, el profesional aplicará unas gotas en los ojos para dilatar las pupilas. Para la detección de la retinopatía diabética, se realiza un examen con pupila dilatada.
El control minucioso con el oftalmólogo es importante. La detección temprana de cambios en la visión es importante, ya que cuanto antes se realice el tratamiento, mayor será el desenlace clínico. La detección temprana lleva a un tratamiento más oportuno y, con frecuencia, a un mejor desenlace clínico.
Recomendaciones para la Salud Visual
- Exámenes oculares regulares: Las cataratas se desarrollan de manera progresiva, con lo que muchas veces el paciente tarda en darse cuenta. No esperes a que los problemas visuales sean evidentes para buscar ayuda.
- Alimentación saludable: Lleva una alimentación saludable con una dieta equilibrada. Varios estudios demuestran que los antioxidantes presentes en las verduras y frutas podrían reducir el riesgo de cataratas. No fume. Consuma una alimentación saludable rica en frutas y verduras y baja en grasa animal.
- Protección ocular: Protege tus ojos con gafas de sol que bloqueen el 99-100% de los rayos UVA y UVB cada vez que estés al aire libre.
- Estilo de vida activo: Haga ejercicio de manera regular. Mantenga un peso saludable.
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