Con el resurgimiento de la discusión sobre la reforma previsional, han vuelto al ataque los detractores del sistema de capitalización individual, tomando como argumento principal la repartición de utilidades que realizan estas instituciones. El argumento se fundamentaría bajo la idea de que las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones) serían empresas que no contarían con un patrimonio propio y, por tanto, no tendrían consecuencia alguna al administrar mal el dinero acumulado en los fondos.
Tales afirmaciones encierran graves imprecisiones y falsedades que son de gran importancia aclarar, ya que se trata de instalar la idea de que estas instituciones ganarían dinero a costa de los fondos previsionales de los afiliados.
Capital Patrimonial de las AFP
Primero que nada, hay que aclarar que las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) sí cuentan con un capital patrimonial que, además, está separado del capital administrado que pertenece a los afiliados, dándose una separación contable entre ambas reservas patrimoniales.
No obstante, el patrimonio consolidado de las seis AFP, es decir, la suma de los patrimonios netos atribuibles a los accionistas, equivale a un 0,19% del patrimonio total de los fondos de pensiones. Adicionalmente, el patrimonio total de los fondos de pensiones se refiere al monto total acumulado por los afiliados y se agrega en las comparativas para establecer una relación entre el patrimonio neto atribuible a los accionistas y el patrimonio total de los fondos.
En principio, uno tendería a pensar que las AFP son instituciones que cuentan con grandes sumas patrimoniales; no obstante, los datos muestran que hay valor comprometido y que, por consecuencia, hay riesgos involucrados en la gestión administrativa de las AFP. Por lo tanto, es completamente falso que son “las únicas empresas en que los accionistas aportan $0 pesos y retiran millones en utilidades“, ya que, como toda empresa, no son instituciones invulnerables a la mala gestión humana, también están sujetas a malas decisiones y también pueden quebrar.

El Mecanismo de "Encaje" y la Asunción de Riesgos
Una pregunta frecuente es: ¿qué sucede cuando las AFP “administran mal” nuestro dinero? ¿Será que solo asumimos las pérdidas nosotros? ¿La casa siempre gana? Para responder esta pregunta, debemos explicar el concepto de “Encaje”.
En terminología bancaria, el Encaje es un porcentaje de los depósitos recibidos por cada entidad financiera que no puede ser utilizado, con el propósito de mantener un porcentaje de liquidez disponible. En este caso, el término Encaje, del artículo 37 del D.L. Nº 3.500, se refiere a que las Administradoras deberán mantener un activo denominado Encaje, equivalente al uno por ciento (1%) de cada Fondo de Pensiones. Este Encaje se invertirá en cuotas del respectivo Fondo. Para efectos del presente Título, se entenderá por Fondo de Pensiones: Tipo A, Tipo B, Tipo C, Tipo D y Tipo E, al número de cuotas que constituye el patrimonio de cada tipo de Fondo, el último día hábil de cada mes.
Al trimestre de junio de 2022, el Encaje consolidado estaba valorizado en $1.429.545.745, lo que equivale al 51,4% del total patrimonial de las AFP; en efecto, un poco más de la mitad del equivalente patrimonial está comprometido en activos por concepto de Encaje.
En otras palabras, este mecanismo funciona de la siguiente forma: por cada 1.000 pesos administrados, la AFP deberá poner $10 en el mismo fondo que su afiliado. En tanto, si aquel afiliado se cambia de fondo, la AFP deberá cambiar ese peso al fondo donde se mueva su afiliado. Por lo tanto, si aquel afiliado tomó una mala decisión al cambiarse, la AFP tendrá que compartir dicha decisión, tornándose un fondo espejo. En consecuencia, si el Fondo A reporta rentabilidad negativa, esa proporción también recae en el Encaje de la AFP, dañando su valorización patrimonial neta.
Por las razones antes mencionadas, en la práctica, si los fondos tienen un mal desempeño, el Encaje se verá afectado en la misma proporción porcentual que el Fondo de Origen del afiliado. La AFP no podrá retirar dicho Encaje, ni podrá cambiar dicha proporción porcentual a otro fondo. El Encaje ha estado sujeto a fuertes fluctuaciones, sufriendo grandes pérdidas patrimoniales acompañadas de leves recuperaciones. Así que, es falso que sean “un negocio redondo” en donde la “casa siempre gane”.
El Encaje sirve como incentivo para que las AFP conformen carteras de inversión eficientes, y para que hagan bien -dentro de lo posible- su trabajo administrando los fondos de pensiones. Esto se debe a que las AFP son empresas que tienen que mostrar rendimientos positivos en sus estados de resultados y, por tanto, cuando no internalizan a tiempo la volatilidad del mercado, se tienen que entregar explicaciones, ya que el patrimonio de la AFP se ve comprometido.

Distribución de Utilidades y sus Causas
El que haya grandes sumas en reparto de utilidades se debe principalmente a dos motivos:
- Las AFP están repartiendo dividendos con cargo a utilidades retenidas sobre ejercicios pasados, es decir, son excedentes operacionales de las administradoras que se encuentran en una industria amenazada por políticas populistas.
- Las AFP están utilizando caja que se liberó de los retiros del 10%, ya que la proporción administrada disminuyó en relación a la proporción que se debía mantener bajo el artículo 37 del D.L. Nº 3.500. Por consiguiente, una proporción del Encaje pasó a estar disponible para los accionistas.
Adicionalmente, hay que mencionar que se debe hacer un orden de proporciones, todos estos movimientos están en perfecta sincronía con perspectivas de estancamiento en la industria.
Orígenes y Características del Sistema de AFP en Chile
El sistema económico de Chile ha transformado derechos fundamentales en lucrativos negocios, siendo la protección social a los jubilados un claro ejemplo. El sistema previsional del país se ha convertido en una perversión insignia del modelo económico instaurado durante la dictadura militar de Augusto Pinochet.
Aunque el régimen dictatorial terminó hace más de un cuarto de siglo, el período de transición a la democracia no ha sido capaz de desmontar una de las políticas neoliberales más representativas de Pinochet. Se trata de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). El sistema de ahorro forzoso fue creado en 1980 por José Piñera, para entonces Ministro del Trabajo del ex dictador, y se impuso sin consulta popular y de forma obligatoria a la mayoría de los trabajadores, salvo los militares, quienes prefirieron mantener un sistema de jubilación aparte.
Este hecho marcó un hito en el Chile de Pinochet, que bajo la influencia de los Chicago Boys, convirtió al país latinoamericano en uno de los precursores de la privatización de la seguridad social a nivel mundial.
Funcionamiento del Sistema Previsional
El modelo de pensiones chileno parece rentable: a lo largo de su vida activa laboral, los ciudadanos depositan el 10% de su sueldo en forma de ahorros de jubilación a cuentas que, bajo una lógica de capitalización individual, son gestionadas por estas entidades privadas del sector financiero agrupadas en las AFP. Una de las principales características de este sistema privado de pensiones es que los fondos no pueden ser retirados hasta el día de la jubilación. Gracias a esto, el empresariado puede utilizar a su antojo los recursos provenientes del ahorro forzoso de años de trabajo como capital a favor de otras empresas sin que ello genere algún tipo de beneficio a modo de interés al pensionado.
Otra particularidad de las AFP es que el monto de la pensión de cada beneficiario es indefinido, es decir, dependerá de los años cotizados y de la rentabilidad de los fondos y no de una cuota fija. En este sentido, se estima que el 60% de las personas que cotiza por un período de al menos 30 años en las AFP, recibirá una pensión inferior al actual salario mínimo chileno.

El Impacto en los Afiliados: Bajas Pensiones
De acuerdo con un informe de la Superintendencia de Pensiones de Chile, al 31 de mayo de 2016 el valor de los ahorros de esas cuentas alcanzó los USD 171.089 millones, registrando así un aumento del 6,2% con respecto al mismo período del año anterior. Sin embargo, de los 10 millones de trabajadores afiliados al sistema, más de un millón están jubilándose y no están contentos con el monto de pensión que reciben: USD 300 en promedio.
Además, según datos de la Fundación Sol, de 336 mil pensiones de retiro programado para ese año, el 91,5% percibirá un monto menor o igual a los 231 dólares, lo que equivale al 62% del salario mínimo nacional, situación que deja en completo abandono a quienes han trabajado durante toda su vida y deben seguir haciéndolo para poder sobrevivir.
Se trata de un escenario alarmante, más aún si se piensa que en los próximos años el 72% de los afiliados que tienen entre 60 y 65 años, edad legal de jubilación, acumula menos de USD 45.000 en su cuenta individual. Esto significa que sus pensiones ascenderían apenas a unos USD 220 mensuales, que hoy día en Chile no alcanza ni siquiera para alquilar una habitación. A esto habría que agregarle las pretensiones de subir la edad de jubilación y de incrementar las tasas de ahorro individual, medidas que expertos advierten podrían devenir en una catástrofe social de no mediar un cambio radical del sistema previsional.
La miseria se extiende, pero los del 1% expanden sus riquezas a costa de la clase trabajadora. Las personas se están jubilando con pensiones autofinanciadas menores al salario mínimo. La mitad de las mujeres trabajadoras que se pensionaron en agosto de 2023 y que cotizaron entre 35 y 40 años, autofinanciaron una pensión de vejez por un monto menor a $251.107. Para el caso de los hombres, el monto fue de $316.503.
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Las Cuentas de las AFP: Un Negocio Rentable
Pese a que hoy están totalmente ilegitimadas por la mayoría ciudadana, las AFP se convirtieron en un negocio redondo para la clase empresarial chilena. A pesar de los bajos salarios y la relativamente baja tasa de cotización, el año 2014 las administradoras registraron ingresos por más de USD 10.300 millones por concepto de cotizaciones de trabajadores. Sin embargo, en el mismo año, se registró un gasto de apenas USD 4.200 millones para pagar pensiones.
Es necesario remarcar algunos datos contextuales:
- Mientras un trabajador promedio percibirá una pensión inferior a un sueldo mínimo mensual, las AFP generan beneficios diarios por el orden de USD 1.500 por jubilado.
- De los fondos acumulados del ahorro forzoso, solo un tercio es utilizado para pagar a los pensionados.
- El resto del dinero cotizado es:
- Gastado en las comisiones de las AFP por prestación de servicios.
- Invertido en grandes empresas chilenas y extranjeras para duplicar sus millonarias ganancias.
Cada vez que los trabajadores llegan a su décimo día del mes, el 10% de su salario es transferido como cotización a la AFP correspondiente, es decir, alrededor de $30.000 aproximadamente (tomando como base el salario mínimo establecido) pasan a las manos de empresas privadas, las que administran a su antojo los ahorros de años de trabajo. Pero eso no es todo. Las AFP no solo ‘administran’ el dinero de miles, sino que lo utilizan para invertir y obtener ganancias aún más millonarias.
En palabras del economista Gonzalo Durán “las AFP invierten el dinero de los trabajadores en los bancos, por ejemplo, en depósitos a plazo, cuyas tasas de interés fluctúan entre 4% y 4,5% anual. A su vez, estos mismos bancos, prestan ese dinero a los trabajadores por medio de créditos de consumo, a tasas anuales de 25% (…) Un negocio redondo."
Según el investigador Marcos Kremerman “el 90% de los pensionados con pensión programada recibe pensiones inferiores a $144.000”, mientras que el promedio de las ganancias diarias de las AFP es de $1 millón. Esta brutal realidad afecta a la mayoría de la población trabajadora, la que gana un mísero salario mínimo de $300 mil, en un contexto de profundo cuestionamiento hacia las instituciones del régimen político y la clase empresarial.
Rentabilidad de las AFP
El volumen de ganancias de las AFP consiste en observar la rentabilidad sobre patrimonio que han obtenido, pues esta se puede entender como la utilidad de la empresa en relación a su tamaño. En los últimos 20 años la rentabilidad sobre el patrimonio de las AFP alcanza un promedio anual de 25,7%, lo cual es elevadísimo para cualquier tipo de negocio. En Chile no hay seguridad social, pero sí negocio seguro.
Las AFP lograron alegres números para sus inversionistas, los mismos que pertenecen al 1% más rico del país y los grandes capitales extranjeros. AFP PlanVital y Provida alcanzaron ganancias de hasta 802% y 234% de aumento respecto del año anterior. Jugosos números para sus dueños, dinero fácil con plata del trabajador y la trabajadora, inversiones con nuestro dinero sin tener riesgo financiero. En la otra vereda, quienes se pensionan están recibiendo pensiones de miseria, amparados en una mentira implantada en dictadura. Las tasas de reemplazo jamás fueron y tampoco serán.

Ganancias Recientes (2024)
En el año 2024, las AFP experimentaron un incremento en sus utilidades, impulsado principalmente por el retorno del encaje y el crecimiento de las comisiones. Según los estados financieros reportados a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), las ganancias de las siete gestoras que componen el sistema alcanzaron los US$568,8 millones, lo que representa un aumento del 4,45% respecto a 2023. Los ingresos también mostraron una tendencia al alza, con un crecimiento del 5,73%, totalizando US$1.139,5 millones.
En particular, los resultados del encaje experimentaron un notable aumento del 20,31%, alcanzando los US$143,1 millones. La AFP con el mayor crecimiento en sus ganancias fue Modelo, con un aumento del 14,7%, alcanzando los US$53,3 millones, seguida por Planvital, cuya utilidad creció un 10,3%, alcanzando los US$53,4 millones.
El análisis razonado de las AFP sugiere que el incremento en las utilidades se debió principalmente a un mejor desempeño de la rentabilidad del encaje, lo que generó un aumento de $7.200 millones en sus resultados, reflejando el buen desempeño de los fondos de pensiones. Por otro lado, AFP Capital anotó un descenso en sus beneficios, lo que atribuyó en su análisis razonado a incrementos en gastos de personal por $6.786 millones, así como menores ganancias procedentes de inversiones por $2.515 millones debido a una disminución en recursos disponibles para inversión en fondos mutuos.
Las AFP continúan beneficiándose de un sistema que ha sido objeto de cuestionamientos. A pesar de los incrementos en las utilidades de estas entidades, los afiliados siguen siendo los grandes perdedores en términos de rentabilidad neta, ya que las comisiones asociadas a la gestión de los fondos afectan directamente el rendimiento de los ahorros de los trabajadores. La falta de una competencia real en el mercado, sumada a la concentración del sistema en unas pocas AFP, contribuye a la perpetuación de un modelo que muestra ganancias para las gestoras mas no un beneficio proporcional para los cotizantes.
Inversiones y Concentración de Poder Económico
Una vez desvelado cómo se teje el negocio de las AFP, resta por preguntar cuáles son esos negocios capitalizados con el dinero de todos los trabajadores chilenos.
Las Administradoras de Fondos de Pensiones invierten más de USD 6.500 millones en al menos siete compañías del grupo Luksic, un consorcio empresarial chileno que controla un importante número de firmas líderes en diferentes sectores que van desde la minería, industria y alimentos hasta las telecomunicaciones. Otros USD 4.500 millones son invertidos en nueve empresas del grupo Matte, que es el tercer holding más grande de Chile según la revista Forbes de 2014. Por otro lado, a la multinacional Cencosud, la tercera cadena de retail más grande de América Latina, propiedad del segundo hombre más rico de Chile, Horst Paulmann, le tocan USD 1.850 millones.
Estos enormes volúmenes de dinero han sido clave en el poder de capitalización que tienen estos grupos, ya que a través de este modelo adquieren recursos frescos constantemente, lo cual les ha permitido extender sus operaciones en el país y el mundo. Este crecimiento se ve doblemente beneficiado ya que mientras precarizan el trabajo (a través del subcontrato, prácticas antisindicales y otras), se apropian de las cotizaciones para aumentar aún más sus ganancias.
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El Mundo Político al Servicio del Negocio
Este negocio no solo se da entre agentes del mundo privado, sino que se ha asegurado de preservarse extendiendo su influencia hacia el mundo político, permitiendo que ministros, secretarios e incluso la misma presidencia se vea “beneficiada” con este modelo y así preservarse en el tiempo.
Solo por mencionar algunos, Rafik menciona cómo transversalmente desde los partidos políticos tradicionales se ha participado en los directorios de las AFP: Ignacio Briones (Evópoli y actual ministro de hacienda), Ximena Rincón (DC y actual senadora), Máximo Pacheco (PS), Rodrigo Pérez Mackenna (UDI), Hugo Lavados Montes (DC), la lista se extiende a más de 40 nombres. Todos estos nombres y los jugosos pagos por los cargos que ocupan o han ocupado dentro del sistema nos permiten entender el por qué, el mundo político y técnico ha salido con tanta fuerza a rechazar cualquier intromisión en el modelo que ha permitido el “exitoso crecimiento” de estas 16 familias más ricas del país.
La Crisis Social y el Retiro del 10%
El argumento técnico, viviendo fuera de la realidad, es que sacar el 10% sin duda reducirá la pensión. La clase trabajadora no es tonta ni inocente, pero tiene claro que, sin retirar esos recursos, tampoco su pensión será buena. Diputados de RN y la UDI, que tantas velitas le prenden al sistema, han reconocido en sus últimas intervenciones en el congreso que en Chile las pensiones son tan malas que si se retiran ese 10% ahora serán mucho peores.
¿En qué realidad viven? ¿Qué diferencia hay para un trabajador que sabe que recibirá una pensión de hambre, el recibir entre $5.000 y $20.000 menos? La derecha también miente cuando dicen que este proyecto implica que “los trabajadores paguen la crisis”; hace rato que la clase trabajadora está pagando la crisis con la ley de suspensiones, el aumento de la cesantía, la imposibilidad de generar recursos económicos mientras se extienden las cuarentenas indefinidamente sin un plan B para trazar los casos contagiosos.
Esa es la realidad que se vive en las poblaciones, donde la comida llega por la olla común, donde seguir endeudándose ya no es una alternativa y las deudas acechan llamada tras llamada de las empresas de cobranza. El retiro del 10% es importante porque la gente se está batiendo entre el hambre o la miseria.
El escenario es potencialmente catastrófico para una mayoría importante de la población, el caceroleo y manifestaciones reflejan el descontento con la respuesta del gobierno y la nula empatía con el sufrimiento ajeno de los empresarios y la élite chilena. Hasta ahora, las cuarentenas provocaron un “stand by” forzoso en las movilizaciones que comenzaron en octubre, pero la crisis sanitaria, social y económica ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de movilizarse, de manifestarse frente al hambre y la cesantía. Las respuestas del gobierno y la oposición no buscan más que paliar algunos efectos de la crisis cuando lo que la clase trabajadora y los sectores populares necesitan son salidas de fondo y estructurales.
Propuestas de Solución Frente al Modelo Actual
Debemos decir basta de salarios de hambre, suspensiones y cesantía. Hay que rechazar cualquier iniciativa que hunda aún más en el endeudamiento a las familias del país, es necesario luchar por un salario de emergencia para todo trabajador informal o cesante. Hay que evitar a toda costa que las familias deban verse enfrentadas a pagar deudas para alimentarse.
Necesitamos decretar el congelamiento de todas las deudas bancarias y cobro de servicios vitales como luz y agua, colegios y universidades. El nuevo bono de Piñera es una medida desesperada para cuadrar a la derecha. Necesitamos un sistema de reparto solidario, administrado por comisiones de trabajadores y jubilados, que puedan determinar cuánto, dónde y cómo invertir. Para asegurar los planes sociales, hay que partir por un impuesto a las grandes fortunas y la nacionalización sin pago de los recursos naturales y los sectores estratégicos de la economía del país.