La Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) Modelo ha enfrentado un período de intensas críticas y desafíos, evidenciando tensiones estructurales del sistema previsional chileno. Este viernes, 11 de septiembre de 2020, se dio a conocer la renuncia de su presidente, Juan Pablo Coeymans Moreno, al cargo de Director y Presidente, efectiva a partir del 30 de septiembre de 2020, alegando "motivos personales".
La AFP Modelo, a través de un hecho esencial enviado a la Comisión de Mercado Financiero (CMF), detalló que "En sesión extraordinaria celebrada con fecha 11 de septiembre de 2020, el Directorio de A.F.P. Modelo S.A. tomó conocimiento de la renuncia del señor Juan Pablo Coeymans Moreno al cargo de Director y Presidente, a contar del 30 de septiembre de 2020, por motivos personales". El Directorio aceptó su renuncia, agradeció su participación y realizó un especial reconocimiento por la gestión desempeñada en diferentes roles en la Compañía, transmitiendo además su interés en contar con la asesoría del señor Coeymans Moreno para los próximos periodos. La intención de Coeymans había sido adelantada al directorio a principios de ese año.
Crisis en AFP Modelo: Renuncias, Fuga de Afiliados y Fallo Judicial
La renuncia de Juan Pablo Coeymans se produjo en un contexto de serios problemas para AFP Modelo, que había presentado una serie de inconvenientes en medio del proceso del retiro del 10% de los fondos de pensiones. Estas fallas le pasaron la cuenta a la administradora, ya que en septiembre de 2020 registró la mayor fuga de afiliados desde su creación, con 13.318 personas que abandonaron la AFP en un solo mes. Según cifras de Ciedess, Modelo registró 230 incorporaciones y 13.548 retiros. A pesar de estas salidas, que representan el 0,62% del total de afiliados, la AFP Modelo cuenta con más de 2 millones de afiliados. En el neto, la única otra AFP que registró salidas, aparte de Modelo, fue Planvital, con una baja de 1.087 afiliados.
Tras la salida de Coeymans, Ricardo Edwards asumió como nuevo presidente de AFP Modelo, en un momento crucial para la administradora.

Fallo Judicial por Actuación Arbitraria
La situación de AFP Modelo se complicó aún más con una orden de la Corte de Apelaciones que le exigió restituir fondos a un afiliado. El caso involucró a un ex funcionario de la Municipalidad de Las Condes, quien en 2021 demandó a la casa edilicia por despido injustificado, nulidad del despido y cobro de prestaciones e indemnizaciones laborales. En el fallo se detalló la emisión de un cheque por $664.715.329 que debían ser transferidos directamente a la Administradora de Pensiones Modelo S.A.
AFP Modelo argumentó que los descuentos correspondían al SIS (Seguro de Invalidez y Sobrevivencia) y a comisiones administrativas. Sin embargo, no presentó pruebas claras ni fundamentos legales para justificar dichos montos, llevando a la defensa a acusar que los descuentos realizados fueron arbitrarios e injustificados. La resolución judicial indicó que "la actuación de AFP Modelo no permite usar, gozar y disponer de los dineros previsionales del actor", por lo que "corresponde acoger el arbitrio de que se conoce y resolver que A.F.P. Modelo actuó arbitrariamente", ordenando la restitución de los fondos. Este fallo subraya las críticas sobre la vulneración de los derechos de propiedad de los afiliados.
El Modelo de Pensiones Chileno Bajo Escrutinio
Los problemas específicos de AFP Modelo se insertan en un contexto más amplio de descontento con el sistema de pensiones chileno, que ha sido uno de los principales reclamos de la población en las protestas sociales iniciadas en Chile a mediados de octubre de 2019, detonadas por el alza de la tarifa del metro de Santiago. Consignas como "Queremos jubilaciones dignas" resuenan constantemente, reflejando una profunda insatisfacción con el sistema.

Orígenes y Funcionamiento
El sistema de pensiones chileno fue creado bajo el régimen de Augusto Pinochet en 1981 y se basa en el ahorro individual de las personas durante su vida laboral. Es administrado por empresas privadas, las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs), que invierten los ahorros de los trabajadores en el mercado de capitales. Este modelo de capitalización individual fue impulsado por José Piñera.
En 2008, se agregó al sistema un "pilar solidario" para que el Estado ayudara a las personas con menores ingresos que no pueden cubrir sus necesidades básicas. Por ello, expertos lo clasifican técnicamente como un "sistema integrado" y no exclusivamente de ahorro individual.
La Paradoja: Ganancias Récord de las AFP versus Pensiones Bajas
A pesar de la existencia del pilar solidario, cerca del 80% de los jubilados chilenos recibe una pensión inferior al salario mínimo (en la actualidad, US$414), según el informe de la Comisión Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones de 2015. Esta situación contrasta drásticamente con las utilidades que registran las AFPs. El diario La Tercera reveló que las Administradoras de Fondos de Pensiones en Chile registraron ganancias por US$762 millones (aproximadamente $691.498 millones) durante el año 2025, lo que representa un aumento del 22% respecto a 2024 (US$625 millones o $566.869 millones).
Las rentabilidades reales de los multifondos durante 2025 fueron muy altas: el Fondo A registró una rentabilidad real de 14,89%, el Fondo B obtuvo 13,14%, y el Fondo C alcanzó 12,18%. Sin embargo, la pregunta fundamental que persiste es: si los fondos generan retornos de dos dígitos y las AFP obtienen utilidades récord, ¿por qué las pensiones siguen siendo tan bajas? Esta contradicción estructural ha sido denunciada durante décadas por economistas, sociólogos y filósofos políticos.
Las ganancias de las principales AFPs en 2025 fueron:
- AFP Habitat: US$186 millones ($168.951 millones)
- AFP Provida: US$154 millones ($140.082 millones), un aumento interanual del 8%
- AFP Capital: US$140 millones ($126.981 millones)
- AFP Cuprum: US$115 millones ($104.714 millones)
- AFP Planvital: US$75 millones ($68.219 millones)
- AFP Modelo: US$73 millones ($65.915 millones)
- AFP Uno: US$18 millones ($16.637 millones), un aumento interanual de casi el 80%

El economista Joseph Stiglitz ha sido uno de los críticos más duros del modelo chileno de capitalización individual, y en Chile esta crítica parece tener un correlato empírico evidente. Mientras las AFP acumulan utilidades por $691.498 millones, miles de jubilados reciben pensiones que apenas superan los $200.000 o $300.000 mensuales. El sistema previsional ha generado uno de los mayores mercados de capitales de América Latina, administrando más de US$200.000 millones en activos. La pregunta clave es: ¿Puede considerarse exitoso un sistema de pensiones que enriquece a los administradores pero empobrece a los jubilados?
La Visión de los Expertos: Sostenibilidad y Expectativas
Alberto Arenas, asesor regional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), señala que, aunque varios países de la región se inspiraron en el modelo chileno de ahorro individual de 1981, la tendencia ha cambiado en la última década. Países como México, El Salvador, República Dominicana y Bolivia mantienen el modelo de capitalización individual, si bien han incluido mecanismos de solidaridad. Arenas anticipa que, a futuro, los países tenderán a incorporar aportes solidarios financiados y administrados por el Estado.
Uno de los mayores desafíos es asegurar la sostenibilidad de los sistemas de pensiones en cuanto a su cobertura (número de personas), suficiencia (monto de las pensiones) y viabilidad financiera.
Según Mariano Bosch, especialista principal en la División de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Brasil (con su modelo público) y Chile (con su modelo de ahorro personal) son casos paradigmáticos de los problemas en los sistemas de pensiones. Bosch describe a Brasil con "grandes problemas de sostenibilidad fiscal" y a Chile con "grandes problemas de sostenibilidad social".

En el caso chileno, el problema radica en que "las pensiones están muy por debajo de las expectativas que se hizo la gente". Si las personas esperaban recibir una pensión equivalente al 70% de su último salario, y en Chile es del 20 o del 30%, hay un gran salto entre lo que las personas esperaban y lo que resulta del sistema. Bosch argumenta que es muy difícil acumular el capital necesario para obtener una buena pensión si una persona ahorró solo 10 o 15 años. Además, los parámetros con los que se creó el sistema quedaron desactualizados. "Yo no creo que sirva ahorrar un 10% del salario y esperar una pensión cercana al 60% de tu último sueldo, no es realista", afirma.
Tipos de Sistemas de Pensiones en América Latina
En su libro "Los sistemas de pensiones en la encrucijada: desafíos para la sostenibilidad en América Latina", Alberto Arenas argumenta que existen cinco tipos de sistemas de pensiones en la región:
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1- Reparto
Los trabajadores actuales aportan al sistema y con esos fondos se financian las jubilaciones de los adultos mayores, una forma de ahorro colectivo. Estos fondos son administrados públicamente y las características del sistema (requisitos de acceso, fórmula de cálculo, reajustabilidad) están definidas por ley. Los aportes pueden ser con cargo a los trabajadores, empleadores y el Estado. Este modelo, con distintas variantes, se utiliza en Argentina, Brasil, Cuba, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Venezuela.
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2- Ahorro individual
Los trabajadores ahorran en cuentas individuales, y esos fondos son administrados por el sector privado. La ley no fija las condiciones ni la forma de calcular las pensiones, ya que estas dependen del ahorro de cada individuo y la rentabilidad de esos fondos invertidos por empresas privadas en los mercados bursátiles. Está presente en Bolivia, El Salvador, México y República Dominicana.

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3- Mixto (complementario)
Bajo este modelo, el sistema público de reparto y el de ahorro individual se complementan, permitiendo a las personas pertenecer a ambos sistemas. En América Latina, las pensiones provienen principalmente del sistema público de reparto, a las que se suman los fondos del sistema de capitalización individual, cuya administración puede ser pública o privada. Está presente en Costa Rica, Panamá y Uruguay.
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4- Paralelo (no se complementan)
En el sistema paralelo existe competencia entre el modelo público de reparto y el de ahorro individual. Los trabajadores deben elegir uno de los dos, siendo sistemas excluyentes. En algunos casos, existe la posibilidad de cambiarse de sistema. Opera en Colombia y Perú.
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5- Integrado
Es el sistema que utiliza actualmente Chile, donde la jubilación depende de los fondos individuales, pero en el caso de las personas más pobres, el Estado aporta fondos (pilar solidario). Algunos expertos consideran que Chile ha mantenido el sistema de ahorro individual de los años 80, a pesar de la reforma de 2008.
¿Qué es el Sistema de Pensiones?
La Batalla Comunicacional: Campañas de las AFP
El debate sobre las pensiones en Chile no solo se libra en el ámbito legislativo y social, sino también en el comunicacional. Las AFP han invertido más de 12 mil millones de pesos en una campaña que, a juicio de críticos, puede ser legal pero es éticamente cuestionable. En Chile, informar parece confundirse con publicitar, desdibujando la línea entre el interés público y la manipulación privada.
La calidad de la democracia se pone en entredicho cuando el sistema privado de administración de fondos de pensiones intenta influir en la discusión legislativa con expresiones publicitarias que replican el argumentario de la Asociación de AFP de Chile, promoviendo un "individualismo pasivo-agresivo". La propuesta de la campaña es de manual, conjugando la emocionalidad de "quien se hace a sí mismo" con consignas populares. De los creadores del mantra “con mi plata no”, llega el “Yo quiero elegir”, cuyo machaque permanente en Internet, redes sociales, televisión, radio, prensa escrita y digital logra parcialmente instalar la idea de que la plata es un "tesoro" personal.

El Trasfondo Ideológico
Desde sus inicios bajo el neoliberalismo impuesto por la dictadura, las AFP han sido más que un sistema de pensiones: son un dispositivo ideológico. El sueño de José Piñera era dar a cada chileno la capacidad de “gerentear” su futuro. Sin embargo, este "futuro brillante" dependía de variables difíciles de controlar, como los rendimientos de los fondos y las fluctuaciones del mercado global, resultando en pensiones miserables para la mayoría y utilidades descomunales para los administradores.
Un ejemplo de las promesas incumplidas es la declaración de Fernando Ávila, gerente de Operaciones de la Asociación de AFP, quien en febrero de 2000 afirmó que los “chilenos se pensionarán con el 100% de su sueldo en 2020” si se alcanzaban "buenos resultados de los fondos". Esta promesa contrasta con la realidad actual de bajas pensiones. La campaña “Yo quiero elegir” no propone mejoras a las pensiones, sino que apoya el aumento de los fondos para jugarse el destino de las pensiones en las mesas de dinero. El mensaje implícito de estas campañas es que la responsabilidad recae exclusivamente en el individuo, ignorando que el sistema fue diseñado para beneficiar a unos pocos a expensas de la mayoría. La llamada "batalla cultural" parece haber sido ganada por la capitalización individual, donde lo colectivo y la solidaridad agonizan.
Crítica a la Ética Publicitaria
Resulta francamente obsceno gastar 12 mil millones de pesos en una campaña publicitaria cuando la mediana de la pensión autofinanciada para mujeres es de 38 mil pesos. Esta inversión es vista como inaudita desde la comunicación estratégica. Muchos argumentan que la publicidad del sistema privado de pensiones debería estar normada para impedir el uso de códigos publicitarios que recurren a recursos estéticos y emocionales. El deber del sistema es informar sobre la evolución de los fondos, la normativa y las condiciones, no publicitar.
Desafíos y el Futuro del Sistema
Chile actualmente está discutiendo cómo cambiar su sistema de pensiones y, en paralelo, cómo reformar su sistema impositivo con el objetivo de recaudar cerca de US$1.000 millones. El debate es intenso y las protestas continúan, mostrando que la llamada "furia chilena" aún no da señales de aplacarse.
Lo que está en juego no es solo una reforma al sistema previsional, sino también una lucha por definir qué tipo de democracia se desea construir. La persistencia de la desigualdad y la erosión de la solidaridad en el sistema de pensiones plantean una necesidad urgente de cambio. Sin embargo, las AFP, cuyo negocio principal no es garantizar buenas pensiones, han demostrado poca disposición a permitir transformaciones significativas.