El envejecimiento de la población es un tema central para gestores, profesionales y académicos, quienes buscan garantizar vías para que la vejez esté bien asistida y cuidada. En esta etapa de la vida, el ser humano ha sido el resultado del desarrollo del proceso del ciclo vital, enmarcado por las experiencias individuales, sociales, la historia de salud y sus determinantes. Es fundamental adoptar una visión positiva de la vejez, considerándola un proceso natural de desarrollo que incluye tanto pérdidas como ganancias.

Desafiando los Estereotipos Negativos sobre la Vejez
A pesar de la riqueza que aporta la experiencia en la edad adulta, las sociedades a menudo se encuentran atravesadas por prejuicios que terminan estereotipando esta etapa de la vida. Es crucial desmantelar estas percepciones erróneas:
- Los ancianos no son inherentemente enfermos o discapacitados: Existe una población significativa de personas mayores capaces de realizar las tareas diarias de forma autónoma e independiente, que viven solas y que, a pesar de posibles enfermedades crónicas, refieren un estado de bienestar satisfactorio. No se debe asociar directamente la vejez con fragilidad y dependencia.
- No están predestinados a la soledad o la depresión: Aunque puedan percibir carencias de recursos sociales, muchas personas mayores mantienen una vida social activa y plena.
- El deterioro cognitivo no es inevitable para todos: Es importante no confundir el deterioro patológico con el declive intelectual propio del envejecimiento, que puede ser minimizado o compensado.
- No son psicológicamente rígidos: Los adultos mayores no son incapaces de adaptarse a los cambios; muchos demuestran una gran capacidad de resiliencia y flexibilidad.
Superar estos estereotipos negativos a nivel social permitirá un mayor grado de sensibilización y facilitará la creación de propuestas dirigidas a los adultos mayores, libres de la visión tradicional hegemónica sobre la vejez. Todo apunta a reflexionar sobre el papel tan importante que juegan los adultos mayores y la necesidad irrenunciable de brindarles respeto y apoyo para potenciar sus capacidades, generando un entorno social adecuado que promueva su independencia.
Fortalezas Inherentes y Factores Potenciadores
La etapa de la adultez tardía, o vejez, presenta desafíos biológicos, físicos, intelectuales y psicoemocionales, como la degeneración progresiva de las facultades físicas o la tendencia a la descompensación. Sin embargo, el entorno social emerge como un factor fundamental para potenciar la motivación y promover una etapa adecuada y plena.
El Rol Vital del Entorno Social
El entorno social es el lugar donde los individuos se desarrollan en determinadas condiciones económicas, sociales y culturales, y abarca a las personas e instituciones con las que se interactúa regularmente. La familia es la primera instancia de socialización, un eje transversal en la existencia humana. En este ámbito, el rol de abuelo suele ser uno de los más satisfactorios, estableciéndose relaciones sólidas y de confianza con los nietos. El hogar, como espacio familiar, y la posibilidad de desempeñar actividades son claves para elevar el ánimo de los adultos mayores.
La sociedad en su conjunto debe crear condiciones de vida y entornos que acrecienten el bienestar y propicien que las personas adopten modos de vida sanos e integrados, lo cual es esencial para la salud integral del adulto mayor.
Beneficios de las Actividades Sociales en la Vejez
La teoría de la actividad en el envejecimiento sugiere que la participación en actividades sociales significativas es un componente esencial para la salud y el bienestar personal. Diversas investigaciones plantean que las actividades sociales ofrecen innumerables beneficios:
- Mejor salud mental y física: Los adultos mayores que participan en deportes, arte, cultura, turismo y recreación tienen mejores herramientas para afrontar situaciones que, de otra forma, podrían causar enfermedad o depresión. La actividad social significativa puede contribuir al mantenimiento de la salud y a la prevención de enfermedades.
- Mejor funcionamiento cognitivo: Una vida social activa, relaciones sociales y el mantenimiento de intereses intelectuales aportan beneficios a la capacidad funcional y cognitiva. Se ha observado que la cantidad y el tipo de relaciones sociales disminuyen el riesgo de demencia.
- Promoción de hábitos de vida saludables: Las actividades sociales son una fuente de motivación para seguir viviendo, fomentando conductas de salud preventivas y terapéuticas (dejar de fumar, dieta adecuada, ejercicio).
- Menor morbilidad y mayor longevidad: El ocio y las actividades productivas, a menudo en contextos sociales, incrementan la salud y se asocian con una menor morbilidad, una mejor percepción de la salud y un aumento en la longevidad. Aquellos con intercambios afectivos significativos demuestran mayores posibilidades de supervivencia.
- Reducción de costos en salud: Al mejorar la salud física y mental, la actividad social puede reducir el gasto en servicios sanitarios, disminuyendo el número de consultas y tratamientos específicos.
- Aumento en la percepción de felicidad y bienestar: Las personas mayores, al igual que los jóvenes, necesitan mantenerse activas para sentirse felices, satisfechas y adaptadas. Los vínculos afectivos y sociales amplios generan sentimientos más positivos y una mayor percepción de felicidad.
- Aumento del sentimiento de pertenencia: La participación en actividades sociales, productivas y de tiempo libre, así como las relaciones familiares y sociales, mantienen y favorecen el bienestar personal, permitiendo la continuidad del individuo dentro de la sociedad.

Bienestar Emocional y Resiliencia
El bienestar emocional se relaciona con las emociones, que son la base que impulsa la conducta, las actitudes y las relaciones con el entorno. En la tercera edad, la emocionalidad cambia debido a diversos factores, por lo que el bienestar en la vejez se deriva no solo de aspectos biológicos, sino también sociales y personales. Las emociones cumplen la función de adaptarnos al entorno y son señales e información sobre lo que nos rodea y sobre nosotros mismos. La virtud que es posible desarrollar durante esta etapa, según Erikson, es la sabiduría, definida como “una preocupación informada y desapegada por la vida al enfrentar la muerte”, desarrollando la capacidad humana natural para enfrentar situaciones adversas o complejas, conocida como resiliencia.
Fortalezas de Carácter en la Edad Avanzada
Un estudio realizado en muestras brasileñas y portuguesas aplicando el Values in Action 120 Survey, identificó que las fortalezas de carácter (FC) tienen una consistencia considerable entre ambos grupos de adultos mayores. La Autenticidad fue una FC característica en ambas muestras, y la Curiosidad se correlacionó positivamente con el bienestar psicológico. Aunque las similitudes entre géneros fueron mayores, se identificaron algunas diferencias de género en las FC de la muestra portuguesa. Muy pocas FC se correlacionaron con la edad o los años de escolaridad, lo que sugiere que estas fortalezas son intrínsecas a la persona mayor independientemente de estas variables.
Ser Adulto Mayor | Rodolfo Collado | TEDxYouth@NidodeAguilas
La Calidad de la Atención Primaria como Soporte de Fortalezas
La Atención Primaria de Salud (APS) es definida por la Política Nacional de Salud del Adulto Mayor (PNSPI) como la puerta de entrada a la atención de la salud del adulto mayor. Esta política establece lineamientos para la atención integral, incluyendo la promoción del envejecimiento saludable y activo, el apoyo a la atención informal y el mantenimiento de la capacidad funcional.
En la percepción de los adultos mayores, se valoran positivamente aspectos como la discusión sobre el impacto de enfermedades o tratamientos en su calidad de vida, un servicio adaptado a sus deseos y el mantenimiento de su autonomía en las decisiones que impactan su seguimiento y tratamiento de salud. La continuidad de la atención por los mismos profesionales de la salud también es un aspecto positivo, ya que fomenta un vínculo de confianza debido a la baja rotación. La construcción de una relación de confianza y afecto con los profesionales permite un desempeño más eficaz en las prácticas terapéuticas y se asocia con la productividad percibida de las interacciones con el médico y el enfermero.
Sin embargo, la implementación de la atención al adulto mayor en la APS aún enfrenta desafíos, como la falta de integralidad de las acciones, la desfragmentación de la atención y la ausencia de equipos interprofesionales, lo que puede impedir el pleno desarrollo de estas fortalezas. Es fundamental que la atención se adapte a las necesidades específicas de las personas mayores, en lugar de ofrecer un cuidado basado en la atención de adultos generales.
Recomendaciones Prácticas para un Envejecimiento Activo y Saludable
Para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores y preservar su funcionalidad física, mental y social por el mayor tiempo posible, se sugieren las siguientes recomendaciones:
Salud Física y Movilidad
- Prevención y cuidado óseo y articular: Con la edad, los huesos pierden densidad y el cartílago articular se vuelve menos elástico. La rigidez de los tendones aumenta con la inmovilidad.
- Atención a los pies: Problemas como la metatarsalgia, callosidades, dolor o artrosis son comunes.
- Mantenimiento muscular: La pérdida de masa muscular, fuerza, resistencia y flexibilidad afecta la coordinación, estabilidad y equilibrio, aumentando el riesgo de caídas.
Recomendaciones de actividad física:
- Realizar movimientos circulares con puños y pies varias veces al día (ejercicios pasivos).
- Evitar permanecer acostado por tiempo prolongado (más de 2 horas) durante el día.
- Realizar ejercicio según tolerancia, como:
- Ejercicios aeróbicos de bajo impacto: natación, bicicleta estática o caminata.
- Ejercicios de fuerza muscular: pilates, rutinas supervisadas con pesas o elásticos.
- Tai chi o yoga: para mejorar el equilibrio.
Prevención de Caídas
El envejecimiento demanda adaptaciones en la vivienda para minimizar riesgos:
- Baño: Preferir superficies antideslizantes, usar zapatos de goma antideslizante.
- Mobiliario: Optar por una altura de cama que permita apoyar los pies firmemente en el piso al incorporarse.
- Espacios: Dejar al menos 1 metro de distancia entre la cama y los muebles (excepto velador) para una movilización segura.
- Iluminación: Asegurar una iluminación adecuada en la habitación.
- Organización: Mantener cables y conectores organizados para evitar tropiezos.
Visión y Audición
Con la edad, es común tener dificultad para enfocar objetos cercanos o adaptarse a diferentes niveles de luz, así como para seguir una conversación.
Consejos:
- Mantener un control con el oftalmólogo al menos una vez al año.
- En caso de déficit auditivo, consultar con un especialista otorrinolaringólogo.
- Seguir las recomendaciones médicas sobre el uso de anteojos, lentes de contacto, audífonos y otros dispositivos.
Nutrición Adecuada
Una alimentación adecuada es fundamental para la mantención de la salud, evitando la desnutrición y previniendo enfermedades.
Recomendaciones de alimentación:
- Realizar al menos 3 comidas principales (desayuno, almuerzo y cena) y 2 colaciones saludables por día. No saltarse comidas.
- Incluir proteínas diariamente: 3 porciones de lácteos y derivados, 2 porciones a la semana de carne, pollo, pescado o huevo. Retirar las pieles del pollo antes de preparar.
- Beber 2 litros u 8-10 vasos de agua al día para hidratación y buen funcionamiento intestinal.
- Evitar jugos artificiales o golosinas.
- Preferir alimentos cocidos, asados o a la plancha. Evitar frituras y el exceso de aceite vegetal u otra grasa.
- Disminuir la cantidad de sal y retirar el salero de la mesa. Utilizar especias naturales: cebolla, ajo, limón, vinagre, entre otros.
- Masticar bien los alimentos, preferir los más húmedos y suaves.
Consejos en caso de presentar diarrea:
- Beber líquido después de cada episodio de deposiciones líquidas.
- No dejar de comer.
Cuidados Personales
- Bañarse a diario con agua a temperatura ambiente.
- Utilizar jabón neutro.
- Hidratar la piel de todo el cuerpo con cremas neutras.
- Evitar la exposición al sol en horarios de riesgo, utilizando protectores solares.
- Mantener una adecuada higiene bucal.
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