Introducción a las Isoflavonas de Soja
Algunos vegetales contienen compuestos fitoquímicos no nutricionales que ejercen acciones protectoras sobre la salud humana. Un grupo importante de metabolitos secundarios son los fitoestrógenos o estrógenos vegetales, los cuales se clasifican en isoflavonas, lignanos y coumestanos.
La soja (Glycine max (L.) Merr) es una leguminosa que produce diversos tipos de isoflavonas y coumestanos. A las isoflavonas de la soja se les atribuyen amplias propiedades terapéuticas, relacionadas con su capacidad para unirse a los receptores de estrógenos.
Entre las propiedades más destacadas de las isoflavonas se encuentra su efecto en el metabolismo óseo, asociado al mantenimiento de la densidad mineral ósea (DMO) en mujeres menopáusicas y posmenopáusicas. A pesar de la existencia de numerosos estudios que respaldan esta hipótesis, otros la descartan, lo que convierte este tema en un área de considerable controversia.
Adicionalmente, las isoflavonas de la soja han sido propuestas por su posible acción anticancerígena en tejidos de mama, próstata y colon, como mitigante de los efectos adversos de la radioterapia, protector del endotelio vascular, promotor de la proliferación y diferenciación de células de la dentina, y coadyuvante en el tratamiento de la diabetes mellitus y enfermedades renales. Actualmente, se investiga su efecto preventivo en la enfermedad de Alzheimer.
Sin embargo, existe un debate significativo sobre los posibles efectos estrogénicos en niños púberes y prepúberes expuestos a fórmulas a base de proteína de soja, así como sobre sus efectos en el crecimiento óseo infantil. El objetivo de este trabajo es presentar una revisión sistemática de la química de las isoflavonas de la soja y los resultados de estudios científicos sobre sus efectos en la salud ósea de humanos adultos y niños.

Química de las Isoflavonas de Soja
Las isoflavonas se caracterizan por tener un peso molecular y una estructura química similar al 17b-estradiol, la principal hormona esteroide femenina. Biosintéticamente, derivan de la unión de un precursor aromático (hidroxicinamil coenzima-A éster) con otro alifático (malonil coenzima-A). Su estructura básica es el núcleo flavona, compuesto por dos anillos bencénicos (A y B) unidos por un anillo pirano heterocíclico (C).
Una de las propiedades químicas más importantes de las isoflavonas es su gran poder antioxidante, atribuido a la capacidad del grupo fenólico de captar y remover radicales libres. Más de 220 especies vegetales contienen isoflavonas, siendo las leguminosas las de mayor contenido. La soja es la fuente más importante de isoflavonas en la dieta humana, conteniendo 12 isoflavonas diferentes clasificadas en dos componentes: b-glucósidos (con una cadena de glucosa) y agliconas (sin glucosa).
Las isoflavonas de la soja más investigadas son la genisteína (nombre IUPAC: [5,7-dihidroxi-3-(4-hidroxifenil)-4H-1-benzopiran-4-ona]) y la daidzeína (nombre IUPAC: [7-hidroxi-3-(4-hidroxifenil)-4H-1-benzopiran-4-ona]). La genisteína tiene un peso molecular de 270.24 Dalton y un punto de fusión entre 200-202 °C; es un sólido cristalino amarillo, insoluble en agua y soluble en etanol. La daidzeína tiene un peso molecular de 254.24 Dalton y un punto de fusión entre 96-98 °C; también es un sólido insoluble en agua.
Tanto la genisteína como la daidzeína se encuentran de forma natural como 7-b-glucósidos, denominados genistina y daidzina, respectivamente. La unión a un azúcar aumenta su solubilidad en agua y las hace más estables en condiciones fisiológicas normales. El contenido de daidzeína y genisteína en la soja es alto, reportándose entre 0.1 y 0.3 mg/g de soja, aunque estas concentraciones pueden variar.
En los alimentos a base de soja, la relación porcentual aproximada del b-glucósido/aglicona respecto al contenido total de isoflavonas es: genistina/genisteína 50-55% y daidzina/daidzeína 40-45%.

Bioquímica de las Isoflavonas de la Soja
En humanos, las agliconas de isoflavona se absorben fácilmente en la parte superior del intestino delgado por difusión pasiva, alcanzando niveles plasmáticos máximos aproximadamente una hora después de su ingesta. En contraste, las isoflavonas b-glucósidos no se absorben pasivamente y requieren ser hidrolizadas a sus agliconas para su absorción. Esta hidrólisis es catalizada por enzimas b-glucosidasas de la mucosa intestinal o por la flora intestinal bacteriana.
En individuos con deficiencia en la enzima lactasa-florizina hidrolasa, la digestión de las isoflavonas b-glucósidos disminuye en el intestino delgado. Las isoflavonas b-glucósidos no hidrolizadas pasan al intestino grueso, donde, además de la hidrólisis, ocurren modificaciones reductivas en el anillo heterocíclico de la daidzeína, produciéndose dihidrodaidzeína y O-desmetil-angolensina.
Se ha establecido que aproximadamente el 30% de la población posee una flora intestinal capaz de reducir la daidzeína a equol. El equol tiene un centro quiral y genera dos isómeros (S-(-) y R-(-)), siendo el isómero S unas 30 veces más potente en su afinidad por el receptor de estrógeno beta (RE-b) comparado con el isómero R. La producción de S-(-) equol ha demostrado ser importante, observándose en mujeres japonesas postmenopáusicas no productoras de este metabolito una disminución en la excreción urinaria de deoxypyridinoline, un marcador de reabsorción ósea, tras la administración de S-(-) equol.
Otro derivado de la daidzeína es la puerarina, resistente a la hidrólisis enzimática. Tras su absorción, las agliconas de isoflavona se distribuyen más fácilmente a los tejidos periféricos. Las isoflavonas glucorinadas y sulfatadas entran a la circulación sistémica a través de la circulación enterohepática.
El metabolismo de las isoflavonas también puede ocurrir localmente, donde cumplen una función antioxidante y antiinflamatoria al reaccionar con especies oxidantes reactivas. En los tejidos, la genisteína, la daidzeína y sus derivados metabólicos pueden unirse a los receptores de estrógenos, clasificándolos como moduladores selectivos de receptores de estrógenos (MSRE). Estos MSRE pueden simular la actividad del 17b-estradiol en algunas células, mientras que en otras pueden tener un efecto contrario.

Estrógenos y el Crecimiento Óseo
El volumen óseo se mantiene mediante dos procesos de remodelación: la reabsorción ósea, llevada a cabo por los osteoclastos, y la formación del hueso, realizada por los osteoblastos. La remodelación ósea está controlada por diversas hormonas y citoquinas. Un desequilibrio entre la actividad osteoblástica y osteoclástica conduce a enfermedades metabólicas óseas; por ejemplo, la disminución de estrógenos tras la menopausia se asocia con pérdida ósea y osteoporosis.
Debido a su carácter hidrofóbico, los estrógenos difunden dentro y fuera de las células, siendo retenidos en las células diana por proteínas de unión intracelulares llamadas receptores de estrógeno (RE). La unión de estrógenos a los RE induce una respuesta biológica al interactuar con la cromatina y modular la transcripción génica.
Se han caracterizado dos tipos de RE: el receptor alfa (RE-a), presente en osteoblastos y osteoclastos, y el receptor beta (RE-b), expresado solo por osteoblastos.
Aunque las bases moleculares del efecto osteoprotector del estrógeno no se conocen completamente, se plantean hipótesis sobre su papel en la remodelación ósea. La detección de RE-a en osteoblastos y osteoclastos sugiere acciones directas del estrógeno en ambas células. Experimentos han mostrado que el estrógeno previene la pérdida ósea a través de la inhibición del desarrollo de osteoclastos, induciendo apoptosis y sobrerregulación de señales de muerte celular mediadas por el ligando Fas (FasL).
Esta hipótesis se apoya en estudios que observaron que el E2 induce la apoptosis de células osteoclásticas a través de la escisión y solubilización del ligando Fas (FasL) expresado por los osteoblastos. La supresión de la resorción ósea osteoclástica conduce a la disminución de la remodelación ósea, el consecuente aumento de la masa ósea y la fuerza, proporcionando una explicación a la función osteoprotectora del estrógeno.

Efectos de las Isoflavonas en la Salud Ósea
La relación entre el consumo de isoflavonas de soja y la salud ósea es un tema complejo y a menudo contradictorio en la investigación científica. Si bien las isoflavonas, como la genisteína y la daidzeína, pueden unirse a los receptores de estrógeno, su efecto sobre la densidad mineral ósea (DMO) en adultos, particularmente en mujeres posmenopáusicas, ha sido objeto de numerosos estudios con resultados variables.
Algunos estudios sugieren que las isoflavonas pueden ayudar a mantener la DMO en mujeres posmenopáusicas. Esto se basa en su similitud estructural con el estradiol y su capacidad para interactuar con los receptores de estrógeno, lo que teóricamente podría contrarrestar la disminución de estrógenos que ocurre tras la menopausia y que está asociada con la pérdida ósea.
Sin embargo, otros estudios no han encontrado diferencias significativas en la DMO entre grupos que consumieron isoflavonas y grupos placebo. Por ejemplo, un estudio doble ciego realizado con mujeres taiwanesas que consumieron 300 mg/día de isoflavonas durante dos años no mostró diferencias en la DMO de la espina lumbar o el fémur en comparación con el grupo placebo. Resultados similares se han observado en otros estudios independientes con mujeres posmenopáusicas.
La variabilidad en los resultados puede deberse a múltiples factores, incluyendo:
- Diferencias en la dosis y duración del consumo de isoflavonas.
- La capacidad individual para metabolizar las isoflavonas (por ejemplo, la producción de equol).
- La composición de la dieta general y el estado de salud de las participantes.
- El tipo de población estudiada (edad, estado menopáusico, etnia).
En cuanto a los niños, existe una mayor controversia sobre los posibles efectos estrogénicos de las fórmulas a base de proteína de soja en el crecimiento óseo. La investigación en esta área es limitada y se necesitan estudios a largo plazo para comprender completamente los efectos.
A pesar de las discrepancias, la investigación continúa explorando el papel de las isoflavonas de soja en la salud ósea, buscando identificar las dosis óptimas, las poblaciones más beneficiadas y los mecanismos de acción precisos.
Beneficios Generales de la Soja y sus Isoflavonas
Los frijoles de soja son una fuente valiosa de proteína, con bajo contenido de grasa y sin colesterol. Se consumen en diversas formas como tofu, leche de soja, miso y tempeh. La soja se promociona como una alternativa saludable a las proteínas animales, rica en fitoquímicos con beneficios para la salud.
Entre estos fitoquímicos se incluyen:
- Inhibidores de la proteína quinasa: Ayudan a mantener el crecimiento y la actividad celular dentro de parámetros normales.
- Fitoesteroles y saponinas: Contribuyen a la regulación del colesterol.
- Ácido fenólico y fitatos: Actúan como antioxidantes, neutralizando radicales libres que pueden dañar el ADN celular y contribuir al desarrollo de cáncer y otras enfermedades.
- Isoflavonas: Fitoestrógenos débiles que actúan de forma similar al estrógeno, pero con un efecto mucho menor. También son antioxidantes y algunos estudios sugieren que pueden ofrecer protección contra ciertos tipos de cáncer, aunque se necesita más investigación.
La evidencia sugiere que el consumo de soja tiene efectos positivos para la salud cardiovascular en general. Aunque la ciencia sobre la soja aún está en desarrollo y algunos estudios contradicen hallazgos previos, un compendio de investigaciones respalda la idea de que el consumo de soja reduce los niveles de colesterol en adultos.
La Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de los Estados Unidos reconoce que 25 gramos de proteína de soja al día pueden reducir el riesgo de cardiopatía. Los beneficios para la salud de los productos de soja se atribuyen a sus altos niveles de grasas poliinsaturadas, fibra, minerales, vitaminas y bajo contenido de grasa saturada.
En cuanto al riesgo de cáncer, algunos estudios antiguos mostraron que altas dosis de isoflavonas estimulaban el crecimiento de células de cáncer de mama en laboratorio y en ratas, pero este efecto no se ha observado consistentemente en humanos, quienes metabolizan las isoflavonas de manera diferente. Los fitoestrógenos no actúan exactamente como el estrógeno endógeno; en algunos tejidos y personas, pueden bloquear la acción del estrógeno. Si este bloqueo ocurre en la mama, teóricamente podría reducir el riesgo de cáncer de mama, ya que el estrógeno estimula el crecimiento de células mamarias sanas y cancerosas.
Los estudios sobre la soja y el riesgo de cáncer de mama han arrojado resultados mixtos. Algunas investigaciones indican que comer soja puede ayudar a reducir el riesgo, mientras que otras no muestran una relación clara. Los efectos pueden variar según el estado menopáusico, la edad de consumo y el tipo de cáncer de mama. El Estudio sobre la Salud de las Mujeres de Shanghái, uno de los más amplios, observó un riesgo significativamente menor de cáncer de mama premenopáusico en mujeres con alto consumo de soja.
Además, comer soja no parece aumentar el riesgo de recurrencia del cáncer de mama e incluso podría disminuirlo. Un estudio de 2024 sugirió que las isoflavonas de soja reducían el riesgo de recurrencia en mujeres posmenopáusicas y en aquellas diagnosticadas con cáncer de mama positivo para receptores de hormonas, con una ingesta de 60 mg de isoflavonas al día ofreciendo la mayor reducción del riesgo. Sin embargo, es crucial recordar que las isoflavonas de soja no son un tratamiento para el cáncer de mama y se necesita más investigación.
En relación con las hormonas, la investigación sugiere que el consumo de soja puede disminuir los niveles de algunas hormonas relacionadas con el ciclo menstrual en personas premenopáusicas y aumentarlos en personas menopáusicas. Los efectos pueden depender de la cantidad, el tipo y el momento de la ingesta. Hay poca evidencia sobre los efectos de la soja en la salud de los espermatozoides o la testosterona en humanos.
La Academia Americana de Pediatría considera seguras las fórmulas de proteína de soja para lactantes a término, aunque se necesitan más estudios a largo plazo. Algunos estudios han observado diferencias en los ciclos menstruales y el tamaño uterino en personas que recibieron fórmula de soja de bebés, sugiriendo una exposición a estrógenos, pero la investigación no ha elevado preocupaciones significativas sobre el desarrollo general de los bebés a término alimentados con estas fórmulas.
Consideraciones sobre el Consumo de Isoflavonas de Soja
La soja es cada vez más difícil de evitar en la dieta occidental, presente en fórmulas para lactantes, harinas, quesos vegetales, tofu y sustitutos de carne. Su uso y consumo mundial han ido en aumento.
Dosis Recomendada: La mayoría de los profesionales sanitarios encuestados considera que la dosis más adecuada de isoflavonas de soja para el tratamiento de síntomas climatéricos, la prevención de problemas cardiovasculares y osteoporosis se sitúa entre 61 y 80 mg diarios. Un 63% de los profesionales sanitarios considera que las isoflavonas de soja tienen un papel tanto preventivo como paliativo.
Fuentes de Isoflavonas: Ginecólogos y farmacéuticos señalan que la cantidad de isoflavonas de soja que se puede ingerir a través de la dieta no siempre es suficiente, lo que subraya la necesidad de preparados específicos. La soya integral en productos como tofu, leche de soja y edamame es preferible a la soja procesada, como los aislados de proteína de soja.
Información al Paciente: Existe la percepción de que no se proporciona suficiente información a los pacientes sobre los tratamientos basados en isoflavonas de soja. Sin embargo, algunos estudios indican que un porcentaje significativo de usuarias tiene una información aproximada sobre los beneficios y el tiempo de aparición de los mismos.
Comparación con Terapia Hormonal Sustitutiva (THS): Según una encuesta, el 83% de los profesionales sanitarios considera que las isoflavonas de soja tienen menos riesgos que la THS en pacientes posmenopáusicas. Alrededor del 80% de los profesionales cree que las isoflavonas de soja no están contraindicadas en casos de obesidad, tabaquismo, mastopatía fibroquística, hipertensión y diabetes. Los motivos de abandono de la THS suelen ser el temor al cáncer y la duración del tratamiento, mientras que el abandono de las isoflavonas de soja se debe a la ausencia de respuesta, el largo periodo de latencia y el precio. Los principales inconvenientes de la THS incluyen mayor riesgo de tromboembolismo venoso y cáncer de mama, mientras que para las isoflavonas de soja, los inconvenientes son menor eficacia en síntomas vasomotores y coste elevado.
Investigación y Futuro: La ciencia de la soja sigue en desarrollo y a menudo se contradice. Se necesita más investigación para identificar todos los efectos, positivos y negativos, relacionados con su consumo. Es importante recordar que ningún alimento o dieta puede prevenir el cáncer de mama por sí solo, y se recomienda un plan de alimentación saludable con variedad de alimentos integrales y no procesados.
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