El zolpidem es un agente hipnótico no benzodiazepínico que actúa sobre los receptores GABA-omega del sistema nervioso central. Autorizado en España desde 1990 para el tratamiento a corto plazo del insomnio, se ha convertido en el hipnótico más utilizado en los últimos 5 años, especialmente en adultos mayores. Su popularidad se debe a la expectativa de lograr el efecto hipnótico de las benzodiazepinas, evitando al mismo tiempo sus efectos ansiolíticos, miorrelajantes y anticonvulsivantes.

Mecanismo de Acción y Farmacocinética
El zolpidem es un hipnótico y sedante del grupo de las imidazopiridinas. En estudios experimentales, ha demostrado efectos sedantes a dosis más bajas que las requeridas para ejercer efectos ansiolíticos, miorrelajantes y anticonvulsivantes. Consigue inducir el sueño activando el receptor del GABA, uniéndose a los receptores BZ1 y BZ2 de las benzodiazepinas.
En cuanto a su farmacocinética, el zolpidem presenta una biodisponibilidad oral del 68%, alcanzando la concentración plasmática máxima entre 0.5 y 3 horas después de la ingesta. Se distribuye ampliamente por los tejidos del organismo, especialmente en el sistema nervioso central, y difunde moderadamente a través de las barreras placentaria y mamaria. Su farmacocinética es lineal a dosis terapéuticas, y se une en un 92% a las proteínas plasmáticas. Se metaboliza intensamente en el hígado, generando metabolitos sin actividad farmacológica que se eliminan por orina y heces. Su semivida de eliminación es de aproximadamente 2.4 horas, aunque en pacientes con insuficiencia hepática o renal, este valor puede prolongarse hasta las 10 horas.
Dosis y Administración en Adultos Mayores
En adultos jóvenes sanos, la dosis recomendada de zolpidem se mantiene en 10 mg/día, no debiéndose exceder esta dosis. Sin embargo, para adultos mayores y pacientes debilitados, se recomienda una dosis inicial reducida de 5 mg debido a su mayor sensibilidad. Esta medida busca minimizar la incidencia de efectos adversos. La dosis inicial puede incrementarse hasta los 10 mg solo si es necesario y bajo estricta supervisión médica.
El zolpidem está disponible en comprimidos, comprimidos bucodispersables, tabletas sublinguales (Edluar, Intermezzo) y como aerosol bucal (Zolpimist). Se debe tomar por vía oral inmediatamente antes de acostarse o ya estando en la cama, ya que su efecto es muy rápido, manifestándose en menos de 30 minutos. Las tabletas de liberación prolongada deben tragarse enteras, sin partir, masticar ni triturar. Las tabletas sublinguales de zolpidem (Intermezzo) deben tomarse solo cuando se pueda permanecer en cama al menos 4 horas más para evitar somnolencia y problemas de memoria, alerta o coordinación.
Riesgos y Efectos Adversos Específicos en Ancianos
Los adultos mayores presentan una mayor sensibilidad al zolpidem, lo que aumenta la probabilidad de experimentar deterioro de la función motora y/o cognitiva, especialmente con el uso repetido del fármaco. Los efectos adversos parecen ser dosis-dependientes.
Entre los riesgos más relevantes en esta población se incluyen:
- Amnesia anterógrada: El zolpidem puede inducir amnesia anterógrada, un efecto que se observa con mayor frecuencia en ancianos.
- Reacciones psiquiátricas y paradójicas: Estas reacciones, tales como intranquilidad, agitación, irritabilidad, agresividad, delirios, ataques de ira, pesadillas, alucinaciones y psicosis, son más frecuentes en ancianos. En caso de su aparición, el tratamiento debe suspenderse.
- Caídas y lesiones graves: El sonambulismo, el descenso del nivel de consciencia, la confusión nocturna y la somnolencia diurna pueden predisponer a los pacientes a caídas, causando lesiones graves, incluyendo fracturas de cadera, un riesgo documentado en ancianos que reciben zolpidem.
- Conductas inusuales durante el sueño: Algunas personas han reportado realizar actividades como conducir vehículos, preparar y comer alimentos, tener relaciones sexuales, hacer llamadas telefónicas o caminar dormidas mientras no estaban completamente despiertas, sin recordar lo sucedido al despertar.
- Somnolencia y mareos: Son las reacciones adversas más comunes, especialmente dentro de los 10 días de la ingesta y con el uso crónico.
- Otras reacciones del SNC: Confusión y amnesia (a menudo dentro de las 5 horas post-administración), así como mareos, somnolencia, confusión y ansiedad (más de 8 horas post-administración).
Un estudio realizado en pacientes internados mayores de 50 años mostró una incidencia del 19% de reacciones adversas, el 80% de las cuales afectaban al sistema nervioso central (SNC). En este estudio, se observó una elevada incidencia de prescripción de dosis inapropiadas de zolpidem, con dos tercios de los ancianos internados recibiendo 10 mg como dosis inicial. Además, un deterioro del estado funcional de base se asoció con una mayor probabilidad de reacciones adversas relativas al SNC.
Problemas de equilibrio y riesgos de caídas en adultos mayores
Contraindicaciones y Precauciones
El zolpidem está contraindicado en casos de hipersensibilidad al fármaco, miastenia gravis, síndrome de apnea del sueño e insuficiencia hepática grave (ya que puede precipitar encefalopatía). También debe evitarse en pacientes con insuficiencia respiratoria, enfermedades psicóticas, depresión severa o antecedentes de abuso de alcohol o drogas.
Es fundamental reevaluar la situación clínica del paciente a intervalos regulares. No debe usarse para el tratamiento de la ansiedad asociada a depresión ni como tratamiento primario de enfermedades psicóticas.
Uso durante el embarazo y la lactancia
Debe evitarse durante el embarazo, especialmente en el primer trimestre. Si se administra durante la última fase del embarazo o durante el parto, pueden esperarse efectos en el neonato, como hipotermia, hipotonía y moderada depresión respiratoria. El zolpidem se excreta en bajas cantidades en la leche materna, desconociéndose sus posibles efectos adversos sobre el lactante.
Dependencia, Tolerancia y Síndrome de Abstinencia
El uso continuado de zolpidem conlleva un riesgo de tolerancia, dependencia física y psíquica, un riesgo que se incrementa con la dosis y la duración del tratamiento, siendo mayor en pacientes con antecedentes de consumo de drogas o alcohol. Evitar la prolongación del tratamiento con hipnóticos es crucial debido a estos riesgos.
La interrupción brusca del tratamiento, una vez desarrollada la dependencia física, puede provocar un síndrome de abstinencia, caracterizado por síntomas como cefaleas, dolores musculares, ansiedad acusada, tensión, intranquilidad, confusión e irritabilidad. Es común que la primera noche después de suspender zolpidem el paciente experimente más dificultad para conciliar o mantener el sueño, una situación que, por lo general, mejora sin tratamiento en una o dos noches.
Las recomendaciones sugieren no prolongar la terapia más allá de 6-8 semanas. Sin embargo, estudios han demostrado que un alto porcentaje de pacientes geriátricos consume esta medicación diariamente durante largos períodos; un estudio en España reveló que el 67,1% de los pacientes geriátricos consume medicación durante más de 1 año y el 83,1% supera los 3 meses de tratamiento.
Interacciones Medicamentosas
Es crucial informar al médico y farmacéutico sobre todos los medicamentos, vitaminas, suplementos nutricionales y productos a base de plantas que se estén tomando o se planee tomar, ya que el zolpidem puede interactuar con otras sustancias. Por ejemplo, la hierba de San Juan puede interactuar con el zolpidem. No se debe tomar más de una píldora para dormir la misma noche.
Impacto en la Capacidad de Conducción y Manejo de Maquinaria
La capacidad para conducir vehículos o utilizar maquinaria puede verse negativamente afectada por la sedación, amnesia, dificultad en la concentración y deterioro de la función muscular que pueden aparecer como consecuencia del tratamiento con zolpidem. Estos efectos pueden persistir a la mañana siguiente de la administración, incluso si la persona se siente completamente despierta.
Sobredosis
La sobredosis de zolpidem, al igual que con otras benzodiazepinas, no suele representar una amenaza vital a menos que se combine con otros depresores del sistema nervioso central, incluyendo el alcohol. Los síntomas de sobredosificación varían desde somnolencia hasta coma, e incluyen confusión y letargia. En casos graves, se puede observar depresión respiratoria o un ritmo cardíaco lento.
En caso de sobredosis, se debe considerar la posibilidad de que el paciente haya ingerido múltiples productos. Si el paciente conserva la consciencia, debe inducirse el vómito (antes de una hora). Si está inconsciente, se debe realizar un lavado gástrico con conservación de la vía aérea. Si el vaciado gástrico no es factible o beneficioso, se administrará carbón activado para reducir la absorción.
Terapias No Farmacológicas para el Insomnio
La terapia no farmacológica constituye el soporte del tratamiento del insomnio y debe considerarse como primera línea, especialmente en adultos mayores. Estas medidas pueden incluir masoterapia en la espalda, infusiones relajantes, música para relajación y la disminución del ruido y la luz nocturnos. Adoptar medidas de higiene del sueño y terapias conductuales es esencial, debiendo el médico valorar el tipo de insomnio del paciente, posibles enfermedades subyacentes y su estado psicofísico antes de considerar el uso de hipnóticos.