Vulnerabilidad Social, Bajas Expectativas y su Impacto en el Profesorado

En Chile, la pedagogía abarca desde la primera infancia hasta los postgrados, enfrentando desafíos significativos en un mundo cambiante caracterizado por una alta polarización y conectividad. En este contexto, la educación se ve profundamente afectada por la desigualdad y la segregación, problemáticas que a menudo se agravan por diversas políticas.

La Vulnerabilidad Social como Desafío Educativo

Exclusión y Desigualdad en la Educación Superior

Dentro del ámbito de la Educación Superior, las dinámicas de exclusión social se refuerzan con la falta de obtención de titulaciones oportunas, entre otros factores como: situación laboral, situación cultural, situación residencial y situación educativa-formativa. En este sentido, la realidad nos describe que a las Instituciones de Educación Superior (IES) actuales están ingresando alumnos con un gran déficit de adaptación y desigualdad de oportunidades. Por ende, las tasas de abandono prematuro son cada vez mayores, lo que provoca una gran dificultad para la incorporación en el mundo laboral y social.

Ante esta realidad, la formación y el perfeccionamiento de los docentes cobran una especial relevancia para abordar estas complejidades. La Universidad de Tarapacá (UTA) no se encuentra ajena a estos fenómenos. En este sentido, Javiera Muñoz Hurtado, coordinadora del Área de Desarrollo Académico del Centro de Innovación y Desarrollo de la Docencia (CIDD), destacó la oportunidad de contar con los conocimientos y experiencia de la Dra. Marcela Gaete Vergara, académica de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Muñoz Hurtado indicó: “Creo que contar con la experiencia de la Dra. Gaete en educación para grupos vulnerados por nuestra sociedad es una oportunidad muy interesante para los docentes de la UTA, ya que nos invita a pensar sobre estos temas de una manera más profunda y crítica”. Asimismo, Carlos Mondaca Rojas, Director del Centro de Vinculación, Innovación e Investigación en Educación “EDUCAR”, explicó que estas visitas de especialistas se organizan en relación al Convenio Marco de Formación Inicial Docente UTA1756, en miras a consolidar la vinculación entre la Universidad y la red escolar regional.

Expectativas Dispares en la Transición Escolar

Un estudio reciente aborda las perspectivas de jóvenes, familiares, docentes y directivos que acompañan el proceso de transición desde la Educación Primaria a la Secundaria de estudiantes de octavo año básico en establecimientos de alta vulnerabilidad social. La investigación analizó el rol y las expectativas de los actores que acompañan esta transición, así como las expectativas de los propios jóvenes y sus familias. Para ello, se entrevistó a 32 jóvenes, a las madres de 11 de estos jóvenes, y a docentes y directivos.

Los análisis muestran que, más allá de su rendimiento, todos los estudiantes tienen expectativas de completar la educación secundaria e integrarse exitosamente en el mundo del trabajo. Sin embargo, el referente casi exclusivo de los jóvenes son sus familias, y los docentes y otros actores del establecimiento escolar están ausentes de sus relatos. Directivos y docentes, por su parte, tienen bajas expectativas respecto al futuro educativo de los estudiantes de octavo año y consideran que se trata de un nivel en que tienen pocas posibilidades de impactar.

Infografía: Comparación de expectativas de estudiantes versus docentes en entornos vulnerables

Impacto Directo de la Vulnerabilidad en el Profesorado

Condiciones Psicosociales y Desempeño Docente

Las condiciones psicosociales del ambiente de trabajo son un factor crítico en el desempeño de los profesores y tienen una estrecha relación con el rendimiento académico de los alumnos. Una investigación liderada por el psiquiatra y académico de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Rubén Alvarado, se desarrolló sobre una muestra de 189 profesores de cuarto básico de 116 colegios, ubicados en diversas comunas como Cerrillos, La Florida, Lo Espejo, Maipú, Pudahuel, San Bernardo y Viña del Mar. De estos, 96 docentes pertenecían a escuelas cuyo puntaje en el SIMCE 2009 estuvo por sobre la media de las regiones de Valparaíso y Metropolitana, mientras que 93 trabajaban en establecimientos con resultados bajo esa línea.

Los resultados revelaron que los profesores de colegios con puntaje bajo la media en el SIMCE tienen un mayor nivel de exigencias psicológicas, menor apoyo social en sus escuelas y baja calidad del liderazgo dentro del ambiente laboral, además de una mayor prevalencia de trastornos mentales.

Cargas Adicionales y Estrés Laboral

Otros factores que influyen en la motivación y satisfacción de los educadores con su trabajo son las carencias y problemas derivados de la vulnerabilidad social de los alumnos y sus padres, así como la desvinculación de estos de su rol. “Esto hace a los docentes asumir tareas como llevar a los estudiantes al doctor o preocuparse por sus materiales, vestimentas e incluso por sus modales y valores”, explicó el Dr. Alvarado.

Asimismo, los altos niveles de conflicto en las escuelas impactan de manera clara en la situación de los profesores, quienes se ven afectados por la violencia de sus estudiantes hacia ellos, observan actitudes violentas entre niños y niñas, reciben agresiones por parte de los apoderados e inclusive maltrato psicológico de los equipos directivos. A lo anterior se suma la falta de gratificación (incluida la informal, como felicitaciones), la presión sobre los docentes de cuartos básicos por la propia prueba SIMCE y las diferencias en la valoración social entre profesores según el colegio en que trabajan.

Foto: Docente apoyando a un estudiante en una situación no académica

La Salud Mental en el Magisterio

Existe una clara vinculación entre el clima y las condiciones laborales y la aparición de trastornos mentales. En general, el 30,1% de los encuestados describió como "regular" o "mala" su salud mental en el último año. El indicador de presencia de algún trastorno mental en el último año reveló que un 16,9% de los docentes presentó algún trastorno afectivo y/o de ansiedad, siendo los más frecuentes el episodio depresivo mayor (5,8%) y el episodio depresivo moderado (3,7%). Respecto de los trastornos por ansiedad, la mayor prevalencia la tuvieron el trastorno de pánico (3,7%) y la agorafobia (3,7%).

En cuanto al Síndrome de Burnout, los docentes de colegios con puntaje bajo la media en el SIMCE 2009 obtuvieron peores resultados: mayores niveles de agotamiento emocional y de despersonalización, sumados a una menor realización profesional. El Dr. Rubén Alvarado señaló que las alteraciones psicofisiológicas de los docentes tienden a producir largas interrupciones en el trabajo, a pesar de que los profesores tienden a ocupar muy poco las licencias médicas. Según refieren los propios encuestados, ello se debe al miedo a perder el trabajo, a la percepción de sentirse indispensables y a la poca credibilidad en torno a las licencias psiquiátricas.

El experto puntualizó que los establecimientos municipales de más bajos resultados "producen" o contienen docentes con baja autovaloración, altos niveles de angustia y frustración. “Por todo lo anterior -precisó- es importante que los indicadores de salud mental se analicen en relación con otros factores del contexto social, de la comunidad que atiende el colegio, del ambiente laboral dentro del establecimiento, etc., y que se observe la estrecha relación que hay entre la motivación hacia el trabajo y éstos”.

El síndrome "burnout"

Fortaleciendo la Formación Docente y las Políticas Públicas

Desafíos en la Formación Inicial Docente

Ante la reciente promulgación de la ley de Carrera Docente y la falta de estudios enfocados en las necesidades y experiencia de los profesores, tres académicos UC realizaron la investigación “¿Qué le piden los profesores a la formación inicial docente?”. La metodología de la enseñanza fue identificada como inadecuada en 5 de las 7 escuelas. Otros aspectos en los que los docentes se sienten poco preparados -y que coinciden con dos estudios realizados anteriormente- son el dominio de grupo, la atención de la diversidad en la sala de clases y la relación con los apoderados.

Los académicos explican que, hasta ahora, los programas de formación inicial docente se han centrado en fortalecer las disciplinas que se enseñan -como matemáticas, lenguaje y ciencias-, pero esto no sería suficiente. Señalan que la formación “está mal encaminada, no es lo que los profesores están pidiendo”. Para Marcela Gaete, es crucial: “Necesitamos conocer las deficiencias en los programas formativos para saber cómo corregirlos, necesitamos saber por qué fallan”.

Recomendaciones para Políticas Educativas

Para resolver estas problemáticas a nivel de política pública, los académicos sugieren que exista apoyo a las instituciones formadoras en las áreas identificadas como deficitarias y que se establezca una alianza entre la formación inicial docente y la escuela para una mejor inserción profesional. Otro punto clave es apoyar la investigación en esta materia.

El diputado Romilio Gutiérrez, quien participó en el seminario donde se presentó la investigación, reconoció que “el vínculo entre la institución formadora y la realidad es un desafío que tenemos por delante”. Además, señaló que “avanzar en la formación de técnicos y directivos quedó pendiente en la ley de Carrera Docente”.

Esquema: Propuestas de mejora para la formación docente y políticas públicas

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