Importancia de la Hidratación en Adultos Mayores: Beneficios y Recomendaciones

La expresión "el agua es vida" subraya la vital importancia de este líquido para la naturaleza y, en particular, para la salud y el bienestar de las personas. El agua es el componente más predominante de nuestro organismo, y su consumo es fundamental para el cuerpo, ya que mantiene el funcionamiento de los órganos, regula la temperatura corporal, previene infecciones y ayuda a transportar los nutrientes a las células. La hidratación es un aspecto fundamental de la salud en cualquier etapa de la vida, pero cobra una importancia especial en las personas mayores. A medida que envejecemos, el cuerpo pierde parte de su capacidad para conservar agua y la sensación de sed disminuye, lo que aumenta el riesgo de deshidratación. Además, factores como ciertas enfermedades, la medicación o la movilidad reducida pueden agravar esta situación. Mantener un adecuado consumo de líquidos no solo es importante, sino esencial para preservar la salud, el bienestar y la calidad de vida.

¿Por qué es crucial mantener el cuerpo bien hidratado?

La British Dietetic Association (BDA) explica que la hidratación es una parte indispensable de cualquier dieta, porque garantiza que el cuerpo lleve a cabo todas sus funciones con normalidad. El cuerpo utiliza el agua para transportar la glucosa, el oxígeno y los nutrientes a las células, para eliminar los desechos del cuerpo que ya no necesitamos, y para ayudar a que el sistema digestivo, las articulaciones y la piel se mantengan saludables. Precisamente por todo esto, cuando no se está bien hidratado, se pueden presentar síntomas de malestar en todo el cuerpo. El éxito de un envejecimiento saludable está en una adecuada hidratación, ya que se puede vivir años con una alimentación incorrecta, pero la deshidratación puede llevar a la muerte en una semana.

Cambios fisiológicos de la edad que influyen en la hidratación

Conforme el cuerpo envejece, la cantidad de agua corporal se reduce, pasando del 80% del peso corporal en los niños hasta el 60% en hombres y el 50% en mujeres de edad avanzada. Existe, además, una disminución de la masa muscular y un aumento del tejido graso en la edad avanzada. Esto significa que los mayores tienen menos agua "de reserva" y pueden deshidratarse más rápidamente. Otro de los cambios más significativos es la disminución de la sensación de sed, lo que significa que es menos probable que los ancianos se den cuenta de que su organismo está bajo de líquidos hasta que ya están deshidratados. De hecho, según una investigación de la Escuela de Enfermería de la UCLA, hasta el 40% de los ancianos pueden estar crónicamente deshidratados.

Los medicamentos también influyen en los problemas de hidratación. Muchos medicamentos recetados habitualmente a las personas mayores, como los diuréticos para la hipertensión o las afecciones cardíacas, aumentan la micción y pueden provocar la pérdida de líquidos. Además, los laxantes pueden contribuir a la deshidratación si se utilizan con regularidad. Para quienes padecen trastornos cognitivos, mantenerse hidratado presenta aún más dificultades. Una persona con demencia en fase inicial puede olvidarse de beber con regularidad, mientras que las que tienen problemas de movilidad pueden limitar la ingesta de líquidos para evitar frecuentes viajes al baño, sobre todo por la noche, cuando aumenta el riesgo de caídas.

Requerimientos diarios de hidratación en adultos mayores

Los especialistas recomiendan tomar suficiente agua a lo largo del día para mantenerse hidratado. Para los adultos mayores, las necesidades básicas de consumo de agua se calculan entre 2.5 l a 2.75 l al día, esto es, de 8 a 10 vasos de agua diarios, o bien 1-1,5ml por cada kilocaloría ingerida en la dieta. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha estimado que la ingesta diaria de líquidos debe ser de 2,5 litros para hombres y de 2 litros para mujeres. No obstante, no se puede olvidar que los requerimientos individuales de agua varían de manera importante en base al estilo de vida, la edad, la época del año o la coexistencia de enfermedades, por lo que es necesario que la hidratación se realice de forma personalizada. En lugar de centrarse únicamente en un número concreto de vasos, es más beneficioso trabajar con un médico para determinar la cantidad adecuada para cada situación particular. El médico puede tener en cuenta el historial médico, el régimen de medicación y los factores del estilo de vida para recomendar un objetivo adecuado de ingesta diaria de líquidos.

Gráfico que muestra la proporción de agua en el cuerpo según la edad

Fuentes de hidratación

Hay que resaltar que al menos el 20 % de los líquidos que necesita el cuerpo se obtienen también de los alimentos. Para cumplir con las necesidades hídricas, se recomienda ingerir agua pura, aunque también se pueden consumir agua de frutas, jugos naturales, leche o caldos. Los especialistas hacen una aclaración sobre esto y recomiendan abstenerse de las bebidas azucaradas, ya que no hidratan y pueden tener diferentes consecuencias negativas en el organismo. La ingesta de líquidos debe ser en forma de agua y en ningún caso reemplazarla por bebidas o jugos azucarados. Las bebidas con electrolitos, que contienen sodio, potasio y magnesio, solo son aconsejables en casos específicos de pérdida severa de electrolitos (como episodios de diarrea o calor extremo) y bajo supervisión médica, ya que muchas de estas bebidas contienen altas concentraciones de sodio y glucosa, lo cual es contraproducente para pacientes con hipertensión arterial o diabetes.

Consecuencias de la deshidratación en el cuerpo de adultos mayores

La deshidratación hace referencia a un proceso fisiológico por el cual el organismo experimenta un déficit agudo de agua corporal por un desequilibrio entre la ingesta y la pérdida de líquidos. Esta condición produce consecuencias negativas en el cuerpo. El MD Anderson Cancer Center explica que las personas pueden deshidratarse por diferentes motivos, pero lo más importante es que se pierden más líquidos de los que se absorben, y se pone en riesgo el bienestar del organismo. Las complicaciones asociadas a la deshidratación son graves e incluyen convulsiones, inflamación en el cerebro, insuficiencia renal e incluso la muerte. Las personas más vulnerables a esta condición son los niños, los adultos mayores y quienes padecen de enfermedades crónicas. En las personas mayores, la deshidratación no solo es incómoda, puede ser peligrosa, ya que aumenta el riesgo de caídas, disminuye la claridad mental e incluso provoca afecciones graves como cálculos renales.

Signos y síntomas de deshidratación en adultos mayores

En las personas mayores, los síntomas de deshidratación pueden ser sutiles o confundirse con otras condiciones, pero hay algunos signos tempranos y avanzados inequívocos. Reconocer la deshidratación a tiempo puede prevenir complicaciones de salud más graves. La confusión mental, por ejemplo, se puede atribuir a demencia cuando en realidad es deshidratación. La fatiga, por su parte, se achaca a la edad o la depresión. Lo que hace que la deshidratación sea especialmente preocupante para los ancianos es cómo sus síntomas pueden imitar o exacerbar otras afecciones. Los cuidadores deben estar especialmente atentos a estos signos, ya que los ancianos pueden no asociar sus síntomas con la deshidratación o ser incapaces de expresar su malestar. Presta especial atención a los cambios de comportamiento, humor o niveles de energía, que podrían indicar que tu ser querido necesita más líquidos.

Los signos de advertencia más frecuentes son:

  • Orina oscura: Cuando se está bien hidratado, su color es claro, casi transparente. Por otra parte, cuando se está deshidratado, tiene un tono oscuro.
  • Boca seca
  • Fatiga y debilidad
  • Mareos y desmayos
  • Confusión mental, niebla cerebral o desorientación
  • Aletargamiento
  • Piel seca
  • Dolor de cabeza
  • Pulso rápido
  • Pérdida de peso rápida
  • Micción infrecuente o reducción de la cantidad de veces que se va al baño a orinar (una persona bien hidratada orina entre seis y ocho veces al día).
  • Calambres musculares

En las personas mayores, la percepción de la sed disminuye, lo que hace que sea aún más importante estar conscientes de estos síntomas. La falta de hidratación adecuada puede llevar a problemas graves de salud. Ante una disminución brusca de la presión arterial, se debe acudir a urgencias.

Tabla con síntomas de deshidratación y su gravedad

Beneficios de una hidratación adecuada para la salud de los adultos mayores

Mantenerse hidratado es fundamental para tener una buena salud y puede ayudar a prevenir problemas como los mencionados anteriormente. Healthline explica muy bien esto, y resalta al menos siete beneficios asociados a la hidratación, que son especialmente relevantes en la tercera edad:

  • Mejora el rendimiento físico: La hidratación es necesaria para tener un buen rendimiento físico, sobre todo en temperaturas altas. Hay que tener presente que los deportistas pierden entre un 6 y un 10 % del agua corporal a través del sudor, lo que puede aumentar la fatiga y hacer que el entrenamiento se vuelva más difícil.
  • Mejora la función cerebral y los niveles de energía: El funcionamiento del cerebro depende en gran medida de que el cuerpo esté bien hidratado, y varios estudios resaltan que la falta de agua afecta el estado de ánimo, la memoria y otras funciones cognitivas. Mantener la función cerebral es crucial, ya que la deshidratación puede afectar la concentración, la memoria y la cognición, por lo que mantenerse bien hidratado es esencial para preservar la salud mental.
  • Salud cardiovascular: Al contribuir a mantener una presión arterial saludable, evitando mareos.
  • Regulación de la temperatura corporal: Especialmente porque con la edad se pierde la capacidad de adaptarse bien a los cambios de temperatura, tanto al frío como al calor.
  • Prevención de estreñimiento: Problema común en las personas mayores, ya que con el calor, el intestino busca absorber agua, y con ello las heces en su interior se secan, aumentando las deposiciones duras y el riesgo de estreñimiento.
  • Mantención de la función renal: Beber suficiente agua ayuda a que los riñones funcionen de manera eficiente y a eliminar las toxinas del cuerpo.
  • Prevención de infecciones del tracto urinario: Ya que la deshidratación aumenta el riesgo de este tipo de problemas.
  • Reducción del riesgo de caídas: La falta de líquidos puede causar mareos y debilidad, aumentando las probabilidades de caídas. Mantenerse hidratado contribuye a mantener la estabilidad y prevenir accidentes.
  • Piel saludable: Ya que tiende a volverse más seca con la edad. Una hidratación adecuada ayuda a mantener una buena piel, evitando la sequedad y el agrietamiento.
  • Ayuda a mantener un peso corporal saludable: En algunos estudios se ha comprobado que el agua ayuda a aumentar la saciedad y la tasa metabólica, lo que puede contribuir a la pérdida de peso.

Los beneficios de beber agua son muy variados y abarcan diferentes aspectos de la salud.

Estrategias para mantener una hidratación saludable en adultos mayores

Un gran número de personas no se hidrata lo suficiente debido a que olvidó tomar agua durante el día, o a que no disfruta tanto del sabor de este líquido. Es fundamental promover hábitos saludables de forma constante y adaptada a cada persona. Para mejorar la hidratación en el adulto mayor se recomienda consumir agua aunque no se sienta la sensación de sed; esta ingesta debe ser de manera gradual a lo largo del día, principalmente en la mañana (300-400 ml), para evitar los despertares e incontinencia nocturna y prevenir el estreñimiento.

Persona mayor bebiendo agua de una botella reutilizable

Recomendaciones prácticas:

  • Mantener el agua accesible: Optar por una botella de agua rellenable que se pueda llevar por casa o de viaje. Si la movilidad es limitada, instalar “estaciones de hidratación” por toda la casa -quizá una pequeña jarra y un vaso en el salón, el dormitorio y otros espacios de uso frecuente- puede animar a beber sorbos con regularidad a lo largo del día.
  • Incorporar la hidratación a la rutina diaria: Empezar el día con un vaso lleno de agua antes del café o el té de la mañana. Tener un vaso de agua en la mesa durante las comidas y acostumbrarse a beber un vaso entero cuando se ingieren pastillas. Pequeños cambios como estos pueden aumentar significativamente la ingesta diaria de líquidos.
  • Hacer que el agua sea más atractiva: Añadir limón, fruta (fresas, trozos de cítricos) o menta al agua para variar su sabor y hacerla más atractiva. Las infusiones de hierbas sin cafeína -servidas calientes o heladas- cuentan para los objetivos de hidratación y ofrecen una sabrosa variedad. Para quienes disfrutan con la carbonatación, los refrescos de soda sin azúcar pueden ser una alternativa satisfactoria al agua sin gas.
  • Comer más alimentos ricos en agua: Incorporar alimentos ricos en agua como la sandía, los pepinos, las naranjas, los tomates y los arándanos a las comidas y tentempiés diarios ayuda a complementar la ingesta de líquidos. Las sopas, el yogur y el requesón también son buenas fuentes de hidratación oculta.
  • Establecer recordatorios de hidratación: Para muchos ancianos, sobre todo los que experimentan cambios cognitivos o simplemente no están acostumbrados a beber regularmente a lo largo del día, los recordatorios pueden ser muy valiosos. Algunas estrategias sencillas son poner alarmas en el teléfono a intervalos regulares, utilizar aplicaciones diseñadas específicamente para hacer un seguimiento de la ingesta de agua o colocar notas adhesivas en lugares destacados de la casa. Los cuidadores también pueden ayudar ofreciendo suavemente líquidos durante las visitas o los controles.
  • Limitar o evitar el consumo de bebidas con cafeína y alcohol: Estas bebidas pueden tener un efecto deshidratante y aumentar la necesidad de agua.
  • Mantener un ambiente fresco: En climas cálidos, se debe asegurar que la temperatura en el hogar sea cómoda y fresca. Evitar la exposición al calor extremo y preferir el uso de ropa adecuada.
  • Fomentar las visitas médicas regulares: Para un seguimiento de la salud general y ajustar las pautas de hidratación si fuera necesario.

Hidratación según la estación del año

  • Primavera: adaptación y prevención. Durante la primavera, las temperaturas comienzan a subir y el cuerpo necesita adaptarse progresivamente al calor. En esta etapa es importante fomentar hábitos regulares de hidratación, incluso sin sensación de sed. Introducir alimentos ricos en agua, como frutas (fresas, naranjas) y verduras (lechuga, pepino), puede ser una estrategia efectiva y agradable.
  • Verano: máxima vigilancia. El verano es la estación de mayor riesgo. Las altas temperaturas aumentan la pérdida de líquidos a través del sudor, lo que puede provocar deshidratación rápida. En las personas mayores, esto puede derivar en mareos, caídas o problemas más graves como golpes de calor. Se recomienda beber agua frecuentemente, evitar la exposición prolongada al sol y consumir bebidas frescas (sin exceso de azúcar). También es útil establecer recordatorios o rutinas para asegurar una ingesta adecuada.
  • Otoño: mantener el hábito. Con la llegada del otoño, las temperaturas bajan, pero eso no significa que deba disminuir la hidratación. Es común que las personas mayores reduzcan el consumo de líquidos al no sentir tanto calor. Sin embargo, el cuerpo sigue necesitando una hidratación constante. Las infusiones y caldos pueden ser aliados ideales en esta época, aportando líquidos y confort.
  • Invierno: hidratación “invisible”. En invierno, el riesgo de deshidratación puede pasar desapercibido. El frío reduce la sensación de sed, pero el cuerpo sigue perdiendo agua, especialmente en ambientes con calefacción. Además, el aire seco puede favorecer la deshidratación de la piel y las vías respiratorias. Es recomendable mantener una rutina de ingesta de líquidos, incluyendo bebidas calientes como sopas, caldos o infusiones.

La hidratación en personas mayores no debe depender únicamente de la sensación de sed, sino de hábitos conscientes y adaptados al entorno. Cada estación presenta desafíos distintos, pero en todas ellas el objetivo es el mismo: garantizar un equilibrio hídrico adecuado que contribuya a la salud, el bienestar y la calidad de vida.

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Mitos y realidades sobre la hidratación

Es importante aclarar algunas dudas comunes sobre la hidratación:

  • ¿Beber mucha agua es perjudicial para la salud? Aunque es poco común, la sobrehidratación puede tener consecuencias negativas y causar síntomas como dolor de cabeza y confusión. La hiperhidratación, aunque rara, puede diluir los electrolitos del cuerpo, llevando a la hiponatremia (bajos niveles de sodio).
  • ¿Cualquier bebida hidrata? La mayoría considera que cualquier bebida puede ayudar a cubrir la cantidad de líquidos que necesita el cuerpo para estar saludable. Sin embargo, hay que aclarar que esto no es así. Las bebidas azucaradas no aportan nada positivo al cuerpo y pueden tener efectos negativos sobre él. Las bebidas con cafeína y alcohol, debido a su efecto diurético, pueden aumentar la pérdida de líquidos.
  • ¿Se debe beber agua solo cuando se tiene sed? En las personas mayores, la sensación de sed disminuye. Por lo tanto, no se debe esperar a tener sed para beber. Es fundamental fomentar el consumo regular de agua a lo largo del día, estableciendo un horario para hacerlo.

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