El mundo actual experimenta transformaciones constantes, y uno de los mayores desafíos radica en el respeto y la aplicación de las normas que rigen la interacción entre los Estados. Atentar contra estas normas puede vulnerar la figura del Estado como tal, como lo demostró el reciente incidente en la embajada de México en Ecuador. Este evento quebrantó la inviolabilidad de las embajadas, un principio consagrado en el artículo 22 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, que considera a las embajadas como extensiones territoriales de los países que representan.
La falta de cumplimiento de las normas internacionales, fundamentales para el desarrollo del comercio y la economía global desde la Segunda Guerra Mundial, no solo amenaza el orden establecido, sino que también implica una pérdida de seguridad y justicia entre las naciones. En este contexto, América Latina enfrenta un doble desafío. Publicaciones recientes han señalado una evolución de la región "de la crisis al conflicto diplomático permanente", evidenciando no solo lo sucedido entre Ecuador y México, sino también otros desencuentros como el de Colombia y Argentina o el reclamo del Esequibo por parte de Venezuela. A esto se suman dificultades estructurales económicas y sociales, con niveles prepandemia que aún no se han recuperado. Frente a esta situación global y regional, las perspectivas no son alentadoras, lo que hace necesario replantear el papel de la soberanía nacional y regional en un sentido estratégico, tanto para proteger intereses como la integridad de los Estados.
La Interdependencia Compleja y los Nuevos Actores Internacionales
Las relaciones internacionales han desarrollado diversas formas de vínculo que trascienden la figura única de los Estados nacionales. El enfoque teórico que mejor explica y acentúa la importancia de actores no gubernamentales es la interdependencia compleja, desarrollada por Robert Keohane (1998), Joseph Nye (1977) y Elinor Ostrom (1995). Esta teoría postula que el Estado territorial, tradicionalmente la figura absolutista de la política, ahora está acompañado por actores no territoriales como movimientos sociales transnacionales, organizaciones y asociaciones que están redefiniendo el panorama global.
Desde los años setenta, Keohane y Nye crearon una teoría alternativa a la realista, que reconociera la complejidad de las relaciones transnacionales y dejara de considerar al Estado como el único ente racional que trabaja principalmente por la seguridad nacional. El concepto de interdependencia, en su forma más simple, significa dependencia mutua, donde existen diversas esferas y canales que permiten la vinculación de Estados de distinta manera. En política mundial, la interdependencia se refiere a situaciones caracterizadas por efectos recíprocos entre países o actores de diferentes países. Si bien las relaciones interdependientes pueden implicar una reducción de la autonomía, lo que representa un costo, no se ha podido determinar a priori si los beneficios de una relación son siempre mayores que sus costos. En esta esfera política se involucran intereses internos, transnacionales y gubernamentales.

Características de la Interdependencia Compleja
La interdependencia compleja se caracteriza por:
- Canales múltiples: Existe una mayor interconexión entre las sociedades, facilitada por la participación de diversas organizaciones no completamente controladas por los gobiernos, lo que genera un mayor vínculo en las relaciones externas e internas de un Estado.
- Modificación de la agenda: La agenda de relaciones interestatales es distinta a la del pasado, con una ausencia de jerarquía en los temas. Esto permite la colaboración global para la solución de fenómenos específicos.
- Disminución del uso de la fuerza militar: Se cree que el uso de la fuerza militar entre gobiernos de la región es menos frecuente cuando predomina la interdependencia compleja. Esta visión explica cómo la creciente presencia de los gobiernos locales en acciones internacionales ha sido facilitada por los canales múltiples de comunicación.
Hoy en día, el diálogo entre actores subnacionales, gobiernos y organizaciones no gubernamentales no siempre requiere la supervisión de un gobierno central.
Sensibilidad y Vulnerabilidad en el Marco de la Interdependencia
Dentro del concepto de poder desde la interdependencia, se vinculan dos conceptos fundamentales: sensibilidad y vulnerabilidad.
- La sensibilidad se refiere al nivel de respuesta existente dentro de una estructura política, analizando cómo los cambios en un país afectan a otro y la velocidad de dicha respuesta.
- La vulnerabilidad gira en torno a las alternativas que los actores deben afrontar cuando un hecho internacional los afecta. Implica la posibilidad de sufrir daño, la finitud y las limitaciones.
Es sin duda necesario buscar un equilibrio en estas dinámicas, siendo la negociación la mejor manera de lograr la cooperación.
DIFERENCIA ENTRE SENSIBILIDAD Y VULNERABILIDAD
La Complejidad de la Vulnerabilidad
El término “vulnerabilidad” es notablemente complejo y polisémico. Hace referencia a la posibilidad del daño, aplicable desde la posibilidad de un ser humano de ser herido hasta la posible intrusión en un sistema informático.
Existen al menos dos tipos de vulnerabilidad:
- Vulnerabilidad antropológica: Entendida como una condición de fragilidad propia e intrínseca al ser humano, debido a su ser biológico y psíquico.
- Vulnerabilidad socio-política: Aquella que se deriva de la pertenencia a un grupo, género, localidad, medio, condición socio-económica, cultura o ambiente que hace a los individuos más susceptibles al daño. En el ámbito internacional, esto puede extenderse a estados o regiones con desventajas estructurales.
La vulnerabilidad también se ha ido asociando no solo con las condiciones del individuo, sino cada vez más con las condiciones del medio (ambientales, sociales o de otro tipo) en que su vida se desarrolla, dando lugar a la necesidad de incorporar los aspectos socioculturales en la comprensión de este concepto. De ahí que se hable, frecuentemente, de poblaciones vulnerables, para referirse a aquellos grupos de personas que, como consecuencia de las condiciones del medio en que viven, están en una situación de mayor susceptibilidad al daño. En las relaciones internacionales, esto puede extrapolarse a Estados con sistemas políticos o económicos frágiles.
La vulnerabilidad social implica la vulnerabilidad antropológica, pero la amplifica notablemente en función de factores ambientales o sociales que interactúan hasta el punto de hacer muy compleja la atribución del daño a una sola causa. Se identifican tres coordenadas en la vulnerabilidad social:
- La exposición: el riesgo de ser expuesto a situaciones de crisis.
- La capacidad: el riesgo de no tener los recursos necesarios para enfrentar dichas situaciones.
- La potencialidad: el riesgo de sufrir serias consecuencias como resultado de las crisis.

El Papel de las Instituciones y Organismos Internacionales
El papel y los efectos de las instituciones y organizaciones internacionales han crecido enormemente, poniendo mayor énfasis en la búsqueda de igualdad social y económica, así como en la igualdad entre los Estados. Estos organismos y asociaciones internacionales permiten que países considerados débiles lleven a cabo estrategias conjuntas para el desarrollo de su población. Los problemas que antes se consideraban internos hoy en día pueden ser apoyados de manera transnacional a través del respaldo de otros gobiernos, instituciones u organizaciones internacionales.
México, por ejemplo, es un Estado que en los últimos años ha formado parte de un mayor número de organismos internacionales, trabajando en conjunto para el cumplimiento de metas comunes, como la igualdad social, la igualdad económica y el apoyo a Estados menos desarrollados. A pesar del aumento en la cooperación, no siempre es sencillo llegar a acuerdos, pero la satisfacción de apoyar a otros es inmensa. Estas colaboraciones tienen el objetivo de beneficiar a la sociedad en general y conllevan un estrecho vínculo con la política, generando un mayor interés en realizar acciones dirigidas a la dimensión local del desarrollo y a la creación de mejores modelos de cooperación.
Soberanía, Fronteras y Desafíos Regionales
El tema de las fronteras no es sencillo para ningún Estado, ya que señalan el límite de su soberanía objetiva o espacial y son puntos de convivencia forzosa con vecinos, a menudo resultando en escenarios naturales de conflicto y disputa. Si bien los Estados son particularmente celosos de sus fronteras, paradójicamente, muchas veces estas se caracterizan por un ejercicio difuso de la soberanía, constituyendo un ejemplo perfecto de cómo la intensidad del poder estatal se diluye paulatinamente a medida que uno se aleja del “centro” y se interna en la “periferia”. Aunque en algún momento se llegó a pensar que el siglo XXI sería un mundo sin fronteras, esta predicción ha sido puesta en entredicho de múltiples formas en los últimos años.
En el contexto de América Latina, ante la situación global actual, las perspectivas no parecen alentadoras. Se hace necesario fortalecer bloques como el Mercosur, tanto hacia adentro para superar dificultades como la pandemia, la inflación y la sequía, como hacia afuera para lograr una inserción internacional eficiente. Lamentablemente, la tradición diplomática de algunos países, que los ha convertido en interlocutores reconocidos en la escena internacional, parece estar en el olvido.
Las relaciones entre la República Popular China y los países de Latinoamérica se han fortalecido en la última década, con un incremento en el intercambio comercial y un diálogo político constante, llevando sus vínculos a un plano de asociación estratégica. Sin embargo, las asimetrías en esta relación bilateral ponen de manifiesto la necesidad de plantear políticas conjuntas para enfrentar los desafíos que esta alianza implica para los países de la región, destacando la importancia de comprender la sensibilidad y vulnerabilidad inherentes a tales dinámicas.
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