Vulnerabilidad Social y Arquitectura: Un Enfoque Multidimensional

El concepto de vulnerabilidad ha sido explorado desde campos de conocimiento muy diversos, como la antropología, la sociología, la ecología política, las geociencias y la ingeniería. Por este motivo, lo que se entiende por vulnerabilidad ha sido definido de formas muy distintas y a partir de elementos diferentes, entre los que se cuentan riesgo, estrés, susceptibilidad, adaptación, elasticidad (resilience), sensibilidad o estrategias para enfrentar el estrés (coping strategies).

La idea de hogar y de vivienda falla cada día a un mayor número de personas. Este artículo busca alternativas a la narrativa del hogar, de la intimidad interna utópica, que avala el retiro, y de una relación de no responsabilidad frente al ámbito público. Se sugiere que el resultado es distópico al ocultar y exacerbar la vulnerabilidad y su resistencia al cambio.

Esquema de la relación entre vulnerabilidad e intimidad en arquitectura

¿Qué es la Vulnerabilidad?

El concepto de vulnerabilidad hace referencia a “múltiples factores de riesgo que impiden que una persona o grupo de personas mantenga o mejore su bienestar”, tal y como lo define Acción Contra el Hambre. El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas ofrece la siguiente definición del concepto: “un estado de alta exposición a ciertos riesgos e incertidumbres, en combinación con una habilidad reducida para protegerse a uno mismo contra aquellos riesgos e incertidumbres y hacer frente a sus consecuencias negativas”.

Elementos Comunes en la Definición de Vulnerabilidad

Es posible encontrar algunos elementos en común en la mayor parte de las definiciones de vulnerabilidad:

  • La vulnerabilidad se define siempre en relación con algún tipo de amenaza, sean eventos de origen físico como sequías, terremotos, inundaciones o enfermedades, o amenazas antropogénicas como contaminación, accidentes, hambrunas o pérdida del empleo.
  • La unidad de análisis (individuo, hogar, grupo social) se define como vulnerable ante una amenaza específica, o es vulnerable a estar en una situación de pérdida, que puede ser de la salud, del ingreso, de las capacidades básicas, etc.
  • El análisis de la construcción de vulnerabilidad se hace en dos momentos distintos del proceso: por un lado, en las condiciones que la unidad de análisis tiene antes de una situación de estrés, que le hacen más o menos propensa a una pérdida específica (susceptibilidad); por otro lado, están las formas que desarrolla la unidad de análisis para enfrentar una situación de estrés una vez que ésta ha ocurrido, y que se relacionan con la capacidad de ajuste.

La definición básica de vulnerabilidad de la cual parte este trabajo refiere a 'las características de una persona o grupo y su situación, que influencian su capacidad de anticipar, lidiar, resistir y recuperarse del impacto de una amenaza'. En esta definición hay una diferenciación clara entre el componente físico de la amenaza (hazard) y la vulnerabilidad, la cual se ubica en la dimensión social.

Vulnerabilidad Social

La vulnerabilidad social se refiere a la situación social de aquellas personas, grupos o familias que han visto deteriorada sus condición de vida social y personal, y donde las redes sociales son débiles y hay un acceso irregular a los servicios públicos. Este concepto está relacionado no solo con la situación social, sino también con la cultural, política y económica.

En este estudio, se entiende la “Vulnerabilidad Urbana” como aquel proceso de malestar en las ciudades producido por la combinación de múltiples dimensiones de desventaja, en el que toda esperanza de movilidad social ascendente, de superación de su condición social de exclusión o próxima a ella, es contemplada como extremadamente difícil de alcanzar.

La vulnerabilidad es también un estado psicosocial que afecta a la percepción que los ciudadanos tienen del territorio en donde viven y de sus propias condiciones sociales. Una percepción negativa de su situación como residentes en un espacio social puede traducirse en procesos de malestar urbano que pueden no corresponderse con unos indicadores ‘objetivos’ de vulnerabilidad. Por tanto, la vulnerabilidad debe tener una perspectiva multidimensional, contemplando aquellas dimensiones y variables que más incidencia tienen en la disminución o crecimiento de la vulnerabilidad en un espacio social concreto.

Así pues, el concepto de vulnerabilidad social expresa una problemática compleja que, para ser abordada, precisa de un análisis y de una intervención multidimensional. El parámetro adecuado para determinar si un determinado grupo social es vulnerable no es su resiliencia, sino en sus posibilidades de cumplir un conjunto de condiciones sociales, económicas y espaciales (umbrales) que se asocian al bienestar.

Identificación de Personas o Familias Vulnerables

El deterioro que recoge la vulnerabilidad social está relacionado con la disminución o pérdida de recursos económicos, la dificultad para acceder a una vivienda, a los servicios de salud, a un empleo o a la participación social. Una persona o familia se considera vulnerable cuando se encuentra en un ambiente personal o familiar debilitado y tiene un riesgo alto de perder sus bienes, propiedades o su sistema de sustento o de su familia. En este contexto, se considera persona vulnerable a quien, por razones estructurales, económicas o sociales, se encuentra en una situación de desventaja que compromete su bienestar y su integración plena en la sociedad.

Los niños, las mujeres y los ancianos están considerados como los colectivos más vulnerables. Otro colectivo considerado vulnerable son los migrantes, dado que no se encuentran en su país de origen y esto puede provocarles dificultades con el idioma, la incorporación al ámbito laboral, la carencia de una red de apoyo.

Foto de un hombre mayor siendo atendido por un trabajador social

Medición de la Vulnerabilidad Social

Este fenómeno se mide analizando y basándose en los denominados indicadores de vulnerabilidad. Cada variable establece los criterios por los que se mide el índice de vulnerabilidad de las personas o familias que están siendo evaluadas. Para el estudio de Barrios Desfavorecidos en España (coordinado por el Ministerio de Fomento y el Instituto Nacional de Estadística - INE), se tomaron tres Indicadores Básicos de Vulnerabilidad Urbana (IBVU) que permiten caracterizar ésta:

  • Porcentaje de población en paro (común para los años 1991, 2001 y 2011).
  • Porcentaje de población sin estudios (común para los años 1991, 2001 y 2011).
  • Un tercer IBVU, representativo de las carencias en las viviendas:
    • Porcentaje de viviendas sin agua corriente, WC, baño o ducha en 1991.
    • Porcentaje de población en viviendas sin servicio o aseo en 2001.
    • Porcentaje de viviendas en edificios en estado de conservación ruinoso, malo o deficiente en 2011.

A estos se añade un cuarto IBVU (tasa de inmigración) en la Adenda de 2006. La Vulnerabilidad se detecta cuando estos valores superan los valores de referencia, con respecto a la media nacional.

Otros ejemplos de índices de vulnerabilidad:

  • El índice de vulnerabilidad de paro, por el cual se mide la situación laboral.
  • El índice de vulnerabilidad de estudios, evalúa el nivel educativo.
  • El índice de vulnerabilidad de vivienda, analiza el tipo de hogar en el que viven.
  • El indicador de pobreza, a través del cual se mide los ingresos per cápita y la situación económica.
  • El indicador de salud, el cual pone el foco en los accesos a los servicios de salud.
  • Los indicadores de identificación, que reflejan los rasgos personales tales como la edad, el género, la nacionalidad, etc.

Según los datos recogidos en 2022, el informe de vulnerabilidad social de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN) refleja que España ocupa el cuarto puesto en países de la UE con mayor tasa de población en riesgo de pobreza, con un 26 %. Rumanía encabeza la lista con un 34,4 %, seguido de Bulgaria (32,2 %) y Grecia (26,3 %).

Intervención Social y el Papel del Trabajador Social

Mediante el índice de vulnerabilidad social se conoce la situación de diferentes colectivos y personas, dando pie a aplicar soluciones para evitar casos de pobreza o exclusión social. Los servicios sociales trabajan con diferentes colectivos, como los que presentan una situación de vulnerabilidad social. En este contexto, los profesionales se encargan de evitar que este status quo se cronifique y provoque una situación de exclusión social o pobreza.

El trabajador social desempeña su labor en diferentes ámbitos, siendo los colectivos vulnerables uno de los principales. Por lo tanto, la intervención social ejerce un papel fundamental en este tipo de realidades y se debe llevar a cabo por un profesional con la formación adecuada. Esta condición de vulnerabilidad ha de trabajarse desde la discreción y el respeto por parte del trabajador social, el cual debe mantener la confidencialidad de la información sensible a la que acceden. Esta obligación se integra en el conjunto de principios éticos del trabajador social, que siempre han de estar presentes, independientemente del colectivo, entidad o institución para la que estos profesionales trabajen.

Legislación y Ayudas en España

El Estado español ofrece un plan de ayudas que van destinadas a solucionar la situación de las personas vulnerables. Para acceder a ellas es necesario solicitar un certificado de vulnerabilidad, un documento mediante el cual los ciudadanos ratifican su situación económica precaria.

Por otra parte, el Real Decreto-ley 16/2021 recoge una serie de medidas en materia de vivienda, pobreza, salud… para hacer frente a situaciones de vulnerabilidad social y económica. Este Real Decreto ha ido incorporando medidas y cambios que se han ido adoptando por circunstancias excepcionales, como la crisis sanitaria del COVID-19 o la crisis económica derivada de la pandemia. El bono social y la garantización de suministros de agua, luz y gas natural de consumidores vulnerables son algunos ejemplos recientes.

Factores y Consecuencias de la Vulnerabilidad Social

Una de las causas principales de la vulnerabilidad social es el desempleo o la desigualdad de oportunidades. Una persona o colectivo también puede verse en esta situación por otros motivos, tales como desastres naturales, enfermedades, el cambio climático, accidentes graves, hambrunas, etc. Estas casuísticas pueden llevar a la cronificación de esta vulnerabilidad y conducir a la pobreza o la exclusión social.

Diferencia entre Vulnerabilidad y Exclusión Social

La diferencia entre vulnerabilidad y exclusión social radica en la definición de cada término, principalmente porque son dos fenómenos distintos.

La exclusión social es cuando una persona, grupo o colectivo presenta múltiples vulnerabilidades. Más concretamente es la situación que “afecta a individuos o grupos, impidiéndoles acceder a un nivel de calidad de vida decente, y/o de participar plenamente, según sus propias capacidades, en los procesos de desarrollo”, según la definición de la OMS. Así pues, la exclusión social es una consecuencia del agravamiento de la vulnerabilidad social. Por ejemplo, cuando una persona desempleada de larga duración, es decir, una persona vulnerable, agota todos los recursos económicos, las prestaciones y no puede hacer frente a gastos básicos como la alimentación, puede estar en una situación de exclusión social, representando un aislamiento completo del sistema social.

Joan Subirats - "¿Qué entendemos por exclusión social?"

Vulnerabilidad y Arquitectura

La arquitectura hospitalaria enfrenta desafíos derivados del constante cambio y desarrollo tecnológico. Conceptos como vulnerabilidad y resiliencia arquitectónica son fundamentales para garantizar que nuestras construcciones puedan soportar y adaptarse a las adversidades del presente y del futuro.

Vulnerabilidad Arquitectónica

La vulnerabilidad arquitectónica se refiere a la susceptibilidad de los edificios y estructuras ante eventos imprevistos como desastres naturales, cambios climáticos extremos, o incluso crisis socioeconómicas.

En este contexto, Ángel Cómeras Serrano, reconocido por una trayectoria centrada en la dimensión social de la arquitectura, propuso un cambio de paradigma que invita a repensar cómo concebimos los espacios construidos. “Todas las personas son susceptibles a necesitar en algún momento de su vida atender necesidades especiales”, afirmó. Con esta frase, puso en evidencia que la vulnerabilidad es una condición universal: envejecemos, enfermamos, sufrimos accidentes, y nuestras capacidades físicas, sensoriales o cognitivas se transforman a lo largo del tiempo.

Las cifras refuerzan la urgencia de este enfoque. A nivel mundial, el 16% de la población vive con algún tipo de discapacidad: una de cada cinco mujeres la experimentará en algún momento de su vida, casi la mitad de las personas mayores de 60 años la padece, y uno de cada diez niños convive con ella.

Resiliencia Arquitectónica

La resiliencia arquitectónica es la solución a la vulnerabilidad arquitectónica. Se define como la capacidad de una estructura para resistir, absorber, recuperarse y adaptarse frente a fenómenos adversos. Es el resultado de un diseño consciente que considera no solo la estética y funcionalidad, sino también la durabilidad, la sostenibilidad y la capacidad de adaptación. La resiliencia no solo busca proteger, sino también asegurar que las estructuras puedan continuar operando, o recuperarse rápidamente, después de un evento adverso.

Para lograr la resiliencia, es crucial integrar en el diseño arquitectónico materiales duraderos, tecnologías avanzadas y estrategias que permitan la adaptación a las condiciones cambiantes. Esto incluye desde el uso de tecnologías de construcción sostenibles y materiales de bajo impacto ambiental, hasta la implementación de sistemas inteligentes que puedan responder dinámicamente a condiciones externas, como la gestión eficiente del agua y la energía.

Además, la planificación urbana juega un papel vital en la resiliencia arquitectónica. Diseñar ciudades y comunidades que puedan resistir desastres naturales, que fomenten la cohesión social y que estén preparadas para el cambio climático, es esencial para asegurar un entorno construido que pueda soportar los desafíos del futuro.

En resumen, la resiliencia arquitectónica no es solo una respuesta a la vulnerabilidad; es una estrategia proactiva para construir un futuro más seguro y sostenible.

Arquitectura para Población Vulnerable con Necesidades Especiales

La Fundación Tejido Urbano y la plataforma Saber Habitar organizaron una ponencia sobre “Arquitectura y Urbanismo Híbrido. Viviendas tuteladas para población vulnerable con necesidades especiales”. En este contexto, el diseño universal se presenta como un principio ético y práctico. No se trata solo de cumplir normativas de accesibilidad, sino de crear espacios utilizables por todas las personas sin necesidad de reformas posteriores. Pero no se trata solo de arquitectura: es un cambio cultural necesario. Implica dejar atrás la visión de la discapacidad como un problema aislado y asumir que la diversidad de capacidades es constitutiva de lo humano.

Diseño de vivienda tutelada para personas con necesidades especiales

Vulnerabilidad y Resiliencia en Teoría

La interacción entre 'la amenaza' y la 'vulnerabilidad' genera condiciones de 'desastre', el cual puede ser catastrófico o crónico de acuerdo con la temporalidad que se genera y desencadena. Esta propuesta es presentada por Wisner et al. (2004) y se sintetiza en el modelo PAR (Pressure and Release), el cual desagrega los componentes de un desastre en a) 'causas de fondo', b) 'condiciones inseguras' y c) 'presiones dinámicas'. Este modelo fue desarrollado para explicar gráficamente la manera en la que la amenaza y la vulnerabilidad interactúan para generar las condiciones subyacentes de desastre, el cual es una probabilidad latente hasta que la combinación de las condiciones inseguras y las amenazas lo 'despliegan'.

Junto al PAR, los autores proponen también el llamado Modelo de Acceso, que es una revisión a detalle de lo que ocurre a nivel de hogar en distintos ámbitos (recursos, conocimientos, relaciones sociales, desventajas relativas), y que influyen en su susceptibilidad específica y en sus respuestas potenciales ante distintos tipos de amenazas. Este modelo -uno de los más citados en ciencias sociales en relación con los estudios de vulnerabilidad social- diferencia claramente los componentes básicos de la vulnerabilidad, así como las dimensiones y escalas en los que esos componentes se despliegan y generan una situación de desastre.

Diagrama explicativo del modelo PAR (Pressure and Release) para desastres

Crítica al Enfoque de la Resiliencia

En la narrativa convencional es cada vez más común que la vulnerabilidad ante amenazas de origen ambiental se asocie a lo que se ha llamado el 'enfoque de la resiliencia' (resilience approach). La mayoría de los estudiosos que asumen este enfoque, han extrapolado los tipos de causalidad inferidos a partir de sistemas ecológicos, sistemas climáticos y organismos biológicos para explicar la interacción ambiente y sociedad vía el concepto de 'sistemas socio-ecológicos acoplados'. En este marco, la idea de resiliencia refiere a una forma positiva de adaptación, en la cual es 'la capacidad de un sistema de absorber perturbaciones y reorganizarse, al tiempo que retiene esencialmente la misma función, estructura, identidad y retroalimentaciones'.

Sin embargo, este enfoque presenta limitaciones. En primer término, a pesar de sus intenciones explícitas de ligar ambiente y sociedad, la noción de resiliencia asume que existen dos subsistemas separados (social, ecológico), y que algunas de las funciones de cada subsistema en realidad son perturbaciones al otro subsistema. Por ejemplo, algunos eventos climáticos son vistos como perturbaciones a los modos de vida de la sociedad, que alteran su dinámica 'normal'; o bien, que el uso de ciertos recursos por parte de las sociedades (como por ejemplo en la agricultura), 'altera' las condiciones 'normales' o límites de los llamados 'dominios de estabilidad' en ecosistemas, sistemas climáticos o unidades ambientales.

Enfoque Normativo del Bienestar Objetivo

En lugar de la resiliencia, se propone un enfoque normativo derivado de diversas perspectivas del bienestar objetivo, como plataforma para evaluar la intensidad de las pérdidas y de los ajustes que se asocian a eventos críticos. El argumento principal de este trabajo para comprender cómo se construyen socialmente las condiciones objetivas de vulnerabilidad es que el parámetro adecuado para determinar si un determinado grupo social es vulnerable, no es su resiliencia, sino en sus posibilidades de cumplir un conjunto de condiciones sociales, económicas y espaciales (umbrales) que se asocian al bienestar.

La construcción conceptual de umbrales y ponderadores es el punto central de esta propuesta. Estos últimos son el punto de referencia para medir la afectación potencial que en una situación de vulnerabilidad y en interacción con distintos tipos de peligros, sufren los distintos satisfactores asociados al bienestar.

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