Los seres humanos somos seres sociables por naturaleza, necesitando de forma imprescindible el cariño, apoyo y cuidado de los demás para garantizar nuestro bienestar psicológico e incluso físico. Esta necesidad es aún más crucial durante la infancia, etapa en la que dependemos completamente de nuestros cuidadores principales. Cuando estos protectores no cumplen sus funciones de cuidado y afecto, el impacto en el bienestar y desarrollo del menor es profundo.
Definición y Tipos de Abandono Infantil
El abandono infantil sucede cuando las necesidades básicas y afectivas de un niño o niña son descuidadas o ignoradas por completo por sus cuidadores, que generalmente son los padres. Esto incluye un amplio abanico de situaciones que tienen en común el daño a nivel físico, emocional, social y/o cognitivo en el menor.
En contrapartida, el abandono emocional se produce en consecuencia de una falta persistente de interacción entre los progenitores y el pequeño, la insuficiente estimulación hacia el niño y la ausencia de respuesta por parte de los cuidadores a los intentos de aproximación y afecto del menor.

Características del Abandono Emocional
El abandono emocional, aunque invisible, deja una huella profunda y a menudo incomprensible para quienes lo sufren en la adultez. Se manifiesta en familias de origen donde se han dado algunas de estas circunstancias:
- El menor no experimenta seguridad emocional o apoyo por parte de sus progenitores.
- Falta de atención emocional en interpretar y comprender las emociones del menor.
- Progenitores ausentes y/o presentes con diferentes problemáticas, como adicciones, depresión, bipolaridad o ansiedad.
- Las emociones del niño se han ignorado, invalidado, negado, evitado o criticado.
- Falta de celebración o alegría al experimentar una emoción positiva como felicidad o entusiasmo.
- Ausencia de consuelo y calma cuando el menor siente y expresa emociones.
- No se hacen preguntas ni se habla ni se expresan distintas emociones en el ámbito familiar.
- Se descuidan e ignoran preferencias, gustos, disgustos, pasiones, debilidades y talentos, lo que lleva a los cuidadores a dejar de conocer el verdadero yo de sus hijos/as.
- Pobre comunicación en general. Los menores pueden sentir que sus padres sí les quieren y les proporcionan todo aquello material que necesitan, dejando al margen todo lo relativo a lo emocional.
- Se responsabiliza al menor tratándole como adulto, pidiéndoles que se hagan cargo de cosas que no les corresponderían a un niño, como calmar a los adultos o estar pendientes de las necesidades emocionales de sus padres.
- Los padres y madres suelen tener una capacidad de autocrítica reducida o nula.
Causas del Abandono Materno
La maternidad proporciona sentimientos, emociones y experiencias muy intensas, pero también exige un esfuerzo de adaptación, una disposición y ánimo para afrontar esta etapa de manera positiva y saludable, así como un entorno favorable y red de apoyo. Hoy se sabe que un vínculo precoz durante el período perinatal puede condicionar la expresión de factores genéticos y la programación placentaria, lo que puede favorecer el estrés desde etapas precoces del desarrollo humano, así como un vínculo patológico o anormal entre la madre y su hijo/hija.
¿Por qué una mujer que recién ha dado a luz abandona a su criatura? La marginación, la violencia intrafamiliar, los embarazos no deseados por abuso sexual y las adicciones a drogas y alcohol pueden constituir las principales causas. El abandono de los niños o niñas es un importante problema social y financiero que enfrentan los centros hospitalarios y se ha vuelto más frecuente en las sociedades que se han vuelto consumidoras de drogas. Se hace necesario fortalecer los programas para disminuir el consumo de drogas ilegales y prevenir las gestaciones no deseadas a través de un control anticoncepcional adecuado.
Impacto del Abandono en el Desarrollo Infantil y la Vida Adulta
El cuidado de las necesidades básicas y el afecto son esenciales para el desarrollo psicológico de los niños. Si los padres no les aportan estas atenciones, los menores no podrán sentirse seguros ni crecer de forma feliz, lo cual tiene graves repercusiones a nivel psicológico.

Consecuencias Psicológicas en la Infancia
La vulneración en la infancia tiene un impacto en el desarrollo vital de las personas que no es posible desatender. Todavía persiste la visión del niño como un ser humano en potencia, y por lo tanto, es un objeto que puede ser maltratado, o al que se le limita la posibilidad de desarrollo, pesando una actitud de menosprecio.
Autoestima y Reconocimiento
La autoestima es la valoración que hacemos sobre la percepción que tenemos de nosotros mismos. Cuando somos pequeños, nuestros padres son las personas más importantes en nuestras vidas. De esta manera, la autoestima se ve especialmente vulnerada en los casos de maltrato por abandono, ya que empieza a formarse en esas edades. Si las personas de las que esperamos más cariño y cuidado no nos lo dan, se internaliza la idea de que "hay algo malo en nosotros", afectando directamente el reconocimiento de la propia identidad y el desarrollo de la personalidad.
Dificultades en las Relaciones Interpersonales
El propio abandono parental y la baja autoestima provocan que los niños tengan problemas serios a la hora de relacionarse. A raíz del miedo al abandono, que generalizan a todas las relaciones, pueden pasar dos cosas: la primera es desarrollar dependencia emocional con aquellas personas con las que logran tener un vínculo afectivo; la otra opción es que solo se permitan a sí mismos tener relaciones superficiales, bajo la premisa de que si la relación no es lo suficientemente importante ni vinculante, provocará menos daño cuando ocurra el abandono.
Regulación Emocional y Habilidades de Afrontamiento
El daño psicológico causado por el maltrato infantil por omisión provoca emociones desagradables. La ansiedad, a menudo descrita como el miedo a estar en una situación problemática y no tener los recursos suficientes para afrontarla, es una de las consecuencias. De la misma manera que no aprenden a gestionar problemas ni sus propias emociones, tampoco aprenden aspectos fundamentales en el desarrollo evolutivo de todas las personas. Esto se manifiesta en una incapacidad para identificar y gestionar sus emociones.
Lo que siente el adulto que sufrió abandono emocional
Todos los problemas que los niños sufren por el abandono infantil se pueden perpetuar si no se interviene a tiempo. Muchos adultos que vivieron abandono emocional no saben poner nombre a lo que vivieron, experimentando un hueco o vacío por dentro y sentimientos de soledad. Las implicaciones psicológicas que se derivan de una vivencia temprana ligada al abandono suelen ser bastante graves:
- Dificultades para saber lo que sienten en el cuerpo y para nombrar emociones.
- Miedo a la hora de conectarse emocionalmente y de confiar en otros por si vuelve a repetirse el abandono emocional de origen, lo que les lleva a aprender a cuidar por sí mismos.
- Pueden ser extremadamente autónomos e independientes y les cuesta pedir ayuda a los demás. Sin embargo, están muy pendientes de las necesidades de otros y dispuestos a ayudar, lo que a veces provoca que no tengan claros los límites para equilibrar el dar y recibir.
- Algunos adultos tienen una autocrítica elevada y sienten culpa en las relaciones interpersonales porque se cuestionan mucho las acciones que hacen.
- Sentimientos de ser diferente a los demás.
- Sufrir el abandono en la infancia supone muchas veces tener serias y grandes dificultades a la hora de establecer relaciones estables en la edad adulta.
- Asimismo, aparecen también problemas de codependencia o de necesidad de aprobación y reconocimiento, llegando a dar demasiado de ellos mismos a los demás, sintiendo que, más tarde, lo recibido no es igual a lo que han invertido.
- A su vez, es común sufrir ciertas "reminiscencias emocionales", que son ecos del dolor pasado.
- Las personas con heridas por abandono suelen estar en un estado constante de hipervigilancia, siempre atentas a posibles señales de rechazo o abandono.
Testimonios de Pacientes con Abandono Emocional
La experiencia del abandono emocional se manifiesta de diversas maneras en la vida adulta, a menudo sin un reconocimiento consciente de su origen:
- A. es un paciente que, a pesar de gustarse físicamente, cuidarse y ser exitoso, no se miraba en los espejos de su casa o lanzaba miradas rápidas. Aunque de niño tuvo todas sus necesidades básicas cubiertas, al indagar en terapia, expresó una "sensación de invisibilidad" y un "hueco muy grande" por la falta de una mirada interesada de sus padres, deseando haberse sentido importante para ellos.
- B. es una mujer casada con hijos, a gusto en su trabajo y entorno social. Sin embargo, al hablar de sus padres, siente mucha tristeza y rabia. Su padre tiene una enfermedad mental y su madre es emocionalmente ausente. Ella se siente "huérfana", a pesar de que sus padres están vivos, porque nunca se sintió vista ni reconocida por ellos, ni recibió preguntas sobre sí misma o sus sentimientos.
- C. ha empezado a tomar distancia de sus padres en la vida adulta, sintiendo culpa al expresar que son "buenas personas". Probablemente, la incapacidad de sus padres para satisfacer sus necesidades emocionales esté relacionada con su propia historia traumática y abandono emocional. C. se encuentra en un proceso de duelo y despedida de los padres que le hubiera gustado tener, para poder aceptar a sus padres reales.
El Trabajo Terapéutico del Abandono Emocional
Lo contrario al abandono emocional es la sintonía emocional. Una parte importante de la terapia será trabajar con el paciente en su yo adulto para que pueda ir sanando las heridas emocionales de su infancia y darse a sí mismo/a esa sintonía emocional.
Explorando la Herida de abandono: El impacto del abandono
Claves para la Sanación
El camino hacia la sanación implica varias etapas:
- Entender, identificar y expresar emociones y sensaciones corporales. Al negárseles una parte de ellos mismos (su yo emocional), es posible que se sientan desconectados, confusos y vacíos. Ayudar a diferenciar el miedo, la culpa, la vergüenza, la tristeza, el enfado, la confianza o la alegría es un primer paso clave.
- Realizar el duelo por esas miradas que no se tuvieron y que les hubiera gustado tener. A la vez, aprender a mirarse a sí mismos y dejarse mirar por otras personas en la vida adulta. Para algunas personas, recibir la mirada interesada del psicólogo/a es el primer ladrillo para empezar a construir esta mirada interna y, poco a poco, ir recibiendo otras miradas elegidas del entorno.
- Abordar el sentimiento de culpa. Muchos padres y madres no se dan cuenta del alcance del daño que causan estas acciones y tienen poca capacidad de autocrítica. Algunos pacientes no tienen recuerdos de infancia que expliquen este abandono emocional, por lo que tienden a culparse a sí mismos, a pesar de que la ausencia es difícil de ver.
- Reconocer las necesidades infantiles no cubiertas y aprender a calmar a ese niño/a cuando se angustie desde el yo adulto.
- Aceptar vulnerabilidades y pedir ayuda. Permitir que sean otros quienes nos apoyen y nos cuiden en la vida adulta.
- Superar el miedo a trazar nuevos vínculos por el temor a recibir nuevos abandonos emocionales.
- Construir la propia familia, eligiendo con quién rodearse en el área social, laboral y de pareja.
- Equilibrar lo que se da y lo que se recibe de los demás, marcando límites saludables.
Enfoques Terapéuticos Específicos
La herida del abandono debe curarse prestando una especial atención a la autoestima y, por encima de todo, siendo capaces de perdonar y de liberarse de ese pasado. Aunque este es un paso muy difícil de llevar a cabo, existen herramientas:
- La terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR) es muy eficaz para detectar y transformar recuerdos traumáticos de infancia, permitiendo a la persona liberar la mente, el cuerpo y abrir su corazón para ofrecerle un adecuado alivio emocional.
- A su vez, los expertos en experiencias traumáticas sugieren la importancia de aprender a comunicar necesidades emocionales.
- Trabajar en el fortalecimiento de la autoestima también es fundamental para sanar esta herida.
- Por último, es importante persistir en el desarrollo de la autoconfianza y la confianza en otros. Permitirse establecer nuevos lazos con otras personas hará que se reconozca que las heridas por abandono pueden sanarse gracias al amor que se va recibiendo a lo largo de la vida.
Algo tan básico y primordial como aprender a cuidar de nosotros mismos y priorizarnos cada día para desconectarnos poco a poco de la ira y del resentimiento, nos permitirá dejar de ser cautivos de las heridas del ayer. La memoria no puede borrar las tristezas del pasado, pero puede darles calma y sosiego. Todo pasa, aunque haya nubarrones en un determinado espacio de tiempo, el sol vuelve a aparecer.
La Responsabilidad Social y la Prevención del Abandono Infantil
La calidad de los vínculos que se construyen desde la infancia es crucial para el desarrollo humano, social y la salud mental. Cuando hay una relación de violencia o abandono, esto va generando en el niño una serie de rasgos complejos que afectan su relación de reconocimiento, su identidad y el desarrollo de su personalidad, lo que tendrá un impacto en su vida porque empezará a sentirse excluido, a sentir que no sirve y que no es querido, marcándose la soledad, la tristeza y la baja autoestima, y aumentando la ansiedad y el miedo.

Hacia un Cambio Cultural
No es la primera vez que se eleva una voz de denuncia frente a vulneraciones de los derechos de la infancia. La vulneración en la infancia tiene un impacto en el desarrollo vital de las personas que no es posible desatender. Todavía persiste la visión del niño como un ser humano en potencia, y por lo tanto, un objeto que puede ser maltratado o al que se le limita la posibilidad de desarrollo. Pesa una actitud de menosprecio.
Frente a esta realidad, es fundamental un cambio cultural orientado desde el Estado y la sociedad. A los niños hay que cuidarlos por ser niños, no por una mirada económica de que es más barato invertir en ellos que en reinserción social. Es un deber garantizar los derechos de los niños, niñas y adolescentes, y para ello se requiere la urgencia de una ley de protección integral, la inversión en recursos económicos y humanos, y la necesidad de un trabajo intersectorial.
Prevención y Apoyo
El abandono de los niños es un importante problema social que se hace más frecuente en sociedades con altos índices de consumo de drogas. Por ello, es necesario fortalecer los programas para disminuir el consumo de drogas ilegales y prevenir las gestaciones no deseadas a través de un control anticoncepcional adecuado, junto con el apoyo a las madres en contextos de marginación y violencia intrafamiliar.
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