La Obesidad Infantil y el Rol Crucial de las Intervenciones, Incluyendo las Visitas Domiciliarias

El importante aumento global de la obesidad es uno de los retos más difíciles en salud pública que debe afrontar la sociedad actual. Esta situación no solo afecta a los países con rentas más altas, sino que también está en aumento en los países con rentas medias y bajas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 1980 y 2014, la prevalencia mundial de obesidad (índice de masa corporal [IMC]>30) casi se ha duplicado, y en el mundo el sobrepeso y la obesidad se asocian con más muertes que el bajo peso.

infografía sobre la prevalencia global de la obesidad infantil y sus tendencias

Comprendiendo la Obesidad Infantil

Prevalencia y Causas

La obesidad es una enfermedad crónica que se suele iniciar en la infancia y la adolescencia. Es el trastorno nutricional más frecuente en la infanto-adolescencia, habiendo aumentado progresivamente su prevalencia en los últimos años, de manera que en España un 16,1% de los niños con edad comprendida entre 6 y 12 años la presentan. El sobrepeso y la obesidad infantil se deben a múltiples causas, en las que confluyen factores genéticos, hormonales, estilos de vida e influencias ambientales, siendo los estilos de vida los que tienen una mayor relación. A menudo la tendencia al exceso de peso se inicia en la infancia, debido a unos patrones de conducta y unos estilos de vida poco saludables que se desarrollan dentro de un entorno obesogénico.

Consecuencias Físicas y Psicológicas

La obesidad infantil conlleva físicos y psicológicos que afectan la salud y que deben ser manejados a tiempo para evitar el desarrollo precoz de complicaciones asociadas como: diabetes, dislipidemias y/o enfermedades cardiovasculares. Los niños de hoy se enfrentan a una cultura que valora profundamente la apariencia física y que ve a la obesidad como un síntoma de flojera, debilidad y egoísmo. Por tanto, es fácil ignorar las secuelas emocionales experimentadas por los niños y adolescentes con sobrepeso u obesos.

Aunque la obesidad no está clasificada como un desorden psiquiátrico, puede manifestar severos síntomas psicológicos como ansiedad, sentimientos de poco valor, baja autoestima, agresión, segregación social, depresión y aun comportamiento suicida. Con el rápido incremento en el número de niños obesos, deberemos esperar un incremento en el número de niños que sufran desórdenes en su salud mental. La obesidad debe tratarse como un problema crónico de salud, para conseguir un cambio estable que afecte a estilos de vida, pero a la vez a estados emocionales de vida, pues lo difícil en el manejo de la obesidad no es perder peso sino mantener esta reducción conseguida.

foto de niños jugando al aire libre o infografía sobre el impacto psicológico de la obesidad infantil

Diagnóstico de la Obesidad

Para determinar el estado nutricional de un individuo, el Índice de Masa Corporal (IMC) es una medida que asocia el peso y la estatura. En el caso de los niños y adolescentes, el valor del IMC varía según la edad. Existen tablas con percentiles para hombres y mujeres, siendo normal el IMC que se sitúa entre los percentiles 5 y 85.

Estrategias de Intervención en la Obesidad Infantil

Programas de Abordaje Multidisciplinario

La detección precoz y el tratamiento de la obesidad infantil, así como definir y estructurar cómo lograrlo, es prioritario. Actualmente, el tratamiento se realiza habitualmente por los profesionales de pediatría, el propio pediatra y enfermería pediátrica, y se basa en iniciar modificaciones en las pautas de alimentación, así como en promover la actividad física y el ejercicio. Sin embargo, este abordaje no logra resultados favorables ni a corto ni a largo plazo y conduce, en muchas ocasiones, a fracasos tempranos.

El programa Crecer Liviano, por ejemplo, está dirigido a niños y adolescentes entre 6 y 15 años que presenten sobrepeso u obesidad.

El programa "Familias en Movimiento"

El programa "Familias en Movimiento" es una intervención multidisciplinaria (Pediatras, enfermeros/as, nutricionistas y psicólogos/as) dirigido a niños de 6-12 años de edad con sobrepeso y/u obesidad y a su entorno familiar. Se estructura en 11 sesiones grupales (una por semana) de 90 minutos de duración, que promueve una alimentación normocalórica y equilibrada. Centra su atención en la salud general del niño, no solo en el peso y la alimentación. También participan adultos de su entorno con problemas de obesidad o sobrepeso que guarden influencia sobre el niño, sobre todo progenitores que convivan con ellos y hermanos mayores.

El objetivo de un estudio piloto fue valorar los cambios antropométricos, dietéticos y psicológicos, tras la realización del programa Familias en Movimiento tanto en los niños como en sus padres. Participaron en el estudio 11 niños (10 niñas y 1 niño) del área de salud de Abrera (Barcelona) con edades comprendidas entre 6 y 12 años, todos ellos con sobrepeso u obesidad. Fueron seleccionados por el pediatra de área tras haber sido tratados para la obesidad en condiciones normales sin éxito. Se trató de un estudio de intervención no experimental, con evaluación antes y después de participar en el programa.

Metodología y Enfoque

El programa "Familias en Movimiento" fue un programa de reeducación conductual cuyo objetivo era modificar aquellos estilos de vida, hábitos alimentarios y condicionantes psicológicos del niño y su entorno familiar que contribuyen a una ganancia ponderal patológica y al desarrollo de obesidad. Ayudaba a los participantes a introducir cambios en su conducta alimentaria, en su actividad física y en su área emotiva con objeto de conseguir una disminución progresiva del IMC y sentar las bases que contribuyeran a prevenir la obesidad en la edad adulta. Promovió una alimentación normocalórica y equilibrada, y no persiguió disminuciones rápidas del IMC, sino que estas se plantearon a medio y largo plazo, contando con el hecho de que el niño estaba en época de crecimiento y que una alimentación equilibrada contribuiría a la normalización progresiva de su IMC.

Centró su atención en los aspectos emocionales, de estilo de vida y nutricionales considerados el origen de la obesidad infantil. Además de abordar la alimentación en las sesiones, se insistió en trabajar con las emociones y estilos de vida, incluyendo temas como: publicidad engañosa, autocontrol, imagen corporal, comunicación, resolución de conflictos, asertividad, derechos personales, autoestima, relajación, actividad e inactividad física (horas de televisión, juegos de ordenador e internet). Se utilizaron técnicas cognitivo-conductuales y afectivas, con carácter grupal (5 y 6 niños por grupo), desarrollándose en 2 espacios simultáneos y separados, uno para los niños y otro para los familiares (uno o dos por cada niño, preferentemente padres o abuelos o hermanos con influencia sobre los niños), donde se analizaron y expresaron conceptos y emociones relacionados con el sobrepeso, la obesidad y sus consecuencias a corto y largo plazo. Las sesiones tenían una duración de 90 minutos, una por semana, durante 11 semanas.

Resultados de la Intervención

Todos los participantes se evaluaron al inicio del estudio y tras la intervención. En los niños se midió el peso y la talla de modo directo, e indirectamente se calculó el IMC (peso en kg/estatura en metros al cuadrado) y el peso en los adultos. Ambos, niños y adultos, completaron el cuestionario KIDMED, para valorar la adherencia a la Dieta Mediterránea. La ansiedad fue medida por la escala de ansiedad revisada de Reynolds y Richmond (CMAS-R) en niños, y el Cuestionario de ansiedad STAI en adultos.

Los datos obtenidos muestran que el seguimiento del programa incide de forma positiva en los niños/as y sus familias, facilitando la pérdida de peso y modificando los hábitos alimentarios, así como los aspectos emocionales que contribuyen al desarrollo de la obesidad. Específicamente, se observaron los siguientes resultados:

  • El IMC disminuyó de una mediana de 25,2 (Rango intercuartílico de 23,3-28,0) a 23,9 y (22,9-27,6) tras la intervención, aunque este cambio no fue estadísticamente significativo (p<0,086).
  • La mediana de adherencia a la Dieta Mediterránea aumentó significativamente en 2,2 puntos (de 7,1 a 9,3), debido principalmente a que un mayor número de niños tomaban desayuno (44%) y hubo una disminución del consumo de golosinas y bollería industrial en el desayuno (22,2%). Al finalizar el curso, la dieta de los niños que participaron en el programa resultó más saludable (p=0,006). En adultos, la puntuación media al inicio del curso fue de 7,7, y al finalizar se situó en 9,71 puntos, observando una mejora en la calidad de la dieta también en los padres (p=0,007).
  • La intervención redujo significativamente en 8,7 puntos la ansiedad en los niños. El 75% de los niños disminuyeron sus puntuaciones de ansiedad.
  • De los adultos, 9 de ellos participaron en la evaluación inicial, la media de disminución de peso fue de 3,6kg y la disminución de la ansiedad pasó de 45,6 a 27,3 (p=0,02).

De manera global, al inicio del programa ninguno de los niños era clasificado como normopeso, mientras que al finalizar el curso uno de ellos (un 11%) cumplía parámetros de normalidad. El porcentaje de niños con obesidad disminuyó (de un 56% a un 33%) y parte de estos niños pasaron a engrosar el porcentaje de sobrepeso (de un 44% a un 56%). El IMC mejoró y la calidad de la Dieta Mediterránea también, aumentando el consumo de frutas, verduras, lácteos, pescado, legumbres y arroz. Un factor determinante fue la disminución del número de niños que no desayunaban en casa, ya que no desayunar es un factor que predispone a la obesidad al provocar un aumento de la ingesta de alimentos a media mañana o a la hora de comida, o el consumo de alimentos altamente energéticos.

gráficos de barras comparando el IMC y la adherencia a la Dieta Mediterránea antes y después de una intervención

El Prometedor Rol de las Visitas Domiciliarias en la Prevención de la Obesidad

Aunque la mayoría de los programas de prevención de la obesidad se enfocan en niños más grandes, más de la mitad de los niños con obesidad ya eran obesos antes de cumplir los 2 años. Esto resalta la necesidad de intervenciones tempranas.

Visitas Domiciliarias para la Prevención en la Primera Infancia

Una investigación publicada en Pediatrics (publicado en línea el 16 de enero) reveló que los niños de familias que recibieron visitas de intervención en su hogar tenían mucho menos probabilidad de ser obesos cuando cumplían 2 años. El programa de visitas se extendió desde el embarazo hasta el primer cumpleaños del niño, y luego dos veces al mes hasta el segundo cumpleaños del niño. Los investigadores descubrieron que, a la edad de 2 años, el 78,3 % de los niños que recibieron visitas domiciliarias tenían un peso saludable, comparados con el 63,6 % del grupo de control. Además, solo el 3,3 % de los niños visitados eran obesos, comparado con el 19,7 % de los niños del grupo de control.

VISITA DOMICILIARIA SOBRE LA ANEMIA

Percepción Materna y su Impacto en el Estado Nutricional

Un estudio reciente, realizado en Lima Cercado durante el año 2023, exploró la relación entre la percepción materna sobre la visita domiciliaria y el estado nutricional de niños de 6 a 36 meses atendidos en el servicio de nutrición del C.S. San Sebastián. Bajo un enfoque cuantitativo, tipo descriptivo y correlacional, se encuestó a 40 madres utilizando un cuestionario validado que evaluó las dimensiones de planificación, ejecución y evaluación de las visitas. El estado nutricional infantil se determinó mediante indicadores antropométricos, bioquímicos y de ingesta dietética.

Los resultados revelaron que la percepción materna predominante sobre la visita domiciliaria fue baja (27.5%), aunque también se observaron proporciones significativas en las categorías muy alta y muy baja (25% cada una). En cuanto al estado nutricional infantil, casi la mitad de los niños (52.5%) presentaron un estado adecuado. El análisis estadístico Chi-cuadrado demostró una relación significativa entre la percepción materna y el peso para la edad (p=0.036), los niveles de hemoglobina (p=0.001) y la ingesta dietética (p=0.000) de los niños. También se encontró una relación significativa entre la percepción materna general sobre la visita domiciliaria y el estado nutricional global de los niños (p=0.000).

Consideraciones Finales

Cualquier método saludable para conseguir la detección precoz y el tratamiento de la obesidad infantil constituye una necesidad urgente del sistema sanitario. Si bien programas como "Familias en Movimiento" demuestran un impacto positivo en la modificación de hábitos y aspectos emocionales, las visitas domiciliarias emergen como una estrategia particularmente eficaz para la prevención temprana de la obesidad en la primera infancia, incluso desde el embarazo.

Es importante destacar que, aunque resulta interesante tomar medidas de malestar psicológico tanto a padres como a niños, las variables psicológicas estudiadas sirven como guía en el proceso de intervención, pero difícilmente puede afirmarse que todos los cambios (tanto positivos como negativos) tengan una relación causal con el programa, dado que existen muchos otros factores que pueden estar influyendo en la ansiedad y la depresión (notas de fin de curso, relaciones interpersonales, factores económicos, problemas familiares o laborales, etc.).

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