El magnesio es un mineral esencial que desempeña un papel crucial en la salud general, siendo el cuarto catión más abundante en el organismo y el segundo más abundante intracelularmente después del potasio. Es fundamental para la función de más de 300 sistemas enzimáticos, regulando y catalizando procesos vitales como la transferencia, el almacenamiento y la utilización de energía. Incluye también su participación en la síntesis de proteínas, la transmisión nerviosa y conducción neuromuscular, el metabolismo de la insulina y la homeostasis cardiovascular. A medida que envejecemos, mantener un nivel adecuado de magnesio se vuelve aún más importante debido a sus múltiples beneficios para el cuerpo.
La hipomagnesemia se define como una concentración plasmática de magnesio inferior a 1,7 mg/dl (<0,75 mmol/l o <1,5 mEq/l), o en otros estudios, por debajo de 1,5 mg/dl. Esta deficiencia puede producir una variedad de anormalidades metabólicas y consecuencias clínicas, resultando de un desequilibrio entre su absorción intestinal y su excreción renal. Si no se reconoce y trata, la hipomagnesemia puede tener implicaciones graves, especialmente en la población anciana, donde la prevalencia y las comorbilidades asociadas aumentan su riesgo y complejidad.
Homeostasis del Magnesio
El magnesio corporal total se estima en unos 1.000 mmol o 22,66 g. El 99% de este magnesio se localiza en el compartimiento intracelular, con un 60% en el hueso, un 20% en el músculo y el otro 20% en otros tejidos. Solo el 1% del magnesio corporal total se encuentra en el compartimiento extracelular. De este total extracelular, el 60% está en forma libre o ionizada, el 10% ligado a sales (citrato, fosfato, oxalato) y otros aniones, y un 30% ligado a proteínas.
La concentración de magnesio en el plasma se mantiene en un estrecho rango, comprendido entre 1,7 y 2,2 mg/dl (0,75-0,95 mmol/l o 1,5-1,9 mEq/l). La homeostasis del magnesio depende del equilibrio entre su absorción intestinal y su excreción renal.
Absorción Intestinal y Fuentes Dietéticas
En la dieta promedio, se ingieren aproximadamente 360 mg (15 mmol) de magnesio elemental. El requerimiento diario de magnesio elemental es de 0,15 a 0,20 mmol/kg. Entre las fuentes ricas en magnesio se incluyen los cereales, granos, nueces, legumbres, chocolate, vegetales verdes, algunas carnes y mariscos. El agua, tanto del grifo como embotellada, también puede contribuir significativamente a la cantidad diaria ingerida de magnesio.
De forma habitual, solo el 50% del magnesio de la dieta es absorbido en el tracto gastrointestinal, primariamente en el yeyuno proximal y el íleo. Alrededor de 40 mg/día de magnesio son secretados en el intestino, de los cuales solo 20 mg son reabsorbidos en el colon y el recto.
La absorción de magnesio en el íleo se produce mediante dos procesos:
- Un proceso activo y saturable, que constituye la ruta principal de transporte de magnesio y se realiza a través del canal de magnesio TRPM6.
- Un mecanismo pasivo y no saturable, que se realiza a través de la ruta paracelular.

Excreción Renal y Factores Reguladores
El 80% del magnesio en el plasma es filtrado por el glomérulo, del cual un 95% es reabsorbido por la nefrona. A diferencia de otros iones, la absorción tubular de magnesio ocurre sobre todo en el asa gruesa de Henle (60-70% del total filtrado), el túbulo proximal (15-25%) y el túbulo distal (5-10%), siendo este último considerado el sitio de control final en la regulación de magnesio.
Varios factores influyen en la excreción renal de magnesio:
- La concentración plasmática de magnesio es el principal regulador, ya que la hipermagnesemia inhibe la reabsorción y la hipomagnesemia la estimula.
- La concentración plasmática de calcio posee un efecto similar, inhibiendo la reabsorción de magnesio y calcio a través de la activación del receptor-sensor del calcio.
- El volumen del fluido extracelular: la expansión de volumen inhibe la reabsorción de magnesio.
- Los cambios en la tasa de filtración glomerular: una disminución de la filtración glomerular reduce la reabsorción de magnesio.
- La depleción de fosfato disminuye la reabsorción de magnesio.
- La acidosis metabólica crónica produce una pérdida renal de magnesio al disminuir la expresión del canal TRPM6 en el túbulo distal, mientras que la alcalosis metabólica crónica tiene el efecto opuesto.
- Diversas hormonas, como la 1,25(OH)2 vitamina D, parathormona, calcitonina, glucagón, aldosterona, hormona antidiurética, insulina, prostaglandina E2 y catecolaminas, aumentan la reabsorción de magnesio en el asa gruesa de Henle y el túbulo distal, a menudo relacionado con un incremento del AMPc intracelular.
Causas de Hipomagnesemia, con Énfasis en Pacientes Ancianos
La hipomagnesemia puede producirse por cuatro mecanismos fisiopatológicos principales, muchos de los cuales son particularmente relevantes en la población anciana:
1. Disminución de la Ingesta
Aunque rara vez causa una deficiencia de magnesio en personas sanas debido a la eficiencia del riñón para conservarlo, la hipomagnesemia por disminución de la ingesta puede ocurrir en:
- Pacientes desnutridos, común en ancianos por diversos factores socioeconómicos, de salud dental o de enfermedades crónicas.
- Pacientes alcohólicos.
- Pacientes a quienes se les administra nutrición parenteral total durante tiempos prolongados.
Los alimentos muy procesados suelen tener menos magnesio, mientras que las verduras de hoja verde, las legumbres y los granos enteros son buenas fuentes.
2. Redistribución
La traslocación de magnesio del extracelular al intracelular es una causa frecuente de hipomagnesemia y puede ocurrir en:
- El síndrome del hueso hambriento, donde el magnesio se deposita en el hueso, observado en pacientes con hiperparatiroidismo o hipertiroidismo tras cirugías.
- Hiperinsulinemia durante el tratamiento de la cetoacidosis diabética, el síndrome de realimentación o la administración intravenosa de dextrosa.
3. Pérdida Gastrointestinal
Alteraciones de la absorción del magnesio en el intestino pueden ocurrir como consecuencia de:
- Diarrea crónica por cualquier causa.
- Resección quirúrgica del intestino o presencia de ileostomías.
- Síndromes de malabsorción, como celiaquía y enfermedad intestinal inflamatoria.
- La hipomagnesemia con hipocalcemia secundaria (HHS), una alteración autosómica recesiva, está relacionada con un defecto en la reabsorción de magnesio en el intestino y en el túbulo distal, asociada a mutaciones en el gen TRPM6.
4. Pérdida Renal
Varias alteraciones tubulares hereditarias y adquiridas son responsables de la pérdida urinaria de magnesio. En ancianos, la disminución de la función renal es una causa común.
Enfermedad Renal Crónica (ERC) y Magnesio
Aunque el riñón adapta la excreción de magnesio, esta capacidad se deteriora con el descenso de la función renal. En estadios moderados de ERC (1-3), la pérdida se compensa con un aumento en la excreción fraccional de magnesio, manteniendo los niveles séricos normales. Sin embargo, en pacientes diabéticos, se observan niveles de magnesio sérico significativamente más bajos, a pesar de la disminución del filtrado glomerular.
En estadios más avanzados de ERC (4-5) y en pacientes en diálisis, los mecanismos de compensación renal son insuficientes, y con frecuencia se desarrolla hipermagnesemia. Por este motivo, se debe tener mucha precaución en la suplementación de magnesio en los pacientes con deterioro de la función renal.
Uso de Fármacos
El uso prolongado de ciertos medicamentos es una causa significativa de hipomagnesemia en ancianos:
- Diuréticos, especialmente de asa y tiazídicos.
- Inhibidores de la bomba de protones (IBP).
- Quelantes del potasio, como el patiromer, que puede unirse al magnesio y disminuir sus niveles.
- Otros medicamentos como anfotericina, anticuerpos dirigidos al receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGF), cisplatino, ciclosporina, tacrolimus y antibióticos aminoglucósidos.
Otras Condiciones
- Insuficiencia cardíaca (IC): Es un factor de riesgo importante para la hipomagnesemia en ancianos, debido a la activación neurohormonal, el deterioro de la función renal, la reducción en la absorción gastrointestinal por edema intestinal y el uso concomitante de diuréticos e IBP.
- Trastornos tubulares renales, como el síndrome de Gitelman (mutaciones en el gen SCL12A3, que expresan el cotransportador NaCl -NCCT- en el túbulo distal, con hipopotasemia, hipomagnesemia e hipocalciuria) o el síndrome de Bartter tipo III (mutaciones en el gen CLCNKB).
- Pancreatitis.
- Sudoración excesiva, aunque las pérdidas suelen ser discretas.

Manifestaciones Clínicas de la Hipomagnesemia
La mayoría de pacientes con hipomagnesemia no presentan síntomas, y estos no suelen aparecer hasta que la concentración de magnesio plasmática desciende a valores inferiores a 1,2 mg/dl. Además, la hipomagnesemia suele presentarse acompañada por otras alteraciones electrolíticas, como hipopotasemia e hipocalcemia, lo cual dificulta distinguir las manifestaciones clínicas relacionadas únicamente con la deficiencia de magnesio.
Los síntomas de hipomagnesemia pueden incluir:
- Neuromusculares: debilidad muscular, espasmos musculares, calambres, temblores, problemas de coordinación, mareos o vértigo, fatiga o cansancio, convulsiones.
- Cardiovasculares: la principal manifestación grave son las arritmias cardíacas, que de no ser reconocidas y tratadas, pueden ser fatales. Estas arritmias incluyen taquicardias ventriculares no sostenidas y, en casos graves, arritmias ventriculares polimórficas. La hipomagnesemia grave se asocia con prolongación del intervalo QTc en el electrocardiograma, así como con prolongación del PR, ensanchamiento del complejo QRS y aplanamiento de ondas T, y un aumento de extrasistolia auricular y ventricular.
- Gastrointestinales: puede ser eficaz para el estreñimiento y la dispepsia, por lo que su deficiencia podría exacerbar estas condiciones.
- Relacionadas con otras deficiencias electrolíticas:
- Hipopotasemia: un hallazgo habitual que se produce en el 40-60% de los casos. La hipopotasemia inducida por hipomagnesemia es refractaria al tratamiento con suplementos de potasio y solo se corrige con la corrección de la deficiencia de magnesio.
- Hipocalcemia: ocurre generalmente cuando la hipomagnesemia es grave (<1,2 mg/dl), debido a una disminución de la liberación de parathormona y resistencia a sus acciones en el tejido óseo.
La clínica de presentación de síndromes como el de Gitelman es muy heterogénea, con sintomatología tan sutil como mareos o vértigo, debilidad muscular, calambres y dolor muscular, dolor articular, fatiga o cansancio.
Diagnóstico de la Hipomagnesemia
El diagnóstico de la hipomagnesemia se basa principalmente en la medición de los niveles de magnesio sérico. Para determinar si existe deficiencia de magnesio, se puede realizar un análisis de sangre. El rango normal de magnesio sérico varía entre 1,6 y 2,6 mg/dL (0,66 a 1,07 mmol/L), aunque los rangos pueden variar ligeramente entre diferentes laboratorios.
Además del análisis de magnesio en sangre, se pueden solicitar otros exámenes para evaluar la condición general del paciente y descartar otras causas o complicaciones:
- Electrocardiograma (ECG): para detectar alteraciones en el ritmo cardíaco o la conducción eléctrica.
- Examen de calcio en la sangre.
- Grupo de pruebas metabólicas completas.
- Examen de potasio en la sangre.
- Examen de magnesio en la orina: útil para diferenciar entre pérdidas renales y otras causas.
Una historia clínica completa y un examen físico son esenciales para identificar factores de riesgo y pistas valiosas, especialmente en pacientes ancianos que suelen tener comorbilidades y polifarmacia.

Manejo y Tratamiento de la Hipomagnesemia
El tratamiento de la hipomagnesemia depende de la gravedad de la deficiencia y de la causa subyacente. El objetivo principal es normalizar los niveles de magnesio y abordar cualquier síntoma o complicación.
Suplementación de Magnesio
- Suplementos orales: en casos de hipomagnesemia leve a moderada, los suplementos orales de magnesio suelen ser la primera opción de tratamiento. Las formas más comunes incluyen óxido de magnesio, citrato de magnesio y gluconato de magnesio. La dosis típica de los suplementos dietéticos es de 100-500 mg/día. Los efectos secundarios más habituales con altas dosis son diarrea, distensión abdominal y reducción de la presión arterial.
- Magnesio intravenoso (IV): en casos de hipomagnesemia grave o cuando no es posible administrar suplementos orales (por ejemplo, debido a mala absorción o síntomas severos como arritmias), puede ser necesario administrar magnesio por vía intravenosa. El sulfato de magnesio IV se utiliza habitualmente y puede restablecer rápidamente los niveles séricos de magnesio.
Consideraciones Adicionales en el Manejo
- Tratamiento de la causa subyacente: abordar la afección que está causando el nivel bajo de magnesio es crucial para una corrección duradera. Esto puede implicar ajustar medicamentos (diuréticos, IBP), manejar enfermedades gastrointestinales, o mejorar la nutrición.
- Monitoreo: la detección de la hipomagnesemia en pacientes, especialmente aquellos con insuficiencia cardíaca o enfermedad renal, requiere de la monitorización periódica del magnesio junto con la función renal y el resto de los iones, para valorar su gravedad y plantear la corrección.
- Precaución en la insuficiencia renal: se debe tener mucha precaución en la suplementación de magnesio en pacientes con deterioro de la función renal, ya que un exceso puede llevar a hipermagnesemia, que también tiene efectos graves.
- Educación dietética: animar a los pacientes a consumir alimentos ricos en magnesio puede ayudar a prevenir la recurrencia. Una dieta rica en magnesio, potasio, frutas y verduras puede beneficiar la salud ósea y general.

El Magnesio y el Envejecimiento
El magnesio es un mineral esencial que juega un papel crucial en la salud general, especialmente en la tercera edad. A medida que envejecemos, mantener un nivel adecuado de magnesio se vuelve aún más importante debido a sus múltiples beneficios para el cuerpo. Además de participar en más de 300 procesos metabólicos, el magnesio trabaja en equilibrio con el calcio: mientras el magnesio favorece la relajación y activa el sistema nervioso parasimpático, el calcio promueve la contracción muscular y activa el sistema simpático.
Niveles bajos de magnesio se asocian con mayor inflamación, lo que puede estar relacionado con enfermedades crónicas comunes en la población anciana, como hipertensión, diabetes tipo 2, enfermedades del corazón, osteoporosis y algunos tipos de cáncer.
Se ha encontrado que niveles adecuados de magnesio pueden mejorar la calidad del sueño, ayudar a dormir por más tiempo y reducir la sensación de cansancio durante el día. Algunos estudios sugieren que el magnesio puede ayudar con problemas como el insomnio, especialmente en personas mayores.
Dada la polifarmacia habitual en ancianos, es importante informar al médico sobre todos los medicamentos que se están tomando para evitar posibles interacciones, ya que muchos fármacos pueden influir en los niveles de magnesio.
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