La difusión de un video a través de redes sociales en el que se escuchaban gritos y llantos desde una residencia del Sename, reveló una presunta vulneración de derechos al interior de uno de sus centros. Este incidente no solo provocó una investigación por parte del organismo y reacciones de autoridades, sino que también dejó una pregunta abierta en el debate público: ¿por qué esos niños no están bajo el cuidado de una familia? El sistema de protección de menores en Chile opera de la siguiente forma: un menor, que por orden del tribunal de familia debe ser separado de sus padres transitoria o indefinidamente, puede seguir varios caminos. Estos incluyen la residencia, vivir con una familia de acogida que los cuide por un tiempo determinado, o, como último recurso, ser declarados susceptibles de adopción.
El Complejo Camino hacia la Adopción

La adopción es la opción más compleja de todas. Bien lo saben Javiera Lecaros (29), socióloga, y Diego Infante (33), psicólogo, quienes viven hace cuatro años en Puerto Varas. Después de numerosos tratamientos y exámenes que diagnosticaron infertilidad por causa desconocida, la pareja postuló en octubre de 2019 al proceso de adopción en su región. "La paternidad asociada a la adopción siempre estuvo considerada en nuestro proyecto de vida, mucho antes de saber que nos costaría ser papás. La infertilidad, de alguna manera, aceleró ese proceso. Por lo que fue una decisión sin mucho cuestionamiento", cuenta Diego Infante.
Sin embargo, el proceso no estuvo exento de trabas, las cuales comenzaron a notar desde el principio. Tras cada reunión, las respuestas podían demorar meses. Esta situación, sumada al estallido social y la pandemia, hizo que la espera se volviera angustiosa. La pareja relata que en octubre de ese año, los centros del Sename se fueron a paro sin turnos éticos. Posteriormente, la pandemia congeló los procesos de adopción y dejaron de recibir respuestas. "Cada vez que preguntaba en qué estaba nuestro caso, nos trataban como si fuésemos niños ansiosos. Nos decían: 'tranquilos, si ya van a ser papitos'. Cuando en realidad mi angustia no era por ser mamá, era porque mientras el proceso se demoraba, había muchos niños que estaban siendo vulnerados, cuando podíamos estar cuidando a uno aquí en nuestra casa", dice Javiera Lecaros.
Evaluación de Idoneidad y Subjetividades
Durante el camino, también surgieron situaciones incómodas. En cada entrevista, Lecaros e Infante sentían que quedaban bajo la discrecionalidad de cada funcionario. "La gente incluso nos decía que nos fuéramos en buena con ellos, que había que tratarlos bien. Porque finalmente sabemos que de ellos depende que podamos ser padres", recuerda Lecaros.
Lo peor llegó con las entrevistas psicológicas, etapa en la que se evalúa si la pareja es idónea o no para ser padres adoptivos. "El proceso psicológico es desnudarte frente a un externo que no te conoce. Es un nivel de exposición muy alto, tuvimos que abrir nuestras cuentas corrientes para certificar que éramos capaces de tener más de un hijo. Y eso está bien, pero ese nivel de rigurosidad y transparencia no lo tiene la propia institución", afirma Diego Infante.
Esta rigurosidad tiene una razón: "Aquí en Chile se ponen todos los recursos en la preadopción. El Sename quiere encontrar a la pareja ideal. Porque que un niño sea devuelto por una familia es un fracaso absoluto", explica Felipe Lecannelier, doctor en psicología e investigador de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago. Sin embargo, en este proceso también influyen las subjetividades. Le ocurrió a Gloria Gracia (36), a quien, tras postular junto a su marido, se les rechazó la idoneidad. "Nos explicaron en las primeras reuniones que el 85% de los matrimonios que quieren adoptar no son idóneos y solo el 15%, sí. Eso en base a tu historia de vida y a un examen psicológico", cuenta ella. El hecho de haber tenido cáncer hace 10 años, fue uno de los argumentos para determinar que no estaban preparados para ser padres adoptivos. Desde la fundación San José le dijeron que, si hacía una terapia recuperativa, podría haber posibilidades de ser reevaluados. Después de dos años y una vez dada de alta, volvió a la etapa anterior, pero nuevamente fueron rechazados.
La directora de la Fundación San José, Soledad Yáñez, explica sobre el taller de idoneidad: "El taller es una instancia grupal. Son cinco matrimonios que pasaron la terapia o la evaluación, pero este sigue siendo evaluativo y formativo. Puede pasar algo importante o surgir algún tema que no se haya resuelto para completar su idoneidad". Lecannelier sugiere que quizás el desenlace habría sido distinto con otro profesional: "Antes de los 35 o 40 años es imposible que no te haya ocurrido alguna depresión o situación importante. Encontrar a los padres perfectos es una fantasía. Ellos piensan que todos los problemas de salud mental repercuten en los niños y eso no está evidenciado".
A diferencia de Gloria, Javiera Lecaros y Diego Infante tuvieron mejor suerte. En mayo de 2020, recibieron el correo que esperaban desde hacía siete meses: ambos habían sido declarados idóneos para adoptar. Infante, emocionado, llamó a su esposa para contarle. Sin embargo, Lecaros sintió algo distinto: "No me generó ninguna ilusión. Para mí, era un timbre más dentro de todo este proceso extremadamente burocrático".
Barreras Legales y Administrativas en la Adopción

La burocracia en el proceso de adopción tiene una razón importante: la adopción dentro de la red Sename es el último recurso. Los menores que permanecen en residencias de protección y en familias de acogida no necesariamente pueden ser adoptados. De los 11 mil niños, niñas y adolescentes en cuidado alternativo a fines de 2020, solo 180 esperaban una familia adoptiva. En 2020, se realizaron 258 adopciones y 497 postulantes fueron declarados idóneos. Una vez en esta etapa, las personas esperan un promedio de 16 meses. Aún queda que aparezcan niños susceptibles de adoptar; el año pasado fueron 265, una cifra menor a la de 2016 (436).
Son los tribunales de familia quienes definen si los niños y adolescentes pueden ser adoptados, después de agotar todas las instancias para restablecer el vínculo con los padres. "Yo tengo que hacer todo lo que sea posible para mantener al niño en su familia de origen o extensa, y para eso yo debería darles todos los programas de apoyo para que ellos puedan reforzar. El problema es que la mayoría de esos programas son ineficaces, no logran el objetivo, entonces todo el proceso es mucho más largo", explica la jueza de familia Mónica Jeldres.
La Edad como Factor Limitante y Preferencias de las Familias
El lapso de tiempo disminuye si las familias prefieren adoptar niños más grandes. Sin embargo, en Chile, existe un problema: "La cola de gente que hay, quiere un niño sano menor de un año. Pero de ahí a ver quién quiere adoptar a un niño con algún problema conductual, o de salud, mayor de cuatro años, es complejo", añade Jeldres. De hecho, de las 258 adopciones, un 65% fue de niños de 0 a 3 años, y un 35%, de mayores de cuatro años. Para Lecaros e Infante, esto no era un problema; buscaban adoptar tres niños de hasta siete años, con las condiciones que tuvieran.
El 68% de los niños bajo protección del Sename tiene más de ocho años. Por esta razón, el Estado no inicia el trámite para declararlos adoptables. La falta de padres interesados y la preocupación por la reputación del sistema son causas invocadas por el organismo, lo que deja a la mayoría de estos menores institucionalizados de por vida, conviviendo incluso con infractores de la ley. Carlos Soto, psicólogo y jefe en la Región Metropolitana de la Unidad de Adopción del Sename, señala que a mayor edad del niño, menor es la posibilidad de encontrar padres interesados. "Aunque la ley establece que se pueden iniciar causas hasta los 18 años, en la práctica nosotros vemos que esto no es posible. Cuando analizamos si iniciamos una causa de susceptibilidad o no, es también proyectar si en el futuro tendremos una familia".
Según la Ley de Adopción 19.620, para que un menor sea declarado candidato a la adopción, un Tribunal de Familia debe investigar si fue cedido, víctima de abandono, o si existe inhabilidad parental de sus progenitores. Después, se debe citar a familiares hasta el tercer grado de parentesco para corroborar que ninguno es apto para el cuidado del niño. "Es responsabilidad de los jueces y de los consejeros técnicos que tuvieron a la vista todos esos informes, sin que les hiciera ruido lo que estaba pasando. Es responsabilidad de nosotros como unidad no haber llegado a tiempo ni visto las alarmas que el sistema nos daba. No habernos coordinado con los directores de los centros", se reconoce desde el sistema.
Mientras jueces y directores deciden iniciar trámites de adopción, los niños crecen en hogares del Sename o de organismos colaboradores autorizados, como Fundación Chilena de la Adopción (FADOP), Fundación San José, Fundación Mi Casa y el Instituto Chileno de Colonias y Campamentos. "El Sename ha ido promoviendo la adopción de niños mayores, pero para la institución la adopción de niños mayores son cinco o seis años. A los niños de ocho prácticamente ni siquiera se les hace trámite de susceptibilidad de adopción, porque no hay familias postulantes para niños grandes", explica Yanett Maldonado, asistente social y evaluadora externa del Sename.
La abogada y consejera técnica del Sename, Cecilia Erazo, encargada de causas de susceptibilidad de adopción en el 4° Juzgado de Familia de Santiago, indica que hasta el 13 de junio de este año, ese Tribunal ha declarado adoptables a seis menores, ninguno de ellos superando los ocho años. "El sistema te obliga a que la edad se vuelva un criterio para iniciar la causa de adopción". María Fernanda Galleguillos, jefa del Departamento Nacional de Adopción del Sename, reconoce: "No todas las familias están dispuestas a hacerse cargo de niños mayores o con alguna dificultad". Según el Anuario Estadístico del Sename de 2015, de 510 adopciones, solo 62 (12%) correspondieron a niños de ocho años y más. María Elena González, directora ejecutiva de FADOP, comenta que la fundación no trabaja con niños mayores de seis años por la complejidad de encontrar padres interesados.
Discriminación por Estado Civil: El Caso de Parejas Homoparentales

Silvia Albornoz (49) y Sandra Espinoza (47), una pareja de Peñaflor, tampoco tenían límites de edad para adoptar. "Estábamos dispuestas a recibir varios niños o, incluso, grupos de hermanos. La casa es grande, la familia también. La única restricción era que no tuviera una enfermedad terminal", cuenta Silvia Albornoz. Iniciaron el proceso en 2015 y un año después fueron declaradas idóneas. Adoptar siendo pareja homoparental no era un problema, salvo que una de las dos debía asumir como adoptante, y el proceso legal se realizaba bajo el estado civil de soltera con conviviente.
Albornoz y Espinoza intuyeron que esto podría cambiar. Preguntaron si contraer un Acuerdo de Unión Civil (AUC) afectaría la adopción, y les aseguraron que no. "Nos dijeron que no habría problemas. Que, incluso, algo más oficial sería bueno a la hora de que el juez de familia tomara la decisión de realizar la adopción", recuerda Albornoz. Sin embargo, un día antes de celebrar el AUC, una funcionaria les advirtió que si lo hacían, no podrían continuar en el proceso. "Pese a que estuvimos en desacuerdo al principio, decidimos abandonarlo. Nos sentimos engañadas por el sistema", recuerda Espinoza.
La abogada de familia Alejandra Mercado explica que la ley actual no contempla la adopción por parejas con Acuerdo de Unión Civil. "Los que tienen Acuerdo de Unión Civil pasan a tener un estado civil que no está contemplado en la actual ley que tiene un orden de preferencia: los matrimonios chilenos, matrimonios extranjeros y solteros. Los convivientes civiles no están dentro de ese orden legal". Tras contraer el AUC, Silvia Albornoz y Sandra Espinoza tuvieron que dejar el proceso. Agotadas, decidieron iniciar un embarazo asistido con donación de espermios y hoy son madres de dos hijos.
Consecuencias de la Institucionalización y el Fin del Sename
Los menores que no son revinculados con su familia de origen y no son adoptados, a menudo terminan institucionalizados. Violeta Lara (24) recuerda que en el hogar Rodolfo Rencoret (Puerto Montt), donde vivía desde los ocho años, la castigaron encerrándola en la cocina por una pelea. A tres meses de cumplir los 18, decidió escaparse. Ella cumplía las condiciones para ser adoptada: padres ausentes, abuelos fallecidos y maltrato por parte de su tía. "Yo veía cómo las más chicas del hogar se iban. A mí igual eso me daba pena, porque no tenía a nadie", dice Lara.
Un diagnóstico de 2016 del Sename identificó a 1.334 menores en estado "crítico" con "potencial riesgo vital y patologías mentales complejas", lo que reforzó la urgencia de revisar un sistema en crisis. En Chile, 12.442 niños viven sin cuidado parental y con alta vulnerabilidad. Datos obtenidos por Ley de Transparencia indicaron que, hasta abril de 2016, 159 niños declarados adoptables aún no habían sido vinculados con una familia.
Cohabitación con Infractores y Falta de Coordinación
Un problema grave es la cohabitación de menores en protección con aquellos que han infringido la ley. Rommy Lindemann, asistente social evaluadora externa del Sename, señala: "Los menores vulnerados en sus derechos que no son adoptados, que han delinquido y tienen menos de 14 años se van a los CREAD. Si en un hogar no lo reciben o no hay vacantes, el juez determina que debe irse a algún lado. Lo más grave aún es que hay niños de más de 14 que han cometido delitos y han estado en centros de reclusión y al cumplir su sentencia son derivados por los jueces a protección y llegan a los CREAD con conductas de cárcel."
Rodrigo Godoy (50), egresado de Fundación Mi Casa, vivió 12 años en la institución y conoce el impacto de convivir con infractores. Relata cómo unos compañeros que habían sido castigados por robo incendiaron una pieza. Violeta Lara también cuenta que convivió con compañeras que robaban o abusaban de otras niñas. El informe de Ciper de 2013 sobre la violencia en los centros del Sename, mostró fotografías de menores portando armas y abusando de otros, revelando la falta de claridad en las rutas que siguen los niños dentro del sistema.
Un informe de fiscalización del Sename de 2014-2015 reveló: "Reparos por la carencia de mapas de procesos donde se definan las responsabilidades y plazos, que esclarezcan los flujos donde transita el niño/a". También reconoció "Falta de registro sistemático de los niños/as en ADOPSEN" (base de datos de la Unidad de Adopción del Sename) y "falta de orden y registro en las carpetas con el historial de los menores". Al no poder distinguir si un menor de 14 años ha delinquido, terminan mezclados con quienes no lo han hecho, una falencia crítica en la Región Metropolitana. Un ejemplo es un joven en el Centro Cerrado de Reclusión Tiempo Joven en San Bernardo, declarado apto para ser adoptado, pero que nunca concretó el enlace con una familia.
Impacto de la Permanencia Prolongada y el Programa de Vida Independiente
La Ley N° 16.618, de 2004, indica que la permanencia de un niño en una residencia no debe superar el año y debe revisarse cada seis meses. Sin embargo, esto rara vez se cumple. "Actualmente no contamos con el personal necesario, ni el trabajo intersectorial para que esto se cumpla. Todos los tiempos se dilatan, porque los distintos organismos involucrados en eso, como el Registro Civil o el Servicio Médico Legal, a veces tardan seis meses en enviarnos un solo papel", explica la jueza Luz María Barceló del 4° Juzgado de Familia de Santiago. Ella coincide en que los informes de los hogares del Sename, que tardan hasta seis meses, duplican el tiempo legal. "Hay chicos que pasan tanto tiempo institucionalizados que en los hogares forman un grupo humano que consideran su familia. Otros que por malas decisiones de tribunales son entregados a familiares que no se hacen cargo y terminan siendo delincuentes."
La psicóloga Lorena Bustamante y la asistente social del Departamento de Adopción del Sename, Érika Villalobos, coinciden en que la institucionalización prolongada genera graves daños en los niños, afectando su capacidad de formar vínculos. El Programa de Preparación para la Vida Independiente, que inicia después de los 15 años si no hay vinculación familiar, es criticado por Matías Orellana (48), egresado de Fundación Mi Casa. Él asegura que los planes de preparación comienzan días antes de egresar y consisten solo en charlas, dejando a los jóvenes sin preparación emocional ni familiar. "Vimos desaparecer de nuestras vidas, de un momento para otro, a nuestros compañeros mayores, quienes al alcanzar los temidos 18 años eran egresados del sistema. Cuando no estaban preparados educacionalmente, ni emocionalmente y, lo peor, sin una familia que los contuviera."
Más allá de la ley, María José Castro, directora del Servicio Nacional de Protección Especializada de la Niñez y la Adolescencia, dice que los procesos de adopción deberían mejorar desde octubre, con la entrada en vigencia del nuevo servicio que elimina el Sename. Sin embargo, Javiera Lecaros y Diego Infante continúan esperando. Su última comunicación en agosto del año pasado indicaba que "de a poco se han ido retomando los ritmos con tribunales y han podido avanzar. Sin embargo, no tenemos novedades para ustedes".