La realidad de muchas familias es compleja, con hogares vulnerables que viven con ansiedad día tras día. La pobreza infantil y familiar es el resultado de factores profundos, como el desempleo prolongado que deja a muchas familias sin un ingreso estable. Las crisis sociales y económicas, como el aumento de precios o las emergencias climáticas, golpean con mayor fuerza a estos grupos.
Según el INE, entre el 26% y el 27% de la población está en riesgo de pobreza o exclusión. En tiempos difíciles como pandemias, crisis económicas o catástrofes naturales, un gran número de personas se ven afectadas. La pandemia de COVID-19, por ejemplo, demostró que la vida de millones de personas no es fácil, intensificando riesgos de abuso infantil, negligencia, violencia, explotación y estrés psicológico. También generó impactos negativos en el desarrollo de los niños debido a la pérdida de tutores principales, la desconexión de mecanismos de protección y servicios, el acceso limitado al apoyo comunitario, la alteración del sustento y de conexiones familiares, así como el miedo, la ansiedad y el aumento de violencia doméstica en el hogar.

Identificación de la Vulnerabilidad
Las vulnerabilidades pueden aumentar para niños que afrontan discriminación debido a su origen étnico, niños con discapacidad, niños migrantes o desplazados, y aquellos que viven en instituciones, reformatorios y otros centros de detención. Para algunos niños, el comedor escolar se convierte en el único lugar donde comen bien, evidenciando la magnitud del problema de la escasez de alimentos.
Además, la población entre 16 y 29 años es la más afectada por la pobreza, con un 30% de la juventud en riesgo de exclusión en regiones como Galicia. En este grupo se concentra la mayor tasa de trabajo temporal y precario, siendo la situación especialmente frágil para los jóvenes tutelados que no tienen una familia a la que volver al salir del sistema de protección y necesitan un trabajo para sobrevivir. Para estos jóvenes, el estado de alerta supone una parálisis aún mayor, dejándolos fuera de la formación reglada o sin opciones de seguirla, impidiendo que reciban clases de idioma y que puedan acceder a prácticas laborales.
Apoyos Institucionales y Programas de Protección Social
Afortunadamente, existen diferentes formas de ayudar a estas familias y la buena noticia es que hay recursos disponibles. Hay varias ayudas estatales y locales a las que las familias vulnerables pueden acceder:
- El Ingreso Mínimo Vital (IMV), un beneficio que pretende combatir la escasez de alimentos y productos higiénicos necesarios.
- Ayudas de servicios sociales (destinadas a alquiler, suministros, alimentación).
- El bono social energético.
- Iniciativas autonómicas y municipales específicas.
Ejemplo de Programa Integral: Familias en Chile
El programa Familias, parte del sistema Chile Seguridades y Oportunidades, busca contribuir a que las personas y familias superen su situación de pobreza extrema de manera sostenible. Su objetivo es mejorar su nivel de bienestar y calidad de vida a través del desarrollo de sus capacidades, potencialidades y recursos disponibles, tanto personales como comunitarios. Este programa consiste en brindar acompañamiento integral a las familias en condición de pobreza extrema y vulnerabilidad con una duración de hasta 28 meses, que incluye:
- Diagnóstico: Se identifican los integrantes de la familia, sus características habitacionales, de educación y otras variables sociales, junto a las capacidades, recursos y necesidades que disponen.
- Acompañamiento psicosocial y sociolaboral: Se extiende por 24 meses, con el objetivo de acompañar a la familia, entregar información y orientaciones específicas sobre servicios y prestaciones, contención emocional y educación.
Luego de la evaluación, finaliza la participación de las familias y pasan a ser, durante un año, usuarias del sistema Chile Seguridades y Oportunidades, período en el que se consideran, si cumplen con los requisitos, posibles receptoras de los beneficios del Estado. Es importante destacar que Familias no es un programa al que se postule, sino al que se invita a participar, contactando a las familias directamente en su domicilio.
El Papel Crucial de la Escuela y las ONG
Para organizaciones como la ONG Educo, la escuela no solo es un lugar de aprendizaje, sino también un refugio fundamental. La ayuda de la ciudadanía es vital y puede marcar la diferencia en el día a día de un niño o niña. La realidad de las familias vulnerables es compleja, pero no es inevitable; si nos unimos -instituciones, ONGs y ciudadanía- podemos cambiar las reglas del juego.
Cómo Colaborar con las ONG y la Comunidad
Existen diferentes formas de contribuir a la superación de la vulnerabilidad familiar, adaptadas al tiempo y recursos que cada persona pueda aportar:
- Donaciones: Colaborar con ONG como nuestra ONG Educo a través de donaciones puntuales o apoyar programas específicos como nuestras Becas Comedor.
- Apadrinamiento: Convertirse en padrino o madrina de un niño o niña.
- Voluntariado: Participar en iniciativas de voluntariado local, haciéndote socio de ONG que trabajan con infancia y familias vulnerables.
- Apoyo a campañas: Respaldar campañas para la universalización del comedor escolar.
Una gran opción para ayudar directamente a las familias es realizar una despensa comunitaria. Es un gesto sencillo pero poderoso para combatir la escasez de alimentos y productos higiénicos necesarios. Puedes establecerla en la puerta de tu casa o en cualquier otro lugar de acceso público, asegurándote de que sea accesible tanto para donantes como para quienes necesiten retirar productos.
Pasos para organizar una despensa comunitaria:
- En primer lugar, debes definir qué alimentos son indispensables para una familia en un periodo determinado, ya sea unas semanas o un mes.
- Es muy importante que consideres en qué situación habitacional se encuentran las familias: ¿tienen acceso a gas? ¿electricidad?
- Contacta a organizaciones vecinales, municipios, juntas de vecinos y/o iglesias. Estas instituciones pueden orientarte hacia familias que necesiten ayuda e incluso informar sobre necesidades especiales.

Desafíos Específicos y Propuestas Urgentes
La crisis y la vulnerabilidad exponen y agravan problemas existentes, requiriendo respuestas específicas. A continuación, se detallan algunos desafíos y las propuestas para abordarlos:
Vivienda y Conciliación
- La vivienda es uno de los principales factores de exclusión en Galicia. Se ha pedido que la moratoria del pago de hipotecas para las familias más vulnerables, fijada en un mes por el Gobierno central, se extienda a un período mínimo de tres meses de carencia.
- También es necesaria una renta compensatoria de conciliación para todas las familias monomarentales y monoparentales que no tengan opción de teletrabajo.
Comedores Escolares y Nutrición Infantil
El cierre de los comedores escolares, sumado al empobrecimiento de las familias, tendrá efectos negativos en la dieta infantil. Se considera insuficiente la cuota existente y se propone una ayuda directa de 4,5€ por alumno y día lectivo.
Apoyo Emocional y Brecha Digital
- Nos preocupa especialmente el impacto de esta crisis en aquellas familias que ya padecían problemas emocionales o de convivencia. Es preciso establecer un servicio público de atención emocional y terapéutica, tanto para las niñas y niños como para el resto de la familia.
- La pobreza familiar limita entre un 50% y un 80% el éxito educativo. No todas las familias tienen ordenador o conexión a internet (la brecha digital en Galicia es del 13%). Ni todas las madres y padres tienen la formación suficiente para ayudar a sus hijos con las tareas. Por eso, se pide que se garantice el apoyo escolar individualizado para todo el alumnado que lo precise. Esto implica tanto dotar de medios tecnológicos como de profesionales educativos.
Protección para Jóvenes en Transición
La situación es especialmente frágil para las y los jóvenes tutelados. No tienen una familia a la que volver cuando salen del sistema de protección y necesitan un trabajo para sobrevivir. Para estos jóvenes, el estado de alerta supone una parálisis aún mayor, impidiendo el acceso a formación y oportunidades laborales. Como medida de protección, se pide que se les conceda una moratoria del permiso de trabajo automático (el mismo que poseen mientras son menores) hasta los 21 años, y que se les garantice apoyo escolar individual a quienes cursen ESO o FP.
La Dimensión Subjetiva de la Vulnerabilidad: Más Allá de los Recursos
La realidad de las familias vulnerables es compleja, y su superación no solo depende de la disponibilidad de recursos económicos o información. Investigaciones cualitativas, como la realizada por las académicas del Departamento de Psicología Sonia Pérez y Soledad Ruiz, en conjunto con la Prof. Catalina Arteaga, buscan conocer las mediaciones subjetivas que funcionan en las familias urbanas en torno a los programas de protección social y las tácticas que estas han utilizado para superar crisis económicas.
Este proyecto se concentra en jefas y jefes de familia de hogares urbanos de la Región Metropolitana (Chile) que pertenecen a los quintiles socioeconómicos II y III, incluyendo hogares monoparentales y biparentales, y distintas situaciones del ciclo familiar. El objetivo es estudiar las estrategias que se planifican cuando hay un riesgo económico, apelando a una racionalidad y planificación de la acción. Por ejemplo, la Prof. Pérez comenta: "Tengo que operar a un familiar, veo de dónde saco la plata".
Pobreza: ¿Qué es la Línea de Pobreza Subjetiva?
Para la Doctora en Psicología Social y del Desarrollo, Prof. Sonia Pérez, en términos teóricos, y tanto desde el Estado de Chile como desde la CEPAL (América Latina), la vulnerabilidad "está siendo descrita desde una lógica en donde resulta de una articulación mayor o menor entre los recursos que tienen las personas y las estructuras económicas dadas por el Estado, el Mercado, etc." Así, para superar esta vulnerabilidad, habría que movilizar todos los recursos que tienen las familias para subsistir: el capital social, capital educativo, capital humano, recursos económicos y recursos materiales. Esta concepción, según Pérez, organizaría e inspiraría políticas de protección Social como el programa Puente.
Sin embargo, las investigadoras plantean que "al sujeto no le falta ni darse cuenta, ni información, sino que hay prácticas culturales simbólicas arraigadas en una posición identitaria, además de clases sociales o de otro tipo de referente dentro de la estructuración social. Eso hace que las personas hagan ciertas cosas y no hagan otras". Lo que han encontrado en las primeras entrevistas es que el problema no es la falta de información; a pesar de conocer los beneficios, no siempre se acceden a ellos.
El precario equilibrio de estas familias que superan apenas la línea de la pobreza se desestabiliza completamente cuando alguien se enferma o quedan cesantes los o las jefes de familia. En este caso, se vuelve fundamental la red de significados que harán tomar o no una respectiva estrategia de superación de la crisis.
Sobre los casos ya analizados, Sonia Pérez comenta que se valora mucho la privacidad, por lo que la mayoría no está dispuesta a explicitar su mala situación, pues eso expondría a los hijos. Por esta razón, algunos "entran en un periodo de endeudamiento para aparentar, y siguen comprando lo mismo que compraban antes. Y piden préstamos de dos millones siendo que deben uno, porque así pagan la deuda y siguen viviendo como antes." Este proyecto de investigación busca estar en diálogo con la política pública y el Estado para pensar en futuras intervenciones que aborden esta compleja dimensión.