Taruca: Estado de vulnerabilidad y conservación del ciervo andino

La taruca (Hippocamelus antisensis), también conocida como huemul del norte o venado andino, es un elusivo ciervo nativo de los Andes. Este mamífero, categorizado como vulnerable a nivel internacional, pertenece a la familia Cervidae y habita las escarpas andinas y sistemas orográficos próximos en Sudamérica.

Una especie estrechamente emparentada es el huemul del sur (Hippocamelus bisulcus), con el cual la taruca tiene bastante similitud de aspecto. Sin embargo, son linajes que han evolucionado por separado durante miles de años. El término "taruka" proviene de las lenguas aimara y quechua, donde significa "venado". El nombre científico genérico "Hippocamelus" significa "caballo-camello", ya que al describirlo por primera vez se dudaba de su ubicación taxonómica.

En Chile, forma parte de las tres especies de la familia Cervidae presentes. En este país, la taruca es de menor tamaño y de coloración más pálida que el amenazado huemul del sur. Su peso aproximado oscila entre 60-75 kg y mide de 70-90 cm de altura, aunque otras fuentes sugieren pesos entre 45 y 80 kg, y una altura a la cruz de 69 a 80 cm, o hasta 140 cm incluyendo la cabeza y las astas, siendo los menores tamaños y pesos correspondientes a las hembras.

Esquema comparativo de las tarucas y los huemules

Distribución Geográfica y Hábitat

La taruca se distribuye principalmente a lo largo de la cordillera de los Andes del Perú, y también en poblaciones fragmentadas en el extremo norte de Chile, el oeste de Bolivia, el norte y noroeste de Argentina. Se estima que la mitad de la población estaría dispersa por Perú, mientras que alrededor de un 30% se ubicaría en Bolivia, y los otros dos 10% se encuentran divididos entre Argentina y Chile. Aunque estas cifras son tentativas, la taruca nunca habitó en Ecuador, contrariamente a algunas publicaciones.

Su hábitat natural actual en Argentina se extiende desde la región serrana y cordillerana de la provincia de La Rioja hacia el norte (sector septentrional de las Sierras Pampeanas y la Precordillera del Noroeste), abarcando las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca y La Rioja.

Dentro del suelo chileno, la taruca llega al límite norte con Perú, en Arica y Parinacota, y hacia el sur, hasta la quebrada de Tarapacá, el principal curso de agua de la Pampa del Tamarugal, específicamente en la comuna de Huara, según datos hasta el 2019. Todas estas poblaciones se ubican en la precordillera, en zonas que van desde los 2.900 a los 4.200 metros. En Bolivia y Perú, la taruca se ha registrado en zonas mucho más altas, pero siempre asociadas a quebradas.

Este cérvido se caracteriza por vivir en faldeos rocosos de las cordilleras, pobres en vegetación, peñas y pastizales de puna, a altitudes de entre 1800 y 5500 m s. n. m. La taruca no se acomoda en el altiplano, a diferencia de sus parientes camélidos como vicuñas y guanacos, sino que gusta de las quebradas, donde se acumula la escasa humedad del desierto y, por lo tanto, la vegetación más nutritiva. Si es un lugar plano, es muy probable que no se encuentre.

Wild Argentina - Criaturas De Los Andes (Capitulo 1, Español Latino)

Características Físicas y Comportamiento

La taruca es un ungulado de tamaño mediano y corpulento, adaptado a la geografía y condiciones ambientales de alta montaña. Mide entre 1.2 y 1.4 metros de largo y es de contextura más delgada, lo que le permite trepar y moverse en lugares irregulares. Su pelaje es de color general gris arena a marrón grisáceo, lo que le permite camuflarse con las montañas y la vegetación, volviéndola difícil de avistar.

  • Pelaje: Es de color general gris arena a marrón grisáceo, con la espalda más oscura cerca de la rabadilla y en la base de la cola, variando de marrón a marrón oscuro. La región ventral es parda, la zona inguinal y casi toda la cola en adultos es blanca. Toda la parte interna de las piernas es también blanca, así como en ambos lados en la parte distal.
  • Glándulas: Presentan una glándula pre-orbital grande.
  • Marcas faciales: Tienen un blanco en la parte inferior de la cara y en la parte delantera del cuello, así como en el hocico detrás de la nariz. Esto varía entre individuos, pero siempre presenta un parche justo detrás de los lados de la nariz. Los machos tienen una mancha negra en la cara con forma de “Y”, mientras que las hembras no.
  • Orejas: Son largas.
  • Patas: Son cortas, lo que es una adaptación para trepar.
  • Astas: Al igual que otros cérvidos, solo los machos desarrollan astas, que mudan una vez al año, generalmente al inicio de la temporada de lluvias. Estas son bifurcadas en la base, en forma de "V", y crecen en promedio unos 30 cm en los candiles posteriores en machos adultos. Las astas empiezan a crecer a partir del primer año de vida, hito que marca su madurez sexual. Al principio, esta cornamenta de hueso está cubierta por una especie de "terciopelo" (tejido irrigado), que luego se rascan y sangra. Para septiembre, época reproductiva, los cuernos están al descubierto, secos, y al poco tiempo se les caen.

Esta tímida especie es un animal diurno y arisco, que no duda en emprender la huida ante la presencia humana o alguna señal de peligro. Se ha registrado en grandes grupos de más de veinte ejemplares, los cuales se separan en grupos menores en época reproductiva, compuestos por un macho y un par de hembras o de varios machos juveniles. Generalmente forman tropas familiares de hasta quince individuos, liderados por una hembra de mayor edad, que dirige al grupo y es escoltada por el macho dominante en sus constantes movimientos diarios. Cambian su lugar de descanso o dormidero, al igual que sus zonas de pastoreo y la vital agua; son bastante sensibles a períodos de sequías.

Dieta

La taruca es herbívora y se alimenta principalmente de pequeñas plantas nativas (Dicotiledonias), cactáceas, suculentas, flores y raíces. También se ha adaptado a consumir alfalfa (Medicago sativa) y orégano en las cercanías de algunos cultivos y pueblos del área, con su prudencia y desconfianza natural. La taruca es considerada una especie paraguas, es decir, al protegerla se protege el ecosistema completo, ya que es un herbívoro muy importante que, además de comer frutas, verduras y semillas, las dispersa y remueve vegetación para que haya una sucesión, nazcan otras nuevas y se mantengan saludables.

Reproducción

La reproducción de la taruca tiene un ciclo marcado por las estaciones. El periodo de celo ocurre entre junio y agosto, durante la temporada seca, y la gestación dura alrededor de 240 días, aproximadamente 270 días. Generalmente, las hembras dan a luz una sola cría al final de la época de lluvias, entre febrero y marzo, que coincide con el final de la temporada de lluvias, cuando hay más vegetación. Tras el nacimiento, los cervatillos permanecen ocultos durante sus primeros días para protegerlos de depredadores y cazadores. Un registro de octubre de 2019 en los alrededores de Putre, Chile, donde dos machos chocaron sus astas en presencia de hembras para luego aparearse, ha aportado luz sobre su ciclo reproductivo.

Foto de una cría de taruca con su madre

Estado de Conservación y Amenazas

La taruca está categorizada En Peligro (EN) en Chile y Vulnerable (VU) a nivel internacional por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Esta categoría indica que el comercio internacional de especímenes de fauna silvestre ha provocado la reducción poblacional de esta especie hasta niveles críticos cercanos a la extinción. Para el 2008, se estimó una población total de entre 12.000 a 17.000 individuos, con la mayor parte en Perú (9.000 a 13.000 ejemplares). Sin embargo, la falta de información y censos fiables dificulta un conocimiento preciso de su población actual.

Mapa de distribución de la taruca en Sudamérica

Las principales amenazas que enfrenta la taruca son:

  • Caza furtiva: La gente las mata, a pesar de ser una especie protegida por la Ley de Caza. Las necropsias de individuos muertos a menudo atribuyen la causa a disparos, con el objetivo de comercializar su carne y cuero.
  • Conflicto con la agricultura: La escasez de agua en el Norte Grande de Chile provoca que las tarucas se acerquen a los asentamientos agrícolas, donde consumen cultivos como quinoa y orégano. Aunque la taruca afecta a menos del 5% de los cultivos, los campesinos suelen atribuirles daños causados por burros ferales.
  • Pérdida y fragmentación del hábitat: La reducción del hábitat y la competencia con el ganado doméstico son factores importantes. Las tarucas habitan en lugares que no suelen ser áreas silvestres protegidas, especialmente en zonas de la precordillera donde se da la agricultura u otras actividades productivas.
  • Enfermedades: Existe preocupación por la posible transmisión de enfermedades del ganado doméstico (llamas, ovejas, alpacas) a la fauna silvestre, como la sarna en guanacos, lo que podría afectar a las tarucas.
  • Minería y extractivismo: Aunque la minería se realiza en la alta cordillera, afecta indirectamente la disponibilidad de agua en las quebradas, un recurso vital para la taruca.
  • Falta de investigación y recursos: La taruca es un animal poco estudiado, lo que dificulta la toma de decisiones informadas para su conservación. La falta de voluntad política y recursos por parte de las instituciones gubernamentales limita los esfuerzos de monitoreo y protección.
  • Percepción cultural: En algunas comunidades aimaras, la taruca es vista como un animal "brujo" que trae mala suerte, lo que puede influir negativamente en su conservación.

Esfuerzos de Conservación

Organizaciones como Tarukari, co-fundada por Nicolás Fuentes en 2013, se han dedicado a la investigación y divulgación de información científica sobre la biodiversidad de especies en la precordillera de los Andes, utilizando la taruca como especie bandera. Sus esfuerzos incluyen:

  • Generación de información: Lideran trabajos para describir la distribución de la especie en Sudamérica, buscando correlacionar los lugares de avistamiento con áreas protegidas.
  • Protocolos de monitoreo: Desarrollaron un protocolo para que la Corporación Nacional Forestal (Conaf) realice monitoreos semestrales en Arica y Tarapacá, contando individuos y buscando "indicadores de presencia" como huellas y astas.
  • Intervención en conflictos: Promovieron el "cercado adecuado" de cultivos en Arica y Parinacota para mitigar el conflicto con los agricultores.
  • Colaboración interinstitucional: Tarukari firmó un convenio con el Zoológico Nacional para desarrollar iniciativas de conservación y estudiar la transmisión de enfermedades entre animales domésticos y silvestres.

A pesar de estos esfuerzos, se necesita un censo real y oficial para obtener datos más específicos de la población, lo que permitiría abordar los problemas de conservación con mayor justificación y asegurar la asignación de recursos adecuados.

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