La Discapacidad como Desafío Global y Social
La discapacidad es un tema social relevante en el que cada país u organización que defiende los derechos humanos ha tenido que luchar por reivindicar estos derechos en las personas con discapacidad. Los prejuicios sociales, la estigmatización y el bullying son aspectos que la sociedad ha utilizado para menospreciar a este segmento de la población, que cada día necesita del apoyo del conglomerado humano para denotar que también son parte de la sociedad.
Según la Organización de Estados Americanos (OEA), a nivel mundial el 11.4% de la población padece algún estado de discapacidad. Entre los países con altos porcentajes se encuentran Perú con 18.5%, seguido de Estados Unidos con 15% y Ecuador con un 12.8%. Los países con menor porcentaje de discapacidad en la población son El Salvador (1.5%), Bahamas (2.3%), Surinam y Jamaica con 2.8%.
De este modo, se ha determinado que la causa de la discapacidad radica predominantemente en los obstáculos que impone el entorno a las personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2011 expresa que la discapacidad forma parte de la condición humana: casi todas las personas sufrirán algún tipo de discapacidad transitoria o permanente en algún momento de su vida, y las que lleguen a la senilidad experimentarán dificultades crecientes de funcionamiento. La discapacidad es compleja, y las intervenciones para superar las desventajas asociadas a ella son múltiples, sistémicas y varían según el contexto.
La discapacidad, comprendida en su contexto social, es mucho más que una mera condición: es una experiencia de diferencia. Sin embargo, frecuentemente, es también una experiencia de exclusión y de opresión. Los responsables de esta situación no son las personas con discapacidad, sino la apatía y falta de comprensión de la sociedad. En esencia, la discapacidad es la limitación que tiene una persona para realizar determinadas actividades de la vida diaria debido a una deficiencia en sus funciones por causas genéticas, congénitas o adquiridas.

Interconexión entre Discapacidad, Pobreza y Vulnerabilidad
En algunas ocasiones, el determinismo social, cultural o circunstancial es susceptible de atraer ciertos factores de riesgo de vulnerabilidad social, que pueden provocar, sobre todo en los contextos de pobreza, una indefectible situación de exclusión social para la persona o incluso para toda su comunidad. La mayoría de las personas, en alguna etapa de su vida, pueden llegar a ser vulnerables por diversas circunstancias y causas que podrían incluso alejarse de sus capacidades para reducirlas o evitarlas, como consecuencia de sucesos adversos en su entorno (desastres naturales, conflictos armados, cambios sociales, económicos y medioambientales, etc.).
Las normas sociales discriminatorias y las deficiencias institucionales de cada contexto en particular agravan esta situación, provocando que haya algunas personas mucho más vulnerables que otras. Según el último Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la población más vulnerable es aquella que vive bajo la privación y en la extrema pobreza, afectando a más de 2.200 millones de personas que se encuentran en situación o en riesgo de pobreza multidimensional, lo que representa más de un 15% de la población mundial.
La pobreza aumenta el riesgo de sufrir una discapacidad y, a la vez, la discapacidad eleva el riesgo de caer en la pobreza. La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Informe Mundial sobre Discapacidad estima más de mil millones de personas en la población mundial que viven con algún tipo de discapacidad. En los países más desarrollados, las personas con discapacidad tienen riesgo de sufrir la exclusión social, mientras que en los países en vías de desarrollo se encontrarían entre los grupos de población con más riesgo de vivir en una situación de pobreza.
Las situaciones de pobreza son una de las causas que pueden producir discapacidades como resultado de unos malos hábitos de alimentación, las carencias en la atención sanitaria o simplemente por discapacidades sobrevenidas y derivadas de enfermedades o deficiencias que no han sido tratadas a tiempo o que no se han prevenido. La exclusión social de las personas con discapacidad tiene un origen multidimensional y multicausal. La discriminación hacia la discapacidad es una de las principales causas que emplea la sociedad para marginar o segregar a este segmento de población, influenciado por el contexto y la propia idiosincrasia de sus habitantes, por el grado de sensibilidad e igualdad que exista hacia la diversidad o por el tipo de acciones que se promuevan para que se respeten los derechos humanos.
Esta situación de exclusión se agrava por diversas dimensiones personales y por factores que aumentan el riesgo de pobreza, como la falta de estudios, el desempleo o la carencia de recursos. En contextos de pobreza, el acceso a un puesto de trabajo para una persona con discapacidad es a menudo utópico. Las personas con discapacidad presentan unas tasas de empleo más bajas y es más probable que sean más pobres que las personas sin discapacidad. De hecho, tienen el doble de posibilidades de vivir por debajo del umbral de la pobreza que las personas sin discapacidad, con cifras que sugieren que alrededor del 30% de las personas con discapacidad viven en un estado de pobreza relativa, frente al 16% de la población general.
En estos contextos de vulnerabilidad, se pueden dar con frecuencia diversas situaciones problemáticas, en las que las personas con discapacidad tienen mayor probabilidad de quedarse atrás o ser abandonadas durante evacuaciones, o incluso ser rechazadas por centros de albergues y campos de refugiados debido a que podrían necesitar cuidados médicos más complejos. Colectivos vulnerables, como las mujeres, las minorías, las personas con discapacidad o quienes viven en zonas rurales o remotas, tienden a enfrentarse a mayores obstáculos para crear capacidades, tomar decisiones y reclamar sus derechos de apoyo y protección en caso de acontecimientos adversos.

Discriminación y Sus Manifestaciones
La exclusión social se crea por diversos factores multidimensionales que degeneran en distintas discriminaciones. La discriminación que deriva a la exclusión toma muchas formas, clasificadas como:
- Discriminación institucional: Constituye la marginación sistemática producida por las leyes, las costumbres y las prácticas establecidas por una sociedad o cultura.
- Discriminación medioambiental: Se produce por la aparición de factores del entorno físico que crean exclusión.
- Discriminación actitudinal: Responde a las bajas expectativas que las familias o la sociedad pueden tener con respecto a las personas.
Bajo estas situaciones, es frecuente que se origine lo que se conoce como el "Efecto Mateo", que en el ámbito social y de las discapacidades, puede llevar a que las poblaciones ofrezcan mayores posibilidades de supervivencia y den prioridad a una persona sana que a otra con discapacidad, suponiendo el detrimento de la salud y el bienestar de esta última. Este efecto guarda mucha relación con el "Efecto Pigmalión", donde las creencias y expectativas de una persona o sociedad determinan las conductas esperadas, pudiendo surgir de manera positiva o negativa.
Marcos Legales y Políticas de Inclusión
La (Asamblea General de Naciones Unidas, 1948) especifica de forma categórica que los seres humanos nacen libres en igualdad de condiciones con el mismo trato y las mismas oportunidades sin distinción de raza, sexo, ideología, entre otras variables que diferencian al conglomerado humano. Sin embargo, a pesar de lo contemplado en leyes o normas internacionales y artículos en las diferentes constituciones de países, no es raro encontrarse con diferenciaciones o separaciones de grupos marginados por entes del sector público o privado y la sociedad en particular.
La ONU establece en materia laboral que las Normas Uniformes instituyen que los Estados deben reconocer como principio que las personas con discapacidad deben estar facultadas para ejercer sus derechos humanos en materia de empleo; por lo tanto, las disposiciones legislativas y reglamentarias no deben discriminar contra las personas con discapacidad, ni interponer obstáculos a su empleo.
Para garantizar el acompañamiento y velar por el cumplimiento de los derechos de las personas con discapacidad se han creado organismos públicos como el Consejo Nacional para la Igualdad de Discapacidades (CONADIS), cuyo eje principal es el establecimiento de políticas públicas para las personas con discapacidad, promoviendo los derechos humanos, la inclusión y la participación en todos los escenarios. Por ello, ha implementado políticas sociales como estrategia con principios que enmarcan la igualdad, universalidad, integridad y corresponsabilidad, principios que benefician a las familias y grupos vulnerables de la sociedad en todos sus niveles. Estas políticas promueven la eliminación de toda forma de discriminación, la protección integral a lo largo del ciclo de vida, la entrega de servicios y la promoción de la familia, la comunidad, y la responsabilidad compartida entre los individuos para los procesos de movilidad social y salida de la pobreza.
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Inclusión Laboral: Barreras y Beneficios
La importancia del entorno laboral en el establecimiento de relaciones sociales adecuadas resulta esencial, especialmente en relación con las expectativas establecidas en torno a las personas con discapacidad. Para las personas con discapacidad, el acceso a un trabajo les permite mejorar su calidad de vida y volverse más independientes. Además, gozan de los derechos que establece la ley, como contar con los servicios médicos del Seguro Social.
Las ventajas que tienen las empresas que contratan personas con discapacidad incluyen la deducción del impuesto a la renta, la oportunidad de ofrecer productos y servicios a las instituciones públicas, la licitación de contratación pública, y la oportunidad para acceder a créditos en instituciones financieras de carácter público, entre otras.
Sin embargo, los empresarios aducen desventajas como que las instalaciones o infraestructura no cuentan con adaptaciones para personas con discapacidad, el bajo rendimiento, o la imposición de reglas por parte de las personas con discapacidad que a corto o mediano plazo representa para la empresa un problema de carácter legal. Los datos de la Encuesta Mundial de Salud de la OMS exponen unas tasas de empleo del 52.8% entre los hombres con discapacidad y del 19.6% entre las mujeres con discapacidad, frente al 64% y el 29.9% entre los hombres y mujeres sin discapacidad respectivamente.

Contextos Específicos de Vulnerabilidad: América Latina y el Caribe, y los Campamentos Saharauis
En 2020, unas 85 millones de personas con discapacidad viven en América Latina y el Caribe, lo que representa el 14.7% de la población regional. Los datos indican que los hogares donde viven personas con discapacidad son más pobres y en 1 de cada 5 hogares en situación de pobreza extrema vive una persona con discapacidad. La exclusión de las personas con discapacidad no solo es injusta sino insostenible, con pérdidas importantes de capital humano para la región.
Un reporte del Banco Mundial, "Rompiendo Barreras", analiza las causas de exclusión histórica que enfrentan las personas con discapacidad en la región. Las personas con discapacidad deben poder participar plenamente de la vida pública, sin sufrir discriminación alguna ni marginación en escuelas o lugares de trabajo. La exclusión impacta no solo en ellos y sus familias, sino que afecta a toda la sociedad.
Situación en Ecuador: El Cantón Pedernales
En el cantón Pedernales, perteneciente a la provincia de Manabí, se reportan 93 personas con discapacidad, de las cuales el 59.14% presentan discapacidad física, el 12.90% discapacidad auditiva, el 16.13% discapacidad visual, el 7.53% discapacidad intelectual y el 4.30% discapacidad psicosocial. El Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) participa activamente en el servicio de rehabilitación de las personas con discapacidad, con servicios distribuidos en 34% con personal técnico, 34% con capacitaciones periódicas, 28.5% con aportes económicos y 3.5% en otras actividades como aporte de sillas de ruedas, bastones y otros implementos.
El análisis de la realidad socioeconómica de los participantes revela que los usuarios mantienen ingresos bajos, generalmente en el quinto quintil de pobreza del INEC. Existe un consenso total sobre la necesidad e importancia de incorporar a personas con discapacidad física o mental a la actividad laboral en organizaciones públicas o privadas, ya que la inserción a un puesto de trabajo mejora los grados de satisfacción, genera ingresos económicos para su familia y, consecuentemente, logra una mejoría en su nivel de calidad de vida.
La Exclusión Social en los Campamentos Saharauis del Tinduf, Argelia
Analizar la situación de las personas con discapacidad en contextos de pobreza permite una aproximación a la influencia que ejercen estas circunstancias. El caso de los campamentos saharauis de Argelia en la región del Tinduf sirve de ejemplo para ilustrar el fenómeno y visibilizar cómo en un mismo contexto pueden confluir diversos factores que agravan el bienestar y la calidad de vida de las personas. Del mismo modo, se investiga sobre las circunstancias que, desde la propia comunidad y en convergencia con agentes sociales externos, provocan la reacción de estas sociedades y ponen en marcha determinados mecanismos de compensación.
Argelia es un país del norte de África, cuya extensión total la convierte en la nación más grande del continente, cubriendo el Sahara el 84% del territorio. En 2013, Argelia tuvo un Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 0.717, posicionándose en el puesto 93 de 187 países, dentro de la categoría de países con IDH elevado. Sin embargo, no todas las regiones gozan de las mismas condiciones. La densidad de población varía, con un 80% de la población total residente desde la costa interior hasta 200 km, ya que hacia el sur las condiciones climatológicas hacen la habitabilidad más difícil y la población escasea.
El vilayato del Tinduf, situado en el suroeste de Argelia, se caracteriza por albergar los campos de refugiados saharauis. Aunque la cifra exacta de esta población no existe, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) han acordado tomar como dato de referencia un total de 125.000 personas para la distribución alimentaria. Estas cifras son distintas a otras estimaciones que varían entre 94.144 y 165.000 personas refugiadas.
La exposición a estos contextos para el ser humano y la habitabilidad en este tipo de entornos para toda una comunidad, conlleva diversas consecuencias comunes como la configuración de mecanismos de afrontamiento y autogestión en la población; y consecuencias individuales que pueden afectar a nivel personal en la modificación del estado personal, la autoestima y las actitudes frente a la vida. Además, las personas social y geográficamente desfavorecidas que están expuestas a una desigualdad persistente, incluida la desigualdad horizontal (basada en el género, edad, raza, etnia y discapacidad), se ven especialmente afectadas por el cambio climático y los peligros relacionados con el clima.

Impacto Socioeconómico de la Inclusión
La investigación del ámbito de la discapacidad y la inclusión social como un factor que incide en el desarrollo socioeconómico, y este a su vez en el mejoramiento de la calidad de vida, es fundamental. Conocer la realidad socioeconómica para establecer el quintil donde se encuentra la distribución de la economía y sus ingresos es crucial. Por ello, es necesario y fundamental incorporar a la actividad laboral, dentro de una organización pública o privada, a una persona que tenga discapacidad física o mental. La inserción a un puesto de trabajo hace que los grados de satisfacción mejoren, generando ingresos económicos para su familia y consecuentemente logrando una mejoría en su nivel de calidad de vida.
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